{"id":1660,"date":"2025-03-07T22:33:57","date_gmt":"2025-03-08T03:33:57","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1660"},"modified":"2025-03-10T10:31:18","modified_gmt":"2025-03-10T15:31:18","slug":"entrevista-carlos-fonseca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/03\/07\/entrevista-carlos-fonseca\/","title":{"rendered":"Entrevista: Carlos Fonseca"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">\u201cEn el siglo XXI ya no podemos creer en genios, pero s\u00ed en Don Quijotes\u201d<\/span><\/strong><sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Jack Mart\u00ednez Arias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Fonseca tiene veintiocho a\u00f1os. Naci\u00f3 en Costa Rica, pas\u00f3 parte de su infancia y&nbsp; adolescencia en Puerto Rico y fue a la universidad en los Estados Unidos. Se doctor\u00f3 en literatura latinoamericana (Princeton) y ahora vive en Londres. Tal vez por ese recorrido vital, tal vez no, Carlos Fonseca se atrevi\u00f3 a construir un personaje que quiere \u201cescribir la historia universal en clave \u00edntima\u201d. Tan genial como delirante, este personaje es un anciano que lleva algunos a\u00f1os desconectado del mundo, viviendo en alg\u00fan punto de los Pirineos y emprendiendo una tarea monumental: narrar su vida en relaci\u00f3n con los eventos hist\u00f3ricos m\u00e1s determinantes del siglo XX (o viceversa): la Revoluci\u00f3n de Octubre rusa, la Guerra Civil de Espa\u00f1a, Mayo del 68&#8230; Pero esa escritura no es convencional, es\u2014como reza la contratapa\u2014una narraci\u00f3n que reduce la historia pol\u00edtica mundial \u201ca unas cuantas citas, a unas cuantas im\u00e1genes, a unos cuantos instantes\u201d. Lo que quiere el coronel, el protagonista, es \u201ccifrar la historia\u201d. Esto \u00faltimo no sorprende cuando nos enteramos que dicho personaje, en su juventud, fue un notable matem\u00e1tico (en la novela, Fonseca hace una recreaci\u00f3n libre de la vida del matem\u00e1tico franc\u00e9s Alexander Grothendieck).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/carlos-fonseca-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1661\" width=\"488\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/carlos-fonseca-1.jpg 600w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/carlos-fonseca-1-300x240.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 488px) 100vw, 488px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Carlos Fonseca, quien tambi\u00e9n quiso ser matem\u00e1tico alguna vez (se interes\u00f3 por la l\u00f3gica matem\u00e1tica, luego por la filosof\u00eda y termin\u00f3 siguiendo a la literatura), debuta as\u00ed en las letras hispanoamericanas. Y lo hace a lo grande. <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em> (Anagrama) se ha publicado con una de las casas editoriales m\u00e1s importantes de nuestro idioma. Fonseca confiesa que esto significa un gran paso en el despegue de su carrera. Tambi\u00e9n dice que se form\u00f3 como lector siguiendo el cat\u00e1logo de la editorial espa\u00f1ola. Bola\u00f1o, Vila-Matas, Piglia, son solo algunos de los nombres que menciona cuando le pregunto al respecto. Fue Ricardo Piglia, precisamente, con quien se top\u00f3 en la Universidad de Princeton. Seg\u00fan cuenta Jorge Herralde, m\u00edtico editor de Anagrama, el escritor argentino, al conocer el trabajo de Carlos Fonseca consider\u00f3 que se trataba de \u201csu alumno m\u00e1s brillante\u201d. El alumno responde que al llegar a la universidad no se imaginaba lo que iba a aprender del maestro (as\u00ed se refiere Fonseca a Piglia) y tampoco fue consciente de la influencia de este mientras conceb\u00eda <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em>. \u201cMientras escrib\u00eda la novela sent\u00eda que estaba escribiendo algo muy distinto a lo que escribe Ricardo Piglia. Y, sin embargo, recientemente, cuando tuve que releer la novela para corregir erratas, me encontr\u00e9 con su huella muy presente, aunque cifrada y tal vez un poco secreta. Fue una experiencia muy bonita. Nunca sabemos c\u00f3mo nos influencia el maestro. No hace falta decir que lo aprecio much\u00edsimo. Profesores como \u00e9l, muy pocos, por no decir, ninguno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Coronel L\u00e1grimas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed naci\u00f3 la novela de Fonseca, bajo la influencia de autores fundamentales y sobreponi\u00e9ndose a otra novela, a una que el autor ven\u00eda trabajando previamente. Porque uno no siempre escribe lo que planea sino lo