{"id":1477,"date":"2024-06-09T10:21:27","date_gmt":"2024-06-09T15:21:27","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1477"},"modified":"2024-06-09T10:21:27","modified_gmt":"2024-06-09T15:21:27","slug":"resena-cuchillo-meditaciones-tras-un-intento-de-asesinato-2024-de-salman-rushdie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/06\/09\/resena-cuchillo-meditaciones-tras-un-intento-de-asesinato-2024-de-salman-rushdie\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Cuchillo. Meditaciones tras un intento de asesinato (2024) de Salman Rushdie"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Un segundo intento de vida<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><em>Cuchillo. Meditaciones tras un intento de asesinato<\/em><\/a> (Random House, 2024) del escritor hind\u00fa Salman Rushdie (Bombay, 1947) es un libro de no ficci\u00f3n donde el autor brinda en primera persona, a modo de testimonio, y de manera muy \u00edntima, lo sucedido el 12 de agosto del 2022 cuando fue agredido y casi asesinado en el auditorio del Instituto Chautauqua al norte del estado de Nueva York por parte de un joven de veinticuatro a\u00f1os que sali\u00f3 entre el p\u00fablico asistente y se present\u00f3 ante \u00e9l armado con un cuchillo. Fueron quince pu\u00f1aladas que cayeron sobre Rushdie, primero en la mano izquierda, luego en el cuello, en el ojo derecho y en el resto del cuerpo. La intenci\u00f3n era asesinarlo tal como lo solicitaba la fetua emitida por el ayatol\u00e1 Ruhollah Jomeini de Ir\u00e1n en 1989 como sentencia y veto a la novela <em>Los versos sat\u00e1nicos <\/em>por parte del islamismo. Despu\u00e9s de treinta y tres a\u00f1os de haberse dado este cuestionable decreto, parec\u00eda cumplirse esta sentencia por parte de un joven fan\u00e1tico de origen liban\u00e9s, quien, una vez que fue detenido, lleg\u00f3 a confesar que s\u00f3lo hab\u00eda le\u00eddo las dos primeras p\u00e1ginas de la novela de Rushdie, adem\u00e1s de ver una serie de videos en Youtube donde se le calificaba de \u201cfarsante\u201d, con lo que qued\u00f3 convencido que deb\u00eda de cumplir con esa orden tan absurda.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Cuchillo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1478\" width=\"355\" height=\"612\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Cuchillo.jpg 422w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Cuchillo-174x300.jpg 174w\" sizes=\"(max-width: 355px) 100vw, 355px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s sorprende de <em>Cuchillo<\/em> es que el autor cuestiona muchas cosas, sobre todo a su persona. Lo mismo hace con su agresor, a quien nombra s\u00f3lo con la letra A. De \u00e9l intenta entender su desprop\u00f3sito para luego describirlo, aunque tambi\u00e9n busca humillarlo y dejarlo en rid\u00edculo por sus creencias. Es el recurso m\u00e1s inmediato y el m\u00e1s efectivo que tiene para desatar su indignaci\u00f3n y c\u00f3lera por lo sucedido. No es para menos si se trata del punto de vista de la v\u00edctima. Por otra parte, para demostrar el miedo y el dolor sufrido, de \u00e9l y de sus familiares, toma como ejemplos a libros y a autores que han desarrollado tem\u00e1ticas como la vida, el peligro, la muerte y la ceguera. Esta \u00faltima de mayor repercusi\u00f3n por las consecuencias irreversibles de un acto tan condenable.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Miro en retrospectiva a ese hombre feliz -yo- ba\u00f1ado en luz de luna estival un jueves de agosto por la noche. Se siente dichoso porque la escena es bella; y porque est\u00e1 enamorado; y porque ha terminado su novela -acaba de hacer lo \u00faltimo que se hace: corregir las galeradas- y las primeras personas que la han le\u00eddo est\u00e1n entusiasmadas. La vida le sonr\u00ede. Pero nosotros sabemos lo que \u00e9l ignora. Sabemos que ese hombre feliz junto al lago corre peligro de muerte. Y el hecho de que \u00e9l no sepa nada hace que nuestro temor sea m\u00e1s grande a\u00fan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A este recurso literario se lo conoce como prefiguraci\u00f3n. Uno de los ejemplos m\u00e1s citados de ello es el famoso comienzo de Cien a\u00f1os de soledad. \u00abMuchos a\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento\u2026\u00bb. Cuando nosotros, como lectores, sabemos lo que el personaje ignora, quisi\u00e9ramos advertirle. \u00abCorre, Ana Frank, ma\u00f1ana descubrir\u00e1n tu escondite\u00bb. Al pensar en esa \u00faltima noche de despreocupaci\u00f3n, la sombra del futuro se topa con mi memoria. Pero yo no puedo advertirme a m\u00ed mismo: demasiado tarde para eso. Lo \u00fanico que puedo hacer es contar la historia.<\/em> (pp. 22-23). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llama la atenci\u00f3n el uso de la iron\u00eda al relatar todos estos hechos. El autor brinda detalles de lo que sinti\u00f3 una vez que estuvo tendido en el piso mientras se desangraba. Hasta llega a mencionar las pertenencias que llevaba consigo como su billetera con algo de dinero y tarjetas de cr\u00e9dito, adem\u00e1s de un cheque como pago por su asistencia a este conversatorio donde iba a hablar de la seguridad que existe en un pa\u00eds como Estados Unidos para los autores extranjeros. El tema llevaba por t\u00edtulo \u201cM\u00e1s que un refugio: Redefinir el hogar norteamericano\u201d. Lo cierto es que este refugio result\u00f3 vulnerable por completo, lo que se entiende como un indicio m\u00e1s de su iron\u00eda. Rushdie tambi\u00e9n recuerda que llevaba un traje Ralph Laurent que fue cortado en tiras y despojado de su cuerpo para detectar la gravedad de sus heridas y as\u00ed poder asistirlas. Y mientras esto suced\u00eda \u00e9l se lamentaba por el triste destino de su traje de marca. Este mismo pesar recay\u00f3 tambi\u00e9n sobre el cheque que llevaba consigo y que termin\u00f3 manchado con su sangre, el cual qued\u00f3 como evidencia para la polic\u00eda con el fin de incriminar al culpable de este ataque.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 divido en dos partes. Cada uno est\u00e1 compuesto por cuatro cap\u00edtulos. Uno de estos cap\u00edtulos est\u00e1 dedicado a su esposa Eliza, quien cobra un papel preponderante en su internamiento y recuperaci\u00f3n, adem\u00e1s de brindarle todas las fuerzas para afrontar lo sucedido hasta el final. Por supuesto que tambi\u00e9n se menciona al resto de su familia y a los amigos. Entre estos amigos sobresale su agente literario Andrew Wilye, conocido en el medio editorial con el apelativo de \u201cEl Chacal\u201d por su implacable actitud y rudeza al momento de negociar los derechos de sus representados. Sin embargo, en esta ocasi\u00f3n se le menciona como una persona sensible capaz de llorar ante un hecho tan alarmante:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ella habl\u00f3 con nuestros agentes literarios, Andrew Wylie y Jin Auh. Andrew estaba llorando. \u00c9ramos amigos desde hac\u00eda treinta y seis a\u00f1os, y en el hurac\u00e1n que me alcanz\u00f3 tras la publicaci\u00f3n de Los versos sat\u00e1nicos y la fetua Jomeini, \u00e9l hab\u00eda sido mi mayor y m\u00e1s leal aliado. Hab\u00edamos librado juntos aquella guerra, \u00bfy ahora esto? Era demasiado. Pero tocaba pasar a la acci\u00f3n, no a las l\u00e1grimas. [\u2026] <\/em>(p.59).<\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La primera visita que recib\u00ed, familia aparte, fue la de mi agente y amigo Andrew Wilye. Andrew parece un hombre adusto pero es muy sentimental, y cuando nos abrazamos casi rompi\u00f3 a llorar. Andrew es una persona leal, cari\u00f1osa, muy inteligente y muy divertida, nada que ver con ese apodo que ha colgado el mundillo editorial, \u00abel Chacal\u00bb. (Creo que a \u00e9l le gusta. Le hace parecer peligroso). Me dej\u00f3 clara su idea sobre c\u00f3mo salir adelante.<\/em> (p.96).<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de estos cap\u00edtulos el autor se refiere al lector como si fuese su confidente. Sucede, sobre todo, cuando tiene que describir el dolor de las intervenciones quir\u00fargicas (la del p\u00e1rpado de su ojo derecho lo considera como uno de los dolores m\u00e1s insoportables que ha tenido en su vida). El dolor que secunda a estas confidencias corresponde a las terapias, tanto f\u00edsicas como psicol\u00f3gicas. Aqu\u00ed Rushdie confiesa que lograr movilizar su mano izquierda fue casi una tortura. Su \u00fanico consuelo para estas sesiones es que su fisioterapeuta era una lectora asidua de su obra, pues ya hab\u00eda terminado <em>Grimus<\/em> y ten\u00eda muy avanzada <em>Hijos de la medianoche<\/em>. En cuanto a lo psicol\u00f3gico sus heridas parec\u00edan ser mucho m\u00e1s profundas, incluido el miedo, sobre todo con la presencia de otros males como un posible c\u00e1ncer de pr\u00f3stata que requer\u00eda ser descartado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al mencionar este mal tan temido es inevitable no relacionarlo con lo que en ese momento estaban padeciendo otros amigos y colegas de las letras. Su condici\u00f3n de enfermos, no s\u00f3lo de c\u00e1ncer sino tambi\u00e9n de otras dolencias, le hace entender al propio Rushdie de la vulnerabilidad del hombre junto a la brevedad del paso del tiempo y, m\u00e1s a\u00fan de la vida, sobre todo si esto afecta a escritores cuyas obras ya los han convertido en seres inmortales, aunque no en un sentido literal:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mart\u00edn (Amis) llevaba dos a\u00f1os luchando contra un c\u00e1ncer de es\u00f3fago, el mismo tipo de c\u00e1ncer que hab\u00eda acabado con su mejor amigo, Christopher Hitchens. La quimioterapia hab\u00eda funcionado, la cosa estaba remitiendo, pero luego el tumor volvi\u00f3, m\u00e1s quimioterapia, esta vez sin resultados, hasta que le operaron y le dijeron que hab\u00eda habido suerte. Cuando vimos a Mart\u00edn en casa de Morgan y Rachel estaba tan flaco que daba pena, y hablaba con un hilillo de voz, pero su inteligencia no hab\u00eda menguado un \u00e1pice y se mostr\u00f3 muy cari\u00f1oso conmigo. [\u2026]<\/em> (p.133).