{"id":1426,"date":"2024-04-27T15:51:54","date_gmt":"2024-04-27T20:51:54","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1426"},"modified":"2024-04-30T09:41:43","modified_gmt":"2024-04-30T14:41:43","slug":"resena-un-lugar-soleado-para-gente-sombria-2024-de-mariana-enriquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/04\/27\/resena-un-lugar-soleado-para-gente-sombria-2024-de-mariana-enriquez\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Un lugar soleado para gente sombr\u00eda (2024) de Mariana Enr\u00edquez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">El mal que acecha<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un lugar soleado para gente sombr\u00eda<\/em> (Anagrama, 2024) es el tercer libro de cuentos de Mariana Enr\u00edquez (Buenos Aires, 1973). Esta nueva publicaci\u00f3n est\u00e1 compuesta por doce relatos donde, como ya es costumbre en su obra, aparecen fantasmas y monstruos, adem\u00e1s de predominar lo oscuro y lo tenebroso a trav\u00e9s de hechos ins\u00f3litos. Y todos estos elementos pueden considerarse como algo propio de lo fant\u00e1stico, tan peculiar en la tradici\u00f3n literaria argentina, m\u00e1s a\u00fan en el g\u00e9nero del cuento; aunque aqu\u00ed las historias terminan apoder\u00e1ndose de lo g\u00f3tico y lo siniestro, lo que da como resultado un terror que en realidad asusta, que produce miedo y que hasta hiela la sangre. Se suma el deterioro del cuerpo y la enfermedad, en c\u00f3mo el ser humano pierde su belleza y juventud para convertirse en un ser que produce espanto o repulsi\u00f3n, sea propio o ajeno, m\u00e1s a\u00fan cuando se inserta lo p\u00fatrido o lo ya descompuesto previo a la muerte. Y ni qu\u00e9 decir la muerte en s\u00ed. Aqu\u00ed tampoco se puede dejar mencionar el miedo correspondiente a una etapa pol\u00edtica traumatizante para la mayor\u00eda de los ciudadanos de un pa\u00eds que fue sometido a una cruel dictadura.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Un-lugar-sombreado-para-gente-sombri\u0301a-652x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1428\" width=\"487\" height=\"765\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Un-lugar-sombreado-para-gente-sombri\u0301a-652x1024.jpg 652w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Un-lugar-sombreado-para-gente-sombri\u0301a-191x300.jpg 191w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Un-lugar-sombreado-para-gente-sombri\u0301a-768x1206.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Un-lugar-sombreado-para-gente-sombri\u0301a.jpg 955w\" sizes=\"(max-width: 487px) 100vw, 487px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Cabe aclarar que la precisi\u00f3n de la autora para construir estas historias resulta sorprendente, adem\u00e1s de magn\u00edfica, lo que merece m\u00e1s de un ejemplo o cita s\u00f3lo para demostrar su maestr\u00eda al narrar y describir una serie de situaciones donde la an\u00e9cdota se ci\u00f1e en el mal que acecha, que atemoriza y que perturba. Y esta redundancia, desarrollada en distintas circunstancias, es m\u00e1s que un m\u00e9rito.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cMis muertos tristes\u201d, una mujer m\u00e9dica ve muertos o fantasmas, entre ellos, el de su madre, aunque este no parece ser el problema si se compara con la violencia que se vive en su barrio de clase media: \u201cMis vecinos hacen reuniones de \u00abseguridad\u00bb. No consiguen mucho. En el barrio hubo algunas invasiones a casas, robos violentos, le pegaron a una anciana. Es horrible lo que pasa. Pero ellos son todav\u00eda m\u00e1s horribles. En las reuniones gritan que pagan sus impuestos (es parcialmente cierto: la mitad evade lo que puede, como todo argentino de clase media), que se compraron armas y hacen cursos para usarlas, y describen las maneras en que piensan que la polic\u00eda debe actuar: siempre proponen el asesinato, el insulto, el ejemplo medieval o el ojo por ojo o cosas por el estilo\u201d (p. 9, seg\u00fan versi\u00f3n digital: lo mismo para las siguientes citas).