{"id":2054,"date":"2026-06-27T20:52:01","date_gmt":"2026-06-28T01:52:01","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2054"},"modified":"2026-06-27T20:52:01","modified_gmt":"2026-06-28T01:52:01","slug":"entrevista-a-henry-marsh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/06\/27\/entrevista-a-henry-marsh\/","title":{"rendered":"Entrevista a Henry Marsh"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201c<u>Emocionalmente, quiero vivir para siempre<\/u>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana del Campo <\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se mira de frente la propia muerte cuando se ha pasado la vida intentando aplazar la de otros? Henry Marsh (Oxford, 1950) estudi\u00f3 Filosof\u00eda, Pol\u00edtica y Econom\u00eda antes que Medicina, y durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas ejerci\u00f3 como neurocirujano en el hospital St. George&#8217;s de Londres. Esa doble formaci\u00f3n alimenta una obra muy personal que ha transformado el quir\u00f3fano en materia literaria: <em>Ante todo no hagas da\u00f1o<\/em> (Salamandra, 2016), libro traducido a m\u00e1s de treinta idiomas y ganador del PEN Ackerley Prize; <em>Confesiones<\/em> (Salamandra, 2018); y <em>Y al final, asuntos de vida o muerte<\/em> (Salamandra, 2023), donde, ya jubilado, relata su propio diagn\u00f3stico de c\u00e1ncer avanzado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Autor-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2055\" width=\"541\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Autor-1.png 701w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Autor-1-282x300.png 282w\" sizes=\"(max-width: 541px) 100vw, 541px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Conversamos con \u00e9l en el marco del Hay Festival de Arequipa 2023, tras esta \u00faltima publicaci\u00f3n. Desde ese punto conversamos de la distancia que un m\u00e9dico guarda frente al dolor ajeno y de lo que pasa cuando ese dolor es el propio, de la falibilidad y el peso de los errores, del ocaso del cirujano heroico y de los lazos, siempre tensos, entre la medicina y las humanidades. Asimismo, nos comparti\u00f3 su amor por la literatura rusa que lo marc\u00f3 de joven y su largo v\u00ednculo con Ucrania, pa\u00eds al que viaja desde 1992.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Henry, en uno de los cap\u00edtulos de <em>Ante todo no hagas da\u00f1o<\/em> menciona su relaci\u00f3n con la literatura rusa como una etapa que fue clave en su vida. \u00bfPodr\u00eda contarnos m\u00e1s sobre esa relaci\u00f3n y si alguna de esas lecturas se vincula con la pr\u00e1ctica m\u00e9dica que ha ejercido?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De adolescente, Tolst\u00f3i me impresion\u00f3 much\u00edsimo. Adem\u00e1s, antes de hacerme m\u00e9dico, estudi\u00e9 Filosof\u00eda, Pol\u00edtica y Econom\u00eda en la Universidad de Oxford, pero mi principal inter\u00e9s era la pol\u00edtica de la Europa del Este sovi\u00e9tica. La estudi\u00e9 con un profesor ingl\u00e9s muy c\u00e9lebre, Archie Brown, que es un reconocido polit\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que mi inter\u00e9s por Europa del Este, y tambi\u00e9n por la pol\u00edtica totalitaria y las dictaduras, ven\u00eda en parte de que mi madre era alemana: una refugiada pol\u00edtica \u2013no jud\u00eda, pol\u00edtica\u2013 de la Alemania nazi. Tuvo que escapar de la Gestapo, la polic\u00eda secreta, y huy\u00f3 a Inglaterra porque estaba en peligro. As\u00ed que crec\u00ed con un profundo inter\u00e9s por los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por razones complicadas, una vez terminada mi carrera de Filosof\u00eda, Pol\u00edtica y Econom\u00eda, decid\u00ed hacerme m\u00e9dico y me convert\u00ed en neurocirujano. Y en 1992, justo despu\u00e9s de que Ucrania se independizara y de la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, un empresario brit\u00e1nico me pidi\u00f3, casi por casualidad que fuera a Kiev a dar unas conferencias, porque all\u00ed hab\u00eda un gran hospital de neurocirug\u00eda. El empresario esperaba que llevar a un neurocirujano ingl\u00e9s a dar charlas generara buena voluntad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Al-final-asuntos-de-vida-o-muerte.