{"id":1866,"date":"2025-12-16T22:15:07","date_gmt":"2025-12-17T03:15:07","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1866"},"modified":"2025-12-19T07:59:50","modified_gmt":"2025-12-19T12:59:50","slug":"el-informe-pequena-novela-burocratica-2025-de-ezio-neyra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/12\/16\/el-informe-pequena-novela-burocratica-2025-de-ezio-neyra\/","title":{"rendered":"El informe. Peque\u00f1a novela burocr\u00e1tica (2025) de Ezio Neyra"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>El epicentro del desastre o la maldici\u00f3n de Zavalita<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Luis L\u00f3pez-Aliaga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol><li><strong>\u00bfEs necesario irse del Per\u00fa para convertirse en escritor?<\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Hace algunas semanas se produjo una suerte de pol\u00e9mica en torno al <em>podcast<\/em> de dos escritores peruanos que viven en Estados Unidos, Iv\u00e1n Thays y Luis Hern\u00e1n Casta\u00f1eda, quienes plantearon como t\u00edtulo y tema del primer cap\u00edtulo la pregunta: <em>\u00bfEs necesario irse del pa\u00eds para convertirse en escritor?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El podcast se llama <em>Otras tardes<\/em>, como el extraordinario libro de relatos del extraordinario Luis Loayza, y all\u00ed se mencion\u00f3 <em>El<\/em> <em>Informe. Peque\u00f1a novela burocr\u00e1tica<\/em>, de Ezio Neyra, como uno de los detonantes al momento de elegir el tema.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta tiene un flanco odioso, incluso fr\u00edvolo, asociado a la l\u00f3gica de la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica de la carrera de un escritor. Un flanco vargasllosiano, sobra decirlo, quien en el primer <em>Contra viento y marea<\/em> instala esta mirada sobre el asunto, no como pregunta, sino como afirmaci\u00f3n: <em>es necesario<\/em> irse del Per\u00fa para convertirse en escritor, esto es, tener \u00e9xito, ser cosmopolita y escribir para el mundo; tesis de la cu\u00e1l \u00e9l mismo resultaba ser la mejor confirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente, adem\u00e1s, que esta visi\u00f3n cal\u00f3 muy hondo en muchas generaciones de escritores, peruanos y no peruanos, posteriores a \u00e9l, quienes en busca de la quimera f\u00e1ustica del \u201cescritor profesional\u201d escaparon del Per\u00fa o de cualquier rinc\u00f3n del llamado \u201csubdesarrollo\u201d para rentabilizar la vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es parad\u00f3jico, pero revelador, que Vargas Llosa se sirva en su ensayo de la figura de Sebasti\u00e1n Salazar Bondy para establecerla como una anomal\u00eda suicida e irrepetible o, m\u00e1s bien, como la representaci\u00f3n del fracaso que le espera a quien decide quedarse. Y el contraste fundacional lo encuentra en la figura del Inca Garcilaso, un mestizo que en el siglo XVI se fue a Espa\u00f1a para escribir sus <em>Comentarios Reales<\/em>, una cr\u00f3nica autobiogr\u00e1fica sobre el Per\u00fa y su pasado incaico. Desde ah\u00ed se arma toda una tradici\u00f3n, que pasa por Bryce Echenique, por Ribeyro, por el mismo Loayza, y donde se podr\u00eda incluir, por supuesto, al propio Ezio Neyra, quien tambi\u00e9n ha vivido en Estados Unidos, y ahora en Chile, donde present\u00f3 esta novela.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Portada-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1867\" width=\"504\" height=\"692\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Portada-2.png 543w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Portada-2-218x300.png 218w\" sizes=\"(max-width: 504px) 100vw, 504px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>2. Formas de volver a casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de las biograf\u00edas de los autores, la pregunta refiere tambi\u00e9n a un t\u00f3pico narrativo, un t\u00f3pico clave de la literatura peruana, que es el Per\u00fa mismo, o la manera en que se escribe y se describe el Per\u00fa. Asunto propio de t\u00e9cnica narrativa, porque tiene que ver con el punto de vista desde d\u00f3nde se narra esta historia, esto es, la distancia emocional, temporal y f\u00edsica desde donde se cuenta el Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede plantear, entonces, que la literatura del exilio es siempre la literatura del regreso. Sea que se regrese con la memoria y la imaginaci\u00f3n, para