{"id":1433,"date":"2024-05-04T10:45:56","date_gmt":"2024-05-04T15:45:56","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1433"},"modified":"2024-05-04T10:45:56","modified_gmt":"2024-05-04T15:45:56","slug":"resena-maniac-2023-de-benjamin-labatut","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/05\/04\/resena-maniac-2023-de-benjamin-labatut\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Maniac (2023) de Benjamin Labatut"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>La ciencia y lo humano<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Maniac<\/em> (Anagrama, 2023) del escritor chileno Benjamin Labatut (Rotterdam, 1981) es una novela extra\u00f1a e inclasificable donde la ciencia, una vez m\u00e1s, es su principal protagonista. Y digo \u201cuna vez m\u00e1s\u201d porque el autor ha vuelto hacer lo mismo que con <em>Un verdor terrible<\/em> (Anagrama, 2020). Y esta repetici\u00f3n resulta formidable, pues no es com\u00fan realizar una conjunci\u00f3n tan perfecta entre el discurso cient\u00edfico y la literatura; y Labatut lo logra, lo hace de manera original e innovadora. La peque\u00f1a diferencia es que esta vez <em>Maniac<\/em> se presenta como un tr\u00edptico que cuenta los momentos m\u00e1s resaltantes de tres grandes cient\u00edficos o genios sin dejar de lado su relaci\u00f3n con la ciencia. Y al mencionar la palabra \u201cciencia\u201d no me refiero s\u00f3lo a la materia en s\u00ed, a sus procesos o descubrimientos, sus triunfos o fracasos, sino tambi\u00e9n a las personas que guardan alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n con ellos y su trabajo, sean colaboradores, colegas, amistades, enemistades y\/o rivales. Por supuesto que tambi\u00e9n se considera a su c\u00edrculo \u00edntimo como es el caso de la familia. La presencia o la menci\u00f3n de sus parejas, esposas e hijos tambi\u00e9n resultan relevantes para saber m\u00e1s sobre estas personalidades tan singulares y brillantes que se caracterizaron por su extrema genialidad, aunque tambi\u00e9n por su grado de locura.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Maniac-de-Benjamin-Labatut.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1434\" width=\"469\" height=\"735\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Maniac-de-Benjamin-Labatut.jpg 448w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Maniac-de-Benjamin-Labatut-191x300.jpg 191w\" sizes=\"(max-width: 469px) 100vw, 469px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La novela est\u00e1 dividida en tres partes, de ah\u00ed la idea de presentarlo como un tr\u00edptico cuyo contenido tiene distintas proporciones. La primera parte, que es bastante breve, se titula \u201cPAUL o El descubrimiento de lo irracional\u201d, y corresponde a la vida del f\u00edsico austriaco Paul Ehrenfest, quien cometi\u00f3 un crimen que marc\u00f3 su vida y la de su familia. La segunda parte, que es mucho m\u00e1s extensa, se titula \u201cJOHN o Los delirios de la raz\u00f3n\u201d, y abarca muchos aspectos en la vida y el trabajo del sabio matem\u00e1tico h\u00fangaro John Von Neumann, en especial con el proyecto Manhattan, relacionado con la elaboraci\u00f3n de la bomba at\u00f3mica, adem\u00e1s de su incursi\u00f3n inicial en la computaci\u00f3n. Y la tercera parte, una de las m\u00e1s inquietantes, sobre todo por el estilo en el que est\u00e1 narrado, se titula \u201cLEE o los delirios de la inteligencia\u201d, que corresponde a ciertos hechos en la vida p\u00fablica de Lee Sedol, maestro coreano del Go, un juego donde la concentraci\u00f3n y la deducci\u00f3n pueden resultar un verdadero tormento, en especial si se enfrenta el cerebro humano ante los poderes insospechados de la inteligencia artificial.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En \u201cPAUL o El descubrimiento de lo irracional\u201d, se cuenta el filicidio cometido por el f\u00edsico austriaco Paul Ehrenfest, lo que continu\u00f3 a su inmediato suicidio. Lo m\u00e1s tr\u00e1gico de este crimen doble es que su hijo Vassily, llamado con el sobrenombre de Wassik, padec\u00eda s\u00edndrome de Down, por lo que su inocencia se reafirma ante todo lo que surg\u00eda dentro y fuera de la cabeza de su padre debido a sus traumas y temores. Lo extra\u00f1o es que no era el \u00fanico genio de su \u00e9poca que sufr\u00eda de estos tormentos: \u201cAl igual que Ehrenfest, Boltzmann tuvo una vida atormentada e infeliz; padec\u00eda episodios de man\u00eda incontrolable, seguidos por depresiones abismales cuyo efecto se ve\u00eda agravado por el feroz antagonismo que sus ideas revolucionarias engendraban en sus pares\u201d (p. 13). Se deduce que el contexto pol\u00edtico y social, m\u00e1s la constante amenaza de lo b\u00e9lico de esos a\u00f1os, fueron motivos suficientes para incentivar este cuestionado accionar.