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2057\" width=\"478\" height=\"775\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Al-final-asuntos-de-vida-o-muerte.png 461w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Al-final-asuntos-de-vida-o-muerte-185x300.png 185w\" sizes=\"(max-width: 478px) 100vw, 478px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Desde entonces no he dejado de volver a Ucrania. Por culpa de la invasi\u00f3n se ha puesto, me atrevo a decirlo, bastante de moda ir a Ucrania. Y yo puedo decir: bueno, en realidad llevo treinta y un a\u00f1os yendo. Porque desde el principio entend\u00ed que Ucrania era un pa\u00eds muy importante, situado entre las libertades relativas de Europa Occidental y la dictadura y la corrupci\u00f3n de Rusia y el Este. Y, evidentemente, los hechos hist\u00f3ricos han demostrado que yo ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os noventa, en lugar de tomarme vacaciones, volv\u00eda a Inglaterra y me iba a trabajar a Ucrania, porque trabajaba a tiempo completo como neurocirujano en Londres. Regresaba a Inglaterra y dec\u00eda: \u201cMiren, Ucrania es un pa\u00eds realmente importante\u201d. Y me respond\u00edan: \u201c\u00bfUcrania? \u00bfY eso d\u00f3nde queda? \u00bfNo es parte de Rusia?\u201d. Y yo dec\u00eda: \u201cNo, no, no, es algo muy distinto\u201d. Pero, claro, es terrible lo que est\u00e1 pasando ahora, completamente tr\u00e1gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque el mundo est\u00e1 ahora obsesionado con la tragedia, igual de terrible, de Israel y Palestina, la guerra contin\u00faa. Estuve en Ucrania hace apenas dos semanas. Y es espantoso. Est\u00e1 muriendo much\u00edsima gente, y much\u00edsimos ni\u00f1os sufren traumas psicol\u00f3gicos terribles. Una de las peores cosas de la guerra es lo que les hace a los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que todo se remonta a Tolst\u00f3i.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En uno de los casos que menciona en su primer libro se muestra c\u00f3mo la muerte no es necesariamente el peor destino que puede tener un paciente. \u00bfC\u00f3mo describir\u00eda hoy su relaci\u00f3n con la idea o el concepto de la muerte?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, yo mismo tengo un c\u00e1ncer avanzado. Mi tercer libro, que en ingl\u00e9s se titula <em>And Finally<\/em><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, trata sobre c\u00f3mo me convert\u00ed en un paciente con un c\u00e1ncer que probablemente me matar\u00e1. Espero que no muy pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>He tenido que pensar mucho en ello desde un punto de vista personal, y no solo profesional. Una de las cosas m\u00e1s dif\u00edciles de ser m\u00e9dico, sobre todo si haces un trabajo muy peligroso como el m\u00edo, en el que muchos pacientes mueren pese a tus mejores esfuerzos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es una labor con mucho en juego.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, hay much\u00edsimo en juego. Tienes que encontrar un equilibrio entre ser amable y compasivo y, a la vez, mantener un distanciamiento cient\u00edfico, porque te toca presenciar un sufrimiento terrible. Durante cuarenta a\u00f1os, la muerte, los da\u00f1os cerebrales graves, la tragedia, fueron para m\u00ed un fen\u00f3meno cotidiano, los siete d\u00edas de la semana. Y es muy dif\u00edcil no volverse un poco demasiado duro, demasiado distante. Cuando yo mismo me convert\u00ed en paciente \u2013y al principio parec\u00eda que no vivir\u00eda mucho; de esto hace ya tres a\u00f1os, aunque por ahora estoy bien\u2013, me record\u00f3, en los momentos en que estaba muy angustiado y asustado, la enorme distancia que existe entre m\u00e9dicos y pacientes. Y tiene que existir: no podr\u00edas hacer este trabajo si te implicaras demasiado en lo emocional. Pero lograr ese equilibrio es, creo, lo m\u00e1s dif\u00edcil de ser m\u00e9dico. Si te involucras demasiado, no puedes trabajar; y el problema es que, como les pasa a muchos cirujanos, acabas demasiado distante. Te insensibilizas un poco. Es muy dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aqu\u00ed se dice a menudo que los m\u00e9dicos son los peores pacientes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Eso se dice, pero no fue mi caso. Ser paciente no me depar\u00f3 ninguna sorpresa. Yo ya sab\u00eda que ser paciente es una experiencia humillante, aterradora, que te despoja de poder, te institucionaliza y resulta profundamente desagradable. Ya lo sab\u00eda, en parte porque mi hijo tuvo un tumor cerebral cuando era un beb\u00e9, y en parte porque mi segunda esposa padece una enfermedad de Crohn grave y epilepsia. As\u00ed que la realidad de ser paciente no me sorprendi\u00f3. Lo que s\u00ed me sorprendi\u00f3 fue lo reacio que me mostr\u00e9. No quer\u00eda dar problemas. En parte es que soy muy ingl\u00e9s. Pero no quer\u00eda armar revuelo. Me costaba much\u00edsimo hacer preguntas. Y tuve una relaci\u00f3n muy insatisfactoria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Creo que, en lo personal, preferir\u00eda no saber.