{"id":1506,"date":"2024-08-07T17:05:26","date_gmt":"2024-08-07T22:05:26","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1506"},"modified":"2024-08-07T17:05:26","modified_gmt":"2024-08-07T22:05:26","slug":"resena-pobre-gente-de-paris-2024-de-sebastian-salazar-bondy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/08\/07\/resena-pobre-gente-de-paris-2024-de-sebastian-salazar-bondy\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Pobre gente de Par\u00eds (2024) de Sebasti\u00e1n Salazar Bondy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Futuro derrochado<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En una columna publicada en el 2016<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, el escritor y editor argentino Dami\u00e1n Tabarovsky elogia <em>Lima la horrible<\/em>, el ensayo can\u00f3nico del autor peruano Sebasti\u00e1n Salazar Bondy, y se refiere tambi\u00e9n a <em>Pobre gente de Par\u00eds<\/em> (1958). No se explaya mucho sobre este libro, pero las pocas l\u00edneas que le dedica provocaron mi inter\u00e9s por buscarlo (\u201c<em>Con un toque realista y una prosa algo m\u00e1s tosca que la del ensayo, no obstante, se deja leer con placer<\/em>\u201d).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Portada-Pobre-gente-de-paris.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1507\" width=\"484\" height=\"749\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Portada-Pobre-gente-de-paris.jpg 596w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Portada-Pobre-gente-de-paris-194x300.jpg 194w\" sizes=\"(max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>T\u00edtulo inhallable por a\u00f1os, la reedici\u00f3n publicada por la editorial Pesopluma coindice con el centenario de nacimiento del autor y es una oportunidad para revisar la narrativa de ficci\u00f3n del reconocido escritor. Antes de su lectura, rele\u00ed <em>Lima la horrible<\/em>, y volv\u00ed a disfrutar de la iron\u00eda con la que desentra\u00f1a las m\u00faltiples dimensiones de la ciudad. De ah\u00ed, hallo pertinente citar este fragmento antes de pasar a <em>Pobre gente de Par\u00eds<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>El pasado que nos enajena est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la gente. No \u00fanicamente, adem\u00e1s, en el de aquella que desde hace varias generaciones atr\u00e1s es de aqu\u00ed, sino tambi\u00e9n en el del provinciano y el extranjero que en Lima se establecen. Ambos llegan a la ciudad llenos de <strong>futuro<\/strong> y, al cabo de unos a\u00f1os, han <strong>derrochado<\/strong>, en no se sabe qu\u00e9, la voluntad de progreso que los desplaz\u00f3. Esa fuerza original es sustituida por la satisfacci\u00f3n de saberse insertos en el sustrato colonial de la sociedad lime\u00f1a<\/em>\u201d.<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Destaco dos palabras de las l\u00edneas anteriores: futuro derrochado. Porque si algo caracteriza al joven peruano Juan Navas, uno de los personajes de <em>Pobre gente de Par\u00eds<\/em>, es la desaz\u00f3n de las expectativas no cumplidas. El so\u00f1ado futuro que esperaba al arribar a la capital europea se vuelve cada vez m\u00e1s lejano, pero aun as\u00ed preferible al que padecer\u00eda si regresa a su lugar de origen:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Por supuesto, acab\u00e9 por rechazar de plano esta absurda soluci\u00f3n, entre otras razones porque consideraba que el regreso al Per\u00fa en semejantes circunstancias y a un plazo tan corto de mi partida me har\u00eda blanco de m\u00e1s de una broma pesada o un sarcasmo cruel<\/em>\u201d. (p\u00e1g. 24)<\/p>\n\n\n\n<p>El presente de Navas, sin embargo, no est\u00e1 exento de alg\u00fan destello de alegr\u00eda, al ver su rutina interrumpida por un peculiar di\u00e1logo que entabla con una habitaci\u00f3n mediante el sonido de gotas que caen sobre el lavabo. Un lenguaje extra\u00f1o al que se entrega noche a noche, intentando develar la identidad de su interlocutor\/a. Aunque en cierto momento estas escenas se vuelven algo cursis, tambi\u00e9n transmiten emotividad y empat\u00eda en un contexto inusual. Parece posible enamorarse entre tanto infortunio. La idea de que s\u00f3lo se necesita una ilusi\u00f3n para tener la fuerza necesaria y as\u00ed lidiar con la cotidiana precarizaci\u00f3n. Los problemas para Navas empezar\u00e1n a ocurrir cuando su entrega a esta ilusi\u00f3n se enfrente a la realidad de las