{"id":1572,"date":"2024-11-14T14:12:05","date_gmt":"2024-11-14T19:12:05","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1572"},"modified":"2024-11-14T17:48:54","modified_gmt":"2024-11-14T22:48:54","slug":"resena-la-mirada-de-las-plantas-2022-de-edmundo-paz-soldan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/11\/14\/resena-la-mirada-de-las-plantas-2022-de-edmundo-paz-soldan\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: La mirada de las plantas (2022) de Edmundo Paz Sold\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Pesadillas virtuales<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su diario, el poeta alem\u00e1n Georg Heym evoca una cita de Baudelaire: <em>\u201cEl sano entendimiento nos dice que las cosas del mundo apenas poseen realidad y que la verdadera realidad s\u00f3lo se da en los sue\u00f1os<\/em>\u201d. Y es la realidad, o lo que solemos dar por sentado sobre ella, la que es puesta en tensi\u00f3n en la pen\u00faltima novela de Edmundo Paz Sold\u00e1n (Bolivia, 1967). Un libro que explora la desestabilizaci\u00f3n d<s>e<\/s> las fronteras de lo real tras el asedio de la virtualidad y la pesadilla que supone el intento de modificar el pasado \u2013y el presente, en consecuencia\u2013 mediante tecnolog\u00edas que exacerban la perversi\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-la-mirada-de-las-plantas-tienda-en-linea.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1573\" width=\"427\" height=\"647\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-la-mirada-de-las-plantas-tienda-en-linea.png 350w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-la-mirada-de-las-plantas-tienda-en-linea-198x300.png 198w\" sizes=\"(max-width: 427px) 100vw, 427px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Rai, el protagonista, es convocado a un proyecto cient\u00edfico para explorar las propiedades alucin\u00f3genas de una ancestral planta sudamericana a la que denominan \u201calita\u201d. Buscando evadir los problemas de comportamiento que le costaron su \u00faltimo empleo, acepta ser parte de la investigaci\u00f3n, sin cuestionarse mucho los prop\u00f3sitos detr\u00e1s de la empresa del doctor Dunn. Este \u00faltimo, asediado por la culpa de haber perdido a su familia, se embarca en la posibilidad de crear nuevas realidades mediante las ilusiones que se pueden proyectar sobre las personas a trav\u00e9s de este alucin\u00f3geno, cuyo consumo permite modificar el recuerdo de lo vivido e incluso trasladar la consciencia hacia otra persona, siendo la consigna la invasi\u00f3n del otro para escapar de uno mismo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Somos ideaciones creadas por nuestros cerebros. Las plantas y las m\u00e1quinas nos ayudan a darnos cuenta de eso. A descentrarnos. A sacarnos de nosotros. Estamos regados en los dem\u00e1s. Somos los dem\u00e1s. Podemos ser el que abusamos. Podemos ser el que desapareci\u00f3<\/em>\u201d (p\u00e1g. 69)<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en \u2018Sue\u00f1os digitales\u2019 (Alfaguara, 2000), Paz Sold\u00e1n exploraba las implicancias que supondr\u00eda el mayor acceso a las tecnolog\u00edas digitales y c\u00f3mo esto podr\u00eda modificar la valoraci\u00f3n de la intimidad y privacidad de los dem\u00e1s. En dicha novela, el autor expresaba una preocupaci\u00f3n sobre la cuestionable legitimidad de una fotograf\u00eda, capaz de ser alterada mediante un software. En cambio, en esta historia, expande el alcance de su paradoja hasta la consciencia misma, elevando el nivel de paranoia por todo lo que se concibe como real, no solo desde la propia percepci\u00f3n sino como un hecho en s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los mejores ejemplos de lo anterior es la obsesi\u00f3n de Rai por crear videos <em>deepfake<\/em>s de personajes a su alrededor realizando actos obscenos o humillantes, \u2018reales\u2019 en la mirada de quienes lo consumen. Lo que en alg\u00fan momento pudo haber supuesto una transgresi\u00f3n punible de la privacidad, se concibe como un juego en el que se trata de adivinar su grado de autenticidad. La encarnaci\u00f3n virtual, din\u00e1mica com\u00fan en los videojuegos, resulta un nuevo lente para leer el mundo y no sufrir por los l\u00edmites humanos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La realidad es abrumadora, experimentarla directamente nos puede matar. El cerebro baja la calidad de la resoluci\u00f3n, mete toda la realidad en un t\u00fanel, as\u00ed experimentamos algo m\u00e1s manejable. Los esquizofr\u00e9nicos no tienen algo manejable, los que sufren el desorden tampoco. Por eso lo que hace el cerebro con la realidad es m\u00e1s o menos como manejar un avi\u00f3n real desde un simulador de vuelo. El t\u00fanel del yo\u201d.<\/em> (p\u00e1g. 119)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/edmundo-paz-soldan-430x430-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1574\" width=\"461\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/edmundo-paz-soldan-430x430-1.png 430w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/edmundo-paz-soldan-430x430-1-300x300.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/edmundo-paz-soldan-430x430-1-150x150.png 150w\" sizes=\"(max-width: 461px) 100vw, 461px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En cierto momento de la novela, alguien comenta que las plantas y \u00e1rboles son \u201clos verdaderos seres alien\u00edgenas\u201d en el planeta y esa afirmaci\u00f3n queda rondando en la mente de quien lee, al comparar la forma que tiene el mundo vegetal de habitar el mundo, entrelazando sus ra\u00edces para sobrevivir, con el de la memoria humana y los sue\u00f1os: \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si los sue\u00f1os, las ra\u00edces de nuestra imaginaci\u00f3n, expanden sus l\u00edmites m\u00e1s all\u00e1 del yo? \u00bfSer\u00e1 posible en alg\u00fan momento conducirse por la vida de forma distinta a lo que conocemos hoy en d\u00eda? Las ficciones de Paz Sold\u00e1n, como hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, siguen anticipando de forma acertada los nuevos desaf\u00edos y peligros a los que la humanidad se enfrentar\u00e1 en un futuro no tan lejano, leyendo la realidad como pocos. De ah\u00ed que \u2018La mirada de las plantas\u2019 sea una novela recomendable para leer, pero, sobre todo, releer en unos cuantos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Edmundo Paz Sold\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>La mirada de las plantas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Almad\u00eda, 2022. 262 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pesadillas virtuales Por Sebasti\u00e1n Uribe En su diario, el poeta alem\u00e1n Georg Heym evoca una cita de Baudelaire: \u201cEl sano entendimiento nos dice que las cosas del mundo apenas poseen realidad y que la verdadera realidad s\u00f3lo se da en los sue\u00f1os\u201d. 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