{"id":1832,"date":"2025-11-03T11:38:36","date_gmt":"2025-11-03T16:38:36","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1832"},"modified":"2026-01-06T15:17:39","modified_gmt":"2026-01-06T20:17:39","slug":"resena-el-baron-wenchkeim-vuelve-a-casa-2024-de-laszlo-krasznahorkai","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/11\/03\/resena-el-baron-wenchkeim-vuelve-a-casa-2024-de-laszlo-krasznahorkai\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: El bar\u00f3n Wenchkeim vuelve a casa (2024) de L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Apocalipsis cotidianos<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Si se ha de vivir que sea sin tim\u00f3n y en el delirio<\/em>\u00bb, dice un verso de Mario Santiago Papasquiaro. Esta es una consigna que bien podr\u00eda aplicarse a los personajes de L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai (Gyula, 1954) en su \u00faltima novela traducida al espa\u00f1ol. \u00bfC\u00f3mo termina una comunidad entera sumida en la locura? \u00bfA qu\u00e9 responde dicho comportamiento colectivo? Como en la mayor parte de su obra, el escritor h\u00fangaro explora los andamiajes que sostienen a los reg\u00edmenes autoritarios. En el caso de esta novela, recurre a una elevada dosis de humor que funge de m\u00fasica de fondo en el descenso a los infiernos de los personajes.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Portada-El-baron.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1833\" width=\"491\" height=\"784\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Portada-El-baron.png 471w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Portada-El-baron-188x300.png 188w\" sizes=\"(max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Tras varios a\u00f1os de exilio en Argentina, B\u00e9la Wenckheim, bar\u00f3n ca\u00eddo en desgracia tras haber dilapidado su fortuna en el vicio de los juegos de azar, vuelve a tierras h\u00fangaras sin imaginar el nivel de histeria colectiva con el que sus paisanos lo esperan. Este contexto inesperado obstaculiza el anhelado reencuentro con su enamorada de juventud quien, cree \u00e9l, es su \u00faltima esperanza de redenci\u00f3n y la \u00fanica posible respuesta a la necesidad de seguir existiendo. La revelaci\u00f3n de su intencionalidad de reencontrarse con Marika, la destinataria de su afecto, afectar\u00e1 la percepci\u00f3n social que recae sobre ella. Esta situaci\u00f3n \u00ad\u2013que gatillar\u00e1 una serie de rumores y chismes que circular\u00e1n por toda la ciudad\u2013 tambi\u00e9n ocasionar\u00e1 que muchas personas, comenzando por el alcalde, intenten sacar provecho de la supuesta holgura econ\u00f3mica del bar\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Krasznahorkai recrea el delirio colectivo de un pueblo entero mediante la superposici\u00f3n de un testimonio tras otro, concatenados en una serie desesperada de cada uno por afirmar su existencia. A modo de entrem\u00e9s, se intercala la historia principal con la subtrama de un personaje, denominado Profesor, quien, tras ser v\u00edctima de los periodistas locales al iniciar la novela, deviene en rival de una pandilla de neonazis, con uno de los pasajes m\u00e1s c\u00f3micos del libro. A la narraci\u00f3n, se le suma un t\u00e9trico pasaje, cuya conexi\u00f3n con la historia del bar\u00f3n y su pueblo se revelar\u00e1 solo hacia el final de las casi quinientas p\u00e1ginas de la novela.<\/p>\n\n\n\n<p>La prosa caracter\u00edstica del h\u00fangaro, con sus frases extensas y que por momentos parecen infinitas, requieren la atenci\u00f3n total del lector. Este ejercicio resulta tan arduo como placentero: es una invitaci\u00f3n a expandir todos nuestros sentidos para lograr atisbar la locura del mundo actual, en el que m\u00e1s all\u00e1 del avance tecnol\u00f3gico \u2013presente en los dispositivos que usamos a diario o la inmediatez de las comunicaciones\u2013 no dejamos de reproducir comportamientos primitivos motivados por el miedo a morir:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00ab<em>(\u2026) durante un buen rato nadie se atrevi\u00f3 a abandonar su domicilio, s\u00f3lo intentaban pensar, pero resultaba imposible hacerlo de forma razonable, comprender qu\u00e9 era eso y cosas semejantes, todo esto parec\u00eda a primera vista la culminaci\u00f3n de cuanto hab\u00eda sucedido en los \u00faltimos tiempos, el miedo se hab\u00eda asentado muy en lo hondo de todos, miedo a salir y ser los siguientes en acabar asesinados, violados, humillados, secuestrados, en desaparecer sin dejar rastro, de manera que nadie, ni un solo habitante se atrev\u00eda a salir, permanec\u00edan agazapados tras las ventanas y miraban por los huecos que dejaban las cortinas lo que ocurr\u00eda all\u00e1 fuera, de modo que realmente result\u00f3 dif\u00edcil explicar por qu\u00e9 luego salieron a pesar de todo, no fue porque ya todo les diera lo mismo, a buen seguro, para eso no estaban todav\u00eda del todo desquiciados, sino precisamente por el miedo\u2026\u00bb<\/em> (p\u00e1g. 473).<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00faltimas cien p\u00e1ginas del libro dan cuenta sobre c\u00f3mo el mesianismo, eterno refugio de las sociedades en tiempos de crisis, se convierte en una extensi\u00f3n de lo m\u00e1s abyecto de los seres humanos al no otorgar la anhelada salvaci\u00f3n y acaba por mutar en una fascinaci\u00f3n por aquellos que infunden y propagan el terror. Tras el abrupto giro narrativo que sufre la historia del protagonista, Krasznahorkai nos reinstala en un presente tan absurdo como posible. Un desvar\u00edo que produce el nacimiento de demonios entre nosotros. Una risa espantosa que retumba m\u00e1s y m\u00e1s fuerte al terminar de leer esta novela, y que los lectores latinoamericanos, m\u00e1s all\u00e1 de las distancias geogr\u00e1ficas y las diferencias socioecon\u00f3micas o culturales, reconoceremos como cercana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Lazlo-1024x682.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1834\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Lazlo-1024x682.png 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Lazlo-300x200.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Lazlo-768x511.png 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Lazlo-1200x799.png 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Lazlo.png 1202w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por estos d\u00edas, se ha escrito mucho sobre cu\u00e1l es la mejor puerta de entrada a la obra del nuevo premio nobel. Algunos cr\u00edticos recomiendan iniciar por sus novelas can\u00f3nicas, como <em>Tango sat\u00e1nico <\/em>o <em>Melancol\u00eda de la resistencia<\/em>. Otros, sugieren, en cambio, comenzar por su narrativa breve.<em> &nbsp;<\/em>En lo personal, me encuentro en este segundo grupo. Sin embargo, opino que <em>El bar\u00f3n Wenckheim vuelve a casa <\/em>se erige como una opci\u00f3n intermedia. &nbsp;Esta novela, con su oscilaci\u00f3n entre el horror y la comedia, es una donde el lector puede encontrar una sofisticada narrativa que invita a resistir a la inmediatez que demanda el lenguaje del d\u00eda a d\u00eda y nos hace caer en cuenta que el apocalipsis no est\u00e1 por llegar: est\u00e1 sucediendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>+++++<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>El bar\u00f3n Wenchkeim vuelve a casa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Acantilado, 2024. 512 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Traducci\u00f3n de Ad\u00e1n Kovacsics<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apocalipsis cotidianos Por Sebasti\u00e1n Uribe \u00abSi se ha de vivir que sea sin tim\u00f3n y en el delirio\u00bb, dice un verso de Mario Santiago Papasquiaro. 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