{"id":1597,"date":"2024-12-10T10:18:24","date_gmt":"2024-12-10T15:18:24","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1597"},"modified":"2024-12-10T10:18:24","modified_gmt":"2024-12-10T15:18:24","slug":"resena-nuestras-mujeres-2024-de-jennifer-thorndike","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/12\/10\/resena-nuestras-mujeres-2024-de-jennifer-thorndike\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Nuestras mujeres (2024) de Jennifer Thorndike"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Culpa clandestina<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A prop\u00f3sito del centenario del nacimiento de Jos\u00e9 Donoso, se han llevado a cabo eventos que abordan su obra y figura. La publicaci\u00f3n de numerosos textos cr\u00edticos acompa\u00f1\u00f3 estos homenajes (y anti-homenajes), discutiendo el impacto de sus novelas, cuentos y diarios. Se examin\u00f3, por ejemplo, c\u00f3mo sus libros intervienen en las formas de leer el presente, adem\u00e1s de su capacidad de abrir nuevos derroteros en la literatura contempor\u00e1nea. Curiosamente, este \u201cfantasma donosiano\u201d acompa\u00f1\u00f3 mi lectura de <em>Nuestras mujeres<\/em>, la tercera novela de Jennifer Thorndike (Lima, 1983). Una influencia identificable en sus entregas anteriores \u2013pensemos en la atm\u00f3sfera claustrof\u00f3bica de <em>[ella]<\/em>, por citar un ejemplo\u2013 alcanza, en esta ocasi\u00f3n, nuevos niveles. Esto se evidencia en la manera en que aquel ambiente de terror inescapable, anticipado por novelas como <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche, Coronaci\u00f3n<\/em> y <em>El lugar sin l\u00edmites<\/em>, ha mutado su car\u00e1cter pesadillesco para instalarse de forma mucho m\u00e1s palpable en la realidad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Nuestras-mujeres_portada.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1598\" width=\"419\" height=\"656\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Nuestras-mujeres_portada.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Nuestras-mujeres_portada-191x300.jpg 191w\" sizes=\"(max-width: 419px) 100vw, 419px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En las ant\u00edpodas de propuestas narrativas que exotizan los testimonios de las v\u00edctimas, entregan villanos planos e inveros\u00edmiles, y revictimizan a quienes padecieron la violencia en Latinoam\u00e9rica, Thorndike apuesta por una protagonista como Ana. Ella es una doctora que, en los primeros a\u00f1os de su ejercicio profesional, opta por participar en las campa\u00f1as de esterilizaci\u00f3n forzada impulsadas por el gobierno peruano. A\u00f1os despu\u00e9s, en el presente de la novela, se halla deambulando como pr\u00f3fuga de la justicia, junto a Ricardo, su jefe y amante. Una situaci\u00f3n a la que llegan tras ser relegados por sus antiguos aliados pol\u00edticos, cuya reciente reconquista del poder, tras quince a\u00f1os de haberlo perdido, podr\u00eda peligrar si la atenci\u00f3n p\u00fablica se centra en estos antiguos operarios del terror. Para aumentar el desamparo en el que se ven sumidos, descubren una forma de supervivir a trav\u00e9s del negocio de los abortos clandestinos, actividad que ejercen mientras enfrentan la constante paranoia de ser descubiertos por la polic\u00eda, sus antiguas v\u00edctimas, los medios de comunicaci\u00f3n o, peor a\u00fan, por todos ellos al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El pasado y presente conversan en las rememoraciones de Ana: c\u00f3mo lleg\u00f3 a dicha situaci\u00f3n, qu\u00e9 decisiones la condujeron a ejercer el rol de victimaria, c\u00f3mo fue que perdi\u00f3 toda empat\u00eda por las mujeres a quienes esterilizaban, sin informarles acerca de los terribles efectos de las intervenciones implicaban sobre sus cuerpos. Thorndike humaniza a su protagonista, no para justificarla por la responsabilidad de las atrocidades que cometi\u00f3, sino para profundizar en el origen y su ambici\u00f3n por controlar otros cuerpos: el goce de tener poder y la preocupaci\u00f3n constante por mantener el sitial desde donde ejercerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La relaci\u00f3n entre Ricardo y yo s\u00f3lo se basa en culpas compartidas. Ahora ni siquiera podemos refugiarnos en el recuerdo