{"id":1683,"date":"2025-03-28T12:34:25","date_gmt":"2025-03-28T17:34:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1683"},"modified":"2025-03-28T12:34:25","modified_gmt":"2025-03-28T17:34:25","slug":"resena-el-buen-mal-2025-de-samanta-schweblin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/03\/28\/resena-el-buen-mal-2025-de-samanta-schweblin\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: El buen mal (2025) de Samanta Schweblin"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Distancia cero<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Alessandro Campos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al enterarme de la publicaci\u00f3n de <em>El buen mal<\/em> (2025), pensaba en cu\u00e1nto podr\u00eda haber cambiado la escritura de Samanta Schweblin despu\u00e9s de siete a\u00f1os. Al leer el inicio del primer cuento intu\u00ed que ser\u00eda una experiencia entretenida, lo cual confirm\u00e9 al terminarlo. En efecto, cada cuento supuso una experiencia de lectura distinta, pero ten\u00edan en com\u00fan un halo de extra\u00f1amiento que se profundiza con lo dicho y lo no dicho. Sus cuentos nadan entre las mareas opuestas de lo real y lo fant\u00e1stico. Es as\u00ed que nos topamos con la ocurrencia de lo improbable, queriendo saber c\u00f3mo se resolver\u00e1n las acciones y las consecuencias de dicha experiencia. Mientras leemos nos cobijamos en un tipo de seguridad que se disuelve al t\u00e9rmino de cada relato, sin saber qu\u00e9 ocurrir\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Portada-de-El-buen-mal.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1684\" width=\"436\" height=\"743\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Portada-de-El-buen-mal.jpg 264w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Portada-de-El-buen-mal-176x300.jpg 176w\" sizes=\"(max-width: 436px) 100vw, 436px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u00abBienvenido a la comunidad\u00bb es un cuento en primera persona que gatilla tanta congoja como incomodidad por generar una extra\u00f1a empat\u00eda entre la narradora y los personajes. Una madre salta a un lago decidida a llenar sus pulmones de agua, sin \u00e9xito. Luego, en su hogar, recibe a sus dos peque\u00f1as hijas y a su conejo, Tonel, al que deben de tenerlo como tarea. La madre intenta esconder su voluntaria sumersi\u00f3n, a la par que se pregunta lo siguiente: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que sali\u00f3 mal?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La mascota se extrav\u00eda y la familia sale a buscarlo. Se topan con un vecino ap\u00e1tico que es cazador y tiene al conejo cogido de las orejas. \u00c9l le insin\u00faa a la madre que la vio hundirse. M\u00e1s tarde, ella se acerca al vecino quien le aconseja su m\u00e9todo para sobrellevarlo todo. \u201cDolor. Eso es lo que hay que provocar\u201d (p.26). Un remez\u00f3n de inicio a fin. El cuento propone un ejercicio de encontrar empat\u00eda y notar c\u00f3mo se demuelen prejuicios respecto a d\u00f3nde uno va a parar con tal de recibir consejo. El amor por s\u00ed solo no alcanza: llena r\u00e1pido y esa plenitud confunde, por lo que, tal vez, la culpa y la verg\u00fcenza a lo mejor son las anclas m\u00e1s eficaces para forzar a uno a aferrarse a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abUn animal fabuloso\u00bb es<em> <\/em>el segundo cuento, tambi\u00e9n narrado en primera persona y en tiempo presente. En esta historia, dos muy buenas amigas surcan muchos a\u00f1os juntas hasta que la tragedia irrumpe. Hall\u00e1ndose en las lindes de sus vidas, entablan una \u00faltima conversaci\u00f3n, decididas a hurgar en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de la conciencia de la otra. \u00bfQu\u00e9 es la amistad? \u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite del