{"id":1811,"date":"2025-09-22T00:02:31","date_gmt":"2025-09-22T05:02:31","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1811"},"modified":"2025-09-25T15:43:31","modified_gmt":"2025-09-25T20:43:31","slug":"nada-nos-une-2025-de-lenin-heredia-mimbela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/09\/22\/nada-nos-une-2025-de-lenin-heredia-mimbela\/","title":{"rendered":"Nada nos une (2025) de Lenin Heredia Mimbela"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Una novela sobre la v\u00edctima<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por John Valle*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nada nos une <\/em>(2025) es la segunda novela del joven narrador piurano Lenin Heredia Mimbela y, como el mismo autor manifiesta en la presentaci\u00f3n, la segunda parte de la historia de <em>Morir en mi ley<\/em> (2021), su primera novela. En cuanto a los elementos formales de esta narraci\u00f3n, constituye un logro del autor la construcci\u00f3n de su universo novelesco mediante oraciones cortas, yuxtapuestas en muchos casos, que contribuyen a la atm\u00f3sfera tensional. Asimismo, el recurso dial\u00f3gico es una herramienta muy bien aprovechada que contribuye a la presentaci\u00f3n de los personajes a trav\u00e9s de sus actos cotidianos. De esta manera, las descripciones devienen recurso accesorio, pero cuando las hay, estas son precisas, m\u00ednimas. En cuanto el tema, me atrevo a afirmar que esta novela introduce en la tradici\u00f3n narrativa contempor\u00e1nea otro tipo de v\u00edctima y de violencia, ajena a la \u00e9poca del terrorismo: la v\u00edctima del sistema de vida actual dominada por el uso de las redes sociales y por la codicia del poder de organizaciones criminales con nombres de partidos pol\u00edticos, cuyos l\u00edderes se hacen elegir a cambio de prebendas o mediante el chantaje.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/portada-1024x769.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1814\" width=\"507\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/portada-1024x769.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/portada-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/portada-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/portada-1536x1153.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/portada-1200x901.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/portada.jpg 1648w\" sizes=\"(max-width: 507px) 100vw, 507px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En el plano de la historia, <em>Nada nos une<\/em> narra el tr\u00e1gico desenlace de la relaci\u00f3n entre una madre y su hija -Lili y Becky-, ambas procedentes de la ciudad de Piura, y afincadas en Lima. La tragedia se presenta desde el inicio: \u201cBecky ha muerto\u201d, por lo que podr\u00eda suponerse que la historia va a limitarse a desenredar la madeja de circunstancias que condujeron a la muerte de la adolescente, como sucede en novelas como <em>Crimen y Castigo<\/em> o <em>El T\u00fanel<\/em> con un arranque similar, pero no. Lenin Heredia apuesta tambi\u00e9n por contar en simult\u00e1neo las vicisitudes de Lili para procesar su p\u00e9rdida a su manera: \u201cBecky volvi\u00f3. Y yo no mor\u00ed. No del todo\u201d, confiesa la mujer. As\u00ed, ambas citas fijan la pauta de lectura que ayudar\u00e1n a desentra\u00f1ar la t\u00e9cnica narrativa de Heredia en clave psicoanal\u00edtica, porque Becky configura el significante forcluido que regresa de la dimensi\u00f3n de lo Real, pero no para desestabilizar emocionalmente a la madre, sino para ayudarle a aceptar su p\u00e9rdida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las historias de madre e hija configuran, en este plano, los hilos narrativos de la novela, pero con la necesaria complementaci\u00f3n de las historias de sus pares masculinos para formar dos l\u00edneas narrativas dobles. En el caso de Becky, con la historia de su enamorado, Dante, el hijo de un candidato a la alcald\u00eda distrital, pero atrapado en una red de ped\u00f3filos con quienes comparte a su enamorada mediante videos \u00edntimos a trav\u00e9s de la Internet a cambio de dinero; en el caso de Lili, con los altibajos de Gustavo, su nueva pareja, un profesor universitario con sus propios conflictos que le han impedido satisfacer las exigencias emocionales de su mujer, aunque s\u00ed ha conseguido una relativa cercan\u00eda con Becky. As\u00ed, un narrador en tercera persona va guiando al lector a trav\u00e9s de cuatro cap\u00edtulos divididos en apartados distribuidos seg\u00fan una l\u00f3gica narrativa que cautiva al lector.