{"id":1541,"date":"2024-10-06T17:04:51","date_gmt":"2024-10-06T22:04:51","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1541"},"modified":"2024-10-06T17:04:51","modified_gmt":"2024-10-06T22:04:51","slug":"resena-hotel-chile-2022-de-luis-sepulveda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/10\/06\/resena-hotel-chile-2022-de-luis-sepulveda\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Hotel Chile (2022) de Luis Sep\u00falveda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Literatura y fotograf\u00eda<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hotel Chile<\/em> (Tusquets, 2022) del escritor chileno Luis Sep\u00falveda (1949-2020) es un libro p\u00f3stumo que se public\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s de fallecer su autor como v\u00edctima de la pandemia del coronavirus (Covid-19). La edici\u00f3n ha estado a cargo de su entra\u00f1able amigo, el fot\u00f3grafo argentino Daniel Mordzinski, quien no s\u00f3lo se encarg\u00f3 de revisar y ordenar los textos que componen este proyecto, sino tambi\u00e9n de incluir un sinn\u00famero de fotograf\u00edas que resumen todos sus a\u00f1os de amistad, donde aparecen muchos familiares, amigos y diversos personajes que pasaron a convertirse en protagonistas de estos escritos que est\u00e1n m\u00e1s cerca del g\u00e9nero del diario, de la cr\u00f3nica, de los recuerdos y de una serie de experiencias que nunca m\u00e1s quedar\u00e1n en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1542\" width=\"497\" height=\"372\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-1200x900.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-1980x1485.jpg 1980w\" sizes=\"(max-width: 497px) 100vw, 497px\" \/><figcaption>\u00a0<strong>\u00a9 Daniel Mordzinski y Editorial Tusquets<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 compuesto por un pr\u00f3logo escrito por el mismo Daniel Mordzinski, que luego da paso a 21 textos cortos de la autor\u00eda de Luis Sep\u00falveda. La mayor\u00eda de estos textos, o casi todos, son muy \u00edntimos y personales. Son no-ficcionales, a excepci\u00f3n de uno que es el inicio o arranque de un manuscrito ficticio que, con mucho pesar, qued\u00f3 inconcluso o trunco. Su t\u00edtulo es \u201cDetalles de un sue\u00f1o\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A largo del libro queda en evidencia una juventud impulsiva, adem\u00e1s de una temprana adultez estremecida por el golpe Estado y la dictadura militar de Pinochet; y, a continuaci\u00f3n, sigue una vida llena de exilios y viajes, innumerables cartas y muchos, pero muchos recuerdos, entre buenos y malos. Y a pesar de los traumas y el sufrimiento surgido por ciertos hechos, queda el deseo de continuar so\u00f1ando y viviendo, de ser feliz a toda costa, m\u00e1s a\u00fan si se busca amparo en la literatura, o en el deseo de seguir explorando parajes desconocidos y acumular muchas vivencias. Y todo ello retratado a trav\u00e9s de una serie de im\u00e1genes que confirman una larga amistad, adem\u00e1s de un trabajo minucioso que ingresa en lo cotidiano y en el lado m\u00e1s personal s\u00f3lo para mostrar la verdadera esencia del escritor, del hombre. As\u00ed lo explica Daniel Mordzinski en el pr\u00f3logo:<\/p>\n\n\n\n<p>Hotel Chile <em>nace de mi necesidad de ponerle punto final a este duelo, y es un puente transversal entre literatura y fotograf\u00eda, son flashes de una \u201cfoto-biograf\u00eda\u201d que incluye textos de Luis, que dialogan con mis fotograf\u00edas; un t\u00e1ndem que nos permite asomarnos a los lugares que tuvieron especial sentido en la vida del escritor, desde las ciudades de su infancia y juventud hasta aquella \u00faltima en la que residi\u00f3 hasta su muerte.<\/em> (p.17).<\/p>\n\n\n\n<p>Y vaya que estos discursos dialogan a pesar de la diferencia de tiempos, como si cada proyecto encajara sin saber que en el futuro se convertir\u00edan en uno solo, en cuyas p\u00e1ginas se encuentra la ineludible marca de la nostalgia, de la p\u00e9rdida y de la necesidad de no olvidar. As\u00ed lo comenta Luis Sep\u00falveda en el prologo de un libro titulado <em>\u00daltimas noticias del sur<\/em> del a\u00f1o 2011, insertado tambi\u00e9n como prefacio:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Este libro naci\u00f3 como la cr\u00f3nica de un viaje realizado por dos amigos, pero con el tiempo, los cambios violentos de la econom\u00eda y la voracidad de los triunfadores los transformaron en un libro de noticias p\u00f3stumas, en la novela de una regi\u00f3n desaparecida<\/em>. (p.29).