perd\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201c<em>Casi veinte a\u00f1os despu\u00e9s del accidente, Elena me llama a Lyon. No reconozco su voz, pero cuando dice su nombre, s\u00e9 perfectamente con qui\u00e9n estoy hablando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por unos segundos la escucho respirar, sostengo el tel\u00e9fono con el hombro y enciendo un cigarrillo. Despacio, intentando no hacer ning\u00fan ruido, salgo al balc\u00f3n que da al parque, me siente en una de las sillas y me quito las sandalias empuj\u00e1ndolas con los dedos de los pies. Quiere hablar de Peta, su hijo. Quiere saber qu\u00e9 es lo que recuerdo de la noche del accidente<\/em>\u201d (p.31).<\/p>\n\n\n\n<p>La sensibilidad con la que se hablan los personajes trasluce una humanidad muy genuina, pues ambos protagonistas seleccionan con mucho cuidado qu\u00e9 decirse, en un duelo bellamente cauteloso donde buscan arrancarse culpas y sincronizar recuerdos, para as\u00ed poder afrontar el futuro. Encontrar compa\u00f1\u00eda en la transformaci\u00f3n de lo que se cre\u00eda una fantas\u00eda infantil parece ser la decisi\u00f3n m\u00e1s l\u00facida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abWilliam en la ventana\u00bb es una historia construida a partir de otras historias mencionadas en el mismo relato. La narradora es una escritora que se encuentra en China con otros escritores de diferentes partes del mundo. Una de ellas es su amiga, Denyse, que tiene a su amado gato, William, y a su esposo Brian.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Pero el gato es de \u00e9l. Y yo no puedo vivir sin el gato<\/em>\u201d (p.53).<\/p>\n\n\n\n<p>Y est\u00e1 Andr\u00e9s, su novio que radica en Argentina, quien tiene una enfermedad complicada cuyo tratamiento va a iniciar.&nbsp; Con \u00e9l comparte los avances de su nueva novela. Este cuento es de un ritmo m\u00e1s lento, no por eso menos interesante en cuanto al mecanismo o la t\u00e9cnica, sino, todo lo contrario, es el m\u00e1s veros\u00edmil en cuanto a la construcci\u00f3n de una cotidianidad. Es decir, uno vive varias situaciones paralelamente, mientras resuelve una piensa en otra, los eventos se yuxtaponen, avanza el d\u00eda, correlacionamos eventos, una respuesta puede servir de pregunta o viceversa y tomamos decisiones. Este cuento trata de toparse con la esperanza al presenciar c\u00f3mo otros sobreviven a la desgracia. El baldazo de agua fr\u00eda que aviva al ser o corrobora su absoluta inercia.<\/p>\n\n\n\n<p>El mejor cuento es \u00abEl ojo en la garganta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201c<em>Yo quiero saber, yo siempre pregunto, es mi garganta la que no puede ejecutar sonidos. Es como si el espacio de toda la casa se me metiera por ese agujero. Hay que poder apretar el aire para que el silencio suene a algo, pero yo estoy tan abierto que a veces me confundo, \u00bfyo estoy adentro o afuera? Un cuerpo as\u00ed, pinchado, \u00bfsigue siendo un cuerpo? En realidad, da lo mismo, el problema no es que no puedo hablar, el problema es que, si yo no hablo, \u00e9l no me mira<\/em>\u201d (p.75).<\/p>\n\n\n\n<p>Recomiendo intentar apagar el mundo al leer este cuento. Una lectora cuyo criterio valoro much\u00edsimo me dijo que normalmente la literatura usa el lenguaje de soporte para contar una historia y que los buenos cuentistas usan de soporte una historia para demostrar las posibilidades del lenguaje. Creo que Schweblin cumple a cabalidad con dicha afirmaci\u00f3n en este cuento. Hay una maestr\u00eda en la econom\u00eda de la narraci\u00f3n, en c\u00f3mo desarrolla a sus personajes y los dota de personalidad y memoria con mucha precisi\u00f3n y prudencia para mantener el ritmo. Este es un cuento sobre las posibilidades del pasado que rondan el presente. Sobre la manera en la que los personajes no son capaces de resolver sus problemas, pues hacerlo ser\u00eda aliviar un castigo, y, sin ello, lo que venga a continuaci\u00f3n puede ser m\u00e1s horrible a\u00fan. El narrador tiene un rasgo particular que acent\u00faa el resto de sus sentidos, ya que agudiza su capacidad de observaci\u00f3n sobre sus padres intuyendo que pudieron ser mejores pese al esfuerzo realizado. Un cuento tan conmovedor como impredecible.