{"id":1955,"date":"2026-04-01T21:58:04","date_gmt":"2026-04-02T02:58:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1955"},"modified":"2026-04-01T21:58:39","modified_gmt":"2026-04-02T02:58:39","slug":"entrevista-a-selva-almada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/04\/01\/entrevista-a-selva-almada\/","title":{"rendered":"Entrevista a Selva Almada"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>\u201cCada libro tiene su propia manera de contarse\u201d<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se escribe sobre la violencia contra las mujeres sin reducirla al expediente policial ni al lugar com\u00fan de la indignaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo se construye una obra desde el interior de un pa\u00eds cuya vida literaria parece gravitar, una y otra vez, en torno a su capital? En la escritura de Selva Almada (Entre R\u00edos, 1973), estas preguntas forman parte de una b\u00fasqueda narrativa sostenida en el tiempo. Una que interroga la violencia, las relaciones familiares, la memoria de los territorios y la potencia material de las voces.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"378\" height=\"635\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-El-viento-que-arrasa.png\" alt=\"\" data-id=\"1959\" data-full-url=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-El-viento-que-arrasa.png\" data-link=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?attachment_id=1959\" class=\"wp-image-1959\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-El-viento-que-arrasa.png 378w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-El-viento-que-arrasa-179x300.png 179w\" sizes=\"(max-width: 378px) 100vw, 378px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>En el marco de la Feria Internacional del Libro de Lima 2024, donde particip\u00f3 como invitada internacional, conversamos con la autora argentina a prop\u00f3sito de su obra, que incluye una diversidad de g\u00e9neros desde la cr\u00f3nica, la narrativa breve y la novela, entre las que destacan t\u00edtulos como <em>El viento que arrasa, Ladrilleros, No es un r\u00edo <\/em>y <a href=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/08\/18\/resena-chicas-muertas-de-selva-almada\/\"><em>Chicas muertas<\/em><\/a>, y a la que se suma la reciente <em>Una casa sola <\/em>&nbsp;(2026). En esta entrevista, Almada reflexiona sobre la centralidad de Buenos Aires en el campo literario argentino, el proyecto Salvaje Federal, su participaci\u00f3n en talleres literarios y esa mezcla de oralidad, recorte y extra\u00f1amiento con la que ha ido consolidando una de las voces m\u00e1s singulares de la literatura latinoamericana contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En <em>Chicas muertas<\/em> es una cr\u00f3nica sobre tres feminicidios ocurridos en Argentina que escapa al lugar com\u00fan de narrar desde un pedestal de superioridad moral al abordar una problem\u00e1tica tan dif\u00edcil como esa. \u00bfC\u00f3mo equilibraste tu responsabilidad como escritora con la necesidad de mantener una narrativa s\u00f3lida y respetuosa sobre este tema?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me cost\u00f3 bastante encontrarle el tono a ese libro. No hab\u00eda escrito no ficci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de que en la primera juventud hab\u00eda estudiado periodismo y ten\u00eda muchas ganas de ser periodista. Despu\u00e9s empec\u00e9 a escribir ficci\u00f3n y me enamor\u00e9 m\u00e1s de la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p>[Chicas muertas] Era el primer trabajo que yo hac\u00eda que no era ficci\u00f3n, que no era literario. Y me acuerdo que empec\u00e9 varios borradores justamente tratando de encontrar c\u00f3mo contar esas historias que a m\u00ed me hab\u00edan interpelado personalmente. Uno de los casos fue el que dispar\u00f3 la idea de escribir sobre este tema, ocurrido en un pueblo cerca del m\u00edo cuando yo era adolescente. Hab\u00eda sido una historia muy fuerte, muy conmovedora para m\u00ed y para otras mujeres de mi generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este feminicidio ocurri\u00f3 en los a\u00f1os 80. No es que no existieran, por supuesto que exist\u00edan, pero