<\/p>\n\n\n\n<p>Otra muestra del di\u00e1logo entre ambos amigos es el texto con el que inicia el libro titulado \u201cEse Daniel\u2026\u201d en menci\u00f3n al querido fot\u00f3grafo argentino, a quien Sep\u00falveda llaman con el apelativo de \u201cel Rusito\u201d (p.33), en referencia al origen de su apellido, y con el que ha tenido muchas vivencias y viajes, entre ellos, un paseo de a tres junto al poeta Juan Gelman en Par\u00eds mientras contemplan y juguetean entre jardines p\u00fablicos y estatuas que terminan formando parte de unos retratos pertenecientes a ese g\u00e9nero fotogr\u00e1fico tan singular llamado \u201cfotinski\u201d, obvia autor\u00eda del genial Mordzinski.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/2-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1543\" width=\"524\" height=\"392\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/2-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/2-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/2-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/2.jpg 1182w\" sizes=\"(max-width: 524px) 100vw, 524px\" \/><figcaption>\u00a0<strong>\u00a9 Daniel Mordzinski y Editorial Tusquets<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Otros textos del libro que sobresalen, a punto de conmover hasta las l\u00e1grimas, son: \u201cPalabras sobre Par\u00eds\u201d donde queda el recuerdo de unos paseos en la Ciudad Luz en 1980 de la mano de Julio Cort\u00e1zar, quien le prepar\u00f3 una \u201crigurosa ceremonia\u201d antes de cruzar el Pont Neuf, el mismo que se menciona en <em>Rayuela<\/em>. Y esta ceremonia consist\u00eda en beber unos co\u00f1acs en la terraza de la Samaritaine mirando hacia la Rive Gauche en una tarde de lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cCorrespondencia\u201d llama la atenci\u00f3n la preocupaci\u00f3n del escritor argentino Mempo Giardinelli al saber que su amigo Lucho Sep\u00falveda no asistir\u00e1 a la Feria del Libro de Buenos Aires debido a un serio problema de salud, por lo que enseguida le escribe un correo a instarlo a que se recupere pronto para que puedan reunirse en su casa y ense\u00f1arle como se hace un buen asado argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>O el texto \u201cMi hijo vuelve a Chile\u201d dedicado a su hijo Carlos, quien tiene que huir de su propio pa\u00eds siendo muy ni\u00f1o por culpa de las represiones de la dictadura militar. Ha pasado el tiempo y Carlos ya es un adulto, es m\u00fasico, guitarrista de un grupo de rock escandinavo que tiene muchos seguidores. Carlos ya tiene pareja, una hermosa sueca, a quien el escritor recibe como a una hija, tan igual como lo hace con su hijo Carlos, en compensaci\u00f3n por todo el tiempo perdido, por las distancias y las heridas que ya han cicatrizado. Este mismo reencuentro familiar se repite, con el mejor de los gustos, en \u201cEl asado es asunto del viejo\u201d, donde su hijo Carlos, aparte de su pasi\u00f3n por la guitarra, tambi\u00e9n ha desarrollado su afici\u00f3n por la fotograf\u00eda, por lo que su padre lo se\u00f1ala como un seguidor de su amigo Mordzinski.<\/p>\n\n\n\n<p>Un texto que es bastante sorprendente, y tambi\u00e9n jocoso, es \u201cDon Camilo y Peppone\u201d donde se cuentan los entretelones de la Copa del Mundo a realizarse en Chile en 1962, lo que despertaba el j\u00fabilo y emoci\u00f3n de todos los chilenos por ser anfitriones de tan importante evento. Sin embargo, dos a\u00f1os antes, Chile sufre un terremoto de 7,5 grados en la escala de Richter, lo que trae a colaci\u00f3n una serie de r\u00e9plicas que terminan ocasionando otro sismo mucho m\u00e1s fuerte de 9,5 grados, adem\u00e1s de un tsunami. Y despu\u00e9s de semejante tragedia, el pa\u00eds y sus ciudadanos se ponen de pie debido a su empecinamiento de querer realizar el Mundial de f\u00fatbol. Y entre tantos arreglos y reconstrucciones durante los siguientes meses, surge la necesidad de conseguir nuevos televisores para poder ver los partidos, por lo que la gente murmura que en la casa de las putas ya hay un televisor, pues hace unos d\u00edas les colocaron la antena en el techo, a lo que el cura de la comunidad pregunta sorprendido c\u00f3mo es que se sabe de esto y qu\u00e9 es lo hac\u00eda en el techo del burdel esta persona que confirmaba la instalaci\u00f3n de la antena (p.161).