{"id":145,"date":"2020-05-25T08:08:25","date_gmt":"2020-05-25T08:08:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=145"},"modified":"2020-05-27T02:22:58","modified_gmt":"2020-05-27T02:22:58","slug":"mariana-enriquez-la-condesa-del-terror-latinoamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2020\/05\/25\/mariana-enriquez-la-condesa-del-terror-latinoamericano\/","title":{"rendered":"Mariana Enr\u00edquez, la condesa del terror latinoamericano"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Mariana-Enriquez-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-146\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Mariana-Enriquez-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Mariana-Enriquez-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Mariana-Enriquez-768x511.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Mariana-Enriquez-1200x799.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Mariana-Enriquez.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por Diana Hidalgo Delgado<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana Enr\u00edquez, como\nperfectamente pudiera hacer un personaje de alguna de sus obras, atesora un\naltar pagano en su apartamento. En una repisa, descansa Francois, un hueso de m\u00e1s de 600 a\u00f1os de antig\u00fcedad que rob\u00f3 en\n2006 de las Catacumbas de Par\u00eds, junto a un cr\u00e1neo que \u2013dice\u2013 probablemente fue\ndescartado por alg\u00fan estudiante de odontolog\u00eda en Buenos Aires, peque\u00f1os\namuletos de fertilidad africanos \u201cque\nse ven muy raros\u201d, una lechuza \u201cmuy\na lo <em>Twin Peaks<\/em>\u201d, un par de esculturas de la Santa Muerte mexicanas, las cenizas\nde su gata Emily y, hasta hace\nun tiempo, una pata de pollo vud\u00fa que compr\u00f3 en New Orleans y tuvo que tirar\nporque se pudri\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de escritora y periodista,\nse considera una \u201cantrop\u00f3loga amateur\u201d,\ncon una profunda curiosidad e inter\u00e9s por los aspectos culturales y religiosos\nde muchos pa\u00edses que se encuentran al margen: el vud\u00fa, la brujer\u00eda, la magia,\nlos santos populares, el sincretismo, la hechicer\u00eda. En ello, la escritora\nargentina ha encontrado una fuente riqu\u00edsima e inmensa para escribir terror y\nun elemento, o varios, que quiere reivindicar en su obra. Como ella dice, un\nterror latinoamericano. Todo eso se retrata con mucha claridad en <em>Nuestra\nparte de noche, <\/em>su \u00faltima novela.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese terror que escribe no se queda en el simbolismo o en sus gustos o intereses est\u00e9ticos \u2013vestirse de negro, escuchar m\u00fasica oscura o coleccionar calaveras y adorar cementerios\u2013 sino que tiene un claro discurso pol\u00edtico que tiene que ver con la exposici\u00f3n de las consecuencias que dejaron las dictaduras en Latinoam\u00e9rica, la denuncia a la violencia machista, o la pobreza y el abandono en los conurbanos de las ciudades. Esto en parte porque creci\u00f3 durante la dictadura militar en la Argentina \u201cy no hay nada m\u00e1s terror\u00edfico que eso\u201d, pero tambi\u00e9n porque le interesa mucho la pol\u00edtica. El terror de Mariana no es un simple susto o miedo, es como una estaca que queda resonando en las fibras de todo el cuerpo, como un trueno o una descarga el\u00e9ctrica. Una sensaci\u00f3n, en suma, que no se olvida m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p>De cierta forma, Mariana\nEnr\u00edquez sigue siendo la adolescente punk que escucha Nick Cave and the bad seeds, Manic Street Preachers o Florence and the\nMachine<em>; <\/em>y se viste toda de negro, con borcegos en los pies. En\nsu \u00faltimo libro, <em>Nuestra parte de noche<\/em> (Anagrama, 