{"id":1533,"date":"2024-09-22T15:23:41","date_gmt":"2024-09-22T20:23:41","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1533"},"modified":"2024-09-22T15:24:39","modified_gmt":"2024-09-22T20:24:39","slug":"resena-mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores-america-latina-narra-su-historia-2021-2023-de-michi-strausfeld","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/09\/22\/resena-mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores-america-latina-narra-su-historia-2021-2023-de-michi-strausfeld\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Mariposas amarillas y los se\u00f1ores dictadores. Am\u00e9rica Latina narra su historia (2021, 2023) de Michi Strausfeld"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Literatura y pol\u00edtica de un continente<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mariposas amarillas y los se\u00f1ores dictadores. Am\u00e9rica Latina narra su historia<\/em> (Debate, 2021, 2023) es un extenso e interesante ensayo de la fil\u00f3loga y editora alemana Michi Strausfeld (Recklinghausen, 1945), quien se doctor\u00f3 en Literatura Latinoamericana centrando sus estudios en la obra de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (de ah\u00ed la referencia de este t\u00edtulo). Tambi\u00e9n fue editora del poderoso sello Suhrkamp en Alemania donde lleg\u00f3 a publicar muchos t\u00edtulos de autores hispanoamericanos, raz\u00f3n suficiente para considerarla como una embajadora de las letras en espa\u00f1ol, sobre todo de este continente. Este ensayo tambi\u00e9n es una muestra fehaciente de ello.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores-663x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1534\" width=\"513\" height=\"792\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores-663x1024.jpg 663w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores-194x300.jpg 194w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores-768x1186.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores-995x1536.jpg 995w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/mariposas-amarillas-y-los-senores-dictadores.jpg 1100w\" sizes=\"(max-width: 513px) 100vw, 513px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El libro, de m\u00e1s de quinientas p\u00e1ginas, est\u00e1 dividido en tres partes con un total de diecis\u00e9is cap\u00edtulos que se intercalan con perfiles de muchos autores consagrados con los que la autora ha mantenido cercan\u00eda o amistad, adem\u00e1s de estudiar sus obras a profundidad. Estos nombres son Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Isabel Allende, Jo\u00e3o Ubaldo Ribeiro, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Darcy Ribeiro, Manuel Puig, Guillermo Cabrera Infante, Juan Carlos Onetti, Julio Cort\u00e1zar, Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez y Elena Poniatowska. Se completa con una introducci\u00f3n bastante explicativa y un ep\u00edlogo que no necesita ser concluyente, pues este \u00faltimo se presenta con el t\u00edtulo \u201cEl dif\u00edcil camino de las fr\u00e1giles democracias en el siglo XXI\u201d, un fen\u00f3meno que viene de tiempo atr\u00e1s y que parece estar destinado a prolongarse. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la introducci\u00f3n, la autora afirma que la literatura va de la mano con la pol\u00edtica. Esto es indudable, pues a una se le considera como la representaci\u00f3n y\/o reflejo de la otra, incluida sus consecuencias, sobre todo en el \u00e1mbito social, tal como tambi\u00e9n lo desarrolla el antrop\u00f3logo colombiano Carlos Gran\u00e9s en su inmenso ensayo <em>Delirio americano<\/em>. Se suma la constante presencia de los Estados Unidos sobre el resto del continente bajo una modalidad de estricta vigilancia ante una posible \u201camenaza\u201d por parte de sus vecinos a partir de las diferencias que mantienen, las cuales van mucho m\u00e1s all\u00e1 del idioma, por lo que queda claro su inter\u00e9s de continuar con una