{"id":1692,"date":"2025-04-05T23:41:37","date_gmt":"2025-04-06T04:41:37","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1692"},"modified":"2025-04-05T23:41:37","modified_gmt":"2025-04-06T04:41:37","slug":"resena-un-cocodrilo-duerme-la-siesta-y-otros-relatos-animales-2024-de-irma-del-aguila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/04\/05\/resena-un-cocodrilo-duerme-la-siesta-y-otros-relatos-animales-2024-de-irma-del-aguila\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Un cocodrilo duerme la siesta y otros relatos animales (2024) de Irma Del \u00c1guila"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>La alianza entre lo femenino y lo animal, su recuperaci\u00f3n<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cesar Augusto L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La condena b\u00edblica que se reafirma con Mar\u00eda, madre de Jes\u00fas, es la separaci\u00f3n o el conflicto entre la mujer y la naturaleza. El llamado femenino, desde la postura del mito hebreo-cristiano, es que la mujer debe triunfar sobre la tentaci\u00f3n de la serpiente, la de ser como Dios. De aqu\u00ed se desprende una serie de tensiones narrativas que se han ido combatiendo, m\u00e1s o menos, a lo largo de la historia de la literatura y es, quiz\u00e1, este tiempo uno que se corresponde con el desgaste de la sentencia est\u00e9tica propuesta desde una de nuestras referencias m\u00edticas de fundaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Captura-de-Pantalla-2025-04-05-a-las-23.38.27-716x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1694\" width=\"457\" height=\"652\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Tanto la narrativa o poes\u00eda femenina com\u00fanmente se confronta con el cuerpo, con las percepciones, con el sentir; es decir, con una grieta ocluida desde afuera y, por ende, que limita las potencialidades de su voz. Este es quiz\u00e1 uno de sus problemas primigenios, ya que la acusaci\u00f3n de su goce como desorden se cimenta en la abstracci\u00f3n racional como la forma id\u00f3nea para el conocimiento. Bajo el criterio propuesto, todo intento de confrontar o cuestionar estas premisas narrativas siempre pasar\u00e1 por una compleja criba, dado el peso de la costumbre creativa o, mejor, la tradici\u00f3n de lo contado.<\/p>\n\n\n\n<p>No se crea que nuestro introito religioso tenga el peso de una tara propia de un creyente; antes bien, fuera de que Del \u00c1guila nos presente siete relatos (n\u00famero cabal\u00edstico), en dos de estos se recurre a la impronta b\u00edblica de manera directa; espec\u00edficamente al diluvio arrasador y, por otro lado, al \u03c6\u03b1\u03c1\u03bc\u03b1\u03ba\u03cc\u03c2 o chivo expiatorio cristiano. Imposible no considerar el mito del bufeo como una pieza que recurre a una forma de relaci\u00f3n religiosa selv\u00e1tica. Pero si a\u00fan estuvi\u00e9ramos en medio de un error, avanzaremos en nuestra lectura que no puede dejar de lado los personajes femeninos en seis de los siete textos y, a\u00fan as\u00ed, el personaje masculino del final, atrapado por un sue\u00f1o delirante, se feminiza.<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos que, ahora s\u00ed, nuestro puente est\u00e1 establecido. Aquella p\u00e9rdida de intimidad con lo animal, dictaminada desde el exterior, podr\u00eda retornar de la mano a nosotros desde lo femenino. \u00bfDebido a qu\u00e9? A su amplitud est\u00e9tica, perceptiva, no excluyente, sino, m\u00e1s bien, dispuesta al di\u00e1logo. Es una posible apuesta, pero el lector podr\u00e1 juzgar y colocar el libro en una largu\u00edsima tradici\u00f3n o contratradici\u00f3n en la que queremos colocar <em>Un cocodrilo duerme la siesta\u2026<\/em> Despu\u00e9s de tantas palabras, no tan in\u00fatiles, solo nos gustar\u00eda anotar el suspenso que cunde en todos los textos y de aqu\u00ed puede derivar una sana duda: \u00bfhasta qu\u00e9 punto la experimentaci\u00f3n podr\u00eda dejar un proyecto al borde del fracaso? Tal vez para el lector, muy posiblemente (es un reto), los relatos parezcan anodinos e incompletos, pero, \u00bfesa no ser\u00e1 la plena voluntad de su autora? En todo caso, el ejercicio de pausar las certezas es patrimonio de la literatura y, por eso, escribimos nuestra rese\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Consideramos que el delicado trabajo de suspensi\u00f3n requiere experiencia, una que Del \u00c1guila, sin duda, posee. En la primera pieza, por ejemplo, un matrimonio se encuentra incomunicado y en un paraje no tan amable para su situaci\u00f3n emocional. Para coronar la situaci\u00f3n, un cocodrilo interrumpe el tr\u00e1fico. La presencia animal aplaza la cotidianidad de lo humano, su movimiento, y la sujeta a su voluntad, a su libertad. Es tan alta esta tensi\u00f3n, esta incerteza, que ocasiona un dilema \u00e9tico radical. No podemos