reconstruir desde la nostalgia un pasado perdido; o que el regreso sea concreto, f\u00edsico, un hilo argumental que se despliega en la novela. &nbsp;Es el caso de <em>El informe<\/em>, de Ezio Neyra, que se inserta en esta tradici\u00f3n con algunas formas propias en las que vale la pena reparar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la novela, el protagonista, Felipe Document, regresa al Per\u00fa despu\u00e9s de vivir 20 a\u00f1os en los Estados Unidos, para trabajar en el aparato burocr\u00e1tico del pa\u00eds, en un principio en el \u00e1rea de los Museos, luego en el Ministerio de la Producci\u00f3n, a cargo de la repartici\u00f3n de Pesca Artesanal. El periplo comienza con Felipe abordando el avi\u00f3n de regreso al Per\u00fa, a Lima, para ser m\u00e1s precisos, con esa sensaci\u00f3n de vulnerabilidad que supone siempre volar a 10 mil metros de altura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. La maldici\u00f3n de Vargas Llosa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A esa altura, Felipe comienza a leer las noticias sobre el Per\u00fa en un iPad.&nbsp; Y r\u00e1pidamente recuerda, deduce o proyecta, que abajo las cosas est\u00e1n tan inestables como siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Felipe se prepara para lo peor desde el principio; no asistimos a ning\u00fan momento de entusiasmo o de expectaci\u00f3n alegre y festiva por el reencuentro. En este sentido, la progresi\u00f3n de la novela es la de la ca\u00edda constante y hasta predecible. Felipe llega derrotado al Per\u00fa (\u201cel epicentro del desastre\u201d, dictamina en las primeras p\u00e1ginas), y se revela, as\u00ed, como un personaje asustadizo, agringado, aplastado por sus condicionamientos de clase, de los que parece no tener demasiada conciencia. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ya est\u00e1 por aterrizar, al atardecer, en una de esas \u201cotras tardes\u201d de Loayza, contempla por la ventana una imagen que podr\u00eda ser hermosa, esperanzadora, incluso, estimulante: el horizonte ba\u00f1ado de un rojo profundo. Pero lo que ve Felipe es una amenaza que le recuerda \u201clos incendios de las protestas que hab\u00eda visto en las noticias\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelve con una marca, Felipe, una marca que trae quiz\u00e1s desde mucho antes de ese viaje de regreso, quiz\u00e1s si antes de la partida incluso, cuando decidi\u00f3 aceptar una beca deportiva para estudiar Gesti\u00f3n P\u00fablica en Estados Unidos. Felipe lleva la marca de lo que, a estas alturas, podr\u00edamos llamar \u201cla maldici\u00f3n de Vargas Llosa\u201d, expresada tan h\u00e1bilmente en esa pregunta ret\u00f3rica de Zavalita, que todos repetimos tantas veces, y que los escritores peruanos y muchos peruanos tambi\u00e9n, usan casi como eslogan o coartada: \u00bfEn qu\u00e9 momento se jodi\u00f3 el Per\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>Es una trampa ret\u00f3rica, porque parte de un supuesto que no est\u00e1 sometido a discusi\u00f3n, y es que el Per\u00fa se jodi\u00f3 y para siempre. Una maldici\u00f3n que conduce a una especie de pesimismo adquirido en el caso de algunos escritores, pol\u00edticos e intelectuales peruanos. Pesimismo de la raz\u00f3n y pesimismo de la voluntad. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. La espesa niebla de la burocracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un dato que no se puede obviar es que Felipe desembarca en Lima, o sea, lo recibe esa niebla constante que lo impregna todo, s\u00edmbolo y marca pa\u00eds, que parece puesta ah\u00ed para confirmar todas sus aprensiones. No se trata solo de un fen\u00f3meno clim\u00e1tico, sino tambi\u00e9n de un estado del alma, un velo que cubre el paisaje f\u00edsico y moral y que impide ver m\u00e1s all\u00e1 de Lima, el peso centralista que no deja transformar la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La niebla como la definici\u00f3n misma de la burocracia, en su particular versi\u00f3n peruana. <em>El informe<\/em> dialoga tambi\u00e9n con esta otra tradici\u00f3n literaria que surge con el Estado moderno y la complejizaci\u00f3n creciente de la administraci\u00f3n p\u00fablica, cuyo eje fundacional es, por supuesto, Kafka.