supremac\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pronto tuve claro que en la Am\u00e9rica Latina de aquellos a\u00f1os literatura y pol\u00edtica resultaban inseparables: el entusiasmo por la Revoluci\u00f3n cubana y la ira por los muchos asesinatos pol\u00edticos -como el joven poeta peruano Javier Heraud en 1963, el del te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n colombiano Camilo Torres Restrepo en 1966 y el del admirado Che Guevara en 1967- eran inmensos, eran un tema de conversaci\u00f3n continuo. La cuesti\u00f3n principal era la devastadora influencia de Estados Unidos en el desarrollo de Am\u00e9rica Latina, dado que sus numerosas intervenciones persegu\u00edan el fin obvio de proteger y garantizar su hegemon\u00eda e intereses econ\u00f3micos. Por eso ayudaban a apuntalar a pol\u00edticos sumisos, que a menudo eran sus marionetas.<\/em> (pp.15-16).<\/p>\n\n\n\n<p>Es a partir de este punto que surgen una serie de manifestaciones a lo largo del continente donde se revaloran temas como lo prehisp\u00e1nico, lo aut\u00f3ctono, la tierra y la raza; temas asumidos como pilares de su propia historia, la misma que se presenta llena de crisis y de problem\u00e1ticas a lo largo del tiempo, y que se convierten en materia esencial para el desarrollo de su literatura. Esta historia tan imperfecta se adhiere al registro de una cultura ancestral que se sostiene a pesar del uso de la lengua espa\u00f1ola como elemento colonial hereditario. Todos estos elementos no s\u00f3lo recrean un mestizaje que reafirma una identidad, sino que tambi\u00e9n traen consigo una serie de riquezas como expresi\u00f3n. Se entiende como el discurso perfecto de lo imperfecto. Y es que esta representaci\u00f3n amilana el origen de su reflejo, resaltando el acto mismo de representatividad:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Am\u00e9rica Latina se encomienda a la potencia de su cultura y a la riqueza de su literatura. Carlos Fuentes constata en el ensayo <\/em>El espejo enterrado<em>: \u00abQuinientos a\u00f1os despu\u00e9s de Col\u00f3n, los pueblos que hablamos espa\u00f1ol tenemos el derecho a celebrar la riqueza, variedad y continuidad de nuestra cultura\u00bb. Octavio Paz est\u00e1 convencido, tal y como concluye en su art\u00edculo \u00abAlrededores de la literatura hispanoamericana\u00bb, de que \u00abla historia de nuestras letras nos consolar\u00eda un poco del desaliento que nos produce nuestra historia real\u00bb<\/em>. (p.30).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El primer cap\u00edtulo de la primera parte llama se centra en la figura de Cristobal Col\u00f3n como un cuestionado punto de inicio que da cabida a un desarrollo cultural planteado desde la literatura. Se asume como la semilla donde nace una nueva historia que sirve como referente para la recreaci\u00f3n de ficciones de un continente. Y es que es inevitable considerarlo como un s\u00edmbolo que a lo largo de los a\u00f1os se ha ido devaluando. Incluso al punto de sentenciarlo, pues la verdad de su figura es la que ha impuesto en los \u00faltimos a\u00f1os. As\u00ed lo manifiestan los principales intelectuales de Latinoam\u00e9rica, m\u00e1s a\u00fan sus escritores:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Por eso concluye Roa Bastos que ese \u00abpiloto desconocido\u00bb -al que ya mencionaba De las Casas- ser\u00eda el aut\u00e9ntico Descubridor, y que todo lo dem\u00e1s s\u00f3lo es mentira o un mito simb\u00f3lico. Para ello aporta incluso una ir\u00f3nica prueba. A sus ojos Col\u00f3n es \u00abel precursor preclaro de conquistadores, inquisidores y encomenderos que descubrieron y expoliaron para Europa el Orbe Nuevo\u00bb, y por lo tanto un personaje funesto. [\u2026] Todas las novelas sobre Col\u00f3n que se enfrentaron al Descubridor y a quinientos a\u00f1os de historia en v\u00edsperas de la gran conmemoraci\u00f3n de 1992 tienen un rasgo en com\u00fan: la enf\u00e1tica referencia a las devastadoras consecuencias para Latinoam\u00e9rica. El \u00abenigma\u00bb de la persona de Col\u00f3n sigue sin resolverse, pero estas interpretaciones nos acercan al Almirante lo suficiente como para hacernos una idea de lo fascinantes que fueron su vida y su descubrimiento.