<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia de esta violencia recae en los muertos, quienes recurren a la protagonista como si se tratase de una <em>m\u00e9dium<\/em> s\u00f3lo para reclamar una injusticia que ha quedado pendiente: \u201cEntonces aqu\u00ed estaba Mat\u00edas de apellido italiano, muerto a cuadras de mi casa, y yo no sab\u00eda por qu\u00e9 tocaba la puerta ni me hab\u00eda enterado de que su asesinato hab\u00eda sido tan cerca\u201d (p. 23). Y ante estas situaciones paranormales a la protagonista no le queda m\u00e1s que aceptar que el mal no procede de la muerte sino de la vida misma, de lo que est\u00e1 cerca, en la propia realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLos p\u00e1jaros de la noche\u201d, una mujer tiene el rostro deforme. Una manera de escapar de su realidad es establercer contacto con la naturaleza rural a pesar de que esta no deja de tener relaci\u00f3n con todo lo malo que puede suceder en la vida: \u201cTengo que volver a los p\u00e1jaros. Todos los p\u00e1jaros son mujeres que han recibido un castigo. En los mitos populares de nuestra provincia, Entre R\u00edos, pero tambi\u00e9n de Corrientes y de Misiones (tengo un libro que ubica cada mito en detalle), el castigo para la desobediencia, la mala conducta o el amor desesperado es ser transformada en ave\u201d (p. 32). Parte de lo malo tambi\u00e9n ata\u00f1e a seres inocentes que han sido v\u00edctimas de la crueldad: \u201cEn el diario dec\u00edan que la ni\u00f1a, que se llamaba Juana, hab\u00eda aparecido \u00abdesgarrada\u00bb. Millie, esa tarde, quiso conectarse con su esp\u00edritu. Dej\u00f3 chorrear sus pinturas junto al \u00e1rbol donde apareci\u00f3 el cuerpo de la ni\u00f1a; el dibujo tom\u00f3 una especie de estrella atrapada en un c\u00edrculo. Recit\u00f3 algunas palabras con los ojos cerrados y esper\u00f3\u201d (p. 37). Aqu\u00ed la trascendencia de la muerte, o el contacto con el m\u00e1s all\u00e1, parece ser el \u00fanico consuelo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLa desgracia en la cara\u201d, se hace presente el tema de la violencia de g\u00e9nero como una recurrente, lo que ya produce cierta conmoci\u00f3n: \u201cEl orden y los detalles del relato de la violaci\u00f3n eran siempre los mismos, como si ya no fuese capaz de recordarla de verdad y repitiese una historia vieja, una leyenda\u201d (p. 49). Y no s\u00f3lo es la menci\u00f3n a estos hechos repulsivos sino tambi\u00e9n cada uno de los detalles: \u201cNo la viol\u00f3 sobre el camino. La apoy\u00f3 contra un \u00e1rbol. No le dijo que no gritara, no le tap\u00f3 la boca, y ella llor\u00f3 todo el tiempo de miedo y de dolor\u201d (p. 50). Lo asombroso es que estos delitos tienen conexi\u00f3n con el \u00e1mbito familiar, por lo que el dolor se multiplica.