{"id":1725,"date":"2025-06-01T21:46:55","date_gmt":"2025-06-02T02:46:55","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1725"},"modified":"2025-06-01T21:46:55","modified_gmt":"2025-06-02T02:46:55","slug":"resena-personas-decentes-2022-de-leonardo-padura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/06\/01\/resena-personas-decentes-2022-de-leonardo-padura\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Personas decentes (2022) de Leonardo Padura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Asesinatos, prostituci\u00f3n y rock n\u00b4 roll<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Personas decentes<\/em> (Tusquets, 2022) del escritor cubano Leonardo Padura (La Habana, 1955) es una novela que forma parte de la saga policial del detective Mario Conde (la \u00faltima entrega hasta el momento con la que suma un total de diez t\u00edtulos). Tambi\u00e9n se podr\u00eda decir que es la mejor hasta la fecha. La historia se divide en dos partes. La primera se ubica en La Habana actual, con mayor precisi\u00f3n en 2016, caracterizada por la visita de Barack Obama, el desfile de Chanel, la filmaci\u00f3n de <em>R\u00e1pidos y furiosos<\/em>, el turismo de Rihanna, las hermanas Kardashian y el hist\u00f3rico concierto de los Rolling Stones (cabe mencionar que este \u00faltimo hecho se presenta como algo de mayor inter\u00e9s para los amigos de Conde, raz\u00f3n para entablar diversas conversaciones entre varios vasos de ron y platos con habichuelas sin dejar de escuchar la m\u00fasica que tanto les gusta). Se toma en consideraci\u00f3n que todos estos hechos producen la ausencia de polic\u00edas para cubrir otros temas m\u00e1s comunes como los asesinatos dentro de la isla.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Portada.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1726\" width=\"348\" height=\"521\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Portada.jpg 250w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Portada-201x300.jpg 201w\" sizes=\"(max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La segunda parte tiene como tel\u00f3n de fondo La Habana de inicios del siglo XX, cuando la isla era conocida como la \u201cNiza del Caribe\u201d y donde se permit\u00edan demasiadas cosas ilegales, m\u00e1s a\u00fan si de por medio estaba el nombre de Alberto Yarini y Ponce de Le\u00f3n (1882-1910), el rey de la prostituci\u00f3n de la isla, conocido tambi\u00e9n por ser un dandi y un casanova. En ambos tiempos ocurren unos asesinatos que est\u00e1n relacionados entre s\u00ed y que no dejan de ser una inc\u00f3gnita hasta que Mario Conde abandona por un momento la compra y venta de libros viejos para empezar con sus investigaciones, primero a solicitud de su excompa\u00f1ero Manuel Palacios, tambi\u00e9n conocido como Manolo; y luego por el inter\u00e9s que le despiertan esos otros cr\u00edmenes ocurridos en el pasado, y cuyos misterios ser\u00e1n revelados a partir del trabajo de otro polic\u00eda llamado Arturo Saborit Amarg\u00f3, quien no deja de tener presente lo \u00e9tico, lo correcto y lo justo, caracter\u00edsticas propias de las \u201cpersonas decentes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer asesinato ocurrido en tiempo presente, en 2016, corresponde a Reynaldo Quevedo, un poeta mediocre y envidioso con alg\u00fan grado militar menor en el pasado que, con su vocaci\u00f3n de inquisidor y su maldad innata de represor, le arruin\u00f3 la vida a muchos artistas e intelectuales que sufrieron persecuci\u00f3n y censura por parte del r\u00e9gimen cubano en los a\u00f1os setenta, as\u00ed como les sucedi\u00f3 a los escritores Lezama Lima y Virgilio Pi\u00f1era, o el teatrista Alberto Marqu\u00e9s. Este Quevedo aparece muerto producto de un golpe contundente en la cabeza. Lo curioso es que s\u00f3lo le roban un par de cuadros mientras que su cuerpo aparece con el miembro viril desmembrado, cortado con el cuchillo de la cocina, aparte de sufrir la amputaci\u00f3n de tres dedos de la mano, cercenados con la tijera de podar el jard\u00edn. En la escena del crimen quedaron estas partes separadas como una muestra del odio que ten\u00eda el asesino hacia la v\u00edctima. Y no era para menos porque a este tal Quevedo era visto como un verdadero \u201chijo de puta\u201d (p.45). Esta hip\u00f3tesis se incrementa con sus perversiones que son descubiertas a partir de los informes forenses donde se le encuentran restos de semen en su parte rectal.