<\/p>\n\n\n\n<p>Las historias contenidas en <em>El buen mal<\/em> contin\u00faan la principal problem\u00e1tica planteada en <em>Distancia de Rescate<\/em>: \u00bfd\u00f3nde acaba la tensi\u00f3n que puede unir a dos personas? Una conexi\u00f3n con una fuerza finita y la sensaci\u00f3n de seguridad m\u00ednima, fagocitada sin posibilidad de escape, donde alejarse del otro debilita los sentidos y expone puntos ciegos mediante los cuales lo improbable se cuela y da\u00f1a. Cuando la distancia de rescate se reduce a cero, el control sobre el otro puede convertirse en una obsesi\u00f3n. Se vigila cada aspecto del entorno del ser querido, pero se pierde de vista el propio lugar en la ecuaci\u00f3n. La sobreprotecci\u00f3n, disfrazada de cuidado, acaba por socavar la autonom\u00eda del otro. Tal vez quien ejerce ese control lo ignora, o quiz\u00e1 lo sabe y lo asume como un mal necesario, como un <em>buen<\/em> mal.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido del t\u00edtulo, un ox\u00edmoron, se revela con claridad al terminar el libro. Alude al ego\u00edsmo que beneficia tanto a uno como a los m\u00e1s cercanos, a la aceptaci\u00f3n de que dicha acci\u00f3n traer\u00e1 consecuencias ineludibles. Aparece un problema muy \u00edntimo que termina siendo el gran punto de inflexi\u00f3n, no necesariamente para cosas positivas, sino como \u00faltima oportunidad para volver a atender lo realmente vital. A diferencia del futuro y el presente, el pasado es acumulativo y tiene la capacidad de reaparecer, motivando a organizar prioridades y reevaluar esfuerzos. Los personajes tienen que actuar y tomar decisiones de inmediato, porque la reanudaci\u00f3n del pasado puede acabarse en el siguiente instante y dejar inconclusas oportunidades de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/schewblin.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1685\" width=\"516\" height=\"290\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El estilo de Schweblin domina la tensi\u00f3n con una precisi\u00f3n casi quir\u00fargica: sabe cu\u00e1ndo aflojar la presi\u00f3n y cu\u00e1ndo intensificarla, pero nunca suelta al lector. Su prosa atrapa, acelera la atenci\u00f3n y nos conduce h\u00e1bilmente hacia los \u00e1ngulos menos evidentes de lo preestablecido. Hay una inteligencia calculada en la forma en que dispone la informaci\u00f3n, como si anticipara cada maniobra mental del lector y optimizara sus recursos narrativos en funci\u00f3n de ello. Su escritura es meticulosa, envolvente y construida con una destreza que refuerza su maestr\u00eda en el cuento. Schweblin supera cada expectativa personal dispuesta sobre este libro. No hay que intentar predecir lo que ocurrir\u00e1 en sus cuentos, solamente aceptar que son historias que exigen sumergirse sin reservas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Samanta Schweblin<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>El buen mal<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Random House, 2025. 192 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Distancia cero Por Alessandro Campos Al enterarme de la publicaci\u00f3n de El buen mal (2025), pensaba en cu\u00e1nto podr\u00eda haber cambiado la escritura de Samanta Schweblin despu\u00e9s de siete a\u00f1os. Al leer el inicio del primer cuento intu\u00ed que ser\u00eda una experiencia entretenida, lo cual confirm\u00e9 al terminarlo. 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