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cJulie\u201d, se presenta a una muchacha extra\u00f1a que tiene un aspecto desagradable. Su imagen es descuidada y llama la atenci\u00f3n: \u201cEn las fotos que enviaba Julie siempre aparec\u00eda seria, mal vestida y, sinceramente, fea. Gorda. Hinchada quiz\u00e1, y con el pelo enmara\u00f1ado y d\u00e9bil. Parec\u00eda una enferma grave\u201d (p. 74). Julie vive en Estados Unidos. La narradora es la prima de Julie, quien cuenta los problemas que existe entre su padre y la mam\u00e1 de Julie. Ambos hermanos discuten y se mantienen aislados, no se llevan bien, hasta que Julie llega a la Argentina con la posibilidad de ser tratada, pues s\u00f3lo se sabe que tiene sexo con esp\u00edritus. Existen otros comportamientos en Julie que tambi\u00e9n llaman la atenci\u00f3n. Por eso, decide ingresar a una casa de reposo en Uruguay donde se supone que ser\u00e1 feliz a pesar de ciertas truculencias que a ella parece agradarle: \u201cMe cont\u00f3 sobre las primeras visitas, sobre las diferencias entre los visitantes: a uno le gustaba especialmente lamerle el agujero del culo, lo dijo as\u00ed, como una bestia, y casi me mareo: estaba perdiendo la elegancia. O quiz\u00e1 de verdad estaba loca\u201d (p. 85). Aqu\u00ed no deja de llamar la atenci\u00f3n la reacci\u00f3n de la familia ante la decisi\u00f3n final de Julie.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cMetamorfosis\u201d, se habla del deterioro del cuerpo, sobre todo de la enfermedad, entendida como el motivo de una transformaci\u00f3n no deseada pero que, por extra\u00f1o que sea, resulta atractivo: \u201cPrimero busqu\u00e9 miomas online. No todos eran tan bonitos como el m\u00edo. Algunos eran granulados y otros ten\u00edan muchas cabezas, m\u00e1s jengibre aun, pero un jengibre feo, digamos como uno de esos animales con globos que hacen los payasos (o que hac\u00edan en las fiestas de mi infancia)\u201d (p. 92). Lo extra\u00f1o es que parte de esta transformaci\u00f3n produce cierto gusto hacia lo amorfo o lo anormal: \u201cMi espalda, ahora, tiene otro relieve. Tiene algo de drag\u00f3n, Colson tatu\u00f3 la piel de colores y parece tornasolada. Una falsa columna de saurio. Algo de camale\u00f3n, de lagarto, de serpiente m\u00edtica, de sangre fr\u00eda\u201d (p. 98). &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cUn lugar soleado para gente sombr\u00eda\u201d, se recurre al g\u00e9nero period\u00edstico para dar a conocer un hecho real que ocurri\u00f3 en el m\u00edtico Hotel Cecil de Los \u00c1ngeles, conocido por ser un lugar donde ocurrieron cr\u00edmenes y hechos inexplicables. Se a\u00f1ade la muerte en extra\u00f1as circunstancias de una muchacha canadiense llamada Elisa Lam: \u201cLe tuve que contar el caso. Elisa era una turista muy joven que, quiz\u00e1 por ignorancia sobre el pasado del lugar, se aloj\u00f3 en el hotel Cecil del centro de Los \u00c1ngeles. El lugar es conocido no s\u00f3lo por tragedias, suicidios, cr\u00edmenes y dem\u00e1s, sino porque ah\u00ed se aloj\u00f3 durante un tiempo el asesino serial Richard Ram\u00edrez [\u2026] La encontraron veinte d\u00edas despu\u00e9s flotando en el tanque de agua del hotel, ahogada, desnuda, con toda la ropa y pertenencias dentro del agua. Uno de los hu\u00e9spedes se dio cuenta porque el agua sal\u00eda negra de las canillas y la ducha y, claro, un poco apestosa. Elisa se pudri\u00f3 flotando en el tanque y los hu\u00e9spedes la bebieron\u201d (pp. 101-102). Adem\u00e1s de centrase en esta muerte, la narradora se da tiempo para conocer otros escenarios de Los \u00c1ngeles donde llega a tener contacto con un joven adicto que le hace recordar a un amigo fallecido llamado Dizz. Se trata, sin duda, del lado s\u00f3rdido de la ciudad, aunque no menos s\u00f3rdido es la concurrencia de muchos interesados en la muerte de Elisa Lam, quienes ingresan al hotel con el \u00fanico fin de tener alg\u00fan tipo de contacto s\u00f3lo para tener m\u00e1s informaci\u00f3n de lo sucedido: \u201cUna de mis mejores amigas, que vive en Los \u00c1ngeles, es una obsesa de lo paranormal en la ciudad, y me cont\u00f3 que hoy d\u00eda la gente se re\u00fane alrededor del tanque donde Elisa muri\u00f3, esperando una se\u00f1al\u201d (p. 104).