que necesita. Fonseca, escritor que se describe como met\u00f3dico, iba fabricando otra historia, \u201cuna m\u00e1s larga y melanc\u00f3lica, m\u00e1s visceral, hasta que de repente me cans\u00e9 y decid\u00ed escribir esta novela (<em>Coronel L\u00e1grimas<\/em>), m\u00e1s juguetona, m\u00e1s alegre en cierto modo. Fue raro, escrib\u00ed la novela como en un golpe de alegr\u00eda, as\u00ed que la escritura fue espont\u00e1nea y muy aleatoria. Tal vez esta din\u00e1mica al momento de escribir se pueda ver en la fragmentaci\u00f3n de las partes o en los juegos. Eso es algo raro, repito, usualmente no escribo as\u00ed ni tan r\u00e1pido. <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em> me tom\u00f3 nueve meses\u201d. Por supuesto, como siempre pasa con la literatura, no existe una relaci\u00f3n directa entre un breve o largo proceso de escritura y la calidad del producto final. La novela de Fonseca, en ese sentido, fue escrita de un tir\u00f3n y al mismo tiempo ha llegado a ser tan compleja como profunda, coherente e inteligente. As\u00ed, al abrir el volumen, el lector se encuentra con an\u00e9cdotas curiosas del personaje y, al mismo tiempo, respira la atm\u00f3sfera de contextos hist\u00f3ricos trascendentales del siglo XX. La novela de Fonseca nos confronta con un sabio ermita\u00f1o, el coronel, el mismo que se propone hacer la \u201cgran historia\u201d con \u201chechos m\u00ednimos\u201d. Ese transformar la manera en la que se transmite la informaci\u00f3n, dice Fonseca, tiene que ver con \u201cnuestra \u00e9poca de sobresaturaci\u00f3n inform\u00e1tica.\u201d El autor compara, entonces, la forma en la que aparece la informaci\u00f3n hist\u00f3rica en el libro con la manera en que nosotros, hoy en d\u00eda, accedemos a la informaci\u00f3n a trav\u00e9s del internet. \u201cEl que entra en Wikipedia sabe muy bien el placer que nos puede dar brincar de un art\u00edculo a otro. Es nuestro enciclopedismo moderno. Creo que la novela intenta narrar ese paso casi imposible, hoy d\u00eda, de la pura informaci\u00f3n a la experiencia. \u00bfC\u00f3mo llegar de la informaci\u00f3n a la experiencia, del capricho inform\u00e1tico a la experiencia vivida? La historia aparece entonces en dos formas, como mero dato inform\u00e1tico y como experiencia. El coronel es, pues, el que intenta juntar las dos estructuras, la vida cotidiana y la vida hist\u00f3rica. Al fin de cuentas, la novela narra algo muy sencillo: un d\u00eda en la vida de un anciano\u201d. Y entrar al libro de Carlos Fonseca es, de alguna manera, entrar en esa din\u00e1mica parecida a la del internet, pues entre las narraciones nos encontramos con fragmentos que, a modo de datos tomados de Wikipedia, irrumpen en la historia. Le digo a Carlos que esa estructura se asemeja tambi\u00e9n a la de los hiperv\u00ednculos que nos permiten saltar de un espacio a otro en la red, de una informaci\u00f3n a otra hasta el infinito. Le gusta la idea. \u201cEs verdad que todos los fragmentos que aparecen como datos, tienen algo de esa estructura del hiperv\u00ednculo. Del dato caprichoso y fortuito. Quer\u00eda, ahora me doy cuenta, hacer una especie de cr\u00edtica de esa especie de decadentismo inform\u00e1tico actual, en donde a veces consumimos informaci\u00f3n desenfrenadamente sin ver hacia donde nos lleva. El coronel es un personaje, a veces siento, que tiene mucho de esos personajes decadentistas de las novelas de fin de siglo XIX. Creo que la apuesta pol\u00edtica de la novela iba por hacer una cr\u00edtica de este consumo indiscriminado de informaci\u00f3n.\u201d Porque Carlos Fonseca considera que la informaci\u00f3n producida por la red est\u00e1 cada vez m\u00e1s separada de la experiencia: \u201cCon iron\u00eda, nos rodeamos de datos y de esa forma nos apartamos de la experiencia. Narrar es una forma de juntar estos dos polos opuestos. Retomar la experiencia ya no simplemente pele\u00e1ndose con la informaci\u00f3n sino a trav\u00e9s de ella\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Coronel-Lagrimas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1662\" width=\"484\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Coronel-Lagrimas-1.jpg 550w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Coronel-Lagrimas-1-191x300.jpg 191w\" sizes=\"(max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Historia universal, latinoamericana, \u00edntima (o viceversa)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Leer <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em> me hace pensar en algunos testimonios latinoamericanos en un \u00fanico sentido: libros como <em>Biograf\u00eda de un cimarr\u00f3n<\/em> (Barnet 1966) relacionan o alternan el relato de la vida del protagonista con la \u201cvida\u201d de la naci\u00f3n o de la regi\u00f3n que \u00e9stos representan. Es decir, insertan la historia personal en una historia m\u00e1s amplia. Tras este comentario, Carlos Fonseca a\u00f1ade que, para el caso de su novela, el \u00e1mbito m\u00e1s amplio no ser\u00eda ya el nacional, sino el global. El marco contextual es la Historia oficial construida por la Europa del siglo XX: la revoluci\u00f3n de Octubre, la Guerra Civil Espa\u00f1ola, el Mayo del 68\u2026 Una Historia en la que, sin embargo, Latinoam\u00e9rica no parece relevante. \u201cEn esa historia faltaba, sin embargo, un punto fundamental. Para m\u00ed, el m\u00e1s importante: Am\u00e9rica Latina. Fue ah\u00ed que imagin\u00e9 ese segundo protagonista que poco a poco gana relevancia. La contraparte latina del Coronel: Maximiliano. Una suerte de hombre com\u00fan que interrumpe y desv\u00eda la conciencia del protagonista y lo fuerza a pensar en otras geograf\u00edas. En ese sentido, esta novela es una especie de inversi\u00f3n del paradigma de los testimonios. Ac\u00e1 se trata de desviar la Historia oficial hacia Am\u00e9rica Latina, se trata de incomodar a Europa.\u201d Y a m\u00ed me parece que esta idea puede llevarse un poco m\u00e1s all\u00e1 hasta sugerir que <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em> no solo inserta Am\u00e9rica Latina en la Historia oficial sino que, en una direcci\u00f3n diferente, tambi\u00e9n se incorporan ambas historias (la global y la regional) en la \u00edntima, en la del coronel. Es decir, de forma inversa a la del testimonio, aqu\u00ed no se trata de incorporar la vida \u00edntima del testigo en la historia global, sino que la direcci\u00f3n es contraria, se trata de incorporar la gran historia global en la historia \u00edntima del personaje. \u201cMe parece muy sugerente esa idea de llevar la historia oficial hacia el plano de lo \u00edntimo. Es tal vez esa tensi\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado, entre la historia y lo \u00edntimo, lo que produce, creo yo, cierto tono tragic\u00f3mico a trav\u00e9s de la novela. El coronel habr\u00e1 atravesado la historia oficial, pero igual le toca ir al ba\u00f1o, recordar a las mujeres que am\u00f3, bailar un poco\u2026 Los placeres menores. Algo tiene la novela de esa foto en la que Borges aparece ri\u00e9ndose con un plato pl\u00e1stico en la cabeza. El erudito tambi\u00e9n tiene intimidad y ah\u00ed tambi\u00e9n hay comedia.\u201d Fonseca menciona a Borges y traer al genio argentino a la conversaci\u00f3n es inevitable. M\u00e1s a\u00fan si en <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em> se puede encontrar a un protagonista que, como Borges en sus cuentos, apunta an\u00e9cdotas hist\u00f3ricas que son dif\u00edciles de falsear sin consultar las enciclopedias, pues el lector generalmente no est\u00e1 en la capacidad de afirmar, negar o contrastar estos datos. \u201cSiempre sent\u00ed, mientras escrib\u00eda la novela, que el coronel era una especie de Borges de fin de siglo XX. Sent\u00eda que Borges se hab\u00eda convertido en una especie de emblema para el enciclopedismo caprichoso en el que vivimos. As\u00ed que la novela es cierto ajuste de cuentas con esa enorme figura ambivalente que es Borges. El que neg\u00f3 la vida por los libros. Por otra parte, el otro referente que ten\u00eda era <em>Bouvard y Pecuchet<\/em>, ese gran libro p\u00f3stumo de Flaubert en donde dos ancianos se dedican, con mucho humor, a experimentar con el conocimiento universal. Borges, creo, fue un gran lector de esa novela.\u201d<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Carlos-Fonseca-parado.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1663\" width=\"493\" height=\"736\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Carlos-Fonseca-parado.jpg 540w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Carlos-Fonseca-parado-201x300.jpg 201w\" sizes=\"(max-width: 493px) 100vw, 493px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La escritura como acto obsesivo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Coronel re\u00fane una serie de caracter\u00edsticas que a primera vista parecen muy particulares. Es un anciano, es ermita\u00f1o y matem\u00e1tico, tiene s\u00edntomas de locura, delirios. Me pregunto si Carlos Fonseca considera que hay una relaci\u00f3n directa entre esas caracter\u00edsticas y la obsesi\u00f3n por la escritura. El autor responde