{"id":1860,"date":"2025-12-16T21:49:10","date_gmt":"2025-12-17T02:49:10","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1860"},"modified":"2025-12-16T22:01:21","modified_gmt":"2025-12-17T03:01:21","slug":"porque-demasiado-no-es-suficiente-2023-de-mariana-enriquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/12\/16\/porque-demasiado-no-es-suficiente-2023-de-mariana-enriquez\/","title":{"rendered":"Porque demasiado no es suficiente (2023) de Mariana Enr\u00edquez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Pura Pasi\u00f3n<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dice Mariana Enr\u00edquez en <em>Porque demasiado es suficiente: Mi historia de amor con Suede<\/em> (Montacerdos, 2023) que la memoria es la menos confiable de las capacidades cognitivas, un motivo para dudar de toda autobiograf\u00eda, autoficci\u00f3n y derivados. Una raz\u00f3n para instarnos a nosotros, sus lectores, a \u201cdudar de este texto, tambi\u00e9n, al menos cuando yo, narradora y fan, soy la protagonista\u201d. (p.52) Esta subjetividad a la que apela el libro es la raz\u00f3n por la cual surge este texto fragmentado en el que intento responder: \u00bfQu\u00e9 es lo que quiero decir sobre este libro?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que realmente quiero decir sobre este libro?<\/p>\n\n\n\n<p>Durante su escritura me di cuenta de que necesitaba hablar del amor que es capaz de generar una banda. Un sentimiento que, gracias al libro de Mariana, pude recordar lo que una banda provoc\u00f3 en m\u00ed. El sentimiento inevitable, universal y reconocible de haber sido elegida por la m\u00fasica como solo la verdadera m\u00fasica puede hacerlo. Sobre c\u00f3mo solo un concierto de dos horas y media basta para decidir amar a alguien toda una vida&nbsp; y c\u00f3mo uno puede pasarse el resto de a\u00f1os esperando sentirse as\u00ed de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque uno puede pensar que el libro se centra en el fanatismo como fen\u00f3meno, o la m\u00fasica; los reflectores, m\u00e1s que apuntar a Suede, iluminan a Mariana, una rockstar en s\u00ed misma. Porque aunque Mariana Enriquez es ampliamente reconocida por renovar el cuento g\u00f3tico en nuestra lengua (y con justicia: nadie como ella para capturar el terror que deja la violencia o el deseo), este libro es, sin duda, mi favorito suyo. No por ir en contra de sus obras m\u00e1s celebradas, sino porque aqu\u00ed, al hablar de Suede, se revela en su faceta m\u00e1s \u00edntima: la de la fan. La adolescente hechizada que espera a su banda en la puerta del hotel, la mujer que escucha una canci\u00f3n y vuelve a tener diecisiete a\u00f1os. Esa que tambi\u00e9n aparece \u2014aunque disfrazada de mitolog\u00eda y rock estelar\u2014 en su novela <em>Esto es el mar<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cNo creo que cualquiera tenga la predisposici\u00f3n para ser fan. S\u00ed admirador, incluso coleccionista. Pero el fan tiene algo roto y melanc\u00f3lico, es alguien en busca de la trascendencia o eternidad o esa otra vida que deber\u00eda estar en esta, esa otra vida que tiene m\u00e1s colores, que se parece m\u00e1s a lo so\u00f1ado\u201d. (p. 179)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u201c\u00bfUn minuto entero de felicidad! \u00bfAcaso es poco para una vida humana?\u201d\u2013 piensa el protagonista de <em>Noches Blancas<\/em><sup>1<\/sup>, tras cuatro noches de febril infatuaci\u00f3n por una joven que termina dej\u00e1ndolo para volver con su ex pareja. Sesenta segundos. \u00bfY si fuera la mitad? No s\u00e9 si Dostoievski experiment\u00f3 alguna vez la emoci\u00f3n de un recital en vivo. Apuesto a que no. Qui\u00e9n sabe. Lo que s\u00ed puedo asegurar es que jam\u00e1s vio uno retrasmitido por televisi\u00f3n por cable, que fue lo que me sucedi\u00f3. No fueron cuatro noches, sino apenas treinta segundos de una grabaci\u00f3n de video de un recital masivo \u2013mostrados como clips de archivo dentro de un