<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLos himnos de las hienas\u201d, el narrador es un joven que tiene una relaci\u00f3n amorosa con Mateo, un muchacho apuesto de cabello largo e hijo de padres ricos que no tienen ninguna objeci\u00f3n hacia los gustos de su hijo. En la casa de Mateo se habla del antiguo zool\u00f3gico del pueblo que m\u00e1s parec\u00eda una c\u00e1rcel y que sufri\u00f3 un incendio premeditado donde algunos animales murieron quemados. Otros animales, sin embargo, lograron escapar, aunque luego fueron atrapados. Los \u00fanicos animales que desaparecieron sin dejar rastro alguno fueron las hienas. Esto motiva a Mateo y al narrador hablar en la intimidad sobre el sexo de estos mam\u00edferos carro\u00f1eros, pues consideran a las hienas como animales trans por su peculiaridad. Al d\u00eda siguiente ellos visitan el cementerio del pueblo y un lugar llamado el Palacio de los Aguirre que se encuentra desolado y que era considerado como un campo de concentraci\u00f3n: \u201cS\u00ed, se sabe que torturaban en el s\u00f3tano. Pero fue muchas cosas m\u00e1s. La casa de verano es de los ricos estos, que <em>bytheway<\/em> son los due\u00f1os de todos los quesos que te comiste anoche, as\u00ed que al Mal ya lo ten\u00e9s incorporado\u201d (p. 129). Este lugar se encuentra en ruinas, aunque a\u00fan quedan restos de su esplendor de influencia europea. Tambi\u00e9n quedan algunos rastros como si all\u00ed viviera alguien, o como si fuera visitado con regularidad. Mateo y el narrador encuentran ropa usada que bien podr\u00eda haber pertenecido a gente que ya est\u00e1 muerta. Mateo se pone una blusa vieja y enseguida suceden cosas siniestras como la presencia de un hombre calvo que los ataca en medio de muchas camas donde se escucha el llanto de gente que no se puede ver: \u201cMir\u00e9 alrededor: hab\u00eda muchas, como en un dormitorio comunitario de un orfanato o de una prisi\u00f3n. O de una sala de torturas. Mateo estaba medio desmayado, pero el hombre no dej\u00f3 de pegarle y, cuando por fin pude moverme y corr\u00ed, me ca\u00ed al piso. Ten\u00eda los pies atados\u201d (p. 134). Este hombre calvo demuestra su resistencia para provocar el mal sin importar rebanarse una oreja, la nariz o la comisura de los labios s\u00f3lo para mostrar una mayor sonrisa llena de sangre. Todo es grotesco y terror\u00edfico. Parece un mal sue\u00f1o o algo imaginado, pero no es as\u00ed, sobre todo con el sonido de las hienas a lo lejos en medio de una inesperada oscuridad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cDiferente colores hechos de l\u00e1grimas\u201d,llama la atenci\u00f3n el ep\u00edgrafe del poema \u201cAbsoluta\u201d de C\u00e9sar Vallejo donde sobresale el verso: \u201c\u00a1Ay, la llaga en color de ropa antigua!