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se desarrolla, sobre todo, en Europa Central, vale la pena mencionar dos ejemplos notables de esa parte del mundo. <em>Bartleby, el escribiente<\/em>, la peque\u00f1a novela de Melville, muestra el lado privado de la burocracia, ah\u00ed en un estudio de abogados en Nueva York, y marca la necesaria rebeld\u00eda del funcionario con un simple y perfecto: \u201cPreferir\u00eda no hacerlo\u201d. Y <em>Zama<\/em>, la novela de Antonio Di Benedetto, en la que Diego de Zama espera un papel oficial que debe emitir el poder central para que \u00e9l pueda partir de esa remota y marginal gobernaci\u00f3n colonial a la que ha sido relegado.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la literatura peruana, cabe mencionar un hito instaurador en el siglo XVII, con la&nbsp;<em>Nueva cr\u00f3nica y buen gobierno<\/em>, de&nbsp;Felipe Guam\u00e1n Poma de Ayala, donde, en el formato de una extensa carta al rey, Guam\u00e1n Poma narra su lucha interminable contra el aparato colonial, la administraci\u00f3n y los funcionarios, exponiendo la frustraci\u00f3n por el sistema implementado desde Espa\u00f1a. Ac\u00e1 tambi\u00e9n el centralismo parece ser el Gran Mal, s\u00edmbolo de opresi\u00f3n, de absurdo, de alienaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la niebla lime\u00f1a, esa niebla que Felipe lleva metida adentro, y que en la novela de Ezio Neyra aparece perfectamente representada como problem\u00e1tica. La niebla horrible a la que refiere Salazar Bondy, cuando escribe que en Lima \u201cno ocurren revoluciones, sino opacos pronunciamientos, no permanece el inconformismo, sino que el esp\u00edritu rebelde involuciona hasta el conservadurismo promedio. La juventud imaginativa, iconoclasta y desordenada termina por sentar la cabeza. Los racistas suelen atribuir esta plana uniformidad incolora al ingrediente ind\u00edgena, pero da la casualidad que es el indio el que, como lo ense\u00f1a la historia, ha llevado su descontento a la acci\u00f3n \u2014reprimida ferozmente por la autoridad lime\u00f1a\u2014, y el que constituye el elemento dionis\u00edaco de nuestra composici\u00f3n nacional. En tanto, el lime\u00f1o sigue siendo quien acepta, con apenas una iron\u00eda en los labios o un chascarrillo contingente, los abusos de los poderosos, la imp\u00fadica corrupci\u00f3n de los pol\u00edticos, la absolutista voluntad de la minor\u00eda voraz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa patria regresa Felipe. La patria asimilada o cooptada por la burocracia centralista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5. El factor Roncagliolo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de seguir, un breve desv\u00edo que, en rigor, no lo es tanto. A prop\u00f3sito del podcast de Iv\u00e1n Thays y Luis Hern\u00e1n Casta\u00f1eda, en el que se plantean la pregunta aquella de si es necesario irse del pa\u00eds para convertirse en escritor(pregunta, ahora que lo pienso, tan ret\u00f3rica e intencionada como aquella otra de Zavalita), otro escritor, m\u00e1s joven, m\u00e1s \u201cimaginativo, iconoclasta y desordenado\u201d, para usar las palabras de Salazar Bondy, respondi\u00f3 con un l\u00facido y reconfortante art\u00edculo titulado \u201cEscritores que se alejan\u201d<sup>1<\/sup>. Ah\u00ed, Giacomo Roncagliolo, el autor del texto (tambi\u00e9n autor de Pesopluma)<sup>2<\/sup>, desarticula la idea de estos padres literarios, nombres y hombres que dejaron el Per\u00fa para escribir y hacer carrera. Roncagliolo hace ver c\u00f3mo esa idea evidencia una antigua complacencia frente a Europa y Estados Unidos, sus academias, sus mercados editoriales, sus gustos, intereses y exigencias; e invita a no plegarse ni someterse a la idea de que el Per\u00fa \u201ces un hoyo literario del cual hay que escapar cuanto antes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Foto-de-perfil-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1868\" width=\"501\" height=\"501\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Foto-de-perfil-1.png 746w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Foto-de-perfil-1-300x300.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Foto-de-perfil-1-150x150.png 150w\" sizes=\"(max-width: 501px) 100vw, 501px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>6. El regreso a la <em>matria<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del argumento burocr\u00e1tico \u2014o adherido a este argumento central\u2014 hay en <em>El informe<\/em> una dimensi\u00f3n particular que le otorga a la trama un sutil interrogante activo que la sostiene, y desde donde emerge un flanco conmovedor que termina por imponerse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Felipe Document vuelve al Per\u00fa donde est\u00e1 la madre, enferma y sin memoria, y su regreso a ella es tambi\u00e9n un tr\u00e1mite que con los d\u00edas se vuelve absurdo en su postergaci\u00f3n, una sombra opresiva a la que Felipe parece entregarse con la resignaci\u00f3n vital que lo caracteriza. \u201c\u00bfDe verdad quiero verla?