documental sobre la historia del rock brit\u00e1nico\u2013 los que me bastaron para jurarle lealtad y amor eterno a una banda. Recuerdo el momento exacto: fue durante la v\u00edspera de una celebraci\u00f3n de a\u00f1o nuevo en la que, para evitar los ruidos molestos de los fuegos artificiales, le sub\u00ed tanto el volumen al televisor que no escuchaba m\u00e1s que unas guitarras con distorsi\u00f3n y un coro lleno de efectos acu\u00e1ticos que se desvanec\u00eda entre tambores distantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los adolescentes son algo rusos en la medida que son rom\u00e1nticos, desbordados por sus emociones. De todas las promesas de amor y parasiempres que pronunci\u00e9 a esa edad, la \u00fanica que qued\u00f3 sin romper fue esa. El juramento a los chicos del televisor. Ni toda la catequesis que recib\u00eda en el colegio hubiera evitado que, si ellos me lo pidieran, les venda mi alma. Y, como toda obsesi\u00f3n adolescente, esta escal\u00f3 de forma exponencial. Al mes sab\u00eda los nombres completos de todos los miembros, junto a los signos zodiacales y el n\u00famero de hijos con sus respectivos nombres y fechas de cumplea\u00f1os. Pocas semanas despu\u00e9s ya ten\u00eda memorizadas las letras de todas sus\u00a0 canciones, incluyendo lados B,\u00a0 demos y versiones en vivo de los conciertos. Todo esto entraba en una categor\u00eda de saber voraz que satisfac\u00eda solamente con rigor archiv\u00edstico y, por supuesto, un nivel elocuente de delirio. Al poco tiempo de esta conversi\u00f3n, presenci\u00e9 el lanzamiento de su nuevo disco. Viv\u00ed, por primera vez, la emoci\u00f3n de escuchar temas nuevos al mismo tiempo que todo el mundo. Al finalizar el a\u00f1o, anunciaban una gira mundial. Una que incluir\u00eda, por primera vez en su historia, una fecha en mi pa\u00eds. Viv\u00ed esos d\u00edas como el equivalente tropical de las noches blancas: ma\u00f1anas amables de sol eterno en el que hasta el d\u00eda m\u00e1s triste se compon\u00eda con el simple acto de sacar mi reproductor mp3 del bolsillo cuando caminaba hacia el colegio.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"435\" height=\"673\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Portada-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1862\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Portada-1.png 435w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Portada-1-194x300.png 194w\" sizes=\"(max-width: 435px) 100vw, 435px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con quince a\u00f1os y una urgencia que entonces confund\u00eda con valent\u00eda, decid\u00ed convertirme brevemente en delincuente escolar: vandalizar\u00eda la puerta del ba\u00f1o de chicas escribiendo el nombre de mi banda favorita. Me parec\u00eda un acto necesario y heroico, aunque estaba consciente de que solo yo lo percib\u00eda as\u00ed. Durante todo el recreo rond\u00e9 nerviosa cerca del ba\u00f1o, incapaz de atreverme, convencida de que cualquiera descubrir\u00eda enseguida mis intenciones. Finalmente, ped\u00ed permiso en horas de clase, entr\u00e9 al ba\u00f1o y, con el pulso acelerado por el miedo, escrib\u00ed la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, una compa\u00f1era se me acerc\u00f3 con mirada acusadora:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 escribiste \u00abOasis\u00bb en la puerta del ba\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p>Intent\u00e9 negarlo a pesar de saberme atrapada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo sabes que fui yo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Porque eres la \u00fanica en todo el colegio que escucha esa banda \u2014me dijo con calma, y luego, con una sonrisa apenas burlona, a\u00f1adi\u00f3\u2014: Adem\u00e1s, nadie m\u00e1s que t\u00fa ser\u00eda tan miedosa como para escribirlo en l\u00e1piz.