{"id":1668,"date":"2025-03-15T11:05:16","date_gmt":"2025-03-15T16:05:16","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1668"},"modified":"2025-03-15T11:05:16","modified_gmt":"2025-03-15T16:05:16","slug":"resena-un-nombre-para-tu-isla-2025-de-katya-adaui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/03\/15\/resena-un-nombre-para-tu-isla-2025-de-katya-adaui\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Un nombre para tu isla (2025) de Katya Adaui"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Viajar, sentir, recordar<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un nombre para tu isla<\/em> (P\u00e1ginas de espuma, 2025) de la escritora peruana Katya Adaui (Lima, 1977) re\u00fane un conjunto de siete cuentos. La mayor\u00eda de ellos tienen como punto en com\u00fan el desplazamiento o el viaje. Sus personajes est\u00e1n en constante movimiento, ya sea en un avi\u00f3n, a pesar de sentirse encerrados o encapsulados, supeditados al poco espacio; o en bicicleta, donde se sienten m\u00e1s libres a pesar de los riesgos que puedan correr. Resaltan que estos viajes se dan por placer u ocio, o tambi\u00e9n pueden corresponder a una mudanza o una huida. Aunque lo que m\u00e1s sostiene a estas historias y personajes en tr\u00e1nsito son las sensaciones y recuerdos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"415\" height=\"662\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Un-nombre-para-tu-isla-portada.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1669\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Un-nombre-para-tu-isla-portada.jpg 415w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Un-nombre-para-tu-isla-portada-188x300.jpg 188w\" sizes=\"(max-width: 415px) 100vw, 415px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Otros temas que se encuentran en el libro son la paternidad y la b\u00fasqueda de protecci\u00f3n, ya trabajados en su anterior libro de cuentos <em>Geograf\u00eda de la oscuridad<\/em> (P\u00e1gina de espuma, 2021) (Premio Nacional de Literatura 2023, en Per\u00fa, categor\u00eda cuento). En cuanto a la paternidad citamos \u201cTal como est\u00e1\u201d donde se empieza contando la amistad entre dos amigos abogados que son muy parecidos. Sin embargo, uno de ellos, al convertirse en padre, le pone a su hijo su mismo nombre, lo que marca una diferencia entre ambos amigos. Lo que sigue son una serie de situaciones donde se manifiesta la violencia y la indiferencia. Tambi\u00e9n es uno de los pocos cuentos que tienen como referencia geogr\u00e1fica un lugar espec\u00edfico con las siguientes caracter\u00edsticas, tan propias de la corrupci\u00f3n, lo que se puede asumir como una denuncia: \u201cTarde nos enteramos: en el Per\u00fa no hubo, no hay, ni habr\u00e1 jurados. Tu suerte la decide el dinero\u201d (p.72) (edici\u00f3n e-book, lo mismo para las siguientes citas).<\/p>\n\n\n\n<p>El tema de la protecci\u00f3n o de intenci\u00f3n paternalista se desarrolla en el cuento titulado \u201cUn ni\u00f1o\u201d, que es uno de los m\u00e1s logrados. All\u00ed un ni\u00f1o se encuentra solo en la playa. Juega con la arena sin ninguna preocupaci\u00f3n. Un hombre desconocido, que no representa ninguna amenaza, sino todo lo contrario, le extra\u00f1a que este ni\u00f1o peque\u00f1o est\u00e9 solo. Le pregunta si lo acompa\u00f1a alguien y el ni\u00f1o responde que su abuelo lo observa en la orilla, pero alrededor no hay nadie. Despu\u00e9s de tanto insistir el ni\u00f1o toma una resoluci\u00f3n que sorprende no s\u00f3lo a su interlocutor. Aqu\u00ed lo fant\u00e1stico o lo imposible queda como un quiebre en la historia que s\u00ed funciona.