estaba todo muy naturalizado: siempre la mat\u00f3 un amante, la mat\u00f3 el novio, porque la amaba demasiado. Ese discurso. Y volver a esa historia, veintipico a\u00f1os despu\u00e9s, con otra perspectiva, con otra mirada, para m\u00ed fue: \u201cBueno, quiero escribir este caso\u201d pero desde hoy, desde 25 a\u00f1os despu\u00e9s, desde el conocimiento que hoy tengo del tema y desde c\u00f3mo se estaba empezando a hablar de violencia de g\u00e9nero en Argentina. Intent\u00e9 varios borradores justamente porque no sab\u00eda c\u00f3mo abordarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y medio accidentalmente tambi\u00e9n empez\u00f3 a colarse una cosa m\u00e1s autobiogr\u00e1fica que tiene el libro, es decir, bueno, yo no tuve la desgracia de pasar por una violencia de g\u00e9nero tan extrema, pero de alguna manera todas las mujeres hemos tenido alg\u00fan episodio de micromachismo, de microviolencia. Entonces me parec\u00eda que tambi\u00e9n estaba bueno que eso apareciera como desde un lugar m\u00e1s personal. Los tres casos que yo tomo ocurrieron en la d\u00e9cada del ochenta, a mujeres muy, muy j\u00f3venes, adolescentes, justo cuando yo empezaba a transitar la adolescencia. Entonces tambi\u00e9n hab\u00eda una cosa de contexto que nos un\u00eda a\u00fan sin habernos conocido. Yo pod\u00eda \u2013esto sin haberlas conocido personalmente\u2013imaginarme c\u00f3mo hab\u00edan sido sus vidas en relaci\u00f3n a ser una mujer, a transitar esa femineidad, pero atravesada por un machismo cultural muy fuerte.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"377\" height=\"636\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Ladrilleros.png\" alt=\"\" data-id=\"1960\" data-full-url=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Ladrilleros.png\" data-link=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?attachment_id=1960\" class=\"wp-image-1960\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Ladrilleros.png 377w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Ladrilleros-178x300.png 178w\" sizes=\"(max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Hablas sobre esta decisi\u00f3n de narrar desde una voz m\u00e1s sincera que tom\u00f3 trabajo y tiempo y optar tambi\u00e9n por un relato m\u00e1s \u00edntimo y reflexivo. Siento pertinente mencionar que antes no exist\u00eda la figura legal de feminicidio y, como se\u00f1alas, se hablaba m\u00e1s del crimen pasional. Tu libro es uno de los pioneros en abordar este tipo de cr\u00edmenes y desde entonces han aparecido libros que abordan la violencia ya con una perspectiva m\u00e1s consciente de g\u00e9nero como un problema social. \u00bfC\u00f3mo percibes la recepci\u00f3n o el cambio de la recepci\u00f3n de <em>Chicas muertas<\/em> desde su publicaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Chicas Muertas<\/em> sali\u00f3 en el 2014, hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, un a\u00f1o antes de que se organizara la marcha Ni Una Menos, que fue un movimiento muy fuerte, sobre todo en los primeros a\u00f1os de su formaci\u00f3n y &nbsp;que adem\u00e1s se replic\u00f3 en distintos lugares de Latinoam\u00e9rica. En ese sentido el libro es pionero porque no hab\u00eda otros libros abordados de esta manera, quiz\u00e1 hab\u00eda algunas cosas m\u00e1s emparentadas con la cr\u00f3nica policial, que es lo que yo tampoco quer\u00eda para mi libro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfComo sensacionalismo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No, sino abordar los casos solamente desde su dimensi\u00f3n policial, que me parece que obviamente son casos que tienen que ver con lo policial porque hay un asesinato, pero que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de ello porque estamos hablando de algo que tiene que ver con lo cultural. Y tambi\u00e9n esta idea de que el feminicidio le pasaba a una familia en particular, y no era un hecho social. Entonces la b\u00fasqueda del libro va por ese lado, por decir que la verdad no es un caso policial, ni siquiera los casos que yo tomo est\u00e1n resueltos. Ni siquiera es que vamos a leer el libro esperando descubrir al asesino. Ac\u00e1 lo que importa es otra cosa, es c\u00f3mo puede ser que una