indicar nada m\u00e1s. En la segunda pieza, la fuerza del paralelismo o la analog\u00eda nos parece importante, ya que no hay una idea de met\u00e1fora, sino, simplemente, el encuentro de dos universos distintos, pero pasibles de reunir, un acontecimiento se podr\u00eda decir. Otra mujer, no sabemos si acaso que pas\u00f3 por una histerectom\u00eda o una secuela abortiva (jam\u00e1s se nos informa al detalle), se encuentra con la imagen de un pez dentro de otro pez. La ambig\u00fcedad prima, no es necesario, creemos, saber, sino asumir el riesgo narrativo. Hay una resistencia en lo animal y en lo femenino, en sus cuerpos que exceder\u00edan a las palabras, pero que no por eso ser\u00edan menos expresivos; por ese no caer en el c\u00edrculo ling\u00fc\u00edstico. Somos plenamente conscientes de la paradoja que acabamos de mencionar, sobre todo, porque nos remitimos a un relato, pero siempre el lector juzgar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer relato nos dirige hacia una imagen que a\u00fan creemos fresca en la memoria peruana; la de una mujer escapando de una palizada que el r\u00edo arrastra como consecuencia del fen\u00f3meno de El Ni\u00f1o. La intimidad con lo animal es evidente en este caso, porque Angelina intenta liberarlo antes de la inundaci\u00f3n (p. 34); porque, a pesar de haber estado expuesta a su propia muerte, \u201cno dejaba de pensar en su vaca, ese pobre animal\u201d (p. 32). Otro animal en el que se podr\u00eda descubrir una especie de sinton\u00eda es el caballo o los caballos de carreras y las apuestas, el todo por el todo que encierran en el cuarto texto del conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>En el quinto relato enlaza una serie de circunstancias y presenta a la depresi\u00f3n encarnada en la casa del personaje y, obviamente, en su existencia misma suspendida por la pandemia y, al parecer, por una experiencia de violencia dom\u00e9stica (no se espere mucha \u201cclaridad\u201d en los relatos, como ya se advirti\u00f3). La indecisi\u00f3n circunda el tomar o no terapia y, en medio de todo el tedio, quien se percata de la gravedad del hecho es una perra, la mascota, Miranda. Quiz\u00e1 m\u00e1s evidente, la relaci\u00f3n entre un borrego, la fiesta de pascua y Cristo; sin embargo, quien asume sobre s\u00ed, cierta compasi\u00f3n, es una mujer testigo del destino signado del animal. Finalmente, la composici\u00f3n final sea el m\u00e1s arriesgado, porque no solo se presenta una presencia zool\u00f3gica, sino que acontecen muchas vidas, incluso la vegetal. No obstante, lo que se reafirma es el valor de la embriaguez como motor de la transformaci\u00f3n, de la liberaci\u00f3n de las formas y de las mismas relaciones interespecie. Pero no podemos decir m\u00e1s, por evidentes razones.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/irma-del-aguila-la-mujer-sigue-jpg_604x330.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1695\" width=\"538\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/irma-del-aguila-la-mujer-sigue-jpg_604x330.jpg 604w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/irma-del-aguila-la-mujer-sigue-jpg_604x330-300x164.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 538px) 100vw, 538px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso algo que reclamar, propiamente, a la creadora? Quiz\u00e1 no, por su apuesta, pero, si se nos permitiera, la tentaci\u00f3n por volver a lo humano se manifiesta. No podr\u00edamos calificar de manera negativa tal hecho, porque quien escribe estas l\u00edneas tambi\u00e9n es humano. Sin embargo, tan solo remiti\u00e9ndonos a la propuesta del conjunto, a lo animal en s\u00ed, al relato como la mejor forma de manifestarlo en su mejor forma, en su vigor, cabe la posibilidad de que lo humano tienda a pesar m\u00e1s y que la presencia animal solo tenga sentido en su orientaci\u00f3n hacia lo antropo-l\u00f3gico y su cl\u00e1sica perorata de excepci\u00f3n frente a otras formas de vidas. Esta es una posible cr\u00edtica que no queremos dejar de lado, pero que no reduce, en nada, el valor de la propuesta. En todo caso, nuestra no es la \u00faltima palabra, sino la del lector interesado en ser desafiado por un libro que apunta a la confrontaci\u00f3n del lugar com\u00fan.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Irma Del \u00c1guila<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Un cocodrilo duerme la siesta y otros relatos animales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Hipocampo Editores, 2024, pp. 77.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La alianza entre lo femenino y lo animal, su recuperaci\u00f3n Por Cesar Augusto L\u00f3pez La condena b\u00edblica que se reafirma con Mar\u00eda, madre de Jes\u00fas, es la separaci\u00f3n o el conflicto entre la mujer y la naturaleza. 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