{"id":1988,"date":"2026-04-27T16:09:48","date_gmt":"2026-04-27T21:09:48","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1988"},"modified":"2026-04-27T16:38:55","modified_gmt":"2026-04-27T21:38:55","slug":"una-locura-discreta-2023-de-sophia-gomez-cardena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/04\/27\/una-locura-discreta-2023-de-sophia-gomez-cardena\/","title":{"rendered":"Una locura discreta (2023) de Sophia G\u00f3mez Carde\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Mentiras acogedoras<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En uno de sus brillantes ensayos de su cl\u00e1sico libro <em>Contra la interpretaci\u00f3n<\/em>, Susan Sontag sugiere que, en nuestros tiempos, la cordura puede llegar a convertirse una mentira acogedora. \u201c<em>Las verdades que respetamos nacen de la aflicci\u00f3n de su autor<\/em>\u201d, afirma. Presumimos buscar la verdad en lo que leemos, una voz de la raz\u00f3n, una certeza, pero lo que realmente anhelamos es un rasgo de obsesi\u00f3n, el vaho del desquicio.<sup>1<\/sup> Desconozco cu\u00e1nto de martirio hubo en la escritura de los cuentos que conforman <em>Una locura discreta<\/em> de Sophia G\u00f3mez Carde\u00f1a. Estoy segura, en cambio, de que sus personajes quedar\u00edan gravemente afectados por la afirmaci\u00f3n de Sontag, pues cada uno de ellos intenta aferrar con firmeza la cortina que la narraci\u00f3n intenta descorrer. Silenciar aquello que, una vez dicho, les impedir\u00eda volver a su pretensi\u00f3n de normalidad, a su propia mentira acogedora.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1989\" width=\"504\" height=\"721\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-3.png 522w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-3-210x300.png 210w\" sizes=\"(max-width: 504px) 100vw, 504px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Sea cual fuere el problema que les afecta \u2013\u2013una tormentosa b\u00fasqueda inmobiliaria, los ajetreos laborales, las injusticias en el aula universitaria\u2013\u2013 estos personajes habitan un mundo que se parece mucho al nuestro, pero que conserva un h\u00e1lito de enrarecimiento. Se saben observados. Lo que los relatos de <em>Una locura discreta<\/em> cuentan no es exactamente lo que parecen sugerir en un inicio. La narraci\u00f3n invita al lector a que se ponga c\u00f3modo y se sienta como en casa. Camufla con realismo historias que, si uno presta atenci\u00f3n, podr\u00edan ser las que escucha en la oficina, algo que le sucedi\u00f3 alguna vez al amigo de un amigo. De pronto descubrimos una fisura, algo que no pod\u00edamos prever, una vuelta de tuerca que gira por completo el mueble en donde nos acabamos de sentar para caer de bruces sobre el techo. Entonces entendemos que la autora nos ha enga\u00f1ado, que el ambiente que ha creado es una casa de mu\u00f1ecas donde la comida es de cart\u00f3n. Se ha apropiado de estas im\u00e1genes reconocibles para familiarizarnos y aterrizarnos frente una inquietante posibilidad: nadie es lo que aparenta ser. Porque los personajes de G\u00f3mez poseen ese aire de suficiencia que hacen posible la vida en sociedad: el beneficio de la duda. Pero es ese contrato lo que les hace tan genuinos y, por lo mismo, tan perturbadores. Si nos han logrado enga\u00f1ar, si han conseguido maquillar su desquicio. \u00bfQu\u00e9 realidad es la verdadera? \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 a salvo?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una locura discreta <\/em>es un libro sobre vecinos en edificios deshabitados, sobre celadores ariscos que coleccionan ar\u00e1cnidos, tenderos que lidian con clientes misteriosos y novias a punto de ser vengadas en el altar. \u201c<em>Nada es tan enga\u00f1oso como creer que se tienen las cosas bajo control<\/em>\u201d, se dice en el \u00faltimo cuento que presta su nombre al t\u00edtulo. La frase resume bien el conjunto. Es un libro sobre seres esquivos, fanatismo religioso y la obsesi\u00f3n por el <em>self-improvement<\/em> propia de la cultura de la productividad, pero, principalmente, sobre los l\u00edmites de la cordura, sobre la omnipresencia de ciertas normas de comportamiento tan arraigadas en nosotros que su mero cuestionamiento constituye una transgresi\u00f3n punible.