{"id":1673,"date":"2025-03-23T11:28:41","date_gmt":"2025-03-23T16:28:41","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1673"},"modified":"2025-03-24T19:41:59","modified_gmt":"2025-03-25T00:41:59","slug":"resena-austral-2022-de-carlos-fonseca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/03\/23\/resena-austral-2022-de-carlos-fonseca\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Austral (2022) de Carlos Fonseca"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>M\u00e1s all\u00e1 del progreso<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una narraci\u00f3n perdida en los desiertos del sur que pugna por salir a la superficie. La tercera novela de Carlos Fonseca (San Jos\u00e9, 1987) comienza con esta imagen:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Cuatro mil esqueletos de locomotoras abandonadas que remiten a un pasado glorioso, pero que hoy se acumular oxidadas sobre el altiplano como chatarra prisionera del viento seco\u201d.<\/em> (p\u00e1g. 12)<\/p>\n\n\n\n<p>En esta descripci\u00f3n del cementerio de trenes de Uyuni, Bolivia; se observan los restos de la m\u00e1quina a vapor, emblema de los avances tecnol\u00f3gico del siglo XIX. Estos se convierten en un s\u00edmbolo del desmoronamiento de las promesas de su \u00e9poca y, a su vez, configuran una cuesti\u00f3n clave en <em>Austral: <\/em>\u00bfEn qu\u00e9 momento se deshace el sue\u00f1o colectivo de una comunidad?, \u00bfDe qu\u00e9 manera se quiebra la comunicaci\u00f3n? \u00bfEn qu\u00e9 momento se vira a un lenguaje privado, como en el que se escribe un diario \u00edntimo, a modo de refugio?<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/austral-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1675\" width=\"441\" height=\"693\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/austral-1.jpg 360w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/austral-1-191x300.jpg 191w\" sizes=\"(max-width: 441px) 100vw, 441px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Aliza Abravanel, una antigua amiga de Julio, ha muerto. Sin embargo, antes de su fallecimiento nombra a Julio como su albacea y le lega la responsabilidad de culminar su obra, una novela in\u00e9dita en la que ha venido trabajando a\u00f1os a la par que sufr\u00eda una enfermedad que le fue imposibilitando comunicarse oralmente. Esta noticia, sumado al duelo que experimenta Julio, remueve su estado de sosiego, y lo conlleva a dejar Estados Unidos, donde ejerce como profesor, para asumir una empresa cuyo misterio le despierta fascinaci\u00f3n y extra\u00f1eza.<\/p>\n\n\n\n<p>En este trayecto, va descubriendo artistas que desean desconectarse de sus c\u00f3modas realidades, lectores fascinados por los libros de una autora enigm\u00e1tica, los restos de una colonia aria y entabla una relaci\u00f3n con Juvenal, el \u00faltimo sobreviviente de una comunidad ind\u00edgena en territorio paraguayo. La novela abarca una mir\u00edada de narraciones y personajes que transitan por escenarios que por siglos fueron el vertedero del progreso septentrional.<\/p>\n\n\n\n<p>Fonseca localiza la novela lejos de las fronteras geogr\u00e1ficas y subjetivas de la Historia oficial, confrontando formatos textuales y audiovisuales que por lo general se diseminan entre tanta informaci\u00f3n: cartas, diarios, grabaciones. Se\u00f1as de lenguajes que se resisten a desaparecer y circulan en paralelo al predominante, conformado por algoritmos y con un nivel de sofisticaci\u00f3n que el entendimiento de su engranaje se vuelve un enigma entendible para s\u00f3lo unos cuantos.<\/p>\n\n\n\n<p>Que una carta sea el motor de las acciones de la novela no es casual. M\u00e1s a\u00fan si esta fue escrita con el fin de ser le\u00edda a la muerte de Aliza. \u201cToda verdadera legibilidad es p\u00f3stuma\u201d dec\u00eda Ricardo Piglia, citado por Fonseca en un ensayo<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, y alrededor de dicha afirmaci\u00f3n es que los descubrimientos y conexiones que hace Julio, devenido en un lector-detective, van hallando un sentido a la luz de la muerte. Tanto los papeles de Aliza como las grabaciones de su padre o los testimonios del <em>Teatro de la Memoriam<\/em>, un espacio experimental construido por un sobreviviente ind\u00edgena de las masacres en Guatemala en un intento por rescatar la vida previa al genocidio, son obras destinadas a ser le\u00eddas y o\u00eddas en un futuro en el que sus autores ya no forman