<\/p>\n\n\n\n<p>No sucede lo mismo, por ejemplo, con el primer cuento \u201cTripulaci\u00f3n, puertas en manual, cross check y reportar\u201d donde una pasajera se encuentra con una antigua amiga llamada Claudia que trabaja como azafata en el mismo avi\u00f3n. Durante el vuelo ambas conversan con ciertas interrupciones. La protagonista recuerda las salidas entre chicas y el beso que se dio con Claudia cuando eran muy j\u00f3venes. Tambi\u00e9n se menciona un trabajo anterior como redactora en una revista, adem\u00e1s de las visitas a discotecas junto al desenfreno juvenil. Todo esto contado como un recuerdo lejano que supera a la intrascendencia de los hechos acumulados desde que llega al mostrador del aeropuerto, pasar los debidos controles, esperar hasta abordar, ubicar el asiento indicado y aprovechar los servicios que brinda las aerol\u00edneas como mantas, almohadillas, pantuflas y bebidas. As\u00ed hasta que esta mujer se despide de la tripulaci\u00f3n dejando una l\u00ednea o frase que deber\u00eda corresponder al suspenso de un final abierto. Sin embargo, la elipsis no sorprende, no funciona. S\u00f3lo los cambios de tiempos se podr\u00edan asumir como una excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuentos sobre viajes contin\u00faan con \u201cIsla grande\u201d, el m\u00e1s extenso de todos. All\u00ed una pareja llega a una isla para disfrutar de la tranquilidad del lugar y, sobre todo, para conocerse m\u00e1s. Aqu\u00ed otra vez se brindan descripciones del vuelo, aunque esta vez se incluye el hotel, las instalaciones y el clima. La pareja pasea y visita la isla. S\u00f3lo ocurre la tentativa de un accidente que no llega a mayores. M\u00e1s bien, s\u00ed llaman la atenci\u00f3n los di\u00e1logos entrecortados al igual que sus descripciones con un estilo propio del minimalismo, ya trabajado en los anteriores libros de la autora con distintos resultados: \u201cLanzarme de cabeza al agua tibia, un buen clavado, pero ten\u00eda piso. Me hund\u00ed, distorsi\u00f3n, los gr\u00e1nulos de arena y los peces, mis manos abri\u00e9ndose paso, desproporcionadas, enormes. Mir\u00e9 hacia la costa, entre cientos de cuerpos, entre ciento de sombrillas similares, lo reconoc\u00ed. Agit\u00f3 los brazos. Salud\u00e9 de vuelta. Me dej\u00e9 llevar, soy de un mar tan poco calmo, de olas fantasma, resacosas, perder las precauciones, las gotas en la cara, un sol todav\u00eda tranquilo, la felicidad tarareable. Las orejas bajo el agua y me alcanzaba la voz de la orilla: vendedores, madres, ni\u00f1os, futbolistas, perros\u201d (p.23).<\/p>\n\n\n\n<p>En el cuento \u201cCamalotes\u201d tres amigas se van de viaje. Sus nombres son Silvia, Patricia y una yo-narradora. Las tres van a una casa en un r\u00edo y hablan de cosas comunes y cotidianas: \u201cAcomod\u00e9 los pocillos en fila en la mesada, cerca de la \u00fanica hornilla. Prepar\u00e9 lo m\u00e1s parecido a un arroz salteado sin saltear, no hab\u00eda sart\u00e9n. Lo serv\u00ed en los platos que encontr\u00e9, con motivos de fiesta infantil. \/ Ojal\u00e1 la vida pudiera presentarse as\u00ed en platitos. Que una pudiera ver cada cosa lista para ocurrir y decidir si usarla o no\u201d (p.56). Sin embargo, algunas frases parecen tener otras connotaciones: \u201cMejor que se caigan las enc\u00edas a las tetas\u201d (p.59). Aunque lo m\u00e1s sobresaliente es lo que confiesa una de estas amigas, que por el desarrollo de la historia queda como una terrible an\u00e9cdota que conmueve. Una situaci\u00f3n distinta ocurre cuando aparece un hombre mayor a solicitarle al personaje narrador una serie de requerimientos que la llevan a actuar (o responder) de determinada manera. Entonces lo que deber\u00eda ser una sorpresa m\u00e1s queda como una duda o extra\u00f1eza que no convence.