{"id":1678,"date":"2025-03-23T11:38:36","date_gmt":"2025-03-23T16:38:36","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1678"},"modified":"2025-03-23T11:38:36","modified_gmt":"2025-03-23T16:38:36","slug":"resena-orbital-2025-de-samantha-harvey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/03\/23\/resena-orbital-2025-de-samantha-harvey\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Orbital (2025) de Samantha Harvey"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>La vida en el espacio<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Orbital<\/em> (Anagrama, 2025) de la escritora brit\u00e1nica Samantha Harvey (Kent, 1975), ganadora del Booker Prize 2024, no es una novela de ciencia ficci\u00f3n con exactitud por m\u00e1s que su t\u00edtulo y su portada presenten todas las caracter\u00edsticas propias de este g\u00e9nero, muy aparte que su trama transcurre por completo dentro de una estaci\u00f3n espacial ubicada a cuatrocientos kil\u00f3metros del planeta Tierra. Mejor dicho, se podr\u00eda decir que esta es una novela sobre la presencia del hombre en el espacio, lo que corresponde m\u00e1s a la ciencia en s\u00ed, aunque sin dejar de lado lo humano. Se trata de seis astronautas de distintas nacionalidades dentro de la Estaci\u00f3n Espacial Internacional en la \u00f3rbita terrestre baja. Ellos son: Pietro, italiano, encargado de monitorizar los microbios con los que conviven. Chie, japonesa, quien est\u00e1 dedicada a cultivar cristales de prote\u00edna. Shaun, americano, encargado de observar el comportamiento de las plantas que se encuentran dentro de la nave ante la falta de luz y gravedad. Nell, brit\u00e1nica, cuya funci\u00f3n es estudiar a una serie de ratones de laboratorio y sus reacciones en el espacio. Completan la tripulaci\u00f3n los rusos Roman y Anton, definidos tambi\u00e9n como cosmonautas, quienes est\u00e1n a cargo de supervisar el generador de ox\u00edgeno. Todos ellos deben permanecer seis meses dentro de esta estaci\u00f3n que da diecis\u00e9is vueltas diarias a la Tierra, por lo que se convierten en testigos ins\u00f3litos de diecis\u00e9is amaneceres y diecis\u00e9is anocheceres por d\u00eda, lo que puede significar muchas cosas para una persona, as\u00ed se trate de un astronauta muy bien entrenado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Portada-de-Orbital.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1679\" width=\"463\" height=\"724\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Portada-de-Orbital.jpg 450w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Portada-de-Orbital-192x300.jpg 192w\" sizes=\"(max-width: 463px) 100vw, 463px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>A parte de desarrollar estas funciones, junto a una serie de cambios a los que se tienen que acostumbrar, como el tiempo, la distancia, la gravedad o el reciclaje org\u00e1nico (convertir orina en agua bebible), estos astronautas muestran su lado m\u00e1s humano, su sensibilidad junto a sus recuerdos, adem\u00e1s de sus reflexiones y cuestionamientos, los que surgen a partir de distintas circunstancias como observar y analizar una postal de \u201cLas Meninas\u201d de Diego Vel\u00e1zquez, obsequiada por una esposa desde hace muchos a\u00f1os; o la triste noticia de la muerte de la madre de uno de los tripulantes sin la posibilidad inmediata de regresar a casa para estar con los suyos. A ello se suma una serie de hechos cotidianos como dormir, pero no como lo hace cualquier persona en una cama. La manera en que proceden es muy distinta. Y es que la vida en una c\u00e1psula traslad\u00e1ndose por el espacio no es lo mismo que habitar la Tierra. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las ciudades de estos seis astronautas son Seattle, Osaka, Londres, Bolo\u00f1a, San Petersburgo y Mosc\u00fa. Ellos pueden verlas y reconocerlas desde all\u00e1 arriba, desde su estaci\u00f3n, en la infinitud del espacio. Aunque tambi\u00e9n pueden ver otras ciudades, pa\u00edses y latitudes. Reconocen la l\u00ednea ecuatorial, los hemisferios y los polos, adem\u00e1s del inmenso mar que rodea cada continente, lo que ofrece un color y una belleza singular que resalta al ser contemplada a lo lejos. Se trata de su planeta, de su hogar, del \u00fanico lugar que tienen en com\u00fan por m\u00e1s que cada uno sea tan distinto respecto al otro en t\u00e9rminos f\u00edsicos y ling\u00fc\u00edsticos, pues en lo subjetivo, en su interior, en su propio ser, todos son demasiado similares.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo es otro de los rasgos que los define. Este se manifiesta, en especial, al detectar un tif\u00f3n que crece y que se va aproximando como una amenaza a determinado punto de la Tierra: a Filipinas. Ellos intentan hacer algo, quieren prevenir ante lo inevitable. Su intento de ayuda o solidaridad se mezcla con la resignaci\u00f3n porque entienden que existen ciertos hechos naturales que no van a poder manejar ni mucho menos controlar. Lo mismo sucede con las tragedias provenientes del error humano, que son imprevisibles, lo que puede producir un mayor miedo, pero tambi\u00e9n un mayor coraje, adem\u00e1s de una completa determinaci\u00f3n. Ellos lo saben muy bien. Le sucedi\u00f3 a la brit\u00e1nica Nell al recordar cuando era ni\u00f1a lo sucedido en el lanzamiento del Challenger. Otro tipo de miedo, en cuanto al avance de la ciencia junto a la perversi\u00f3n humana, recae en Chie, la japonesa, en relaci\u00f3n a sus antepasados como v\u00edctimas de las bombas