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a los otros asesinatos, estos ocurren en 1910, a\u00f1o que se caracteriza por la presencia del cometa Halley, cuya visita produc\u00eda gran zozobra entre la gente pensando que se trataba del fin del mundo, aunque ante este posible peligro, muchos procedieron a actuar de manera distinta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ante lo inevitable, muchos se negaron a gastar en in\u00fatiles telescopios o mapas c\u00f3smicos y la mayor\u00eda prefiri\u00f3 decantarse por las opciones m\u00e1s divertidas, como la de comprar y consumir alcoholes y alucin\u00f3genos, la de apostar a cualquier cosa que se les ocurriera en los garitos que brotaban como hormigueros, la de bailar a toda hora y con cualquier m\u00fasica y, sobre todo, m\u00e1s que todo, la de fornicar como pose\u00eddos. En la ciudad se estableci\u00f3 el imperio del \u00e9xtasis y la lujuria<\/em> (p.36).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de estos hechos ocurr\u00edan muy cerca de la Estaci\u00f3n policial de Paula y Compostela, centro de labores de Arturo Saborit, quien se convirti\u00f3 en testigo involuntario de todo lo que ocurr\u00eda en esta ciudad (La Habana) donde proliferaba el alcohol, las drogas, la prostituci\u00f3n y el juego, m\u00e1s a\u00fan con la presencia del famoso burdel que pertenec\u00eda a Alberto Yarini, bastante conocido por la belleza de sus mujeres. Es justo una de sus trabajadoras quien aparece asesinada de la manera m\u00e1s cruel:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Seg\u00fan el doctor Torres, la mujer hab\u00eda sido descuartizada a machetazos, el primero de los cuales lo recibi\u00f3 con vida y fue el que le arranc\u00f3 el brazo. Quiz\u00e1s el segundo fue el que la decapit\u00f3. El forense estableci\u00f3, adem\u00e1s, que la mujer hab\u00eda practicado una felaci\u00f3n y tragado parte del semen de su agresor y, antes o despu\u00e9s de la muerte, hab\u00eda tenido sexo vaginal y rectal con el mismo hombre<\/em> (p.117).<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de este hecho tan truculento, donde el sexo y las transgresiones han tenido gran participaci\u00f3n, las investigaciones se dirigen hacia Alberto Yarini, no como posible culpable, pero s\u00ed como uno de los principales m\u00f3viles de este crimen, m\u00e1s a\u00fan al conocer tan bien a la v\u00edctima, o por su cercan\u00eda con ella, porque a pesar de su fama de proxeneta, prevalece en \u00e9l su imagen de gran empresario y de don juan, ambas presentadas de manera hiperb\u00f3lica:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Entre todos esos j\u00f3venes provenientes de linajes acomodados, muy pronto Alberto tambi\u00e9n se distingui\u00f3 por sus \u00e9xitos amatorios. Su estampa f\u00edsica, sus modales, su experiencia vital en Nueva Inglaterra y su desenfado lo distingu\u00edan y tuvo m\u00e1s novias y mujeres que nadie, y, para retenerlo, algunas de esas amantes que se enamoraban de \u00e9l comenzaron a sostenerlo con regalos y dinero. Fue entonces cuando el instinto comercial de Yarini hizo lo dem\u00e1s: primero a una, luego a dos, prostituy\u00f3 a algunas de esas amantes y, en cinco a\u00f1os, ya contaba con un har\u00e9n de doce mujeres laborando en el mercado habanero del sex<\/em>o (p.155).