\u201d, se pregunta una y otra vez, rendido a una culpa que lo paraliza.<\/p>\n\n\n\n<p>El ingreso a la burocracia y el eterno aplazamiento de la madre, como un \u201cpendiente\u201d al que inconscientemente se le teme, se instala &nbsp;as\u00ed como una &nbsp;clave inquietante en la novela. Es, de alguna manera, la impugnaci\u00f3n del regreso a la patria-patriarcal, el t\u00f3pico cl\u00e1sico que no le deja sacar la voz y expresarse. El padre no se menciona nunca en la novela, o solo a la pasada, cuando se describe que Felipe es \u201chijo \u00fanico de pap\u00e1 fallecido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de una variante del regreso, que Watanabe representa con particular belleza en su poema \u201cRegresando al Per\u00fa en barco\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY otra vez voceo:<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy el que voy, y salto<\/p>\n\n\n\n<p>para que las inmensidades me vean. M\u00edrenme<\/p>\n\n\n\n<p>trayendo mis brazos mi propio cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>para entregarlo a sus due\u00f1as, mi madre<\/p>\n\n\n\n<p>y mi esposa<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que me esperan<\/p>\n\n\n\n<p>sabiendo<\/p>\n\n\n\n<p>que nada puede cambiar: ir y volver, un giro<\/p>\n\n\n\n<p>dentro de la misma fuente de salmuera\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Felipe le teme al deterioro, al olvido, y est\u00e1 atrapado en la niebla de su propia biograf\u00eda.&nbsp; \u201c\u00bfExiste el hijo sin una madre que lo recuerde?\u201d, se pregunta, y esta s\u00ed podr\u00eda ser una pregunta relevante para un podcast sobre literatura y escritores. &nbsp;Porque Felipe fue como esos escritores que se alejan, a los que refiere Roncagliolo, y pierden contacto con aquello esencial que puede convertir lo que hacemos \u2014trabajar en el Estado o escribir un libro\u2014 en algo realmente importante.<\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro con la madre ocurre solo en la dimensi\u00f3n del sue\u00f1o, esa otra realidad en la que Felipe parece escapar del agobio de la niebla lime\u00f1a, la marca de Zavalita, el peso oscuro de Vargas Llosa.&nbsp; Un presente en la novela que, hacia el final, se vuelve primera persona, la voz de Felipe que aparece y se desborda. Y escribe. Escribe. Escribe. Escribe. Escribe disparates.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces estalla el ep\u00edgrafe de Salazar Bondy que precede la novela: \u201cHay algo raudo y felino en todo esto: sombras, bultos, ecos, resonancias. Las figuras se agrandan y los ruidos perduran m\u00e1s. Como en el sue\u00f1o. Es cierto, el sue\u00f1o sale de casa, toma la calle, asalta a los desvelados, y da a las realidades una dimensi\u00f3n que solo su \u00e1mbito misterioso admite\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede decir o deducir entonces que, luego de toda esta experiencia burocr\u00e1tica, Felipe ha comenzado a ser, sin saberlo, un escritor peruano en el Per\u00fa, un escritor que se asoma al abismo de una verdad que lo supera y, por lo mismo, se vuelve urgente y, como una madre, demanda su presencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><sup>1<\/sup><\/em> <em>Roncagliolo, G. (2025, 21 de noviembre). Escritores que se alejan. Jugo.pe. <\/em><a href=\"https:\/\/jugo.pe\/migracion-literaria-identidad-escritor\/\"><em>https:\/\/jugo.pe\/migracion-literaria-identidad-escritor\/<\/em><\/a><em> <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><sup>2 <\/sup><\/em>Giacomo Roncagliolo public\u00f3 en Editorial Pesopluma la novela \u00c1mok (1.\u00aa ed., 2018).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Ezio Neyra<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>El informe. Peque\u00f1a novela burocr\u00e1tica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&nbsp;Pesopluma, 2025. 210 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El epicentro del desastre o la maldici\u00f3n de Zavalita Por Luis L\u00f3pez-Aliaga \u00bfEs necesario irse del Per\u00fa para convertirse en escritor? 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