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de su primera novela, en <em>Nada nos une,<\/em> Heredia muestra una evoluci\u00f3n en su t\u00e9cnica narrativa. Esta vez, adem\u00e1s de haber tejido h\u00e1bilmente en un primer plano narrativo los hilos dobles ya mencionados, como si ubicara al lector en un lugar privilegiado para observar la copa de un \u00e1rbol, el autor ha sabido insertar por debajo, como una especie de tronco doble que sostiene el follaje, dos historias complementarias. La primera corresponde al padre de Dante, el ingeniero Andr\u00e9s que ha postergado a su familia por debajo de su af\u00e1n de ganar votos para la alcald\u00eda; la segunda, al <em>modus operandi<\/em> de la red de ped\u00f3filos que chantajean al hijo, lo que constituye una seria amenaza para las ambiciones pol\u00edticas de don Andr\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, es pertinente afirmar que en esta novela se desnuda una realidad donde los aspirantes al poder han normalizado c\u00f3digos nada \u00e9ticos para competir en su aspiraci\u00f3n, donde la familia y la poblaci\u00f3n devienen v\u00edctimas de esas componendas. As\u00ed, la novela puede leerse como un coro de voces de las v\u00edctimas de un orden que violenta la estructura familiar, la inocencia de la ni\u00f1ez, el sentido de justicia y el de servicios a la comunidad. Porque constituyen una alianza f\u00e9rrea el v\u00ednculo entre redes sociales y organizaciones pol\u00edticas o criminales, donde las debilidades personales pueden devenir poderosas m\u00e1quinas de destrucci\u00f3n, desprestigio, desuni\u00f3n, frustraci\u00f3n y muerte, siempre que sirvan a su prop\u00f3sito. Adem\u00e1s de ser la v\u00edctima mortal en la novela, Becky lo es tambi\u00e9n de su ingenuidad y de la desatenci\u00f3n de sus padres; adem\u00e1s de ser v\u00edctimas del desamor que les dej\u00f3 graves secuelas, Lili y Gustavo lo son tambi\u00e9n de la maquinaria infernal que consume dignidades, vidas, amores y conciencias para alcanzar el poder pol\u00edtico o econ\u00f3mico; adem\u00e1s de ser una v\u00edctima de la ruptura familiar causada por el deseo de poder, Dante, su hermana Mariana y su madre lo son tambi\u00e9n de un sistema que ha trastocado la escala de valores de las personas en su af\u00e1n ciego de empoderamiento. Sin embargo, todas estas v\u00edctimas lo son tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con el uso de las redes sociales, esos medios que construyen la ficci\u00f3n de la cercan\u00eda con personas an\u00f3nimas y distantes, pero que edifican los muros insalvables de la ausencia entre los seres \u00edntimos y cercanos. En este sentido, en <em>Nada nos une<\/em>, resuena el eco de un lema rancio de protesta de Mayo del 68: \u201cArriba la comunicaci\u00f3n y abajo las telecomunicaciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Foto-solapa-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1812\" width=\"515\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Foto-solapa-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Foto-solapa-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Foto-solapa-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Foto-solapa-1200x900.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Foto-solapa.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Desde mi punto de vista, creo que este es el principal logro de la novela a nivel de la historia, ya que Heredia Mimbela no se limita a contar una tragedia familiar, sino que muestra la nefasta normalizaci\u00f3n de la maquinaria corrupta que detenta el poder para destruir vidas inocentes con absoluta frialdad e impunidad. Si proponemos una analog\u00eda entre un novela y una isla, el autor no se contenta con narrar la superficie que las aves marinas cubren de excremento; por el contrario, el autor nos sumerge por debajo de la superficie, nos introduce en el abismo donde habitan los verdaderos monstruos que sostienen la superficie. De esa manera, esta novela contribuye a la tradici\u00f3n de escritores propuestos a develar las entra\u00f1as del leviat\u00e1n de la corrupci\u00f3n en nuestra vida republicana. <em>Nada nos une<\/em> es una novela de la violencia, pero de una m\u00e1s sofisticada que victimiza desde una lente y una pantalla, y desde la ceguera embrutecida por alcanzar el poder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>+++++<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Lenin Heredia Mimbela<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Nada nos une<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Buen Puerto, 2025<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>+++++<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>*<\/strong>John Valle Araujo (Amazonas, 1976) es Mag\u00edster en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde se gradu\u00f3 con la tesis titulada \u201cTres cuentos postergados: narraci\u00f3n perturbadora, campo de referencia y cosmovisi\u00f3n del wakcha migrante\u201d (2020). En 2012, gan\u00f3 el Premio Cop\u00e9 de Ensayo con el trabajo titulado <em>Derroteros de la soledad: El <\/em>wakcha<em> en el relato andino de tradici\u00f3n oral<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una novela sobre la v\u00edctima Por John Valle* Nada nos une (2025) es la segunda novela del joven narrador piurano Lenin Heredia Mimbela y, como el mismo autor manifiesta en la presentaci\u00f3n, la segunda parte de la historia de Morir en mi ley (2021), su primera novela. 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