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella puerta del ba\u00f1o seguramente fue repintada, borrando as\u00ed mi peque\u00f1a declaraci\u00f3n de amor. Pero a m\u00ed me qued\u00f3 la sensaci\u00f3n de que la fragilidad de mi transgresi\u00f3n era exactamente lo que la hac\u00eda tan verdadera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas personas que presencian momentos de extrema felicidad sufren estragos al intentar evocarlos de forma directa, por lo cual se valen de s\u00edmbolos y otros sentidos para aproxim\u00e1rseles. No puedo decir que recuerdo mucho del momento en el que los vi en vivo por primera vez, a mis quince a\u00f1os, tras viajar de Trujillo a Lima. Del momento en s\u00ed, recuerdo estar en la zona de campo, elevada en hombros por uno de mis hermanastros, a quienes mandaron como chaperones a cuidarme pues a\u00fan estaba chica para ir sola a un estadio. Tengo im\u00e1genes de un escenario colosal (el m\u00e1s grande que hab\u00eda visto a la fecha) y cuatro pantallas que se elevaban mostrando los rostros de mis \u00eddolos. Ellos en directo, frente a m\u00ed, a unos cincuenta metros de distancia. No puedo agregar m\u00e1s nitidez a los detalles porque mi visi\u00f3n se vio entumecida por un llanto incontenible que dur\u00f3 tanto como el concierto. Hacia el final, el escenario era una mancha luminosa con el sonido de la misma canci\u00f3n que me hab\u00eda convertido a su fe. Fui consciente de que acababa de presenciar uno de los momentos m\u00e1s felices y emocionantes de mi vida, lo que a su vez produjo la leve sospecha de que el futuro apenas guardaba un pu\u00f1ado m\u00e1s de aquellos instantes para m\u00ed, y me invadi\u00f3 una suerte de melancol\u00eda. No s\u00e9 si era algo lastimero o un pensamiento alegre, solo s\u00e9 que no me equivocaba al pensar as\u00ed. Dice Mariana sobre la resaca post-show: \u201cA esta edad, se pasa en unas cuarenta y ocho horas. Pero hay que dejarlas ocurrir porque el sentimiento es poderoso, verdadero y excluyente de cualquier otro. Y se llora mucho\u201d (p. 105)<\/p>\n\n\n\n<p>Se llor\u00f3 mucho, pero nada en comparaci\u00f3n con lo que vendr\u00eda durante los pr\u00f3ximos meses.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay una pel\u00edcula protagonizada por Lindsay Lohan en la que esta interpreta a una adolescente que sue\u00f1a con ser actriz. Cuando se muda de Nueva York a Nueva Jersey, se ve obligada a iniciar de cero su nueva vida en los suburbios. En medio de los cambios, se entera por la radio que su banda de rock favorita se ha separado. La escena captura muy bien lo que es el fanatismo musical en la adolescencia. La protagonista se quiebra y, al sentir que es el fin del mundo, grita y asusta a su confundida madre. Al d\u00eda siguiente, en la escuela, celebra un funeral simb\u00f3lico para la banda. Vestida toda de negro, enciende velas acompa\u00f1ada por los nuevos amigos que hizo, que empatizan con su dolor. Es necesario representar las despedidas.<\/p>\n\n\n\n<p>No recuerdo precisamente qu\u00e9 hac\u00eda cuando me enter\u00e9 que Oasis se separaba. Es probable que, al igual que el personaje de Lindsay Lohan, haya estado escuchando en l\u00ednea la radio NME mientras hac\u00eda las tareas del colegio. De pronto, sobrevino la sensaci\u00f3n de haber sido pegada muy fuerte en la cabeza con un objeto contundente, el escalofr\u00edo y el ruido de un grito desolador, muy ajeno. \u00bfC\u00f3mo enfrentar la impotencia que genera una situaci\u00f3n as\u00ed? Sentir que algo tan personal de pronto se viene abajo sin poder hacer nada al respecto. Recuerdo haber revisado mis alternativas con delirio e inocencia. De alguna forma, ten\u00eda la c\u00e1ndida certeza de que si tan solo pudieran escucharme, o\u00edr c\u00f3mo hab\u00edan impactado en mi vida, saber las formas en la que su m\u00fasica hab\u00eda encontrado su camino hacia las profundidades de mi alma, se dar\u00edan cuenta del error que estaban cometiendo, reconsiderar\u00edan el enojo que sent\u00edan por el otro y lo pensar\u00edan. \u201cNos odiamos, pero juntos hemos hecho m\u00fasica que