<\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hanif Kureishi perdi\u00f3 el conocimiento en Roma y cuando volvi\u00f3 en s\u00ed no pod\u00eda mover los brazos y las piernas. Ha estado escribiendo -mejor dicho, dictando- un blog hermosamente valiente, sincero y divertido en la plataforma Substack sobre sus penurias. Al parecer su movilidad ha mejorado un poco, pero hoy por hoy no est\u00e1 claro cu\u00e1ndo (o si) recuperar\u00e1 el uso de su mano derecha, la de escribir. A los cuatro d\u00edas de conocer lo de Hanif, me entero de que Paul Auster tiene un c\u00e1ncer de pulm\u00f3n. Paul y su mujer, Siri Hustvedt, hab\u00edan participado en el acto de apoyo a mi persona en los escalones de la biblioteca, pero ahora se enfrentaban a su propia crisis. [\u2026]<\/em> (p.134). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a lo psicol\u00f3gico, el temor parec\u00eda menguar, m\u00e1s no los deseos de confrontar al agresor, entendido como un anhelo de querer encontrar una explicaci\u00f3n por lo sucedido y, m\u00e1s a\u00fan, por lo sufrido. Su anhelo tambi\u00e9n es querer conocer el origen de tanto odio. Y al no poder acceder a este requerimiento, Rushdie recurre a la ficci\u00f3n para recrear una entrevista tan igual como lo hizo Beckett en la vida real con el proxeneta que le asest\u00f3 un par de pu\u00f1aladas sin llegar a matarlo. En esta entrevista se evidencia la humillaci\u00f3n hacia su agresor por sus absurdas respuestas y tambi\u00e9n ante la negativa de responder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra menci\u00f3n relevante es el fallecimiento de Milan Kundera mientras Rushdie se repon\u00eda de sus heridas. Y al enterarse de esta muerte, Rushdie llega a recordar la imposibilidad de experimentar una segunda vida, cuya idea se puede deducir al leer <em>La insoportable levedad del ser <\/em>y los otros libros de Kundera. Por supuesto que tambi\u00e9n recuerda un poema de Raymond Carver escrito a partir del diagn\u00f3stico de un c\u00e1ncer letal:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estaba teniendo lo que Kundera cre\u00eda imposible: un segundo intento de vida. Hab\u00eda sobrevivido contra todo pron\u00f3stico. Ahora la pregunta es: Cuando te dan una segunda oportunidad, \u00bfqu\u00e9 uso le das? \u00bfQu\u00e9 haces con ella? \u00bfQu\u00e9 deber\u00edas hacer igual y qu\u00e9 podr\u00edas hacer diferente? Me vino a la cabeza Raymond Carver, concretamente su poema \u00abChollo\u00bb, que iba sobre el momento en que le dijeron que le quedaban seis meses de vida, aunque luego vivir\u00eda diez a\u00f1os m\u00e1s. El poema fue escrito tras saber que finalmente el tiempo se le hab\u00eda acabado. El c\u00e1ncer de pulm\u00f3n lo ten\u00eda entre sus garras y ya no lo iba a soltar.<\/em> (pp. 168-169).\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"666\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Saman-Rushdie-1024x666.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1479\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Saman-Rushdie-1024x666.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Saman-Rushdie-300x195.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Saman-Rushdie-768x500.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Saman-Rushdie.jpg 1087w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de todo lo sucedido no es ning\u00fan secreto de que Salman Rushdie ha perdido el ojo derecho. En la primera solapa del libro aparece su foto con sus cl\u00e1sicas gafas, aunque el lente del lado derecho se presenta oscuro en su totalidad para cubrir el ojo da\u00f1ado. Sin embargo, Rushdie en esta foto estira la comisura de los labios de manera muy leve, de una forma casi imperceptible. No es una sonrisa en todo el sentido de la palabra como lo hizo Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando mostr\u00f3 su ojo amoratado despu\u00e9s del famoso golpe que recibi\u00f3, que, en s\u00ed, fue otra forma de agresi\u00f3n, pero no tan desmedida. Lo de Rushdie es un gesto diminuto, muy sutil. Se podr\u00eda decir que no es una sonrisa de triunfo. Aunque tal vez s\u00ed lo sea. Es su manera de decir que a\u00fan est\u00e1 vivo, que ha sobrevivido y que seguir\u00e1 escribiendo, pese a quien le pese. Esa es su revancha. Es su segundo intento de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Salman Rushdie<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Cuchillo. Meditaciones tras un intento de asesinato<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Random House, 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un segundo intento de vida Por Omar Guerrero Cuchillo. 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