2019)<em>, <\/em>una de los personajes se llama\nFlorence por la banda que tanto le gusta. \u201cElla es como una Virginia Woolf\nespiritualista\u201d, dice por Florence Welch, la l\u00edder de la banda brit\u00e1nica. Por\nestos d\u00edas de encierro en &nbsp;cuarentena,\nlee en su apartamento en Buenos Aires <em>La condesa sangrienta<\/em> de Alejandra\nPizarnik, la vida novelada de una de las mayores asesinas seriales de la\nhistoria: la condesa h\u00fangara del siglo XVI, Erzs\u00e9bet B\u00e1thory, condenada por\ntorturar y matar a 650 mujeres. \u201cEstoy fascinada\u201d, dice. \u201cCon este libro se\nreanud\u00f3 el pacto con esa ficci\u00f3n de horror que de alguna manera te reconforta.\nEs muy extra\u00f1o. Lo puedo describir, pero no explicar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfTe sientes c\u00f3moda con la categorizaci\u00f3n\nque tienes como la reina del terror o de lo g\u00f3tico?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es precisa. Yo escribo de otras cosas tambi\u00e9n. Otras cosas que son realistas. Por ejemplo, la biograf\u00eda de Silvina Ocampo o cr\u00f3nicas de viajes. Pero esas cosas no llaman tanto la atenci\u00f3n. Me parece comprensible porque ese g\u00e9nero (el terror) es m\u00e1s popular. Es un g\u00e9nero que a m\u00ed me gusta, que yo respeto, del que soy fan, que escribieron casi todos mis escritores favoritos. No me molesta. Porque no considero que sea un g\u00e9nero menor. Me divierte un poco esa categorizaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 crees que el terror\ncomo g\u00e9nero literario nunca fue tomado tan en serio por lo que llamar\u00edamos una\nliteratura m\u00e1s formal?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que porque hay un sistema\nde legitimaci\u00f3n de quienes leen literatura que lo ha desestimado. Hay un mont\u00f3n\nde escritores que est\u00e1n escribiendo terror en este momento. Contempor\u00e1neos m\u00edos\ny un poco m\u00e1s grandes. Que son escritores extraordinarios. Y que sencillamente\nno se les dio la misma importancia que a escritores realistas mediocres. Porque\nescriben g\u00e9nero y ese g\u00e9nero est\u00e1 relacionado con el entretenimiento, con la\nimaginaci\u00f3n, con lo comercial. Y en un punto tambi\u00e9n con lo juvenil. Como si\nuna llegara a cierta edad y se convierte en un adulto serio y no pod\u00e9s escribir\nni leer eso porque eso es de nerds. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY cu\u00e1l ser\u00eda el g\u00e9nero\nconsiderado m\u00e1s leg\u00edtimo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay una abrumadora presencia del\nrealismo como el g\u00e9nero leg\u00edtimo, respetable y los otros como m\u00e1s asociados con\nuna cuesti\u00f3n comercial. Al mismo tiempo lo que es curioso es que el gran p\u00fablico\ntiende a leer g\u00e9nero. Los chicos empiezan a leer con <em>Harry Potter<\/em> o <em>El\nse\u00f1or de los anillos<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>El terror que escribes va mucho\nm\u00e1s all\u00e1 de historias de fantasmas o asesinos seriales. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando decid\u00ed que iba a escribir\nterror empec\u00e9 a pensar que hab\u00eda que trabajar con tres cosas: con lo\nlatinoamericano, lo social y lo contempor\u00e1neo. Y esa es una lecci\u00f3n de Stephen\nKing. Por ejemplo <em>Carrie<\/em>,\n\u00bfqu\u00e9 es? Es una historia de bullying entre adolescentes y matanzas en escuelas,\nun gran problema social en Estados Unidos. La literatura tiene que hablar de su\n\u00e9poca. Para m\u00ed que no hable de su \u00e9poca es algo que no me interesa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hay quienes asocian mucho tu\nobra a tu est\u00e9tica personal. Y eso no es muy com\u00fan. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo crec\u00ed entre fines de los\nochenta y principios de los noventa. Siempre fui super rockera y lo sigo\nsiendo. Dentro de ese g\u00e9nero a m\u00ed me gustaba mucho el punk: Nick Cave, <em>Manic Street Preachers.<\/em> M\u00fasica\noscura, en general. A m\u00ed me gusta mucho la m\u00fasica y es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de\nest\u00e9tica de tribu con la que yo me sent\u00eda identificada y a\u00fan me siento. El cine\nde terror me gusta, pero no tanto. Me gusta lo m\u00e1s g\u00f3tico, victoriano. Me gusta\nm\u00e1s <em>Dr\u00e1cula<\/em> de Coppola que<em> Masacre en Texas<\/em>, por ejemplo. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y en cine, \u00bfotro tipo de terror,\ncomo el de Cronenberg?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cronenberg me vuelve loca. Pero el que m\u00e1s me gusta es David Lynch. \u00c9l creo que es el artista en general que m\u00e1s miedo me da. Si me preguntas cu\u00e1l es la pel\u00edcula que m\u00e1s miedo me dio en mi vida es <em>Mulholland Drive<\/em>. Sin duda. Hay algo con lo que \u00e9l trabaja que es tan parecido a una pesadilla, que me desestabiliza en alg\u00fan punto. Me inquieta much\u00edsimo. Es perturbador. Lynch te pone realmente en un nivel de irrealidad que no sabes lo que est\u00e1 pasando. Yo no hago eso en el terror que escribo. Me parece que no se puede hacer eso tan bien en la literatura como en el cine. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nuestra-parte-de-noche-652x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-147\" width=\"383\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nuestra-parte-de-noche-652x1024.jpeg 652w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nuestra-parte-de-noche-191x300.jpeg 191w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nuestra-parte-de-noche-768x1206.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nuestra-parte-de-noche-978x1536.jpeg 978w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nuestra-parte-de-noche.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 383px) 100vw, 383px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Muchos lectores han considerado que\ntu \u00faltima novela <em>Nuestra parte de noche<\/em> justamente es tan inquietante\nque no pod\u00edan seguir leyendo, pero que a la vez no pod\u00edan dejar de hacerlo. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es curioso porque es una novela s\u00faper oscura. Ahora me encontr\u00e9 con mucha gente que en esta situaci\u00f3n de cuarentena la est\u00e1 leyendo y yo no lo puedo creer. Es totalmente opresiva. Pero a varios lectores les pas\u00f3 esto de no poder parar de leer. Est\u00e1n asustados e inquietos, pero necesitan saber qu\u00e9 pasa. Eso s\u00ed me pone muy contenta porque en realidad es lo que a m\u00ed siempre me pas\u00f3 cuando hay algo que me engancha de esa manera, no me olvido m\u00e1s de esa sensaci\u00f3n. Cuando me dicen \u201cno lo pude soltar\u201d, entiendo perfectamente eso de no querer seguir pero no poder parar. A m\u00ed me pas\u00f3 con <em>Cementerio animal<\/em> de Stephen King. Es uno de los pocos libros que yo dije por qu\u00e9 estoy leyendo esto, es una tortura. Y pens\u00e9 eso. Lo dej\u00e9 durante media hora y lo volv\u00ed a agarrar y lo termin\u00e9 en dos d\u00edas. Hay un impulso que tenemos hacia la ficci\u00f3n. Ese tipo de ficci\u00f3n oscura y devastadora que en alg\u00fan punto nos hace sentir mejor, no s\u00e9 por qu\u00e9. Hay algo contradictorio en ello, que al mismo tiempo te conforta. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfSientes que el terror como\ng\u00e9nero sigue siendo un nicho?