mujer sea asesinada por ser mujer, y que eso no tenga un impacto en la comunidad. C\u00f3mo puede ser que ese tipo de casos se naturalizaran de la manera en que se hab\u00edan naturalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s pas\u00f3 mucha agua abajo del puente, por suerte, porque a partir de Ni Una Menos empezamos a reclamar, a exigir, a salir a la calle, a visibilizar este tipo de cuestiones. Para m\u00ed, Ni Una Menos fue un movimiento realmente muy fuerte y muy importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sobre el libro, yo siempre digo que para una autora lo mejor que te puede pasar es que tus libros se sigan leyendo a lo largo del tiempo, pero con <em>Chicas muertas <\/em>que se sigue leyendo, me causa pena que siga circulando porque el tema sigue vigente. Entonces, s\u00ed, es un libro que quiz\u00e1 empez\u00f3 a leerse m\u00e1s t\u00edmidamente cuando sali\u00f3, de hecho, muchas lectoras me escrib\u00edan y me dec\u00edan \u201cno me animo a leer el libro, me parece que no, no quiero leer eso, es muy doloroso\u201d. Y ahora el libro se lee bastante en las escuelas, no porque est\u00e9 dentro de un programa, sino porque las propias docentes llevan el libro al aula, porque, me han contado, es como una puerta para poder hablar de estos temas con las y los estudiantes. As\u00ed que el libro sigue haciendo un camino de mucha vigencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"377\" height=\"638\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Chicas-muertas.png\" alt=\"\" data-id=\"1957\" data-full-url=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Chicas-muertas.png\" data-link=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?attachment_id=1957\" class=\"wp-image-1957\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Chicas-muertas.png 377w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Chicas-muertas-177x300.png 177w\" sizes=\"(max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Eres una escritora nacida en Entre R\u00edos, por lo que quer\u00eda que nos comentes tu experiencia escribiendo desde el interior de un pa\u00eds donde Buenos Aires concentra gran parte del movimiento cultural y literario \u00bfSientes que esta distancia geogr\u00e1fica y cultural tambi\u00e9n influye en c\u00f3mo se reciben tus textos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, yo empec\u00e9 escribiendo cuando viv\u00eda en Entre R\u00edos, que es la provincia donde yo crec\u00ed. Pero a los 26 a\u00f1os me mud\u00e9 a Buenos Aires y las publicaciones vinieron cuando yo estaba en Buenos Aires. En los a\u00f1os que escrib\u00eda estando en Entre R\u00edos publicaba en peque\u00f1as revistas literarias de la ciudad o de la provincia, pero no hab\u00eda tenido la experiencia de publicar un libro. Eso lleg\u00f3 reci\u00e9n despu\u00e9s de mudarme a Buenos Aires, donde vivo adem\u00e1s hace 24 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed es verdad lo que dec\u00eds, que Buenos Aires sigue siendo como el lugar central donde pasa todo lo cultural o lo m\u00e1s importante o lo m\u00e1s relevante o lo que, no s\u00e9 si lo m\u00e1s importante, pero s\u00ed lo que sale en los suplementos literarios, lo que la gente conoce desde cualquier lugar del pa\u00eds. Pero tambi\u00e9n es verdad que a partir de m\u00e1s o menos 2010, 2005-2010, post-crisis del 2001, se dio un fen\u00f3meno que es el de las editoriales independientes, que creo que tambi\u00e9n ocurri\u00f3 en varios pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, donde ha habido un crecimiento de la edici\u00f3n independiente y eso ha hecho que las diferentes regiones del pa\u00eds tengan sus propias editoriales, donde publican autores de la propia regi\u00f3n y de otras. Hay una movida literaria m\u00e1s all\u00e1 de Buenos Aires, aunque a veces es muy dif\u00edcil que se conozca en otras regiones del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos a\u00f1os, desde fines del 2020, con dos amigas, encaramos un proyecto que se llama Salvaje Federal, que justamente trata de contribuir a que circule y se visibilice la literatura hecha fuera de Buenos Aires. Desde Salvaje Federal tratamos justamente de poner en valor toda esa literatura que queda como