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cJOHN o Los delirios de la raz\u00f3n\u201d, se utiliza la narraci\u00f3n de muchos personajes en varios cap\u00edtulos s\u00f3lo para construir el perfil del genio matem\u00e1tico John Von Neumann y sus contribuciones a la ciencia. Todos estos personajes-narradores dan su testimonio sobre este personaje que despierta admiraciones y tambi\u00e9n desavenencias, y que nunca dej\u00f3 de considerar a las matem\u00e1ticas como una ciencia provista de un inusitado poder: \u201cHay tantas religiones y dioses como personas que creen en ellas, y las llamadas \u00abciencia\u00bb sociales son tan in\u00fatiles como la filosof\u00eda, poco m\u00e1s que juegos de palabras. La matem\u00e1tica es diferente. Cegadora e irrecusable, siempre ha sido considerada como la luz de la raz\u00f3n, una antorcha que brilla en medio de la oscuridad que nos rodea. Por eso empez\u00f3 a cambiar a principios del siglo XX\u201d (p. 78).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque lo m\u00e1s resaltante de esta parte es la recreaci\u00f3n de los hechos previos al uso de la bomba at\u00f3mica. Por supuesto que en estos testimonios tambi\u00e9n sobresale la figura del f\u00edsico Robert Oppenheimer. As\u00ed lo comenta el f\u00edsico Richard Feynman: \u201cNo hab\u00eda muchos lugares as\u00ed, tuvimos que levantar uno desde cero. Un pueblo entero de la nada. Oppenheimer sugiri\u00f3 esa ubicaci\u00f3n, sus padres ten\u00edan una caba\u00f1a cerca. Pero lo m\u00e1s importante es que estaba vac\u00edo, no hab\u00eda ninguna estructura salvo un rancho que funcionaba como una escuela de ni\u00f1os ricos (me parece que Gore Vidal y William Burroughs fueron alumnos) y construyeron todo alrededor de ese edificio. Todos Los \u00c1lamos. Llegaron y aplanaron la meseta con buld\u00f3ceres, y el pueblo empez\u00f3 a brotar como un hongo en torno a la escuela\u201d (p. 116). Llama la atenci\u00f3n que en este mismo cap\u00edtulo narrado por Feynman se mencione la dimensi\u00f3n e importancia del juego de Go: \u201cMe puso a cargo de cuatro f\u00edsicos que convert\u00ed en fan\u00e1ticos del Go. Porque ese juego\u2026 es alucinante. Se parece un poco a las damas, pero es monstruosamente complejo\u201d (p. 119). \u201cEl mejor jugador de Los \u00c1lamos era Oppenheimer. Yo llegu\u00e9 a ser muy bueno, muy r\u00e1pido, pero no le pod\u00eda ganar a \u00e9l. A\u00f1os despu\u00e9s supe que cuando dejaron caer a <em>Little Boy<\/em> encima de Hiroshima, dos grandes maestros japoneses -Hashimoto Utaro, el campe\u00f3n nacional, e Iwamoto Kaoru, el retador- estaban en el tercer d\u00eda de un campeonato de Go, a unas tres millas de la zona cero\u201d (p. 123).<\/p>\n\n\n\n<p>Otra parte que llama la atenci\u00f3n es el temor de lo que pod\u00eda ocasionar la bomba, tan cercano o propio al fin de la humanidad. Los preparativos y la prueba final tambi\u00e9n son sorprendentes tan igual como si se tratasen de escenas cinematogr\u00e1ficas bastante bien logradas. Se suma la menci\u00f3n de diversos personajes dis\u00edmiles desde el poeta T.S Eliot hasta Albert Einstein. Asimismo, sobresale la definici\u00f3n del t\u00e9rmino MANIAC, explicado por el ingeniero americano Julian Bigelow en otro de los cap\u00edtulos de esta segunda parte para definir este acr\u00f3nimo: \u201cMathematical Analyzer, Numerical Integrator and Computer. As\u00ed bautizamos a nuestra m\u00e1quina. El analizador matem\u00e1tico, integrador num\u00e9rico y computadora. Pero nadie nunca la llam\u00f3 as\u00ed. La llam\u00e1bamos MANIAC\u201d (p. 169). &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se pueden dejar de mencionar las explicaciones cient\u00edficas de los resultados obtenidos en el proyecto Manhattan, lo que tambi\u00e9n resulta terror\u00edfico a pesar del triunfo que ello signific\u00f3: \u201cSu tama\u00f1o era incomparablemente mayor a lo que yo vi en el desierto: a treinta millas de distancia de la isla aniquilada por el estallido hubo testigos que temblaron de miedo al ver esa nube encima de sus cabezas, balanceada sobre un tallo ancho, oscuro y sucio, hecho de part\u00edculas de coral, vapor de agua y escombros. Al expandirse, la bola de fuego alcanz\u00f3 una temperatura que super\u00f3 los ciento sesenta y seis millones de grados Celsius, m\u00e1s caliente que el n\u00facleo del sol\u201d (p. 176).