que para \u00e9l el gran protagonista de la novela moderna es el obsesivo y cita a <em>Don Quijote, Moby Dick, Bouvard y Pecuchet, Absalom, Absalom! <\/em>\u201cDedicarse a escribir una novela requiere aislarse, obsesionarse con la trama y con cierto estilo. Creo que eso se refleja en la picaresca del coronel. Sin embargo, no quer\u00eda caer en la trampa del relato de genio tan usual hoy d\u00eda. El coronel habr\u00e1 sido un gran genio, pero intent\u00e9 alejarme del retrato del genio acechado por su locura. No se trata de una mera tragedia, sino de algo que juega con la farsa. En el siglo XXI ya no podemos creer en genios, pero s\u00ed en Don Quijotes\u201d. Carlos Fonseca, en ese sentido, construye un obsesivo contempor\u00e1neo. Y para hacerlo, emplea una serie de t\u00e9cnicas que convierten al lector en espectador. No por casualidad el inicio de la novela es el siguiente: \u201cAl coronel hay que mirarlo muy de cerca. Acercarse hasta el punto de la molestia, hasta verlo pesta\u00f1ear en c\u00e1mara lenta con ese rostro juvenil pero cansado que ahora vuelve a arrojar sobre la p\u00e1gina\u201d (13). La novela tiene una fuerte carga visual y Carlos Fonseca me explica por qu\u00e9: \u201cF\u00edjate, la novela surge de una manera extra\u00f1a. Un d\u00eda me levanto y escribo el primer p\u00e1rrafo: en donde ese efecto visual de <em>close-up<\/em> que mencionas est\u00e1 muy presente. A partir de ah\u00ed me dije: bueno, ya tengo una suerte de retrato del protagonista, ahora me toca escribir su historia. Lo visual, la idea del retrato, del esbozo, estuvo muy presente a trav\u00e9s de toda la escritura. A veces sent\u00eda que se trataba de hacer un retrato de un mismo hombre desde todas las perspectivas posibles, algo parecido a lo que hicieron los cubistas en la pintura. Es tal vez una de las cosas que me gustan m\u00e1s de la novela, ese efecto de caleidoscopio\u201d. Fonseca describe as\u00ed su forma de narrar, usando la misma palabra que Ricardo Piglia us\u00f3 para elogiarla: \u201cLa \u00f3pera prima de Fonseca tiene la forma de un caleidoscopio verbal intrigante e inolvidable\u201d. Creo que no hay mejor forma de describir, en una l\u00ednea, la naturaleza de <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em>. Y para terminar le pregunto a Carlos Fonseca, tras su debut literario, c\u00f3mo se inscribir\u00eda \u00e9l y c\u00f3mo inscribir\u00eda su obra en el panorama latinoamericano contempor\u00e1neo. \u201cMe parece que se est\u00e1n escribiendo cosas buen\u00edsimas. En el Per\u00fa, por ejemplo, he le\u00eddo escritores que admiro mucho, como Francisco \u00c1ngeles o Jennifer Thorndike. Ahora mismo tengo muchas ganas de leer tambi\u00e9n tu novela, <em>Bajo la sombra<\/em>, de la que he recibido excelentes comentarios. Entonces, lo que veo es que muchos escritores de mi generaci\u00f3n, la de los escritores nacidos en los ochenta\u2014como Diego Z\u00fa\u00f1iga, Valeria Luiselli, Luis Othoniel, Diego Azurdia o Laia Jufresa\u2014estan intentados en pensar c\u00f3mo narrar m\u00e1s all\u00e1 de eso que se ha llamado las ficciones del yo, o la auto-ficci\u00f3n. Es algo que interesa mucho: el regreso de la figura del narrador. Pero personalmente, no s\u00e9 muy bien hacia d\u00f3nde va la cosa\u201d. Terminamos la conversaci\u00f3n refiri\u00e9ndonos a otra novela que Carlos Fonseca ya viene trabajando. Confiesa sentir algo de presi\u00f3n con respecto a lo que publicar\u00e1 en el futuro y con respecto a la recepci\u00f3n de <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em>. Pero conf\u00eda en estar avanzando por el camino correcto: \u201cTengo la suerte de que ya estaba escribiendo otra novela antes de comenzar <em>Coronel L\u00e1grimas<\/em>, por lo cual ya tengo una base bastante formada para la escritura. La otra novela es un proyecto distinto, m\u00e1s extenso y menos barroco. M\u00e1s metido en contar una historia. Pero igual, con los mismos personajes obsesivos, las mismas cartograf\u00edas globales, pero estaba narrada desde una Am\u00e9rica Latina alucinada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>I<\/sup> Este texto fue publicado originalmente en el 2015 en esta web.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn el siglo XXI ya no podemos creer en genios, pero s\u00ed en Don Quijotes\u201d1 Por Jack Mart\u00ednez Arias Carlos Fonseca tiene veintiocho a\u00f1os. Naci\u00f3 en Costa Rica, pas\u00f3 parte de su infancia y&nbsp; adolescencia en Puerto Rico y fue a la universidad en los Estados Unidos. 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