ha calado en el alma de una adolescente peruana, as\u00ed que podemos resolver nuestras diferencias\u201d\u2013 pensar\u00edan los Gallagher. A\u00f1os despu\u00e9s, me lo agradecer\u00edan en una canci\u00f3n, posiblemente una balada lenta con guitarra ac\u00fastica. Pero mi alcance era limitado: un avi\u00f3n a Londres no era una opci\u00f3n para una escolar. Podr\u00eda haberles escrito, pero no conoc\u00eda su direcci\u00f3n postal. As\u00ed que segu\u00ed la opci\u00f3n m\u00e1s accesible: me cre\u00e9 una cuenta en Twitter y me dediqu\u00e9 d\u00eda y noche a escribir mensajes en los perfiles de ambos hermanos y a la p\u00e1gina oficial de la banda. Pas\u00e9 por todas las etapas del duelo y sin embargo, semanas despu\u00e9s, su ruptura, oficial e inamovible, segu\u00eda en pie. Con el tiempo llegu\u00e9 a aceptarlo a medias. Cada vez que lo recordaba estallaba en llanto. Las mujeres de mi familia me recordaban que as\u00ed se llora por las personas que nos dejan, no por una banda que no sabe ni nuestro nombre, as\u00ed que comenc\u00e9 a llorar solo por las noches.<\/p>\n\n\n\n<p>Acab\u00e9 el colegio y crec\u00ed. Al menos una parte de m\u00ed lo hizo. Cuando hablaba con fans mayores me dec\u00edan que los hermanos todo el tiempo peleaban as\u00ed, que en un par de a\u00f1os anunciar\u00edan una nueva gira. Transcurrieron diecis\u00e9is a\u00f1os.&nbsp; Con el tiempo, me qued\u00f3 la sensaci\u00f3n de que una versi\u00f3n de la chica que fui se qued\u00f3 congelada en esa tarde de agosto, con la noticia a\u00fan retumbando sobre ella. \u201cUn mes despu\u00e9s, Neil anunciaba que dejaba Suede. Yo llor\u00e9 mucho a pesar de que ya era grande\u201d. (p. 130) relata Mariana. Existe un anacronismo que generan ese tipo de tristezas, una sensaci\u00f3n de abandono que quiz\u00e1s remiten a la etapa de ansiedad de separaci\u00f3n en la primera infancia. De pronto la banda cuya m\u00fasica te cobija se disuelve. \u00bfQu\u00e9 hace una con eso?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con poco m\u00e1s de treinta a\u00f1os puedo afirmar, sin duda alguna, que uno nunca es m\u00e1s fan de algo que a los quince. Es la edad en la que la norma social a\u00fan es un est\u00e1ndar lejano, por lo que una no repara en su comportamiento. No le pone l\u00edmite a sus pasiones ni le averg\u00fcenza jugarse el coraz\u00f3n entero en una obsesi\u00f3n por una banda o cantante. As\u00ed han sido las adolescentes, las mujeres. Mariana suscribe: \u201cDaba igual que fuesen los Backstreet Boys, eso era apenas un tropez\u00f3n de \u00e9poca. Alguna vez fue Elvis. O Liszt. O Lord Byron. O Los Beatles (\u2026) Entend\u00ed que las chicas necesitaban esa marea y que ven\u00edan haci\u00e9ndolo desde que juntas segu\u00edan por las colinas a Dionisio\u201d (p.21) Es algo antropol\u00f3gico, quiz\u00e1s gen\u00e9tico. Algo que se lleva en las entra\u00f1as y de pronto nace. M\u00e1s que un instinto: un trastorno. La humanidad trastocada por los estragos del arte y su impacto en el alma. No es leve, no es bello: es feroz e irreversible.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Mariana-Enriquez-Credito-Oliver-Duch.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1863\" width=\"572\" height=\"377\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Mariana-Enriquez-Credito-Oliver-Duch.png 957w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Mariana-Enriquez-Credito-Oliver-Duch-300x198.