{"id":1759,"date":"2025-07-08T17:03:28","date_gmt":"2025-07-08T22:03:28","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1759"},"modified":"2025-07-08T17:03:28","modified_gmt":"2025-07-08T22:03:28","slug":"resena-salir-de-la-noche-2023-de-mario-calabresi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/07\/08\/resena-salir-de-la-noche-2023-de-mario-calabresi\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Salir de la noche (2023) de Mario Calabresi"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Memoria en cenizas<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Alessandro Campos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Luigi Calabresi era el encargado de la jefatura de polic\u00eda de Mil\u00e1n cuando el 17 de Mayo de 1972 fue asesinado con dos disparos de pistola, uno por la espalda y otro en la nuca, al salir de su casa. Se hab\u00eda cultivado fama de ser un comisario reconocido por sus investigaciones sobre grupos extremistas y actividades subversivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Calabresi sol\u00eda dejar su arma reglamentaria en la comisar\u00eda. Cuando su esposa Gemma le consult\u00f3 por este comportamiento, \u00e9l le respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<em>\u201cGemma, olv\u00eddalo, no quiero tenerlo aqu\u00ed y no quiero llevarlo conmigo, y, adem\u00e1s, no me servir\u00eda de nada: si me disparan, lo har\u00e1n por la espalda. Nunca tendr\u00e1n el valor de dispararme mir\u00e1ndome a los ojos. E incluso si tuviera tiempo para darme cuenta, preferir\u00eda no tener que dispararle nunca a nadie\u201d. <\/em>(p.13)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Salir-de-noche-portada.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1761\" width=\"505\" height=\"777\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Salir-de-noche-portada.jpg 575w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Salir-de-noche-portada-195x300.jpg 195w\" sizes=\"(max-width: 505px) 100vw, 505px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Los denominados \u2018anni di piombo\u2019 tuvieron como punto de partida el estallido de una bomba en el Banco Nacional de Agricultura a fines de 1969 en pleno centro de Mil\u00e1n. La responsabilidad de tal atentado se debati\u00f3 por muchos a\u00f1os, recayendo la culpa inicialmente sobre los anarquistas. Giuseppe Pinelli fue uno de ellos, por lo que fue detenido y puesto bajo custodia de la jefatura de la polic\u00eda de Mil\u00e1n. A los pocos d\u00edas Pinelli muri\u00f3 tras caer del cuarto piso, lo cual involucr\u00f3 directamente al comisario Calabresi, acusado de haberlo defenestrado. Posteriormente, las investigaciones apuntaron a grupos de extrema derecha, organizaciones neofascistas, incluso se consider\u00f3 el rol de sectores del Estado italiano y los servicios secretos, como parte de una estrategia que buscaba generar miedo y desestabilizaci\u00f3n para frenar los impulsos revolucionarios que surg\u00edan en las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes. Hab\u00eda que seleccionar un culpable, la prensa, los pol\u00edticos, los ciudadanos, quer\u00edan un nombre al cual se\u00f1alar como el autor del asesinato. La l\u00f3gica m\u00e1s burda dio el nombre de Luigi Calabresi, quien junto a su familia recibi\u00f3 un acoso ininterrumpido hasta la fatalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso Dar\u00edo Fo escribi\u00f3 y public\u00f3 por esos a\u00f1os el drama <em>Muerte accidental de un anarquista<\/em>, en el que a trav\u00e9s del humor expuso problem\u00e1ticas imperantes como la manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica, los abusos de poder, y la corrupci\u00f3n institucional, realizando una s\u00e1tira de Calabresi. Su esposa, actriz y dramaturga, Franca Rame hab\u00eda sido secuestrada, golpeada, violada y torturada por un grupo de extrema derecha relacionado a los servicios secretos italianos y a las fuerzas paramilitares neofascistas como parte de la \u201cestrategia de la tensi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mario Calabresi (Mil\u00e1n, 1970) creci\u00f3 queriendo saber qui\u00e9n fue su padre, y en dicho objetivo fue descubriendo una sociedad carente de empat\u00eda, provoc\u00e1ndole una sensaci\u00f3n de congoja que a su vez lo lleva a sentir el llamado del deber y la necesidad consecuente de realizar una mirada retrospectiva en la que conecte los nodos de los diferentes testimonios y del suyo propio. En los