por fuera de la visi\u00f3n de lo que la gente ve o conoce de la literatura argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Afuera del pa\u00eds, si yo digo, bueno, n\u00f3mbrame tres autores de literatura argentina, probablemente los nombres que surjan sean de autores que viven y publican en Buenos Aires. Pero al mismo tiempo, dentro del pa\u00eds pasa lo mismo, \u00bfno? As\u00ed, bueno, a ver, \u00bfqu\u00e9 lees? \u00bfLees literatura argentina? S\u00ed, \u00bfqu\u00e9 lees? Seguramente te van a nombrar autores muertos, van a nombrar Borges, Cort\u00e1zar, y seguramente los autores contempor\u00e1neos que nombren tambi\u00e9n sean porte\u00f1os o viviendo y haciendo su producci\u00f3n en Buenos Aires, como es mi caso, que no soy porte\u00f1a, pero he publicado casi todos mis libros en editoriales que est\u00e1n en Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"638\" height=\"638\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Selva-Almada.png\" alt=\"\" data-id=\"1956\" data-full-url=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Selva-Almada.png\" data-link=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?attachment_id=1956\" class=\"wp-image-1956\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Selva-Almada.png 638w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Selva-Almada-300x300.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Selva-Almada-150x150.png 150w\" sizes=\"(max-width: 638px) 100vw, 638px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfConsideras entonces que hay un esfuerzo ahora para reconocer figuras del interior? Hubo transmisiones de la cuenta de Salvaje Federal a las que me pude conectar en vivo, y surg\u00edan nombres como Sara Gallardo, por ejemplo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, bueno, yo en realidad a Sara Gallardo la verdad es que la conoc\u00ed no hace tantos a\u00f1os, porque era una escritora que hab\u00eda sido muy importante en la d\u00e9cada del 70 y del 80, con muchos lectores, con mucha visibilidad. En un momento no es que hab\u00eda mucha recepci\u00f3n de escritoras mujeres, pero Sara Gallardo s\u00ed hab\u00eda sido una escritora muy importante. Despu\u00e9s, por cosas del mercado, era imposible conseguir un libro de Sara Gallardo. Quiz\u00e1 encontrabas alguna cosa en alguna librer\u00eda de viejo, alguna vez hab\u00eda salido uno de sus libros en esas colecciones que salen en los diarios, entonces tambi\u00e9n en las librer\u00edas de saldo, de calle Corrientes, pod\u00edas encontrar sus libros. Y por suerte, desde hace, no s\u00e9, cosa de 10 a\u00f1os, y gracias tambi\u00e9n a Luc\u00eda De Leone, que es alguien que se ha especializado desde la academia en la obra de Sara Gallardo, empez\u00f3 a circular de nuevo, y se empezaron a reeditar sus libros. Ahora creo que se consigue todo lo de Sara Gallardo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el proyecto de Salvaje Federal intentamos eso, como con, por ejemplo, una autora muy importante, que es Emma Barrandey, que tambi\u00e9n es entrerriana, y vivi\u00f3 buena parte de su vida en Buenos Aires, pero es pr\u00e1cticamente desconocida fuera de Entre R\u00edos. Es como tratar de actuar para que los libros de ella, que por suerte tambi\u00e9n se est\u00e1n reeditando, circulen un poco m\u00e1s, que la gente la conozca, los lectores la lean, y as\u00ed pasa con un mont\u00f3n de autoras y de autores que por ah\u00ed se conocen de nombre. Quiz\u00e1, yo digo, por ejemplo, Juan L. Ortiz, que para m\u00ed es el poeta argentino m\u00e1s importante de la literatura argentina, y seguramente mucha gente sabe qui\u00e9n es, lo conoce de nombre, pero no lo ha le\u00eddo realmente, entonces se trata de poner en valor esa literatura y traerla otra vez a lo contempor\u00e1neo, sobre todo en el caso de autores que llevan muertos muchos a\u00f1os. Traer esa literatura y volver a leerla desde la contemporaneidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pasando a tu narrativa de ficci\u00f3n tanto en la trilog\u00eda de novelas que incluye No<em> es un r\u00edo, Ladrilleros, y El viento que arrasa<\/em>, y en tus cuentos tambi\u00e9n, lo que se evidencia es una fuerte presencia de la oralidad. Son di\u00e1logos que capturan esa cadencia del habla cotidiana, o bueno, c\u00f3mo uno se imagina el habla cotidiana en estos lugares, en las atm\u00f3sferas donde escenificas estas situaciones. \u00bfC\u00f3mo es tu trabajo con la oralidad en tu escritura? \u00bfCu\u00e1l es la importancia que le das a mantener esta autenticidad en las voces de tus personajes?