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Mariana-Enriquez-Credito-Oliver-Duch-768x507.png 768w\" sizes=\"(max-width: 572px) 100vw, 572px\" \/><figcaption><strong>Cr\u00e9dito: Oliver Duch<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>8<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escribo esto y noto rubor en mis mejillas. Da pudor mostrarse as\u00ed. No es tarea f\u00e1cil escribir a coraz\u00f3n abierto sobre un apasionamiento. Annie Ernaux hace lo propio cuando narra su historia con un amante. En \u201cPura pasi\u00f3n\u201d la autora francesa menciona que la escritura establece la distancia entre lo amado y el secreto. Plasmarlo en palabras domestica el enjambre de sentimientos que una puede sentir en la privacidad de su fuero interno, ocultando el decoro de la vista del p\u00fablico. Escribir sobre cualquier pasi\u00f3n implica asomarse a la tentaci\u00f3n del abismo. Vivirla y salir indemne es, por tanto, un lujo. \u00bfQu\u00e9 hay de una pasi\u00f3n por una banda? El subt\u00edtulo de este libro es expl\u00edcito: \u201cMi historia de amor\u201d. Mariana rompe este tab\u00fa y al hablar de su experiencia como fan de Suede, habla, inevitablemente, del amor. Y cuando uno habla de amor, apenas est\u00e1 hablando del objeto amado o de uno mismo, sino de las fibrillas de una pasi\u00f3n inherente a la condici\u00f3n humana. De ese amor plat\u00f3nico que le ha dado fuego y sentido a la humanidad. De la devoci\u00f3n que supone dar un amor incondicional a personas de quienes no esperas pr\u00e1cticamente nada, salvo un saludo, un aut\u00f3grafo apurado, un pu\u00f1ado de canciones. Recibir \u2013en apariencia\u2013 migajas y, a cambio, otorgar el alma, una vida de servicio. Convertirse en el soldado m\u00e1s leal. Ernaux, en su historia, cobra protagonismo y le concede la reserva de la identidad a su ser amado mencion\u00e1ndolo simplemente como \u201cA\u201d. El anonimato del fan es saberse uno m\u00e1s del mont\u00f3n, un rostro en la multitud en el campo de un estadio. \u201c\u2026la masividad significa la invisibilidad de la fan\u201d (p.50) sentencia Mariana. Aunque, con un poco de suerte y esfuerzo, la capa de anonimato se puede transparentar, al menos un poco. Nadie puede negar que, con este libro, Enr\u00edquez se ha colocado en una categor\u00eda \u201csuperior\u201d de fan. Despu\u00e9s de todo, Suede puede tener miles de fan\u00e1ticos alrededor del mundo, pero, \u00bfcu\u00e1ntos de ellos le han escrito un libro? El n\u00famero se reduce a menos de una decena. Mariana habita ese meritorio 1%.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>9<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un escritor chileno le confi\u00f3 a un amigo m\u00edo que le hab\u00eda gustado mucho el libro de Enr\u00edquez. Sugiri\u00f3, medio en broma, que se podr\u00eda leer como un libro interactivo, de esos en donde le puedes poner tu nombre al personaje. En este caso, cambiar el nombre de la banda por otra, o dejar un espacio en blanco a llenar por el lector. <em>Choose your own adventure<\/em>. Me parece tan innecesario como cambiarle el apellido a Mr. Darcy por Sr. D\u00edaz. El amor por una banda es amor a secas. El libro funciona porque su tono nace de una emoci\u00f3n real, y los humanos respondemos a lo aut\u00e9ntico. Es Suede como podr\u00eda ser Oasis como podr\u00eda ser cualquier otra banda o cantante que haya despertado un sentimiento en alguien. Cada uno de nosotros viene con un filtro humano que reconoce la autenticidad. Algunos le llaman intuici\u00f3n y esto tambi\u00e9n ocurre con la m\u00fasica, con aquello que nos revela que, pese a nuestros mejores intentos, hay algo dentro de nosotros que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del alcance de las palabras. Y est\u00e1 bien.&nbsp; Est\u00e1 muy bien.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>10<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La banda favorita de mi mejor amiga es un grupo de rock uruguayo con cierto reconocimiento internacional que vino a tocar a Per\u00fa hace un par de a\u00f1os. La noticia la llen\u00f3 de alegr\u00eda y fue a Lima a verlos. Por 250 soles (70 d\u00f3lares aproximadamente) pudo verlos en primera fila en una tocada \u00edntima en un bar de Barranco con un peque\u00f1o escenario. Adem\u00e1s, la entrada vino con un p\u00f3ster autografiado y el acceso a un <em>meet &amp; greet<\/em> donde pudo saludar a cada miembro y regalarle al vocalista un libro de poes\u00eda de Blanca Varela. Me cont\u00f3 su experiencia