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1544\" width=\"508\" height=\"679\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3.jpg 663w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 508px) 100vw, 508px\" \/><figcaption>\u00a0<strong>\u00a9 Daniel Mordzinski y Editorial Tusquets<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En \u201cUn caramelo de sesenta y dos p\u00e1ginas\u201d se cuenta la historia del joven escritor chileno Luis Sep\u00falveda, quien acude a la imprenta de los hermanos Arancibia, quienes son dos espa\u00f1oles republicanos que llegaron a Chile en 1939 como refugiados de la guerra. Estos hermanos espa\u00f1oles se convirtieron por los siguientes a\u00f1os en el principal referente de la incipiente industria del libro en la ciudad de Santiago. Cada autor chileno que publicaba, los ejemplares de su obra sal\u00edan s\u00ed o s\u00ed de la imprenta de estos hermanos espa\u00f1oles. As\u00ed fue como el joven Luis Sep\u00falveda se atrevi\u00f3 a llevar el manuscrito de su primer libro de poemas, el cual fue aceptado por estos extranjeros con la \u00fanica consigna de vender todo el tiraje s\u00f3lo para poder pagar la primera impresi\u00f3n de 250 ejemplares de su poemario de 62 p\u00e1ginas. Es as\u00ed como el joven poeta se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en el vendedor de su propio libro, aunque el monto total a pagar s\u00f3lo pudo lograrlo gracias una t\u00eda que, a\u00fan pensando que su sobrino era un ni\u00f1o, le deslizaba unos billetes en su bolsillo con la justificaci\u00f3n de comprarse \u201cunos caramelos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el texto m\u00e1s entra\u00f1able, sin ninguna duda, es uno de los finales, titulado \u201cUna duda y una certeza\u201d, que nace a partir de una ilusi\u00f3n amorosa en su juventud, donde la decepci\u00f3n y la iron\u00eda se unen para dejar en evidencia que el f\u00fatbol y la literatura pueden ser incompatibles, pero, a pesar de toda diferencia, pueden llegar a jugar en pared. De esta manera el autor sentencia (y confiesa) lo siguiente: \u201cY la certeza es la de saber que, por culpa de la literatura, el f\u00fatbol chileno perdi\u00f3 a un gran delantero\u201d (p.205).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/4-1024x769.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1545\" width=\"489\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/4-1024x769.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/4-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/4-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/4.jpg 1183w\" sizes=\"(max-width: 489px) 100vw, 489px\" \/><figcaption>\u00a0<strong>\u00a9 Daniel Mordzinski y Editorial Tusquets<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Como colof\u00f3n a este homenaje s\u00f3lo queda citar unos versos que componen el poema \u201cMis muertos\u201d del mismo Sep\u00falveda con lo que cierra el libro:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p><em>A veces me envidan mis muertos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicen: \u00abesa cana qu\u00e9 bien me hubiera quedado\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abqu\u00e9 flor de pinta me habr\u00edan dado esas arrugas\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abesos hijos de mi amor ten\u00edan que haber sido\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y cuando t\u00fa me llamas con fragancia de albahaca<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; les digo vengan hermanos como antes a la mesa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y entonces, solo entonces, me abrazan y callan<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (p.209)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Luis Sep\u00falveda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Hotel Chile<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Tusquets, 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Literatura y fotograf\u00eda Por Omar Guerrero Hotel Chile (Tusquets, 2022) del escritor chileno Luis Sep\u00falveda (1949-2020) es un libro p\u00f3stumo que se public\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s de fallecer su autor como v\u00edctima de la pandemia del coronavirus (Covid-19). 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