at\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad tambi\u00e9n es inevitable por m\u00e1s que entre los seis astronautas se brinde cierta comunicaci\u00f3n y compa\u00f1\u00eda. Aqu\u00ed no existe amistad, pero s\u00ed compa\u00f1erismo. Por otro lado, lo profesional hace desaparecer cualquier otro tipo de acercamiento y trato. Quiz\u00e1 por eso uno de ellos, siendo var\u00f3n, termina so\u00f1ando con una de sus compa\u00f1eras de tripulaci\u00f3n, convirti\u00e9ndose en un caso aislado donde la sexualidad, que es irrefutable, no se puede dejar de lado. Aun as\u00ed, se debe mantener oculta, pues saben que pueden estar siendo observados. Y esta limitaci\u00f3n bien podr\u00eda emparentarse con el encierro y la claustrofobia, que, a pesar de intentar ser manejada, puede producir varias consecuencias como dolores en el cuerpo y otros malestares, adem\u00e1s de la posibilidad de una enfermedad bastante seria, lo que pone en evidencia la fragilidad de lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todos estos puntos en contra, que no son m\u00e1s que problemas que se deben superar, como todo en la vida, ya sea en el espacio o en la Tierra, queda la fascinaci\u00f3n por el trabajo que desempe\u00f1an, el cual est\u00e1 envuelto por un aura proveniente de la innovaci\u00f3n, el desarrollo y la tecnolog\u00eda, recursos que utiliza la ciencia ficci\u00f3n, muy aparte de determinadas marcas que tambi\u00e9n hacen uso de estos elementos para recrear mundos fascinantes tan parecidos a lo que estos astronautas experimentan: \u201cPero cuando llegaron a la plataforma de lanzamiento eran Hollywood y ciencia ficci\u00f3n, Space Odissey y Disney, ingenier\u00eda de imagen y de marca, dispuestos a todo. El cohete coronado por una p\u00e1tina de novedad reluciente, una blancura y una novedad absolutas, y en el cielo reinaba un azul glorioso y conquistable\u201d (p.118, en versi\u00f3n e-book, lo mismo para las siguientes citas).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto a resaltar en los discursos y apreciaciones de los astronautas corresponde al cambio clim\u00e1tico y la depredaci\u00f3n de lo humano sobre la Tierra. Se trata del acto de destruir, con intenci\u00f3n o no, consciente o inconsciente, a este \u00fanico espacio que tenemos para vivir, que sigue siendo bello a pesar de todo lo malo que produce el hombre. Es la preocupaci\u00f3n ecol\u00f3gica. Y mientras se impone este cuestionamiento, tambi\u00e9n se especula la posibilidad de colonizar otros lugares como Marte o la Luna. Y esta propuesta s\u00f3lo queda como una idea que puede desarrollarse en el futuro a medida que evoluciona el hombre y la ciencia, lo que trae a colaci\u00f3n otro hecho de gran relevancia, que no es m\u00e1s que la vida misma, sin dejar de lado a su opuesto, a la muerte: \u201cTenemos peso y no lo tenemos en absoluto. Alcanzan una cima del progreso humano para descubrir despu\u00e9s que nuestros logros no tienen la menor importancia y que ese es el m\u00e1s importante logro en la vida de cualquiera, que a su vez tampoco es nada, y tambi\u00e9n mucho m\u00e1s que todo. Un metal nos separa del vac\u00edo; la muerte est\u00e1 tan cerca. La vida est\u00e1 en todas partes, en todas partes\u201d (p.157).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Samantha-Harvey.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1680\" width=\"479\" height=\"479\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Samantha-Harvey.jpg 554w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Samantha-Harvey-300x300.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Samantha-Harvey-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 479px) 100vw, 479px\" \/><figcaption><strong>Samantha Harvey &#8211; \u00a9Santa Maddalena Foundation<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, es necesario mencionar que en esta novela no existe una trama general que involucre por igual a los seis astronautas, quiz\u00e1 por eso tiene cap\u00edtulos espec\u00edficos para cada uno de ellos (algunos bastante breves), por lo que su interacci\u00f3n es m\u00ednima, de ah\u00ed la constancia de la soledad y el vac\u00edo. Tampoco tiene grandes conflictos y resoluciones como parte de su historia, a excepci\u00f3n de lo que ya se ha mencionado. Su mayor fortaleza est\u00e1 en el uso del lenguaje y en las reflexiones de los personajes que convierten a esta novela en un reflejo de lo humano cuyo espejo se encuentra a lo lejos, en la vastedad de un planeta llamado Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Samantha Harvey<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Orbital<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Anagrama, 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida en el espacio Por Omar Guerrero Orbital (Anagrama, 2025) de la escritora brit\u00e1nica Samantha Harvey (Kent, 1975), ganadora del Booker Prize 2024, no es una novela de ciencia ficci\u00f3n con exactitud por m\u00e1s que su t\u00edtulo y su portada presenten todas las caracter\u00edsticas propias de este g\u00e9nero, muy aparte que su trama transcurre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,8,308,1,9],"tags":[159,234,692,691],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1678"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1678"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1678\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1681,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1678\/revisions\/1681"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}