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, vengo trabajando hace bastante tiempo con la oralidad. Tambi\u00e9n fue algo que apareci\u00f3 medio de manera espont\u00e1nea cuando yo escrib\u00ed una serie de relatos que est\u00e1n en <em>El desapego es una manera de querernos<\/em>, que son autobiogr\u00e1ficos. Entonces ah\u00ed yo no es que ten\u00eda ning\u00fan plan de la oralidad, ni de nada, sino que escrib\u00ed una serie de relatos que estaban inspirados en algunos episodios de mi infancia, y el pasaje entre la infancia y la adolescencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ah\u00ed empez\u00f3 a aparecer espont\u00e1neamente. Porque aparec\u00eda la voz, sobre todo en las mujeres, de mi abuela, de mis t\u00edas cuando eran adolescentes en la d\u00e9cada del 80, de mis vecinas, de las vecinas de la casa donde yo me hab\u00eda criado, de mi madre. Entonces ah\u00ed aparec\u00eda, como parte del relato, estas voces. Y despu\u00e9s con el tiempo me di cuenta de que ah\u00ed hab\u00eda algo que me interesaba seguir explorando y seguir trabajando, y era, bueno, ver c\u00f3mo la oralidad pod\u00eda incorporarse a mi narrativa de manera premeditada. No me interesa como para decir, bueno, esto le aporta verosimilitud al relato o al di\u00e1logo, sino que me importa m\u00e1s en su sonido. De hecho, hay registros que tienen que ver con el registro del castellano de mi infancia, que hoy ya tampoco es que se utiliza en Entre R\u00edos, por ejemplo, o en el pueblo donde yo me crie.<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s se mezclan cosas m\u00e1s actuales, y despu\u00e9s se mezclan cosas tambi\u00e9n de otras provincias o de otras regiones del pa\u00eds, incluso en <em>Ladrilleros<\/em>, que, bueno, es un relato de personajes muy j\u00f3venes. Para construir ese lenguaje yo tom\u00e9 como cosas del lenguaje de mi infancia, cosas del lenguaje de la regi\u00f3n, que no es mi provincia, sino que es Chaco, que es una provincia m\u00e1s al noreste de Argentina. Y tambi\u00e9n cosas de la jerga de los adolescentes de los noventa. Entonces hay toda una mixtura, una mezcolanza, donde todo eso es como si lo agarraras, lo pusieras en una coctelera, lo batieras y sale otro lenguaje. La idea es tomar que a m\u00ed me interesa, la potencia sonora, muchas veces, de ese lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"376\" height=\"637\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-No-es-un-rio.png\" alt=\"\" data-id=\"1961\" data-full-url=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-No-es-un-rio.png\" data-link=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?attachment_id=1961\" class=\"wp-image-1961\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-No-es-un-rio.png 376w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-No-es-un-rio-177x300.png 177w\" sizes=\"(max-width: 376px) 100vw, 376px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>A lo largo de tu carrera has explorado toda una serie de g\u00e9neros y temas. \u00bfC\u00f3mo sientes que has evolucionado tu mirada narrativa desde esos primeros cuentos hasta tus novelas m\u00e1s recientes? <\/strong><strong>\u00bfHay temas o g\u00e9neros que a\u00fan sientes que te falta explorar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, los temas es como que siempre una estuviera escribiendo casi de lo mismo, \u00bfno? Yo siento que, desde los primeros relatos, que son los que aparecen despu\u00e9s compilados en <em>El desapego de una manera de querernos<\/em>, hasta <em>No es un r\u00edo<\/em>, los temas siempre giran en torno a las relaciones familiares, a familias disfuncionales, a las relaciones entre padres e hijos. Eso siempre est\u00e1 presente en todos los relatos.