placentero que nos procuraba dominarlas y convertir sus cuerpos en materia que s\u00f3lo nuestras manos pod\u00edan moldear. Nos regalaron ese poder y nosotros nos quedamos aturdidos con el encanto que produce el control. Era sublime<\/em>\u201d. (p. 15)<\/p>\n\n\n\n<p>El principal factor que erosiona la conciencia de Ana es el miedo a perder el poder conquistado bajo el amparo de una amplia maquinaria. Primero con la p\u00e9rdida progresiva de compasi\u00f3n por el dolor de sus v\u00edctimas hasta un estado de indiferencia total frente a sus vidas, inversamente proporcional a la posibilidad de arrepentirse y asumir sus actos. Esta exploraci\u00f3n de la degradaci\u00f3n humana se ve enriquecida por la exposici\u00f3n del lenguaje usado que enmascara lo abyecto con eufemismos de \u2018progreso\u2019 y \u2018mejora\u2019. De ah\u00ed que las pol\u00edticas gubernamentales de \u2018higiene social\u2019 se vean colmadas de t\u00e9rminos como \u2018planificaci\u00f3n\u2019, \u2018progreso\u2019 o \u2018eficacia\u2019. Una pr\u00e1ctica comunicativa que en su rigidez persigue la p\u00e9rdida de la empat\u00eda y la compasi\u00f3n. Como en la novela can\u00f3nica de Donoso, los canales del terror se conducen bajo una lengua que, simulando proteger a las v\u00edctimas, no busca m\u00e1s que aniquilarlas y as\u00ed acabar con el miedo de las \u00e9lites quienes, en su imaginario culposo, conciben a estos otros como monstruos que cualquier d\u00eda las van a devorar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Nuestras cifras mensuales de intervenciones y nuestro bajo \u00edndice de mortalidad los dejaban asombrados. A nadie parec\u00eda importarle que el n\u00famero de decesos fuese sistem\u00e1ticamente alterado por Ricardo. Todos los sab\u00edamos. Pero todos call\u00e1bamos porque lo m\u00e1s importante para nosotros era el orgullo de la buena fama de la que disfrutaba nuestra unidad<\/em>\u201d. (p. 129)<\/p>\n\n\n\n<p>De las anteriores l\u00edneas se desprende el cuestionamiento que realiza la novela sobre ciertas pr\u00e1cticas cient\u00edficas y m\u00e9dicas. La novela explora c\u00f3mo cierto cientificismo se vuelve una barbarie conducida por el af\u00e1n de control y poder, que concibe a las personas de manera dicot\u00f3mica: como aliadas o como obst\u00e1culos. Una resoluci\u00f3n simple y perniciosa que campea en la actualidad y a la que Thorndike confronta en esta novela exhibiendo sus falencias y peligros.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Captura-de-Pantalla-2024-12-10-a-las-10.13.34-1024x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1599\" width=\"488\" height=\"488\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Captura-de-Pantalla-2024-12-10-a-las-10.13.34-1024x1024.png 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Captura-de-Pantalla-2024-12-10-a-las-10.13.34-300x300.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Captura-de-Pantalla-2024-12-10-a-las-10.13.34-150x150.png 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Captura-de-Pantalla-2024-12-10-a-las-10.13.34-768x768.png 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Captura-de-Pantalla-2024-12-10-a-las-10.13.34.png 1134w\" sizes=\"(max-width: 488px) 100vw, 488px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Impactante y aterradora, <em>Nuestras mujeres<\/em> se sumerge as\u00ed en la dimensi\u00f3n m\u00e1s pervertida de la ciencia, la indiferencia m\u00e9dica y el mal que surge de los deseos irrefrenables del ascenso social. Un <em>thriller<\/em> que explora la imposibilidad de escapar de la culpa y la paranoia que emana de la frustraci\u00f3n por no lograrlo. Una narrativa que escapa de la comodidad y la falta de riesgos que campea en la narrativa local al abordar ciertos t\u00f3picos y que es, sin duda, una de las mejores novelas peruanas publicadas este a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Jennifer Thorndike<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Nuestras mujeres<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2024. 184 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Culpa clandestina Por Sebasti\u00e1n Uribe A prop\u00f3sito del centenario del nacimiento de Jos\u00e9 Donoso, se han llevado a cabo eventos que abordan su obra y figura. 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