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, depende. Tengo casi setenta y cuatro a\u00f1os. Cuando me diagnosticaron un c\u00e1ncer de pr\u00f3stata muy grave, tuve dos sentimientos contradictorios. Uno era p\u00e1nico, horror, miedo. Como m\u00e9dico, sab\u00eda lo que pod\u00eda significar morir. Pero el otro era: \u201cVamos, Marsh, tienes setenta a\u00f1os, has tenido una vida estupenda, no deber\u00edas quejarte\u201d. He tenido mucha suerte. Y esa sigue siendo la situaci\u00f3n ahora: estoy esperando a que el c\u00e1ncer vuelva. No s\u00e9 cu\u00e1nto tardar\u00e1. Pero lo cierto es que no hay nada que necesite o quiera hacer dentro de dos a\u00f1os que no pueda hacer ahora, porque he tenido lo que podr\u00eda llamarse una vida completa. Evidentemente, mi esposa y mis hijos quieren que viva m\u00e1s tiempo. Pero, en lo que a m\u00ed respecta, racional y filos\u00f3ficamente estoy preparado para morir. Emocionalmente, no. Emocionalmente, quiero vivir para siempre. Todos lo queremos. Somos muy incoherentes en nuestras ideas. Pero he tenido much\u00edsima suerte.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Ante-todo-no-hagas-dano.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2058\" width=\"493\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Ante-todo-no-hagas-dano.png 457w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Ante-todo-no-hagas-dano-185x300.png 185w\" sizes=\"(max-width: 493px) 100vw, 493px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Pienso en todos mis pacientes, la mayor\u00eda m\u00e1s j\u00f3venes que yo. Eran padres y madres j\u00f3venes, ten\u00edan hijos. Estaban desesperados por vivir, y no lo lograron. Murieron porque yo me especializaba sobre todo en operar tumores cerebrales dif\u00edciles. Es muy distinto que te diagnostiquen una enfermedad mortal siendo joven a que ocurra cuando ya eres mayor. Pero lo que no cambia es ese miedo profundo a la muerte y al morir, ese deseo profundo de vivir para siempre, que es una gran estupidez. Pero nuestro cerebro est\u00e1 programado as\u00ed. Querer vivir para siempre no es m\u00e1s que un fastidio cuando ya eres viejo. Es absurdo. Las cosas solo pueden ir a peor a medida que envejeces.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Uno de los aspectos m\u00e1s humanizadores que muestra en sus libros son esos encuentros informales entre m\u00e9dicos y c\u00f3mo bromean. Pero tambi\u00e9n menciona la rivalidad que existe, sobre todo entre colegas o al competir por un puesto. \u00bfC\u00f3mo cree que esa competencia profesional afecta hoy en d\u00eda a las relaciones fraternales entre m\u00e9dicos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La medicina y la cirug\u00eda modernas tienen que ver por completo con el trabajo en equipo, con ser un buen colega y tener buenos colegas. La idea del gran cirujano individual y heroico es cosa del pasado; de eso debemos deshacernos. Es una analog\u00eda, pero, igual que hace cien a\u00f1os los pilotos volaban los aviones solos \u2013el piloto heroico\u2013, ahora hay un piloto y un copiloto. En cierto sentido, en cirug\u00eda hace falta esa misma mentalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la lecci\u00f3n que aprend\u00ed en mi carrera no ten\u00eda que ver con c\u00f3mo funciona el cerebro. Eso fue lo que aprend\u00ed: no entendemos c\u00f3mo funciona el cerebro. Aprend\u00ed c\u00f3mo comet\u00eda errores; la palabra en ingl\u00e9s es \u201c<em>fallibility<\/em>\u201d, falibilidad. Y entre las personas ajenas a la medicina hay un malentendido com\u00fan: creen que la cirug\u00eda es cuesti\u00f3n de pulso firme y de una tremenda destreza manual. Pero eso es una tonter\u00eda, no es verdad. Operar es f\u00e1cil una vez que has aprendido a hacerlo. Cuando pienso en todos los pacientes que sufrieron porque comet\u00ed un error \u2014a veces peque\u00f1os, a veces grandes\u2014, casi siempre fue en la toma de decisiones: si operar, cu\u00e1ndo operar, c\u00f3mo operar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es la naturaleza humana. Hay accidentes a\u00e9reos famosos en los que pilotos sumamente inteligentes, formados y h\u00e1biles cometieron errores terribles. Porque todos los seres humanos cometemos errores, sobre todo bajo presi\u00f3n. Todos tenemos lo que los psic\u00f3logos llaman sesgos cognitivos. Todos tenemos el sesgo del optimismo: creemos que somos mejores de lo que en realidad