circunstancias que rodean a su inter\u00e9s amoroso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Las tribulaciones del protagonista se ven agudizadas con la llegada del t\u00edo, tan adinerado como vulgar. Un personaje que Salazar Bondy introduce hacia la mitad de la historia como un gatillador del recelo y la irritaci\u00f3n que empezar\u00e1n a gestarse en el estudiante para sumirlo en la desesperaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Se hab\u00eda sentado en mi cama, satisfecho, y su actitud comenzaba a inspirarme una terrible aversi\u00f3n hacia su persona. Hasta llegu\u00e9 a preguntarme si tal sentimiento no obedecer\u00eda, en el fondo, a un poco de envidia<\/em>\u201d. (p\u00e1g. 110)<\/p>\n\n\n\n<p>A esta <em>nouvelle<\/em> se suman siete historias intercaladas, protagonizadas por distintos personajes secundarios, tambi\u00e9n migrantes, cuyas historias cuentan tanto su pasado en sus respectivos pa\u00edses de origen como su paup\u00e9rrima situaci\u00f3n actual, a trav\u00e9s de escenas cargadas de drama, pero tambi\u00e9n de humor. La salida de la grisura que los rodea se da a trav\u00e9s de situaciones p\u00edcaras, como lo muestran las peripecias del chileno Mart\u00ednez Haza y el paraguayo Elmer Coat\u00ed en el cap\u00edtulo \u201cNo hay milagros\u201d, uno de los mejores del libro y que tiene l\u00edneas como esta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>El Citro\u00ebn ingresaba a ese momento en el Boulevard de la Bastille. Sus ocupantes no parec\u00edan dos desgraciados. Tal vez no lo eran. Cualquier transe\u00fante al cual se le hubiera pedido opini\u00f3n sobre aquellos dos personajes habr\u00eda respondido que se trataba de dos turistas, de dos desaprensivos paseantes, de dos dichosos poseedores del tiempo y el espacio, sin obligaciones ni responsabilidades inmediatas, tal era la atm\u00f3sfera de paz que rodeaba sus rostros. La ciudad, adem\u00e1s, estaba encantadora, con una luz ligera y excitante, bajo la cual cosas y personas se ofrec\u00edan como pertenecientes a un sue\u00f1o feliz, pl\u00e1cido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00a1Qu\u00e9 importa! \u2014 exclam\u00f3 Coat\u00ed\u2014. \u00a1Par\u00eds es formidable! \u00a1Formidable!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00a1Pero no hay milagros! -dijo Mart\u00ednez mirando a su compa\u00f1ero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ambos soltaron la carcajada\u201d. <\/em>(p\u00e1g. 77)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sebastian-Salazar-Bondy.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1508\" width=\"404\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sebastian-Salazar-Bondy.jpg 301w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sebastian-Salazar-Bondy-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La ficci\u00f3n de Salazar Bondy es inseparable de su perspectiva como ensayista por lo cual sus observaciones sobre la sociedad de la \u00e9poca entorpecen, por momentos, la fluidez en la narraci\u00f3n. Sin embargo, estas acotaciones dan pie a l\u00edneas (como las citadas anteriormente) en donde logra que la atm\u00f3sfera que rodea a los personajes d\u00e9 cuenta de las emociones de estos. Es en estos momentos cuando, sin importar las nacionalidades de cada uno o el pasado que cargan a cuestas, se permiten, por un momento, contemplar su existencia como un milagro que no se debe minimizar. Un milagro que les permita conocer, aunque brevemente, la felicidad de vivir en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Sebasti\u00e1n Salazar Bondy<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Pobre gente de Par\u00eds<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Pesopluma, 2024, 148 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Primera edici\u00f3n: 1958<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/columnistas\/un-proyecto-trunco.phtml<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> P\u00e1g. 58 de \u2018Lima la horrible\u201d, edici\u00f3n de L\u00e1pix editores (2014)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Futuro derrochado Por Sebasti\u00e1n Uribe En una columna publicada en el 2016[1], el escritor y editor argentino Dami\u00e1n Tabarovsky elogia Lima la horrible, el ensayo can\u00f3nico del autor peruano Sebasti\u00e1n Salazar Bondy, y se refiere tambi\u00e9n a Pobre gente de Par\u00eds (1958). 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