<\/em> (p.48). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s, surgen opiniones que confirman que Col\u00f3n no es el punto de inicio de todo lo mencionado, pues ya exist\u00edan manifestaciones previas como son las culturas prehisp\u00e1nicas cuya importancia reside en ser la verdadera base de una identidad:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos Fuentes instaba a \u00abInventar el pasado. Recordar el futuro\u00bb. Para los iberoamericanos, y en particular para los mexicanos, guatemaltecos o peruanos, la historia no comienza con Col\u00f3n: remiten a sus culturas prehisp\u00e1nicas. Y, sin embargo, 1492 fue la fecha que supuso una cesura, de ah\u00ed que Col\u00f3n siga siendo una figura tan controvertida: pobre Almirante, su gloria disminuye de forma imparable.<\/em> (p.51).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los cap\u00edtulos de la primera parte que sobresale es donde aborda la figura de los conquistadores: Hern\u00e1n Cort\u00e9s, Francisco Pizarro y Pedro de Valdivida cuya imagen autoritaria y las consecuencias de sus acciones sobre los pueblos oprimidos da paso a lo que recrean los primeros cronistas del continente. Para este punto es ineludible la importancia de la obra de autores mestizos como Guam\u00e1n Poma de Ayala y el Inca Garcilaso de la Vega.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen de Bol\u00edvar tambi\u00e9n cobra relevancia en este ensayo como el prototipo ideal de autoritarismo sobre un continente. Si bien se aprueba su primera etapa como libertador junto a otros nombres como San Mart\u00edn y Sucre, su segunda etapa como gobernador es motivo de cuestionamientos a partir de las decisiones tomadas, quiz\u00e1s por eso tuvo tantos detractores como admiradores. Llama la atenci\u00f3n que para la literatura se presenta como tema propicio, pero no desde sus triunfos sino desde su decadencia:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sorprende as\u00ed que tanto Mutis como Garc\u00eda M\u00e1rquez no eligieron como tema los a\u00f1os gloriosos del Libertador, sino sus \u00faltimos y deprimentes meses. \u00c1lvaro Mutis presenta en el breve relato <\/em>El \u00faltimo rostro<em> un par de entradas de diario de coronel polaco Mieczys\u0142aw Napierski, que buscaba en Am\u00e9rica nuevos retos y sobre todo la libertad. La entrada del 29 de junio de 1830 recoge su primer encuentro con el general Bol\u00edvar, que yace gravemente enfermo en un modesto campamento en Cartagena de Indias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c1lvaro Mutis no volvi\u00f3 a ocuparse del tema, por lo que Garc\u00eda M\u00e1rquez le pregunt\u00f3 si pod\u00eda escribir \u00e9l una novela sobre el Libertador. El trabajo fue arduo, la investigaci\u00f3n compleja. En los agradecimientos de su libro dedicado a \u00c1lvaro Mutis, <\/em>El general en su laberinto<em> (1989), Garc\u00eda M\u00e1rquez escrib\u00eda: \u00abDurante dos a\u00f1os largos me fui hundiendo en las arenas movedizas de una documentaci\u00f3n torrencial, contradictoria y muchas veces incierta, desde los treinta y cuatro tomos de Daniel Florencio O\u00b4Leary hasta los recortes period\u00edsticos menos pensados\u00bb<\/em>. (pp.157-157).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que para la historia han quedado relegadas, u olvidadas, bajo cierto prop\u00f3sito, todas las atrocidades y abusos cometidos por Bol\u00edvar, incluidos los asesinatos o matanzas que \u00e9l mismo orden\u00f3 (p.160), pues el prop\u00f3sito principal es mantener su imagen de h\u00e9roe de varias naciones o de un continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta primera parte del libro concluye con lo que ocurri\u00f3 en el continente a lo largo del siglo XIX, lo que confirma la profec\u00eda de Bol\u00edvar sobre la nulidad de tiempos pac\u00edficos a partir de la presencia de nuevos militares o caudillos que s\u00f3lo deseaban tomar las riendas del poder con absoluta autoridad, trayendo consigo cruentas batallas y guerras civiles. Un ejemplo de ello es <em>Yo, el supremo<\/em> de Augusto Roa Bastos donde se retrata al dictador Jos\u00e9 Gaspar Rodr\u00edguez de Francia, gobernante de Paraguay desde 1814 a 1840. Una violencia similar, sumada a la presencia de un l\u00edder charlat\u00e1n, tambi\u00e9n se puede ver en <em>La guerra del fin del mundo<\/em> de Mario Vargas Llosa. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda parte del libro deja a un lado la figura del dictador para centrarse en hechos hist\u00f3ricos y otros elementos con los que guarda relaci\u00f3n. De esta manera se aborda la Revoluci\u00f3n mexicana, tema presente en varias novelas donde se plasma un fen\u00f3meno como el mestizaje sin dejar de lado la importancia del paisaje y la tierra. Un ejemplo de ello es la obra de Juan Rulfo. Por supuesto que tambi\u00e9n se consideran las propuestas de Carlos Fuentes, siempre referidas a la muerte. Aunque aqu\u00ed cabe resaltar la obra de las escritoras mexicanas que pusieron su cuota de denuncia contra la situaci\u00f3n de las poblaciones ind\u00edgenas como Rosario Castellanos y Elena Garro, esta \u00faltima confirmada como un antecedente del \u201crealismo m\u00e1gico\u201d con su novela <em>Recuerdos del porvenir<\/em>. A ellas se suma Elena Poniatowska, otra escritora mexicana de total relevancia, sobre todo con su novela <em>Hasta no verte Jes\u00fas m\u00edo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la tierra y el paisaje, en el cap\u00edtulo \u201cFuerzas de la naturaleza fascinantes\u201d se explora la geograf\u00eda m\u00faltiple del continente, desde sus costas ba\u00f1adas por dos oc\u00e9anos hasta sus desiertos, pampas, cumbres, nevados, andes y selvas inh\u00f3spitas. Como reflejo de estos temas se abordan tres novelas esenciales: <em>La vor\u00e1gine<\/em> de Jos\u00e9 Eustasio Rivera, <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em> de R\u00f3mulo Gallegos y <em>Gran Sert\u00f3n<\/em> de Jo\u00e3o Guimar\u00e3es Rosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Completan esta segunda parte la identidad que se busca en el continente a partir del surgimiento de ciertas ideolog\u00edas que dieron paso al desarrollo de novelas donde se toma como referente principal al individuo, al sujeto de estas tierras, cuyos antecedentes hist\u00f3ricos y geogr\u00e1ficos se establecen como parte de una fuerte identidad imposible de desprenderse, como es el caso del hombre ind\u00edgena, representado en las novelas de Ciro Alegr\u00eda o Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas. Por su parte, Brasil y el Caribe reafirman su herencia negra a trav\u00e9s de sus individuos como parte una identidad irrefutable. <em>Macuna\u00edma<\/em> de M\u00e1rio de Andrade y el famoso ensayo de Fernando Ortiz son una muestra de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, en el tercer cap\u00edtulo, se desarrollan los acontecimientos de la Revoluci\u00f3n cubana, que empez\u00f3 con la ca\u00edda de un dictador, Fulgencio Batista, para dar paso a otro r\u00e9gimen opresor de la mano de Fidel Castro, otro dictador, que, con el correr de los a\u00f1os, fue desencantando a sus admiradores, lo que trajo consigo toda una serie de hechos que se mencionan de manera exhaustiva, como el caso Padilla y su reacci\u00f3n en el \u00e1mbito cultural y literario. En este \u00faltimo \u00e1mbito resulta m\u00e1s que fascinante toda la informaci\u00f3n que brinda la autora sobre los miembros de boom latinoamericano, m\u00e1s a\u00fan con sus proyectos sobre dictadores, algunos truncados (como la novela conjunta que pensaban escribir Garc\u00eda M\u00e1rquez y Vargas Llosa) y otras s\u00ed cumplidas, las cuales son mencionadas a lo largo del libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que contin\u00faa en este cap\u00edtulo