{"id":1496,"date":"2024-07-07T11:02:29","date_gmt":"2024-07-07T16:02:29","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1496"},"modified":"2024-07-07T11:02:29","modified_gmt":"2024-07-07T16:02:29","slug":"resena-morir-el-cielo-2024-de-cesar-panduro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/07\/07\/resena-morir-el-cielo-2024-de-cesar-panduro\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Morir el cielo (2024) de C\u00e9sar Panduro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Apuntes sobre <em>Morir el cielo<\/em> de C\u00e9sar Panduro<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cristian Brice\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Novela que intenta recrear m\u00faltiples registros: el profesor adicto a un repugnante partido pol\u00edtico, la prostituta enamoradiza y de sentimientos redentores, el hombre de buen coraz\u00f3n y, desde luego, con aficiones literarias que busca en un lupanar el ant\u00eddoto para sus desenga\u00f1os, la mujer ad\u00faltera enamorada de un catedr\u00e1tico mayor, casado y ad\u00faltero, tambi\u00e9n, la esposa de este y una tarotista que funge de psic\u00f3loga, el oficial de polic\u00eda joven y ambicioso, el estudiante de letras con clara filiaci\u00f3n izquierdista, sujetos del lumpen provinciano, brujas blancas y oscuras, algunos estudiantes m\u00e1s, polic\u00edas gen\u00e9ricos, ciudadanos de patente honradez y vidas anodinas. Es probable que esta pluralidad de voces le recuerde al lector aquel cuento, a lo mejor no tan conocido, de J. R. Ribeyro titulado \u00abF\u00e9nix\u00bb. El discurso reproduce lo que piensan los personajes, con lo que hay casi una ausencia de di\u00e1logos; el autor cede su voz a la de sus personajes, y de esta forma se van alternado sus impresiones, sus temores, con un inter\u00e9s algo artificial por ver avanzar la trama; a menudo un personaje da paso al otro mencionando su presencia, a pesar de que no se conocen: uno dice, qui\u00e9n ser\u00e1 esa persona que va pasando por ah\u00ed, y la voz de ese sujeto mencionado se inmiscuye en la narraci\u00f3n; otras veces, la sola evocaci\u00f3n de alguno de ellos convoca la voz requerida, y as\u00ed se construye el argumento de una manera, digamos, forzosa. Los hechos empiezan en una casa de hu\u00e9spedes similar a la pensi\u00f3n Vauquer balzacquiana, sin embargo, en pocas p\u00e1ginas, el recurso de encuentros y fisgoneos en este reducido edificio parece agotarse (l\u00e9ase, es desechado) o parece no ser \u00fatil para redondear los registros que nuestro autor se empe\u00f1a en construir. As\u00ed, el autor hace salir al mundo a sus personajes, y este mundo es ni m\u00e1s ni menos que la ciudad de Ica. Sin embargo, Ica tiene dos caras; los personajes que no pertenecen al lumpen propiamente dicho, esto es, el hombre enga\u00f1ado, la mujer ad\u00faltera, el catedr\u00e1tico, etc., suelen acercarse a un paisaje que nos entregan \u2014luego de pasar por el filtro de sus sentidos y ser traspuestos, posteriormente, al orden gramatical\u2014 de forma po\u00e9tica. Incluso la prostituta, alcanzada por el amor que siente por el joven enga\u00f1ado, busca la met\u00e1fora, da con el s\u00edmil, para modificar su entorno de luces de ne\u00f3n rojo, aroma a desinfectante de ba\u00f1o y parroquianos sin rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>Para continuar con la lectura de la rese\u00f1a, puede dar click <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1DfMSsag2iEtuCFWdZiSUTs8GZI6lUbjj\/view?usp=sharing\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1DfMSsag2iEtuCFWdZiSUTs8GZI6lUbjj\/view?usp=sharing\" target=\"_blank\">AQU\u00cd<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apuntes sobre Morir el cielo de C\u00e9sar Panduro Por Cristian Brice\u00f1o Novela que intenta recrear m\u00faltiples registros: el profesor adicto a un repugnante partido pol\u00edtico, la prostituta enamoradiza y de sentimientos redentores, el hombre de buen coraz\u00f3n y, desde luego, con aficiones literarias que busca en un lupanar el ant\u00eddoto para sus desenga\u00f1os, la mujer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,8,308,1,9],"tags":[635,202,636],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1496"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1496"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1496\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1497,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1496\/revisions\/1497"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}