parte:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cUna pieza visible para todos pero que solo ella, ubicada a la distancia y a la altura precisa, podr\u00eda entender. Una obra con clave privada, se dijo, mientras, caminando hacia ellos, la figura del guardi\u00e1n le hac\u00eda pensar que justo all\u00ed se hallaba el sentido del manuscrito reci\u00e9n heredado: la noci\u00f3n de un texto que todos podr\u00edan leer, pero solo una persona entender\u201d <\/em>(p\u00e1g. 79)<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Austral,<\/em> como en <em>Museo animal<\/em>, su anterior novela,los protagonistas se obsesionan con develar los mecanismos secretos detr\u00e1s de los relatos que se van sucediendo en la novela intuyendo que la repuestas se hallan en los territorios del Sur. En el \u00faltimo tercio del libro el protagonista, obsesionado con los documentos que ha ido hallando, se ve confrontando por la creaci\u00f3n del <em>Teatro de la Memoria<\/em>. A diferencia de muchas ficciones que abordan la violencia desde perspectivas convencionales, Fonseca propone una mirada alternativa que desaf\u00eda las narrativas habituales sobre el tema, en las que el foco se centra en las acciones violentas y traum\u00e1ticas que padecen las v\u00edctimas sin atender otros aspectos vivenciales. As\u00ed como Horacio Castellanos Moya realizaba en <em>Insensatez<\/em> una cr\u00edtica mordaz a c\u00f3mo se exotizan y banalizan los testimonios de las v\u00edctimas de la violencia para usos mercantiles, acad\u00e9micos y pol\u00edticos; en <em>Austral, <\/em>Fonseca tambi\u00e9n opta por un enfoque que complejiza la divulgaci\u00f3n o reproducci\u00f3n de estas narraciones, una cuesti\u00f3n que se vuelve muy tangible cuando Julio se ve sobrepasado y abrumado por los hechos que descubre y se pregunta con qu\u00e9 derecho accede a ellos. En la novela, el teatro se convierte en un espacio para restaurar las experiencias de las v\u00edctimas a trav\u00e9s de nuevas representaciones. Una manera de restituir aquellas vivencias y perspectivas que yac\u00edan en el olvido al hacerlass circular de nuevo en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCerrando los ojos, Julio intent\u00f3 trazar las reverberaciones que marcaban el paso de una lengua a otra, pero solo logr\u00f3 rescatar la resonancia ininteligible, pero no por eso menos bella, del habla original. Parad\u00f3jicamente, sinti\u00f3 que aquel era un idioma que caminaba hacia delante retrocediendo y que lo que en el habla de su anfitri\u00f3n pudiese parecer un leve tartamudeo no era sino una forma de permanecer fiel al esp\u00edritu intraducible de esa lengua que ahora volv\u00eda a inundar la sala como si estuviesen en una iglesia medieval\u201d. <\/em>(p. 205)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/fonseca.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1676\" width=\"412\" height=\"469\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La p\u00e9rdida del lenguaje oral de los personajes, de manera involuntaria \u2013en el personaje de Aliza\u2013 o voluntaria \u2013en Juvenal\u2013, o su deformaci\u00f3n a trav\u00e9s del tartamudeo, son fen\u00f3menos que los impulsa a optar por nuevas formas de comunicaci\u00f3n. Los fragmentos de los diarios y grabaciones que halla y reproduce Julio en la novela, sin un orden cronol\u00f3gico definido, se erigen como una invitaci\u00f3n a reescribir sus historias y, como consecuencia, la Historia. La literatura, de esta manera, se convierte en el medio ideal para reconfigurar la historia y desafiar la l\u00f3gica dominante: Un lente cr\u00edtico al que acudimos cuando el lenguaje que conocemos parece naufragar. Una ventana para vislumbrar un camino distinto al del progreso e imaginar nuevos modos de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro rese\u00f1ado<\/span>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Carlos Fonseca<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Austral<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Anagrama, 2022. 240 pp.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> En \u2018\u00daltima clase con Piglia\u2019, contenido en <em>La lucidez del miope<\/em> (Encino Ediciones, 2019) de Carlos Fonseca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 del progreso Por Sebasti\u00e1n Uribe Una narraci\u00f3n perdida en los desiertos del sur que pugna por salir a la superficie. 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