sigue centr\u00e1ndose en la violencia y en el autoritarismo. Menci\u00f3n especial a las dictaduras militares de los a\u00f1os setenta y a las guerrillas en distintas partes del continente. En cuanto a la violencia, se hace hincapi\u00e9 a lo ocurrido en la Plaza de Tlatelolco en 1968 en Ciudad de M\u00e9xico, previo a sus olimpiadas, lo que trajo la reacci\u00f3n de grandes intelectuales como Octavio Paz. Se suman otros ba\u00f1os de sangre como las guerras civiles en Centroam\u00e9rica, el surgimiento de Sendero Luminoso en Per\u00fa y el auge del narcotr\u00e1fico en Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a otras formas de autoritarismo, y tambi\u00e9n de violencia, se menciona el machismo latinoamericano como un nuevo sistema de opresi\u00f3n que sigue causando m\u00e1s v\u00edctimas, incluso a niveles alarmantes, como lo ocurrido en M\u00e9xico, representado en novelas de autores como Roberto Bola\u00f1o hasta Fernanda Melchor. Y ante tantas muertes y violencia, es imposible no mencionar el auge de la novela policial latinoamericana donde sobresalen nombres como Claudia Pi\u00f1eiro, Santiago Gamboa y Leonardo Padura.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/michi-strausfeld-foto-plaza.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1535\" width=\"494\" height=\"370\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/michi-strausfeld-foto-plaza.jpg 1000w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/michi-strausfeld-foto-plaza-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/michi-strausfeld-foto-plaza-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 494px) 100vw, 494px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de lo expuesto se deduce que el trabajo de Michi Strausfeld es totalizante, aunque tambi\u00e9n abrumador, pues sobresalen muchos hechos, nombres, fechas y t\u00edtulos; lo que no lo desmerece, sino todo lo contrario, mostr\u00e1ndolo como algo demasiado completo y revelador. Lo cierto es que su materia de estudio no se agota. Es m\u00e1s, se prolonga y se desborda, al punto de no poder contenerlo todo, pues apenas si menciona a Hugo Ch\u00e1vez y lo que dej\u00f3 por herencia. Aunque estoy m\u00e1s que seguro de que ya debe estar trabajando en otro libro con respecto a lo mismo, pues la crisis en Venezuela no se ha acabado. Su dictadura contin\u00faa. Lo mismo podr\u00eda decirse de Nicaragua y de Cuba, o de cualquier otro pa\u00eds de este continente que pareciera estar condenado a tener cada cierto tiempo como gobernante a un dictador (o una posible dictadora). Y frente a lo que sigue sucediendo, o lo que pudiera suceder, aparecer\u00e1n, sin duda, nuevos nombres en el panorama literario para representar estos hechos s\u00f3lo para que nadie los pase por alto, mucho menos para que queden en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado:<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Michi Strausfeld<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Mariposas amarillas y los se\u00f1ores dictadores. Am\u00e9rica Latina narra su historia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Debate, 2021, 2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Literatura y pol\u00edtica de un continente Por Omar Guerrero Mariposas amarillas y los se\u00f1ores dictadores. Am\u00e9rica Latina narra su historia (Debate, 2021, 2023) es un extenso e interesante ensayo de la fil\u00f3loga y editora alemana Michi Strausfeld (Recklinghausen, 1945), quien se doctor\u00f3 en Literatura Latinoamericana centrando sus estudios en la obra de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,8,308,1,9],"tags":[623,651,650,234],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1533"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1533"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1533\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1539,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1533\/revisions\/1539"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}