{"id":1514,"date":"2024-08-09T13:42:17","date_gmt":"2024-08-09T18:42:17","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1514"},"modified":"2024-08-09T13:42:17","modified_gmt":"2024-08-09T18:42:17","slug":"resena-un-verdor-terrible-2020-de-benjamin-labatut-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/08\/09\/resena-un-verdor-terrible-2020-de-benjamin-labatut-2\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Un verdor terrible (2020) de Benjam\u00edn Labatut"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>La tentaci\u00f3n de la ca\u00edda<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u00bfQu\u00e9 viento lo arrastra con la furia de un \u00e1ngel lanzando desde el cielo, cayendo y cayendo y cayendo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>-Karl Schwarzschild<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay momentos estelares en la vida de un lector cuando un libro irrumpe y modifica su forma de leer. Cuando una propuesta literaria lo aproxima a un \u00e1mbito de la vida inasible hasta ese momento, desestabilizando algunas estructuras mentales percibidas como inamovibles. <em>Un verdor terrible<\/em> del chileno Benjam\u00edn Labatut (Rotterdam, 1980) representa un parteaguas en la narrativa contempor\u00e1nea reciente por ejecutar una operaci\u00f3n compleja y riesgosa con infinitas posibilidades de fracasar: intervenir en otros campos vedados por la complejidad de sus t\u00e9cnicas como son los de la f\u00edsica, la qu\u00edmica y las matem\u00e1ticas, desde la literatura. Y lo hace, no a trav\u00e9s de la simplificaci\u00f3n de las complejas f\u00f3rmulas sobre las que estas ciencias se erigen, sino sobre la inoculaci\u00f3n del pecado en su naturaleza pura y abstracta, al desacralizar las mentes detr\u00e1s de estas y navegar entre las sombras que dejaron, con el fin de mostrar su lado m\u00e1s emocional y vulnerable. De esta manera, se reconfigura no la realidad, pero s\u00ed la \u00f3ptica desde la que esta se concibe; con el fin de poder vislumbrar la frontera que separa a la genialidad y la locura por la multiplicidad de v\u00edas existentes y las limitaciones de recorrerlas por la restricci\u00f3n m\u00e1s humana de todas: el tiempo y nuestra mortalidad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"446\" height=\"715\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Portada-Un-verdor-terrible.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1515\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Portada-Un-verdor-terrible.jpg 446w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Portada-Un-verdor-terrible-187x300.jpg 187w\" sizes=\"(max-width: 446px) 100vw, 446px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Gran parte de la brillantez que se exhibe en <em>Un verdor terrible<\/em> de Benjam\u00edn Labatut radica en la posibilidad de ser concebida como el ejercicio de lectura de alguien empe\u00f1ado en descifrar e iluminar aquellos aspectos que se encuentran vedados para el com\u00fan de los mortales, puesto que dicha aproximaci\u00f3n significar\u00eda el sufrimiento, alejarse de lo que se concibe como \u201cnormal\u201d e, incluso, la p\u00e9rdida de la vida misma. Como parte de este ejercicio, Labatut empieza a destejer e hilar de manera particular eventos hist\u00f3ricos desde la ficci\u00f3n literaria, para hurgar en esos agujeros negros a los que se arrojaron muchos de los personajes clave del siglo XX. \u00bfEl resultado? Una forma de leer la existencia y la complejidad de vivir, pues como \u00e9l declara en una entrevista:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPor eso admiro tanto a los cient\u00edficos (y me aburre tanto buena parte de la literatura), porque est\u00e1n atrapados en un baile, en una pelea a muerte con la realidad. A m\u00ed me interesa todo aquello para lo cual las explicaciones actuales no bastan. Es un placer muy espec\u00edfico, porque la mente exige explicaciones para todo, la raz\u00f3n quisiera alumbrar hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de nuestras almas. Y, sin embargo, no puede. De ah\u00ed surge un cierto delirio, una facultad creativa desatada, porque el ser humano es un mono porfiado, no acepta el vac\u00edo, se rebela contra esa falta y fabula, crea realidad, inventa todo tipo de explicaciones e historias para arropar lo que es misterioso. Y luego todos vivimos enredados por los hilos de esa red\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica, dec\u00eda Ricardo Piglia, todo el tiempo est\u00e1 definiendo qu\u00e9 cosa debe ser entendida como verdadera y qu\u00e9 cosa deb\u00eda ser excluida de la verdad. Y, frente a ese tipo de relatos cristalizados, la literatura trabaja con las inestables e inc\u00f3modas incertidumbres acerca de lo real y lo verdadero. Los cinco textos de <em>Un verdor terrible<\/em> extrapolan este choque de narrativas al campo de la ciencia, donde sus m\u00e1s c\u00e9lebres protagonistas \u2013como los grandes lectores de novelas\u2013 se toman en serio la incertidumbre de la realidad y la forma de un relato: el qu\u00edmico Fritz Harber creando un m\u00e9todo de exterminio a escala industrial bajo la premisa de que \u201cla guerra era la guerra y la muerte era la muerte, fuera cual fuera el medio de infringirla\u201d; el astr\u00f3nomo, f\u00edsico, matem\u00e1tico y teniente del ej\u00e9rcito alem\u00e1n, Karl Schwarzschild, remiti\u00e9ndole a Einstein