diferentes cap\u00edtulos del libro hay una intenci\u00f3n de abordar de la forma m\u00e1s objetiva posible la historia de su pa\u00eds y la de su propia familia, como una manera de recrear recuerdos y corroborar su verdad, por m\u00e1s tr\u00e1gica que esta resulte ser. Lo que se narra en <em>Salir de la noche<\/em> nos muestra c\u00f3mo las personas con heridas similares se terminan hallando en los mismos refugios y emerge as\u00ed la empat\u00eda que permite soportar el peso de la injusticia, de la mentira medi\u00e1tica como estrategia y del olvido como cruel destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Mario Calabresi nos lleva a sentir la distancia entre la injuria y el reconocimiento, a la vez que se revalora a las v\u00edctimas frente a la sociedad. Ello implica a\u00f1os de encuentro con las viudas e hijos hu\u00e9rfanos, compa\u00f1\u00edas a las cuales se relaciona desde las primeras ceremonias de homenaje hasta los \u00faltimos juicios.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede vislumbrar el auge de la desesperanza en im\u00e1genes como la siguiente<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Imagen1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1762\" width=\"540\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Imagen1.png 886w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Imagen1-300x178.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Imagen1-768x455.png 768w\" sizes=\"(max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Un pa\u00eds entero la tom\u00f3 como prueba de la violencia irremediable y la derrota definitiva de las ideas. De ella Umberto Eco se\u00f1al\u00f3: <em>\u201cTengan presente esta imagen, se convertir\u00e1 en insignia de nuestro siglo\u201d<\/em>. En 1977 se acumular\u00edan 102 asesinatos y 2,128 atentados pol\u00edticos. Mario Calabresi invita a sumergirse en la escena de la foto. Su protagonista es Giuseppe Memeo, un joven de 18 a\u00f1os, y es su primera vez empu\u00f1ando un arma. En el lugar, yace en el suelo Antonio Cutra de 22 a\u00f1os. Su hija Antonia nacer\u00e1 meses despu\u00e9s y crecer\u00e1 sin padre. A\u00f1os m\u00e1s tarde el presidente Carlo Aseglio Ciampi se encarga de condecorar con medallas al valor tanto al padre de Antonia como a Luigi Calabresi a trav\u00e9s de Gemma, su viuda con estas palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cHemos recuperado memoria\u2026 es un honor para m\u00ed entregarle esta medalla, por m\u00e1s que todo esto se produzca con tan enorme retraso\u201d. <\/em>(p.25)<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempo despu\u00e9s, Mario y Antonia se juntan y no les deja de sorprender la cantidad de producci\u00f3n bibliogr\u00e1fica alrededor de los terroristas, mientras que hay un mutis generalizado por parte de las v\u00edctimas de estos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSolo aparece un nombre, casi siempre equivocado, nada sobre \u00e9l, nada sobre nosotros. Me bastar\u00eda con que las pocas veces que se menciona a mi padre, casi siempre en relaci\u00f3n con la famosa foto, no fuera con el nombre y apellido equivocados: se llamaba Antonio y no Antonino, nos llamamos Custra&nbsp; y no Custr\u00e1<\/em>\u201d. (p\u00e1g.28).<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Salir de la noche<\/em> se nos presenta tambi\u00e9n a Francesca Marangoni, cuyo padre fue el director m\u00e9dico del policl\u00ednico de Mil\u00e1n hasta 1981, cuando las Brigadas Rojas le dispararon abajo de su casa. Luigi Marangoni se vio aislado cuando declar\u00f3 contra enfermeros cercanos a Autonomia Operaia, grupo pol\u00edtico radical de izquierda, culpables de desconectar neveras que conten\u00edan sangre para transfusiones. Su padre ya no la acompa\u00f1aba al instituto porque caminar a su lado compromet\u00eda su seguridad. En este testimonio encontraremos c\u00f3mo una hija hereda la voluntad de estar al servicio de la salud, una \u00e9tica inquebrantable. En esas conversaciones se habla de c\u00f3mo cerrar la herida, si hay tratamiento para ello o si lo mejor es comprender que se puede abrir en cualquier momento y lo vitalmente importante es hacer que no se infecte.