en el concierto con una emoci\u00f3n que me supo familiar. Ese momento hab\u00eda sido un punto \u00e1lgido de su a\u00f1o, una experiencia surreal. Pese al cari\u00f1o y la alegr\u00eda compartida, de pronto me vino el sentimiento de alguien que revive un duelo de forma inesperada, la quemaz\u00f3n de una herida que en teor\u00eda ya hab\u00eda cerrado. \u201cPor qu\u00e9 no pude ser fan de una banda as\u00ed\u201d \u2013refunfu\u00f1aba. Una agrupaci\u00f3n local, regional, cercana; una que siga unida, para variar, maldici\u00f3n. La revelaci\u00f3n fue inmediata: la voluntad tiene poco que ver en ello. Tenemos tan poco poder de determinaci\u00f3n sobre la m\u00fasica que elegimos amar como de qui\u00e9n nos enamoramos. Es m\u00e1s, me atrever\u00eda a decir que sobre esto \u00faltimo incluso tenemos un poco m\u00e1s de control.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>11<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escribo esto en los \u00faltimos d\u00edas de julio del 2025. Han pasado diecis\u00e9is a\u00f1os desde ese 30 de abril en el que vi a mi banda favorita en vivo por primera vez, y tambi\u00e9n desde que experimentaba el duelo al escuchar de su rompimiento. Dos a\u00f1os desde la primera vez que le\u00ed el libro de Mariana (lo he rele\u00eddo un par de veces desde entonces, es un libro que, en su locura, es buena compa\u00f1\u00eda). Tambi\u00e9n, han pasado once meses desde que Oasis anunci\u00f3 su reuni\u00f3n y diecinueve d\u00edas desde que dieron su primer concierto en vivo tras su separaci\u00f3n. Son muchas fechas. Quiero pensar que no soy la misma, pero no puedo evitar notar que hay algo de m\u00ed que qued\u00f3 en un momento, cristalizado en el tiempo, que ha despertado desde lo que se siente como una glaciaci\u00f3n. El mundo como tal, sigue siendo un lugar cruel con su cuota de horrores, quiz\u00e1s es un lugar peor de lo que era en el 2009. Quiero pensar que soy m\u00e1s consciente de esto de lo que lo era a los quince a\u00f1os. Sin embargo, hay algo diferente en vivir con el conocimiento que mi banda favorita est\u00e1 reunida y de gira. En que quiz\u00e1s, si todo va bien, los pueda ver nuevamente. Es la sensaci\u00f3n de despertar todos los d\u00edas con una dicha indecible, con una sonrisa en el interior. Ser fan tambi\u00e9n es esto: tener algo que no te pueden arrebatar con facilidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Referencias<\/u>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> Dostoievski, F. (2015). <em>Cuentos <\/em>(B. Martinova, Ed. y Trad.). Penguin Cl\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>+++++<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro<\/u>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Mariana Enr\u00edquez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Porque demasiado no es suficiente<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Montacerdos, 2023. 212 pp<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pura Pasi\u00f3n Por Eliana Del Campo 1 Dice Mariana Enr\u00edquez en Porque demasiado es suficiente: Mi historia de amor con Suede (Montacerdos, 2023) que la memoria es la menos confiable de las capacidades cognitivas, un motivo para dudar de toda autobiograf\u00eda, autoficci\u00f3n y derivados. Una raz\u00f3n para instarnos a nosotros, sus lectores, a \u201cdudar de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[197,194,8,668,1,9],"tags":[219,752,338,751],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1860"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1860"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1860\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1865,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1860\/revisions\/1865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1860"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1860"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1860"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}