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed. Lo que pasa es que es un\nnicho grande. Muy grande. Tiene que ver con un cambio en el consumo pop. Cada\nvez se vuelve m\u00e1s masivo. Creo que es un g\u00e9nero popular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es para ti escribir terror\nlatinoamericano?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A m\u00ed me parece que hay una\nausencia en nuestras literaturas de las creencias tradicionales. Ni hablar de\nla cosmovisi\u00f3n ind\u00edgena. Todas esas creencias me interesaba incorporarlas a mi\nobra porque est\u00e1n muy presentes en la vida urbana. No es que no est\u00e1n, sino que\nhay una acci\u00f3n deliberada de la literatura de dejarlas afuera. Como si fuese\nuna superstici\u00f3n que no merece un tratamiento literario. Eso siempre me pareci\u00f3\nmuy clasista, poco realista. Porque en realidad yo conozco cantidad de personas\nde la clase media argentina que se van a tirar las cartas, por ejemplo. Que la\nliteratura lo evada, es un poco anacr\u00f3nico. Cuando yo pienso en un terror\nlatinoamericano pienso en la incorporaci\u00f3n de esas supersticiones y esas\ncreencias. Creo que no pueden quedar afuera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adem\u00e1s del plano literario,\ntienes un inter\u00e9s personal por ese tema. Se evidencia en tu libro de cr\u00f3nicas\n\u201cAlguien camina sobre tu tumba\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed. A m\u00ed me s\u00faper interesa. Yo\ntengo una especie de alma de antrop\u00f3loga amateur. Me gusta recopilar creencias.\nMe gusta saber sobre las creencias populares o religiosas de determinadas\ncomunidades. Me parece narrativamente rica. Ah\u00ed hay un mont\u00f3n de historias, de\ncosmovisi\u00f3n, de ver c\u00f3mo se relacionan las personas con sus creencias y con su\nentorno. Es totalmente un inter\u00e9s personal que termina plasmado en mi obra.\nAdem\u00e1s, es algo que me parece que est\u00e1 muy dejado de lado, desaprovechado. Me\ninteresa recuperar eso en mi narrativa y en mi vida personal tambi\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY practicas alguna de estas\ncreencias? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nada. Nada de nada. Lo \u00fanico, s\u00e9\ntirar tarot y lo hago de vez en cuando. Cada vez menos. La gente lo pide y uno\nse aburre. Razones fr\u00edvolas. Si hiciera un <em>zoom<\/em> ahorita con mis amigas\nque est\u00e1n aburridas seguro me dicen \u201cay,\nme tir\u00e1s las cartas&#8230;\u201d. Pero nada, me gusta el tarot.\nIconogr\u00e1ficamente, su historia. S\u00e9 cosas, me gusta leer. Leo sobre magia. Le\u00ed\nmucho sobre magia para <em>Nuestra parte de noche<\/em>, cosas que ya ven\u00eda\nleyendo desde toda mi vida. Profundic\u00e9 cosas. Pero no creo nada ni practico, la\nverdad. Mi inter\u00e9s es est\u00e9tico. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 profundizaste sobre\nmagia para tu \u00faltimo libro?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La estudi\u00e9 mejor. Tambi\u00e9n para\npoder hacer despu\u00e9s lo que yo quer\u00eda en la ficci\u00f3n. El libro no es un manual de\nmagia, es una ficci\u00f3n. No quer\u00eda tampoco poner cosas que fuesen al cien por\nciento el m\u00e9todo para invocar a un demonio, sino parecido. Hay partes de la\nnovela donde se invocan demonios, pero si hacen el ritual est\u00e1 distorsionado,\nno va a venir nada. Es m\u00e1s bien ver c\u00f3mo se hace y a partir de ah\u00ed crear una\nficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En tu obra, encuentras belleza en donde normalmente la gente ve tragedia o algo horrendo, en la muerte, algo que no quieren mirar&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que es una fascinaci\u00f3n un poco morbosa, pero siempre, cada vez m\u00e1s, me parece que en la repulsi\u00f3n hacia las personificaciones de la muerte hay