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cUna buena por cada diez malas\u201d tambi\u00e9n ocurre un viaje que m\u00e1s tiene la forma de una huida. Esta vez se trata de un destino alejado (Peshawar, Pakist\u00e1n), no sin antes desarrollar una trama donde se involucran a dos medios hermanos, hombre y mujer, una madre y una testigo cercana de esta relaci\u00f3n. Y es que las relaciones familiares es otra constante de Adaui ya presente en sus anteriores libros. Se suman los cambios de tiempos, o su transcurrir, pues se pasa de la infancia a la adultez y de los juegos did\u00e1cticos al trabajo adulto. En el caso de la hermana, ella llega a laborar en un canal de noticias donde brinda siempre informaci\u00f3n que resulta desalentadora para los televidentes. La \u00fanica excepci\u00f3n es su familia a pesar de las rupturas y diferencias dif\u00edciles de sanar.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"445\" height=\"612\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Katya-Adaui-Isabel-Wagemann.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1670\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Katya-Adaui-Isabel-Wagemann.jpg 445w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Katya-Adaui-Isabel-Wagemann-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 445px) 100vw, 445px\" \/><figcaption><strong>Katya Adaui &#8211; \u00a9 Isabel Wagemann<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, en \u201cEl arte de perder\u201d otra vez se impone la situaci\u00f3n de un viaje, no sin antes contar los entretelones previos a la partida, adem\u00e1s de las razones de esta decisi\u00f3n. Una de ellas es la delincuencia en la ciudad, donde una vez m\u00e1s se hace menci\u00f3n de un lugar espec\u00edfico, por lo que tambi\u00e9n puede asumirse como otra denuncia o disconformidad: \u201cMi amigo Paul dice que el cielo de Lima est\u00e1 velando siempre a un muerto\u201d (p.101). Esto da paso al miedo y a la memoria. Su personaje principal es una mujer que escribe y anda en bicicleta, por lo que le cuesta deshacerse de dos cosas que representan mucho en su vida y que no puede vender. Estas son la mesa donde escribe y la bicicleta con la que anda. Sin duda que se trata de un cuento sobre las sensaciones que surgen al intentar desprenderse de ciertos objetos por obligaci\u00f3n al concretarse un viaje donde se residir\u00e1 en otra ciudad y en otro pa\u00eds. En este caso se trata de Buenos Aires, Argentina, lugar de residencia actual de la autora, lo que se podr\u00eda asumir como una historia muy cercana o personal. Aun as\u00ed, se presenta como otro de los cuentos que sobresalen a pesar del uso forzado del lenguaje, sobre todo en las discordancias con los verbos: \u201cUn polic\u00eda rondaba en su patrullero y me pidi\u00f3 det\u00e9ngase\u201d (p.108). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, <em>Un nombre para tu isla <\/em>es un libro donde unos cuentos destacan m\u00e1s que otros, en especial por mostrar situaciones donde las sensaciones y recuerdos cobran relevancia al igual que las percepciones. Por otro lado, se cuestionan las acciones que caen en lo nimio o en lo trivial sin importar que estas sean otra forma de mostrar insatisfacci\u00f3n y anhelos. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Katya Adaui<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Un nombre para tu isla<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">P\u00e1ginas de espuma, 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viajar, sentir, recordar Por Omar Guerrero Un nombre para tu isla (P\u00e1ginas de espuma, 2025) de la escritora peruana Katya Adaui (Lima, 1977) re\u00fane un conjunto de siete cuentos. La mayor\u00eda de ellos tienen como punto en com\u00fan el desplazamiento o el viaje. 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