somos. Esta es la verdad humana universal, y se aplica tambi\u00e9n al periodismo: los dem\u00e1s ven mis errores mejor que yo, y yo veo los suyos mejor que ellos. Cuando trabajas en algo como la neurocirug\u00eda, donde los riesgos son tan altos, si hay buenas relaciones de trabajo entre colegas \u2013puede haber algo de competencia, pero competencia positiva, no negativa\u2013, te beneficias enormemente, y es mejor para los pacientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo entr\u00e9 en la neurocirug\u00eda siendo un hombre ambicioso y egoc\u00e9ntrico. Un gorila de lomo plateado, un macho alfa, como dir\u00eda mi esposa antrop\u00f3loga, y sal\u00ed siendo una persona mucho m\u00e1s humilde, consciente de que la buena medicina consiste en tener buenos colegas y trabajar bien juntos. Se trata de alejarse de ese modelo de la medicina como una haza\u00f1a individual, de alpinista o de artificiero que desactiva bombas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todo se basa en la cooperaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, exactamente. Cooperaci\u00f3n positiva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo es su relaci\u00f3n con los aprendices y con quienes reci\u00e9n empiezan a ejercer la medicina? \u00bfQu\u00e9 es lo m\u00e1s importante que cree haber ense\u00f1ado a los nuevos m\u00e9dicos con los que ha tenido la oportunidad de trabajar y de formar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como muchos cirujanos, siempre he considerado que formar a otros es tan importante como la propia pr\u00e1ctica. La cirug\u00eda es un oficio pr\u00e1ctico. Es como la relaci\u00f3n entre un maestro y un aprendiz. Mi deber era para con mi paciente, pero tambi\u00e9n para con los futuros pacientes de quienes formaba. De todos modos, siempre me encant\u00f3 ense\u00f1ar. As\u00ed que espero que mis much\u00edsimos alumnos a lo largo de cuarenta a\u00f1os guarden un buen recuerdo de haber trabajado conmigo. Pero, como dec\u00eda, todos sufrimos el sesgo del optimismo, as\u00ed que quiz\u00e1 no fui tan bueno como me gustar\u00eda creer. En todo caso, sin duda consider\u00e9 la ense\u00f1anza una parte important\u00edsima de mi vida como cirujano.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Confesiones-Salamandra.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2059\" width=\"486\" height=\"788\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Confesiones-Salamandra.png 460w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Confesiones-Salamandra-185x300.png 185w\" sizes=\"(max-width: 486px) 100vw, 486px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfExiste la satisfacci\u00f3n de haber hecho lo mejor que pod\u00eda?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, creo que, como muchos otros cirujanos veteranos que conozco, solo recuerdo mis errores y mis desastres. Sencillamente olvido las operaciones que salieron a la perfecci\u00f3n. As\u00ed que, incluso ahora, ya jubilado \u2014aunque sigo dando muchas conferencias de medicina\u2014, me persiguen. Cada d\u00eda recuerdo a alg\u00fan paciente con el que siento que hice las cosas mal. Nunca desaparecen.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio de mi primer libro cito unas palabras maravillosas de un cirujano franc\u00e9s, Ren\u00e9 Leriche, que dice que todos los cirujanos llevan dentro de s\u00ed un cementerio interior. Es un lugar al que de vez en cuando tienes que ir para contemplar qu\u00e9 sali\u00f3 mal y por qu\u00e9. E incluso hoy en d\u00eda, cuando la cirug\u00eda es mucho m\u00e1s segura que antes, sigue siendo peligrosa. Y por eso disfrutamos haci\u00e9ndola: porque nos atrae el riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo percibe la relaci\u00f3n entre la medicina y las humanidades, y en especial si se han distanciado o acercado, incluso despu\u00e9s de la pandemia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es una pregunta dif\u00edcil. Tuve mucha suerte, porque me hice m\u00e9dico siendo ya mayor: ten\u00eda casi treinta a\u00f1os. Antes hab\u00eda cursado otra carrera en la Universidad de Oxford. De modo que tuve dos formaciones universitarias completas, una cient\u00edfica y otra en humanidades. Y esa es una de las razones que me ayudaron a escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo ideal, todos los m\u00e9dicos har\u00edan algo as\u00ed y tendr\u00edan cierta experiencia del mundo y de la vida antes de hacerse m\u00e9dicos. Pero, claro, eso ser\u00eda muy caro. En Estados Unidos, la medicina es una carrera de posgrado. Por diversas razones, form\u00e9 a muchos estadounidenses que vinieron a trabajar conmigo a Londres. Todos eran mayores, m\u00e1s maduros, acad\u00e9micamente m\u00e1s s\u00f3lidos, y disfrut\u00e9 much\u00edsimo de tenerlos como alumnos. Pero tener dos carreras es muy caro.