<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLEE o los delirios de la inteligencia\u201d, se centra en la contienda que sostiene Lee Sedol, maestro coreano de Go, en marzo de 2016, con una m\u00e1quina llamada Alpha Go, que no s\u00f3lo se presenta como una perfecta contrincante sino como el grado superlativo de lo creado por la mente humana, por lo que solamente obedece a c\u00e1lculos y deducciones propias, de ah\u00ed su denominaci\u00f3n de Inteligencia Artificial: \u201cAlphaGo no vacilaba, no dudaba y no cuestionaba las jugadas que hab\u00eda hecho. Era inmune al cansancio, carec\u00eda de inseguridades y no conoc\u00eda el temor. No le importaban ni el estilo ni la belleza, y no perd\u00eda tiempo ni energ\u00eda en participar de los enrevesados juegos mentales con que los jugadores profesionales buscan desequilibrar a sus contrincantes. AlphaGo no pensaba en los dem\u00e1s, ni le importaba lo que sent\u00edan. Lo \u00fanico que le importaba era ganar. Para el programa no hab\u00eda ninguna diferencia entre ganar de una paliza o por un solo punto\u201d (p. 335). La autonom\u00eda de esta inteligencia queda determinada de la siguiente manera: \u201cPero AlphaGo pod\u00eda realizar algo de lo que ning\u00fan ser humano era capaz: calcular, con una precisi\u00f3n absoluta e infalible, exactamente cu\u00e1nto territorio necesitaba para vencer, y conformarse con ello\u201d (p. 355).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta \u00faltima parte, llama la atenci\u00f3n la frustraci\u00f3n y el temor humano ante la superioridad de la m\u00e1quina. Se evidencia la vulnerabilidad del hombre ante lo creado, pues lo que deber\u00eda resultar un beneficio bien podr\u00eda presentarse como todo lo contrario, casi un tormento. Lee Sedol lo entiende en cada jugada y en cada derrota. Su inteligencia humana y sus fuerzas no alcanzan para revertir el sometimiento al que es llevado sin ninguna contemplaci\u00f3n. S\u00f3lo cierta falla en la m\u00e1quina puede ser una salida, o una esperanza, aunque no una victoria.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Benjamin-Labatut-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1435\" width=\"506\" height=\"337\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Benjamin-Labatut-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Benjamin-Labatut-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Benjamin-Labatut-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Benjamin-Labatut.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 506px) 100vw, 506px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ante lo expuesto se entiende que <em>Maniac<\/em> de Benjam\u00edn Labatut es m\u00e1s que una novela o una revisi\u00f3n biogr\u00e1fica-cient\u00edfica de ciertos personajes y hechos trascendentales. Se entiende m\u00e1s como un retrato de la genialidad de lo humano que al mismo tiempo puede resultar ser un absurdo o una paradoja irreversible para el mismo hombre. Se podr\u00eda asumir como un avance, desarrollo, progreso y, a la vez, su nulidad para el futuro, su lado sombr\u00edo, la manifestaci\u00f3n de las tinieblas, el da\u00f1o mismo o, quiz\u00e1, su propia destrucci\u00f3n, un apocalipsis.<\/p>\n\n\n\n<p>Su lectura llama a los aplausos y a la reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro publicado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Benjamin Labatut<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Maniac<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Anagrama, 2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciencia y lo humano Por Omar Guerrero Maniac (Anagrama, 2023) del escritor chileno Benjamin Labatut (Rotterdam, 1981) es una novela extra\u00f1a e inclasificable donde la ciencia, una vez m\u00e1s, es su principal protagonista. 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