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que cabe resaltar en el estilo de G\u00f3mez es su habilidad para transitar los silencios y aprovechar las pausas para continuar la historia sin palabras, permitiendo que crezca en la mente del lector. Es una destreza quir\u00fargica para descifrar a sus personajes antes de tener que explicarlos. En un tono seco, casi cl\u00ednico, anuncia una perturbaci\u00f3n que provoca el extra\u00f1amiento de sus protagonistas y su separaci\u00f3n del resto. Estos seres solitarios podr\u00edan estar en cualquier parte y, sin embargo, hay un espacio en el que se permiten ser, en el que encuentran una forma de funcionar en una sociedad que no espera m\u00e1s de ellos que una apariencia de normalidad e interacci\u00f3n m\u00ednima. Al narrar, G\u00f3mez no solo devela la intimidad de sus personajes, sino que, en cierto modo, denuncia la normalizaci\u00f3n de la indiferencia ante ello.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Autora-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1990\" width=\"513\" height=\"616\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Autora-1.png 620w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Autora-1-249x300.png 249w\" sizes=\"(max-width: 513px) 100vw, 513px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La mentira acogedora no es la que los personajes cuentan de s\u00ed mismos sino la sugerencia de que el par\u00e1metro de normalidad est\u00e1 del lado del lector. La ficci\u00f3n triunfa nuevamente: ha pretendido salvarnos del roce con lo raro y lo poco familiar solo para exponernos ante nuestro cinismo. Sophia G\u00f3mez escribe desde esa conciencia, desde la frontera insondable que es la mente humana. Desde el conocimiento de que, en los l\u00edmites entre la sensatez y la irracionalidad, hay una variedad de tonalidades, invisibles al ojo humano, pero no a la literatura. Y ah\u00ed radica una de las mayores fortalezas de su escritura, su capacidad para narrar la extra\u00f1eza sin intentar domesticarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>+++++<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Sophia G\u00f3mez Carde\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Una locura discreta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Personaje secundario, 2023. 106 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n\n\n\n<ol id=\"block-33ad654b-bfb1-4c75-bc0b-43936168676a\"><li>La frase \u201csanity itself is but a cozy lie\u201d, atribuida con frecuencia a Susan Sontag, no aparece en ning\u00fan texto de <em>Contra la interpretaci\u00f3n <\/em>y otros ensayos. En realidad, proviene de una rese\u00f1a de Benjamin DeMott sobre <em>Against Interpretation<\/em>, publicada en The New York Times el 23 de enero de 1966.&nbsp; En el ensayo de Sontag sobre Simone Weil lo que s\u00ed se afirma es: \u201cHay determinadas eras demasiado complejas, demasiado ensordecidas por experiencias hist\u00f3ricas e intelectuales contradictorias como para escuchar la voz de la cordura. La cordura se torna transigencia, evasi\u00f3n, mentira\u201d (p.71) En Sontag, S. (2015). Contra la interpretaci\u00f3n y otros ensayos (H. V\u00e1zquez Rial, trad.). Debolsillo.<\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mentiras acogedoras Por Eliana Del Campo En uno de sus brillantes ensayos de su cl\u00e1sico libro Contra la interpretaci\u00f3n, Susan Sontag sugiere que, en nuestros tiempos, la cordura puede llegar a convertirse una mentira acogedora. \u201cLas verdades que respetamos nacen de la aflicci\u00f3n de su autor\u201d, afirma. 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