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora est\u00e1 de moda, sobre todo en Estados Unidos y hasta cierto punto tambi\u00e9n en Gran Breta\u00f1a, una asignatura llamada humanidades m\u00e9dicas, en la que se hace leer novelas y otros libros a los estudiantes de medicina para tratar de volverlos seres humanos m\u00e1s emp\u00e1ticos. No s\u00e9 si funciona o no. Pero no hay sustituto para la experiencia personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabaj\u00e9 como auxiliar de enfermer\u00eda en una unidad psicogeri\u00e1trica durante cuatro meses, como camillero de quir\u00f3fano durante seis meses, como maestro en \u00c1frica durante un a\u00f1o. As\u00ed que hab\u00eda hecho muchas cosas distintas antes de hacerme m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que probablemente la mayor influencia en m\u00ed fue el tumor cerebral de mi hijo, que me hizo conocer en carne propia lo que es estar enloquecido de angustia. No s\u00e9 qu\u00e9 clase de m\u00e9dico habr\u00eda sido de no haber tenido esa experiencia, pero es probable que me hiciera m\u00e1s emp\u00e1tico y comprensivo. Es muy triste, pero, si no has vivido algo en carne propia, resulta bastante dif\u00edcil entender de verdad lo que sienten los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Autor-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2056\" width=\"539\" height=\"705\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Autor-2.png 570w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Autor-2-229x300.png 229w\" sizes=\"(max-width: 539px) 100vw, 539px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Incluso a trav\u00e9s de la lectura, no es lo mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Leer no es lo mismo. Tengo el prejuicio de que las mujeres son mejores en esto que los hombres. Cada vez m\u00e1s, en Inglaterra, m\u00e1s y m\u00e1s mujeres se hacen m\u00e9dicas y cirujanas. Algunas de mis mejores residentes de neurocirug\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os han sido mujeres. Y hay m\u00e9dicas terribles, y hay m\u00e9dicos muy buenos. Pero esta cuesti\u00f3n de la empat\u00eda y la comprensi\u00f3n es dif\u00edcil. La mayor parte de la atenci\u00f3n sanitaria est\u00e1 en manos de gente joven y sana que sencillamente no entiende lo que es estar tumbado en una camilla que empujan por un pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>O sufrir dolor las veinticuatro horas del d\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sufrir dolor, la vejez, las articulaciones que empiezan a fallar, cosas as\u00ed. Muy dif\u00edcil de entender. Me gustar\u00eda que, como parte de la formaci\u00f3n m\u00e9dica, vinieran pacientes a hablar con los estudiantes y trataran de contarles c\u00f3mo es estar del otro lado. Los m\u00e9dicos tienen much\u00edsimo poder sobre los pacientes. Y ya se sabe lo que dicen: el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Es algo contra lo que tienes que luchar todo el tiempo como m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gracias, Henry, por esta entrevista tan grata.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muy bien. Buena suerte.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> &nbsp;<em>Y al final, asuntos de vida o muerte <\/em>(Salamandra, 2023)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEmocionalmente, quiero vivir para siempre\u201d Por Eliana del Campo \u00bfC\u00f3mo se mira de frente la propia muerte cuando se ha pasado la vida intentando aplazar la de otros? Henry Marsh (Oxford, 1950) estudi\u00f3 Filosof\u00eda, Pol\u00edtica y Econom\u00eda antes que Medicina, y durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas ejerci\u00f3 como neurocirujano en el hospital St. George&#8217;s de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[197,194,8,1,9],"tags":[830,832,219,829,831],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2054"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2054"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2054\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2060,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2054\/revisions\/2060"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2054"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2054"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2054"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}