{"id":1619,"date":"2025-01-03T12:06:18","date_gmt":"2025-01-03T17:06:18","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1619"},"modified":"2025-01-03T12:06:18","modified_gmt":"2025-01-03T17:06:18","slug":"entrevista-betina-keizman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2025\/01\/03\/entrevista-betina-keizman\/","title":{"rendered":"Entrevista: Betina Keizman"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Betina Keizman<\/u><\/strong>: <strong><u>\u201cLa literatura debe evitar la agenda\u201d<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe y Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Escritora, traductora y ensayista, Betina Keizman ha vivido, publicado y dictado clases en Chile, Francia, M\u00e9xico y Argentina. Es autora de las novelas El diablo Arguedas (2023, finalista del&nbsp; Premio Fundaci\u00f3n Medif\u00e9 Filba 2024), Recurso de Amparo (2018), Los Restos (2014), El Museo de los Ni\u00f1os (2007) (infantil) y El Secreto de Marlene Rochoelle (1997) (novela juvenil) y el libro de cuentos Zaira y el profesor (1999). Tambi\u00e9n del libro de ensayos Promesas radicales en las literaturas del presente (2022), donde indaga el pensamiento especulativo en una diversidad de escrituras latinoamericana actuales y establece comparaciones con las inventivas literarias de sus precursores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Estuvo de paso por Lima a inicios de noviembre presentando El diablo Arguedas, publicada en Argentina por Entrop\u00eda y en Per\u00fa por Animal de Invierno, sobre la que conversamos en esta entrevista.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/keizman.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1620\" width=\"437\" height=\"516\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/keizman.jpeg 640w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/keizman-254x300.jpeg 254w\" sizes=\"(max-width: 437px) 100vw, 437px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En &#8216;El diablo Arguedas\u2019 hay un tono humor\u00edstico y sarc\u00e1stico, muy diferente de la atm\u00f3sfera oscura de tus libros anteriores como \u2018Los restos\u2019. \u00bfFue este un registro nuevo para ti? \u00bfC\u00f3mo viviste la experiencia de explorar este estilo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si es un registro tan nuevo, pero es uno que va ganando mayor relevancia y peso en mi literatura. <em>Recurso de amparo<\/em>, mi novela anterior, tambi\u00e9n est\u00e1 en ese tr\u00e1nsito pese a que se refiere a un acontecimiento muy fuerte: la muerte de j\u00f3venes en el incendio de un local nocturno. No escribo siempre el mismo libro, incluso si hay preocupaciones o un uso del lenguaje que pueden conservarse.&nbsp; Cada libro pide un tono y una temperatura. \u201cLos restos\u201d es una distop\u00eda, si quieres, m\u00e1s cl\u00e1sica en su concepci\u00f3n. Puse la atenci\u00f3n en la construcci\u00f3n de ese mundo, con restos que aparecen aqu\u00ed y all\u00e1, trozos de objetos, esquinas de muros, restos de verduras. Cuando lo escrib\u00ed pensaba en el exceso y en el desperdicio, y por eso tiene un timbre m\u00e1s barroco, una atenci\u00f3n exacerbada puesta en lo material. Definitivamente es una novela m\u00e1s oscura, aunque en la segunda parte exploro otro tono, porque la protagonista hace arte con los restos, y de alg\u00fan modo termina trastocando y apropi\u00e1ndose de la destrucci\u00f3n. Hace poco le\u00ed \u201cLos \u00faltimos d\u00edas de nueva Par\u00eds\u201d, de China Mieville, un autor que desconoc\u00eda cuando escrib\u00ed \u201cLos restos\u201d, y en esa novela las obras c\u00e9lebres del surrealismo y la vanguardia aparecen movi\u00e9ndose e interviniendo en la realidad. Si bien lo de China Mieville tributa a una est\u00e9tica y una l\u00f3gica del videojuego, descubr\u00ed muchos puntos de contacto con lo que hab\u00eda buscado en \u201cLos restos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n \u201cEl diablo Arguedas\u201d acontece en un entorno dist\u00f3pico, pero eso apenas se precisa y el relato se focaliza en un universo m\u00e1s cotidiano, m\u00e1s ligero. Y como Arguedas tal vez sea un diablo pagano, dispuesto a la chanza e interesado en sembrar confusi\u00f3n, imprime un tono humor\u00edstico, donde el equ\u00edvoco flota en la m\u00e9dula de cada suceso. Me divert\u00ed mucho escribi\u00e9ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la novela, el personaje del diablo desestabiliza la vida de Irene, pero con el tiempo su presencia se convierte en un problema cotidiano. \u00bfCrees que vivimos en una sociedad donde no hay escape a las tensiones diarias? \u00bfQu\u00e9 papel juega la literatura frente a la disyuntiva de adaptarse o sucumbir?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si hay o no escape, en todo caso no es la literatura la que va a se\u00f1alar la senda. Por otra parte un grado de adaptaci\u00f3n es muy propio de los seres humanos, algo que compartimos con las otras especies. Y si seguimos pensando en esa direcci\u00f3n, se supone que lo proactivo y la resistencia ser\u00edan m\u00e1s espec\u00edficamente humanos, pero no deja de ser una perspectiva bastante antropoc\u00e9ntrica. En cualquier caso, la literatura tal como yo la pienso es un espacio de creaci\u00f3n, no sucumbe ni se adapta, patalea, forja, propone otras perspectivas. Est\u00e1 en perpetua pelea con muchas de las l\u00f3gicas que imperan en el presente, en busca de otros entendimientos. Al menos eso se aplica a la dimensi\u00f3n art\u00edstica, luego, lo que tiene que ver con el mercado, lo que los escritores hacen para vender, los monopolios, festivales, etc, esas l\u00f3gicas no difieren de las que imperan en el mundo de las telecomunicaciones o en los sistemas privados de salud. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/diabloanimalde.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-1621\" width=\"399\" height=\"593\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El diablo aparece en la vida de Irene, una peluquera precarizada. \u00bfPiensas que a veces nos enfocamos demasiado en los problemas del uso de la tecnolog\u00eda, mientras que muchas personas no tienen acceso a estas? \u00bfQu\u00e9 tipo de historias crees que quedan fuera de foco por esta tendencia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9, la desigualdad tecnol\u00f3gica es una m\u00e1s entre muchas otras desigualdades. Ignoro cu\u00e1ntos individuos o comunidades viven hoy libres de la penetraci\u00f3n de los discursos de las redes, que me parece uno de los aspectos m\u00e1s terror\u00edficos del presente, por las consecuencias que tiene. Me gusta que surjan esas preguntas, sin embargo, no me interesa pensar mi escritura, ni ninguna literatura en verdad, como un manifiesto pol\u00edtico. La literatura y la pol\u00edtica mantienen una \u00edntima relaci\u00f3n, pero se desplazan por carriles diferentes, resuelven sus problemas de otro modo. La literatura debe evitar la agenda y en lo personal no me atraen los registros \u00e9picos, los encuentro condescendientes. Los problemas del presente forman parte de nuestra vida y por lo tanto pertenecen al horizonte de la literatura, es desde esa experiencia que muchos escritores escribimos, pero prefiero que esas experiencias se sometan a un tratamiento m\u00e1s exploratorio, m\u00e1s cercano a la duda y a la imaginaci\u00f3n, desde la incerteza. Respecto a esas historias precarizadas que quedar\u00edan fuera de foco, hoy tambi\u00e9n son parte fundamental de cierta agenda cultural, el problema es c\u00f3mo se las aborda, que no sean pura expresi\u00f3n de mala conciencia o repetici\u00f3n de discursos que se han ahuecado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La peluquer\u00eda, escenario principal de la novela, es un espacio lleno de chismes y tensiones entre las trabajadoras. \u00bfC\u00f3mo crees que conecta este entorno con la obra arguediana, que explora conflictos entre clases sociales y dentro de ellas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed hay dos modelos en relaci\u00f3n con los conflictos sociales y las emociones, tienes a Arguedas pero tambi\u00e9n tienes a Puig. Si en alg\u00fan momento pens\u00e9 en Arguedas como un fantasma, o un zombi que regresa, fue un homenaje, es cierto, pero tambi\u00e9n porque es dif\u00edcil hallar en el presente un escritor con las caracter\u00edsticas de Arguedas. Es lo que ya no puede ser, incluso si las preguntas que se hace Arguedas siguen conmovi\u00e9ndonos. Su sensibilidad y su esp\u00edritu sacrificial hoy no calzar\u00edan en un panorama en que la autoridad de los escritores est\u00e1 devaluada. Tambi\u00e9n es cierto que hay un Arguedas plenamente vigente, el de las hablas quechua marginalizadas, el que explora Chimbote, que recurre a lo documental, pero tambi\u00e9n a su propio diario. Esos son elementos que aparecen en mi novela, junto con cierto sonsonete de los personajes de Puig, pasados por Copi.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La novela resalta el deseo como un \u00faltimo vestigio de individualidad en los personajes. \u00bfCrees que hay un riesgo de que el deseo se estandarice o pierda su vitalidad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es un tema que me interesa. La Irene de la novela es una migrante que mide todo en t\u00e9rminos de ascenso social, y por eso su peluquer\u00eda replica a escala m\u00ednima las desigualdades sociales mayores. Ella misma supone tener muy claro lo que quiere, cu\u00e1les son sus objetivos. Pero la llegada de Arguedas, y en ese sentido es un verdadero diablo, la confronta a otras dimensiones del deseo que incluso no consigue expresar en palabras. Esos deseos que no alcanzan a nombrarse son un magn\u00edfico material literario. \u00bfQu\u00e9 y c\u00f3mo deseamos?, \u00bfcu\u00e1l es el riesgo de que esos deseos se realicen? Lo sabemos desde Flaubert, no hay almas sencillas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/diabloentropia.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1622\" width=\"375\" height=\"594\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/diabloentropia.png 231w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/diabloentropia-189x300.png 189w\" sizes=\"(max-width: 375px) 100vw, 375px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Antes de terminar, \u00bfqu\u00e9 novela o pel\u00edcula te ha sorprendido \u00faltimamente y te gustar\u00eda recomendarnos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estuve en Per\u00fa conoc\u00ed a Ricardo Sumalavia. Acaba de sacar una novela que todav\u00eda no le\u00ed, pero s\u00ed un libro anterior, \u201cHistoria de un brazo\u201d. Me pareci\u00f3 un libro excepcional, en la tradici\u00f3n de Monterroso o Arreola, probablemente tambi\u00e9n ligado la literatura oriental. Una peque\u00f1a joya. Acaba de salir tambi\u00e9n <em>Clara y confusa,<\/em> La novela de Cynthia Rimsky que obtuvo el premio Herralde este a\u00f1o, bell\u00edsima, entretenida, pura literatura.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Betina Keizman: \u201cLa literatura debe evitar la agenda\u201d Por Sebasti\u00e1n Uribe y Eliana Del Campo Escritora, traductora y ensayista, Betina Keizman ha vivido, publicado y dictado clases en Chile, Francia, M\u00e9xico y Argentina. 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