la primera soluci\u00f3n exacta a las ecuaciones de la teor\u00eda de la relatividad general desde su unidad de artiller\u00eda en el frente ruso, entre estallidos y nubes de gas venenoso, consciente de que habiendo alcanzado el punto m\u00e1s alto de la civilizaci\u00f3n, la ca\u00edda es inminente; el genio de Alexander Grothendieck sumergi\u00e9ndose en su propia psiquis en un intento por entender el todo, dejando expuesto un intelecto vasto y aterrorizador, precariamente balanceado entre la iluminaci\u00f3n y la paranoia, cada vez m\u00e1s despojado de volver a la cotidianidad de los que lo rodean; el enfrentamiento tit\u00e1nico entre Werner Heisenberg y Erwin Schr\u00f6dinger, que tuvo al primero alej\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s del mundo real con cada nuevo avance de sus c\u00e1lculos y lo llev\u00f3 a contratacar usando esos instrumentos de ficci\u00f3n suprema que representan los n\u00fameros para describir el inobservable mundo subat\u00f3mico, mientras el austr\u00edaco lidiaba con las restricciones de su propio cuerpo para potenciar su mente, en una batalla por redefinir no la realidad, sino lo que se puede decir acerca de \u00e9sta; y finalmente, la historia de un jardinero nocturno en los extramuros del mundo, para quien las matem\u00e1ticas se han vuelto una mezcla de anhelo y temor, al afirmar que estas son las que est\u00e1n cambiando el mundo a tal punto que, en tan s\u00f3lo un par de d\u00e9cadas, a lo sumo, no seremos capaces de entender qu\u00e9 significa ser humano, evitando cualquier comprensi\u00f3n verdadera.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl f\u00edsico -como el poeta- no deb\u00eda describir los hechos del mundo, sino solo crear met\u00e1foras y conexiones (\u2026) Heisenberg entendi\u00f3 que aplicar conceptos de la f\u00edsica cl\u00e1sica -como posici\u00f3n, velocidad y momento- a una part\u00edcula subat\u00f3mica era un desprop\u00f3sito total. Ese aspecto de la naturaleza requer\u00eda un idioma nuevo\u201d<\/em>&nbsp;(p\u00e1g. 110).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo son las ciencias, en sus m\u00faltiples variantes, una serie de batallas por nuevos lenguajes? Las pol\u00e9micas a lo largo del libro de Labatut se erigen sobre la hegemon\u00eda de una teor\u00eda que domine a las existentes y la rebeld\u00eda contestaria que estas generan. \u00bfNo es acaso m\u00e1s atractiva una idea cuando se percibe un posible desmoronamiento? \u00bfNo radica ah\u00ed la g\u00e9nesis de una obsesi\u00f3n y el gesto de desafiarlas? Leyendo <em>Un verdor terrible<\/em> y pensando en posibles hilos que conecten a los textos, record\u00e9 el mito fundacional del avance cient\u00edfico y sus peligros: \u00cdcaro. Su padre D\u00e9dalo trabajando d\u00eda y noche en la creaci\u00f3n de un mecanismo para escapar de la oscuridad de la cueva en la que se encuentran encerrados hasta dar con las alas que lo salvar\u00edan, pero pagando el precio de la muerte de lo m\u00e1s preciado de su existencia. La aproximaci\u00f3n al sol, la curiosidad desmedida, el desv\u00edo del sosiego que brinda lo conocido. Labatut reactualiza el mito griego demostr\u00e1ndonos que est\u00e1 m\u00e1s arraigado que nunca en nuestra \u00e9poca. La pregunta es cu\u00e1l destino nos depara, si el de D\u00e9dalo o \u00cdcaro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Benjamin-labatud-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1516\" width=\"477\" height=\"538\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Benjamin-labatud-1.jpg 565w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Benjamin-labatud-1-266x300.jpg 266w\" sizes=\"(max-width: 477px) 100vw, 477px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Tal vez la mejor forma de terminar este texto sea con una cita de Lovecraft que Labatut mencion\u00f3 durante la presentaci\u00f3n del libro v\u00eda Facebook y dej\u00f3 estupefactos a sus interlocutores y, sospecho, a la mayor\u00eda de los lectores:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCreo que m\u00e1s que lo misericordioso del mundo es la incapacidad de la mente humana para correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una pl\u00e1cida isla de ignorancia en medio de mares negros del infinito, y eso no significaba que viaj\u00e1ramos lejos. Las ciencias, cada una de las cuales se esfuerza en su propia direcci\u00f3n, hasta ahora nos han hecho poco da\u00f1o; pero alg\u00fan d\u00eda la reconstrucci\u00f3n del conocimiento disociado abrir\u00e1 perspectivas tan aterradoras de la realidad y de nuestra espantosa posici\u00f3n en ella, que nos volveremos locos por la revelaci\u00f3n o huiremos de la luz mortal hacia la paz y la seguridad de una nueva era oscura\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una obra maestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Benjam\u00edn Labatut<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Un verdor terrible<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Anagrama, 2020, 216 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tentaci\u00f3n de la ca\u00edda \u00bfQu\u00e9 viento lo arrastra con la furia de un \u00e1ngel lanzando desde el cielo, cayendo y cayendo y cayendo? -Karl Schwarzschild Por Sebasti\u00e1n Uribe Hay momentos estelares en la vida de un lector cuando un libro irrumpe y modifica su forma de leer. 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