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte de los j\u00f3venes es un tema que vuelve una y otra vez. A m\u00ed me gusta pensar como que cada libro tiene su propia manera de contarse. Entonces, m\u00e1s all\u00e1 de que obviamente hay vasos comunicantes entre todos los libros y hay cosas que pueden decir, agarras cualquier libro m\u00edo y dec\u00eds, \u201cah, este es un libro de Selva Almada\u201d, tambi\u00e9n cada uno encuentra su propio estilo o su propia manera de contarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a esos primeros relatos, yo me doy cuenta de que <em>No es un r\u00edo<\/em> tiene un trabajo mucho m\u00e1s profundo e intencionado en la econom\u00eda, \u00bfno? Ah\u00ed donde los primeros relatos son m\u00e1s arborescentes y m\u00e1s narrados, ac\u00e1 la intenci\u00f3n era que fuera un libro, que fuera una escritura m\u00e1s silenciosa, algo as\u00ed, \u00bfno? Entonces es un libro que tiene un trabajo muy grande de recorte, de escribir largo para despu\u00e9s empezar a recorta. De escribir, por ejemplo, toda una parte de la vida de los personajes de manera lineal y despu\u00e9s empezar a recortarlo y a insertar eso en el presente de la novela. Y eso creo que tambi\u00e9n lo interesante de escribir: que siempre cada libro te genere nuevas ganas de hacer cosas nuevas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En <em>No es un r\u00edo<\/em> incluso se puede decir que el silencio es un personaje m\u00e1s, por la forma en la que se ha construido a diferencia de los dos, como mencionaste.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, para m\u00ed en ese libro es muy importante el silencio, no solo el silencio de los personajes. Digo, los personajes hablan poco, son muy parcos, eso igual ocurre en los libros anteriores porque un poco son as\u00ed los personajes de mis libros, pero creo que ac\u00e1 todav\u00eda hay como un recorte casi exhaustivo de lo que hablan y c\u00f3mo se va construyendo el silencio no solo desde la palabra, desde el lenguaje, sino tambi\u00e9n desde la puntuaci\u00f3n, d\u00f3nde hay un salto de l\u00ednea y d\u00f3nde no, d\u00f3nde hay un punto de aparte. Todo eso contribuye a armar esta idea de silencio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Existe una cultura muy importante de talleres narrativos en Argentina que ha sido fundamental para el desarrollo de muchos escritores, incluyendo a ti misma como parte del taller de Alberto Laiseca, \u00bfnos puedes hablar de c\u00f3mo influy\u00f3 dicha experiencia en talleres en tus a\u00f1os formativos como escritora?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, yo empec\u00e9 escribiendo cuando viv\u00eda todav\u00eda en Paran\u00e1. En ese momento no hab\u00eda talleres de escritura o hab\u00eda solo de poes\u00eda. No hab\u00eda talleres de narrativa. Yo estudiaba literatura en ese momento y en la carrera hab\u00eda varios compa\u00f1eros y compa\u00f1eras que tambi\u00e9n escrib\u00edan, entonces como que nos improvisamos nuestro propio taller.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo autodidactas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, era una cosa medio autodidacta, donde nos junt\u00e1bamos una vez por semana, una vez cada quince d\u00edas en la casa de alguien y le\u00edamos lo que est\u00e1bamos escribiendo, medio intent\u00e1bamos corregirnos o, no s\u00e9, comentarnos. Entonces para m\u00ed la experiencia de la escritura fue siempre muy grupal en ese sentido, o sea, escribir sola pero enseguida poder compartirlo con otra gente, compartir el proceso. Entonces cuando me mud\u00e9, hab\u00eda en Buenos Aires muchos talleres en ese momento, y pens\u00e9 que me gustar\u00eda hacer un taller con un maestro y ah\u00ed apareci\u00f3 el taller de Laiseca, que me lo recomend\u00f3 un amigo que en realidad nunca hab\u00eda ido a su taller, pero s\u00ed lo hab\u00eda le\u00eddo. Yo no lo conoc\u00eda a Laiseca, y empec\u00e9 a ir con \u00e9l, y de hecho segu\u00ed con \u00e9l, aun habiendo publicado las novelas, yo segu\u00eda yendo al taller, porque despu\u00e9s se gener\u00f3 tambi\u00e9n una relaci\u00f3n de amistad y de cari\u00f1o muy grande, y con el \u00faltimo grupo que estuvimos, que estuvimos como, no s\u00e9, cuatro a\u00f1os m\u00e1s o menos, cuando \u00e9l dej\u00f3 de dar taller, porque ya estaba muy grande, seguimos yendo a conversar con \u00e9l, a visitarlo y tal, hasta que muri\u00f3. Y ahora de hecho estuvimos trabajando, est\u00e1bamos trabajando todav\u00eda, desde hace un par de a\u00f1os, en escribir juntos un libro sobre \u00e9l, como una especie de biograf\u00eda bastante literaria, bastante personal, digamos, sobre Laiseca. Fue tan fuerte esa experiencia que, a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda nos sigue convocando su figura.