<\/p>\n\n\n\n<p>Y a pesar de que se siguen cometiendo otros delitos y excesos durante el a\u00f1o 1910, Alberto Yarini no deja de ser el centro de atenci\u00f3n y de muchos comentarios como si se tratase del mismo cometa Halley. De esta manera Leonardo Padura presenta a un personaje real que tiene muchos dotes de ficci\u00f3n y cuya aura se ha mantenido a trav\u00e9s de los a\u00f1os dentro de la idiosincrasia cubana al punto que su tumba nunca deja de tener flores. Esto mismo lo comenta en un art\u00edculo que se incluy\u00f3 dentro de su libro de cr\u00f3nicas <em>El viaje m\u00e1s largo<\/em> (1994) donde brinda una serie de detalles sobre este hombre que era llamado \u201cEl gallo de San Isidro\u201d. Por supuesto que el tema sexual, tan recurrente en la obra de Padura, sobre todo en su saga de Mario Conde, se hace mucho m\u00e1s expl\u00edcito s\u00f3lo para terminar de presentar a este personaje que se vuelve figura central en <em>Personas decentes<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Con el movimiento vi c\u00f3mo el miembro de Yarini se balanceaba como si fuese el badajo de una campana. Y no es que sepa mucho sobre las proporciones de los penes, aunque tengo el m\u00edo y haya visto el de algunos cad\u00e1veres, pero es que el miembro colgante entre las piernas de aquel hombre ten\u00eda unas dimensiones y un grosor exagerados. Una pinga de ese calibre tambi\u00e9n explicaba muchas cosas<\/em> (p.222).<\/p>\n\n\n\n<p>Es justo en la fat\u00eddica noche del 21 de noviembre del 1910, fecha de fallecimiento de Alberto Yarini, donde la figura del polic\u00eda Arturo Saborit cobra una notoria importancia, m\u00e1s a\u00fan al mantener su definici\u00f3n de \u201cpersonas decentes\u201d para esclarecer no s\u00f3lo el crimen de Yarini sino tambi\u00e9n de los otros asesinatos cometidos, y cuyos principales involucrados siguen siendo m\u00e1s proxenetas y prostitutas. Entre estas \u00faltimas destacan las extranjeras, en especial una llamada Bertha Fontaine, conocida tambi\u00e9n como La Petit Bertha, poseedora de una extremada belleza.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Leonardo-Padura.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1727\" width=\"395\" height=\"346\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, en 2016, a medida que se acerca el concierto de los Rolling Stones, aparece otro hombre muerto y castrado. Esto llama la atenci\u00f3n de Mario Conde al intentar descubrir el por qu\u00e9 los asesinos quieren minimizar la virilidad de sus v\u00edctimas. Es entonces que surgen varias hip\u00f3tesis que van desde la historia de la homosexualidad masculina en Cuba, donde se incluyen varios cuadros de desnudos varoniles, hasta la historia del pene cortado de Napole\u00f3n. Y en medio de todas estas conjeturas surge el nombre de una poeta cubana que sufri\u00f3 una serie de injusticias (muerte civil) por parte del r\u00e9gimen cubano tan igual como sucedi\u00f3 con la escritora rusa Anna Ajm\u00e1tova bajo el gobierno autoritario de Stalin. Es a partir de este descubrimiento con el que se llega a la resoluci\u00f3n de estos cr\u00edmenes mientras que millones de cubanos se preparan para cantar las canciones de Mick Jagger y compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera se concluye que no es necesario haber le\u00eddo las novelas anteriores de esta saga policial para deleitarse con una novela tan buena como <em>Personas decentes<\/em>. S\u00f3lo queda pedir larga vida al inspector Mario Conde y que nunca se acaben sus historias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Leonardo Padura<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Personas decentes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Tusquets, 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asesinatos, prostituci\u00f3n y rock n\u00b4 roll Por Omar Guerrero Personas decentes (Tusquets, 2022) del escritor cubano Leonardo Padura (La Habana, 1955) es una novela que forma parte de la saga policial del detective Mario Conde (la \u00faltima entrega hasta el momento con la que suma un total de diez t\u00edtulos). 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