mucho de negaci\u00f3n a lo inevitable. Lo \u00fanico que sabemos con certeza es que va a pasar, que vamos a morir. No a todo el mundo le tiene que parecer hermoso como me parece a m\u00ed, pero que les produzca un profund\u00edsimo rechazo me parece un poco preocupante. El rechazo total a esa est\u00e9tica es muy negador. Es una reacci\u00f3n de p\u00e1nico cuando en realidad es parte de nuestra vida. Hay algo en la presentaci\u00f3n de la muerte que tiene que ver mucho con la vida. Con que la gente que muri\u00f3 fue recordada, fue importante. Ese momento, el de la muerte, mereci\u00f3 un monumento, una l\u00e1pida, una pintura. Hay un punto que tiene, para m\u00ed, una exaltaci\u00f3n a la vida. Una celebraci\u00f3n del fin de la vida de una persona, que es inevitable.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ME-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-149\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ME-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ME-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ME-768x432.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ME-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ME-1200x675.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ME.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Fuente: Infobae<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Fuera del significado m\u00e1s profundo, te gusta mucho esa est\u00e9tica. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, me parece muy hermosa. Pienso en las muertes mexicanas y para m\u00ed son absolutamente hermosas. Pero adem\u00e1s me parece bastante necesario pensar en eso. No es que yo no tenga miedo a morirme. Lo tengo, como todo el mundo. Pero creo que es bastante m\u00e1s sano pensar en eso desde algo que no sea repugnante, sino doloroso, pero finalmente volver a pensar en la persona perdida desde un lugar que se conecte con la belleza. Que no condene a ese proceso de fin de la vida a algo que sea repugnante y que no podamos mirar. Eso no es respetuoso incluso. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>De ah\u00ed tu gusto por los\ncementerios. Pero hay algo en eso que tiene que ver con tu inter\u00e9s pol\u00edtico y\ntu abordaje de las huellas que dejaron las dictaduras latinoamericanas en tu\nobra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El libro de los cementerios yo\ndecid\u00ed que fuese libro y no sencillamente notas que yo tomaba en mis viajes de antrop\u00f3loga\namateur, cuando fui al entierro de la mam\u00e1 de mi amiga, de Marta. Porque ah\u00ed me\npude decir: estos paseos por cementerios no tienen que ver solo con el rock\ng\u00f3tico y la ficci\u00f3n de terror que me puede gustar y vestirme de negro y los\nhuesitos. Tiene que ver profundamente con poder pensar en que los cementerios\nno son los lugares del horror, sino la falta de cementerios, la ausencia del\ncuerpo, la imposibilidad de enterrar a una persona y despedirse. Ese es el\nhorror. Esa ausencia del cuerpo es la falta de respeto m\u00e1s grande a la vida de\nuna persona, a los familiares. Y a una cuesti\u00f3n muy b\u00e1sica de decencia humana.\nHablar del terror latinoamericano es tambi\u00e9n la desaparici\u00f3n del cuerpo que es\nuna cosa profundamente latinoamericana y terror\u00edfica. Much\u00edsimo m\u00e1s que una\ntumba. Una tumba casi que me parece lo contrario. El orden natural de las\ncosas. Las dictaduras le robaron esto a pueblos enteros: Argentina, Chile,\nPer\u00fa, Colombia. Ese trauma que produjo me parece profundamente terror\u00edfico.\nMuch\u00edsimo m\u00e1s terror\u00edfico que una linda tumba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marta es Marta Dillon y su madre\nes Marta Ang\u00e9lica Taboada, desaparecida a fines de los a\u00f1os 70, durante la\ndictadura militar de Videla en la Argentina; y enterrada reci\u00e9n en 2011, luego\nde 35 a\u00f1os. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es. Lo que han creado las dictaduras y los conflictos armados en nuestros pa\u00edses son como una especie de fantasmas. Si uno no tiene el cuerpo, el duelo, el fin, siempre va a estar esperando la vuelta, el regreso del muerto. Como zombie, como fantasma, como recuerdo. Algo imposible de cerrar. Es el terror vivo, el terror m\u00e1s profundo. Si uno piensa en los cuentos cl\u00e1sicos de fantasmas, ocurre que el fantasma aparece y cuenta lo que le pas\u00f3 que en general es una injusticia: me mataron de tal manera, mis huesos est\u00e1n en tal lado. Lo que pide todo el tiempo a la persona a la que se le aparece es que repare la injusticia que se hizo con esa persona. Estas dictaduras crearon un mundo fantasmag\u00f3rico. En ese sentido yo pensaba el terror como algo pol\u00edtico y latinoamericano. Que no solo pod\u00eda abordarse desde el realismo y el testimonio que me parece v\u00e1lido, sino que hab\u00eda posibilidades de abordarlos desde otros lenguajes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Eso me parece muy ligado a una\nescritora contempor\u00e1nea tuya, Nona Fern\u00e1ndez, en su libro <em>La dimensi\u00f3n\ndesconocida<\/em>, por ejemplo. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nona es una escritora que me\ninteresa much\u00edsimo. Creo que pensamos los procesos dictatoriales de nuestros\npa\u00edses de una manera muy similar. Pol\u00edticamente, pero tambi\u00e9n simb\u00f3licamente,\n\u00bfcu\u00e1l es la cicatriz social que implica la desaparici\u00f3n de las personas? Es un\nnivel de perversi\u00f3n terrible, pero muy metaforizable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En tu cuento \u201cLas cosas que\nperdimos en el fuego\u201d, hay tambi\u00e9n claramente un discurso pol\u00edtico. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, definitivamente. En mis\ncuentos es m\u00e1s claro. Adem\u00e1s de ser de terror, casi todos o muchos de ellos son\npol\u00edticos. Ese es el tipo de terror que yo quiero hacer. Me interesa la\npol\u00edtica. No soy de esa gente que viste dice \u201cno me interesa nada la pol\u00edtica\u201d.\nA m\u00ed s\u00ed que me interesa.&nbsp; Como cuesti\u00f3n\nsocial y de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y esa historia adem\u00e1s ha sido\ncontroversial. Para muchos un cuento claramente feminista y para otros una\ncr\u00edtica a los supuestos excesos del feminismo. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo escrib\u00ed como una reflexi\u00f3n sobre\nla violencia y las consecuencias de la violencia hacia las mujeres. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda\nprovocar la impunidad a esa violencia? \u00bfCu\u00e1l podr\u00eda ser la potencia rabiosa como\nreacci\u00f3n y a la vez ser algo muy femenino? En el cuento, ellas se queman como\nquemaron a las brujas. El cuerpo es el bot\u00edn. Es como arruinarles a los varones\nel bot\u00edn. Hacerse ellas mismas lo que ellos les hacen para quitarles a ellos el\npoder de hac\u00e9rselos. Lo pens\u00e9 m\u00e1s como un cuento de la violencia machista. Yo\nprefiero decirle violencia machista que violencia de g\u00e9nero porque pienso que\nes el nombre que se le debe dar. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY es cierto que te inspiraste\nen hechos de la vida real? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que empez\u00f3 a pasar es que\nhubo en Buenos Aires una serie de cr\u00edmenes de mujeres que tienen las\ncaracter\u00edsticas de los cr\u00edmenes del cuento. Uno de los casos m\u00e1s sonados fue el\ndel baterista de una banda de rock muy conocida que se llama <em>Callejeros<\/em>,\nque incendi\u00f3 a su mujer. Me impresion\u00f3 much\u00edsimo ese crimen y de alguna manera\nme inspir\u00f3 la historia como la de una rebeli\u00f3n total hacia ese tipo de\nviolencia. El cuento es sobre casi una guerrilla de mujeres que se inmola. Es\nun cuento que te matiza la violencia machista y las reacciones a eso. El\nhartazgo hacia eso. Ahora, no es que fuera anterior al movimiento <em>Me\ntoo<\/em> porque yo fuera una especie de iluminada. Creo que los\nescritores que tenemos un inter\u00e9s pol\u00edtico tenemos una especie de antena.\nAdem\u00e1s yo soy periodista. Veo qu\u00e9 es lo que est\u00e1 cargando nuestra agenda de\nsentido; y en ese momento la cuesti\u00f3n de la violencia hacia la mujer era algo\nde lo que yo sent\u00eda que se ten\u00eda que hablar. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escribes el cuento, lo publicas\ny luego ocurre la explosi\u00f3n del movimiento <em>Me too<\/em> de manera\ninternacional.<\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<p>Me sorprendi\u00f3 un poco que fuese\ntan oportuno. Me acuerdo haber publicado el cuento y haber pensado: es un\ncuento fuerte, impactante, muy cruel en alg\u00fan sentido. Entonces me sorprendi\u00f3\nque resultara tan adecuado a los tiempos. Ese cuento se public\u00f3 por primera vez\nen Per\u00fa, en la revista <em>Buensalvaje<\/em>. Fue en el 2014 o 2015 y ten\u00eda otro\nnombre. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hacia el 2015, cuando escribes la\nprimera versi\u00f3n del cuento, \u00bfqu\u00e9 empezaba a ocurrir como discusi\u00f3n sobre la\nviolencia de g\u00e9nero?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Empieza a pasar que las mujeres\nson asesinadas por sus parejas y se deja definitivamente de justificar eso.\nComo que la justificaci\u00f3n que hab\u00eda habido hasta entonces de llamarlos cr\u00edmenes\npasionales o celos, o la acusaci\u00f3n a la mujer por determinado motivo, empezaba\na virar socialmente hacia una claridad de la cuesti\u00f3n del poder (del hombre) en\neste tipo de crimen, que antes me parece que se dejaba pasar. Esta cuesti\u00f3n\nempieza a estar muy clara. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfTe sientes parte activa del\nmovimiento feminista? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, claro. Yo vivo en un pa\u00eds\ndonde todav\u00eda el aborto es ilegal. Las mujeres a\u00fan estamos en una posici\u00f3n de\nconseguir derechos que no tenemos. Mi posici\u00f3n es muy clara: pertenezco al\nmovimiento feminista. Cuando haya una situaci\u00f3n de igualdad puedo pensar en\ndiscutir otras cuestiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfTus referentes literarios y\nmusicales han cambiado? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siguen siendo un poco los\nmismos. En m\u00fasica casi siempre son los mismos. Lo que cambi\u00f3 un poco me parece\nes que cada vez leo m\u00e1s poes\u00eda: desde Watanabe hasta Blake. Y otra cosa que cambi\u00f3\nmucho m\u00e1s es que en los \u00faltimos a\u00f1os empec\u00e9 a leer much\u00edsima m\u00e1s literatura\nlatinoamericana, y sobre todo a mis contempor\u00e1neos. Yo me siento influenciada\npor mis contempor\u00e1neos. Los leo. Me interesa lo que dicen. Por ejemplo, a m\u00ed me\ninteresa y me influencia much\u00edsimo la mirada que tiene Nona Fern\u00e1ndez,\nMaximiliano Barrientos o Carolina San\u00edn. Lo que quiero tener con ellos es un\ndi\u00e1logo literario. Esa tambi\u00e9n es una influencia, lo horizontal. No solo lo\naspiracional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Diana Hidalgo Delgado Mariana Enr\u00edquez, como perfectamente pudiera hacer un personaje de alguna de sus obras, atesora un altar pagano en su apartamento. 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