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"376\" height=\"637\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Una-casa-sola.png\" alt=\"\" data-id=\"1958\" data-full-url=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Una-casa-sola.png\" data-link=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?attachment_id=1958\" class=\"wp-image-1958\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Una-casa-sola.png 376w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-Una-casa-sola-177x300.png 177w\" sizes=\"(max-width: 376px) 100vw, 376px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Una figura adem\u00e1s imponente. En un perfil que hace Liliana Villanueva lo describe con una personalidad bastante exc\u00e9ntrica, pero al mismo tiempo como un maestro muy querido y respetado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Exc\u00e9ntrico es una buena palabra, pero como yo siempre digo, \u00e9l ten\u00eda una pedagog\u00eda zen, porque a diferencia de otros maestros de los que he escuchado, que bueno, que vos llevas tu trabajo y te corrigen y todo est\u00e1 mal, como una tendencia al despotismo. Laiseca era un tipo muy generoso, un tipo que sab\u00eda entender los tiempos de cada uno y que ten\u00eda esto, como una mirada muy amorosa. Entonces, a\u00fan en el texto peor escrito que le llevaran, \u00e9l encontraba algo bueno para decir. Y despu\u00e9s con el tiempo, cuando se generaba confianza, cuando bueno, hac\u00eda unos meses que vos ibas y \u00e9l sent\u00eda que ya hab\u00eda una comunicaci\u00f3n m\u00e1s cercana, empezaban las correcciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero siempre eran desde la generosidad, desde el respeto por la escritura del otro. \u00c9l siempre contaba la misma an\u00e9cdota y siempre dec\u00eda, cuando yo empec\u00e9 a escribir, era tan mal escritor que ni siquiera el peor escritor que ha venido a mis talleres literarios era tan malo como yo. Ten\u00eda como esa sabidur\u00eda y esa generosidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfNos puedes hablar de unas lecturas recientes que te hayan impresionado y podr\u00edas recomendar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Empiezo muchos libros y los abandono porque no hay algo que me est\u00e9 impresionando demasiado. Pero s\u00ed estoy leyendo ahora, todav\u00eda no los solt\u00e9, eso quiere decir que va bien, que me est\u00e1 gustando, un libro de May Sarton que se llama <em>Anhelo de ra\u00edces<\/em>, que es el relato de ella que se compra una casa como en el campo y la tiene que restaurar y tal. Como la novela que estoy empezando a escribir tiene que ver con una casa, estoy leyendo todo lo que me aparece en el radar sobre casas. As\u00ed que por eso estoy leyendo esta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCada libro tiene su propia manera de contarse\u201d Por Eliana Del Campo \u00bfC\u00f3mo se escribe sobre la violencia contra las mujeres sin reducirla al expediente policial ni al lugar com\u00fan de la indignaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo se construye una obra desde el interior de un pa\u00eds cuya vida literaria parece gravitar, una y otra vez, en torno [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8,101,12,1],"tags":[787,785,219,786,788,784,789],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1955"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1955"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1955\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1962,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1955\/revisions\/1962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1955"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1955"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1955"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}