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los pasajes m\u00e1s conmovedores del libro es sin duda la carta de Aldo Moro a su esposa Noretta, donde la gratitud, el adi\u00f3s y la promesa de acompa\u00f1amiento armonizan. Moro fue primer ministro de Italia, teniendo un rol clave para conseguir el compromiso hist\u00f3rico entre la Democracia Cristiano y el Partido Comunista Italiano de garantizar la estabilidad pol\u00edtica durante los \u201canni di piombo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Leonardo Sciascia escribi\u00f3 en su libro <em>El caso Moro<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>No creo que lo alegrara nunca el poder. Ser el mejor y tener que despreciar a los dem\u00e1s quiz\u00e1 le deba la medida cristiana de su miseria. Y esto era lo que lo diferenciaba de los dem\u00e1s, y la raz\u00f3n por la que entre todos, y en cierto sentido por ellos, fue elegido para morir<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En 1978, Moro fue secuestrado en Roma por las Brigadas Rojas. Tras 55 d\u00edas de cautiverio su cuerpo fue encontrado en un coche.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo del libro, Mario Calabresi tambi\u00e9n narra conversaciones con su madre Gemma, pregunt\u00e1ndole c\u00f3mo hizo para sobreponerse, a lo que ella responde que decidiendo apostar por la vida, que no le quedaba otra opci\u00f3n con tres hijos. Para ver el resurgir de la esperanza hay que ponerles nombres a las cosas m\u00e1s dolorosas, aconseja Gemma. Y es lo que hace su hijo, Mario, en este libro, al convertirse en un nominador de cada instante relacionado a la imagen de su padre y de los que, como \u00e9l, perdieron a alguien para siempre. Hay una hermandad impl\u00edcita en las victimas, pues ellas saben que la presencia ocupa un espacio determinado, observable y palpable, mientras que la ausencia ya est\u00e1 desplegada, llenando todo el vac\u00edo que existe. Parte de ese m\u00ednimo com\u00fan es la sensaci\u00f3n de infinitud que tiende a tener la injusticia, un desierto que aletarga, a diferencia de la justicia que una vez llega es un punto final que permite renovar los d\u00edas por venir. En la familia Calabresi no sienten que a ellos les corresponda opinar sobre los indultos, reducciones de pena y evidentes prevaricatos, puesto que esperan que la entidad responsable se encargue. Los Calabresi s\u00ed buscan una sentencia, la oraci\u00f3n que etiquete a alguien con su crimen y purgue la vida, de quien lo merece, de mentiras. Otras v\u00edctimas buscar\u00e1n perdonar, exigir prudencia, verg\u00fcenza, alejamiento o reparaci\u00f3n en la medida de lo posible.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Calabresi-final.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1763\" width=\"514\" height=\"625\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Calabresi-final.jpg 721w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Calabresi-final-246x300.jpg 246w\" sizes=\"(max-width: 514px) 100vw, 514px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Destaco la capacidad de Mario Calabresi para separar cada vertiente de la historia usando la escritura como medio para el desahogo m\u00e1s profuso al canalizar todas las cenizas que yac\u00edan en los resquicios de su memoria. Un ejemplo de ello es cuando describe un recuerdo sobre \u00e9l, un tromb\u00f3n y su padre, temiendo que el mismo haya sido creado por su nostalgia. Tiene miedo de compartirlo, incluso por el riesgo de que la oralidad altere en alg\u00fan detalle lo m\u00e1s genuino del recuerdo de su yo de dos a\u00f1os. Este libro nace en parte para poder responder a ese recuerdo con su pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha por salir de la oscuridad a la que alude el t\u00edtulo del libro yace en el intento de Calabresi de no desfallecer en su b\u00fasqueda. En su fe por el amor de sus padres. En creer que quienes propagan mentiras eventualmente se quedar\u00e1n sin aire y el silencio ser\u00e1 tan amplio que hasta el susurro tendr\u00e1 eco y se har\u00e1 o\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>+++++<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Mario Calabresi<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Salir de la noche<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Libros del Asteroide, 2023. 164 pp<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Salir de la noche\/Giuseppe Memeo\/p\u00e1g.13<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria en cenizas Por Alessandro Campos Luigi Calabresi era el encargado de la jefatura de polic\u00eda de Mil\u00e1n cuando el 17 de Mayo de 1972 fue asesinado con dos disparos de pistola, uno por la espalda y otro en la nuca, al salir de su casa. 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