\u201d. Todo empieza cuando una mujer, due\u00f1a de una tienda de ropa vintage, visita una casa decadente pero acaudalada que ofrece ropa usada. All\u00ed conoce a un anciano llamado No\u00e9 Seidel que a\u00fan guarda los vestidos de su esposa fallecida: \u201cTen\u00edan el olor de su mujer, eran su presencia encerrada en un ropero, no quer\u00eda volver a sacarlas buscando un aroma que se perd\u00eda con los a\u00f1os, no quer\u00eda ver en el espejo, de reojo, su fantasma acomodando la cintura y frunciendo la nariz si no estaba conforme: No quer\u00eda pasar lo que le quedaba de vida con ella. Hab\u00eda m\u00e1s vestidos, pero los iba a regalar a familiares o donar al Museo del Vestido que estaba muy interesado\u201d (p. 142). Una vez que la narradora tiene posesi\u00f3n de algunos vestidos y otras joyas, se junta con sus otras amigas y socias s\u00f3lo para averiguar m\u00e1s sobre la antigua due\u00f1a, de quien llegan a saber que se llamaba Susana Swanson, que era muy rica, que muri\u00f3 de c\u00e1ncer, y que le fue infiel a su marido con un m\u00e9dico pobre, pues tambi\u00e9n logran conocer una antigua noticia sobre un ataque violento ocasionado por el empresario No\u00e9 Seidel en los a\u00f1os ochenta. Sin tomar en cuenta esta informaci\u00f3n, las tres amigas se prueban los vestidos y encuentran que una de estas piezas les produce diferentes cortes, heridas y golpes que nunca hab\u00edan tenido en el cuerpo. Se asustan, se quitan la prenda y lloran de miedo. Intentan serenarse y piensan que esto s\u00f3lo les pasa a ellas, que quiz\u00e1 no suceda con sus clientas, pero lo siniestro llega a manifestarse en toda su dimensi\u00f3n. Esto queda confirmado con un correo del anciano donde les muestra su desprecio tan igual como lo hac\u00eda con su difunta esposa. Tambi\u00e9n se confirma con el arrebato de la narradora s\u00f3lo para provocar un mayor espanto. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLa mujer que sufre\u201d, una mujer hipocondriaca siente al mismo tiempo curiosidad sobre algunas enfermedades. Mientras m\u00e1s graves o extra\u00f1as sean, mayor es su inter\u00e9s, pues es evidente su gusto hacia estas afecciones de las que siempre escucha con atenci\u00f3n: \u201cAlg\u00fan hijo de su madre mand\u00f3 una cadena para una pibita que ten\u00eda una enfermedad en la piel. No me acuerdo el nombre entero, pero algo con gangrena. Las fotos, no sab\u00e9s. Ten\u00eda agujeros por todos lados. Llagas. No me la olvido m\u00e1s\u201d (p. 156). Se suma la constante presencia de otra mujer que se muestra como una intrusa, muy parecida a un fantasma, y que, adem\u00e1s, tiene la peculiaridad de que siempre sufre. \u201cNo entr\u00f3 al foro de hombres con c\u00e1ncer, no era lo mismo. Todav\u00eda el chico no hab\u00eda hecho una aparici\u00f3n en su casa. A lo mejor no estaba ah\u00ed. La mujer que sufr\u00eda ten\u00eda enfermeros en su casa\u201d (p. 168). \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cCementerio de heladeras\u201d, una mujer recuerda sus juegos de infancia que se convirtieron en algo grave. Todo ocurri\u00f3 en un lugar sombr\u00edo llamado como el t\u00edtulo del cuento. En este sitio ocurren otros hechos macabros como la vez en que lleg\u00f3 un hombre cargando a su hijo degollado: \u201cUn hombre, dec\u00edan, lleg\u00f3 al cementerio de heladeras con su hijo en brazos, un chico de seis a\u00f1os, degollado. Un sereno lo encontr\u00f3 y el hombre dijo que ven\u00eda a enterrarlo. El cuerpo del chico ten\u00eda mutilada la mano derecha: el padre, se contaba, le hab\u00eda cortado todos los dedos, que guardaba en el bolsillo de la campera\u201d (p. 175). Y aquello que fue tan grave en la ni\u00f1ez de la mujer queda como un remordimiento. Este \u00faltimo sentimiento la persigue desde que ten\u00eda trece a\u00f1os hasta pasado los cuarenta. Se incluyen las preguntas que recibe para intentar explicar lo que se considera ins\u00f3lito: \u201cY despu\u00e9s, como pasa siempre, alguien pregunt\u00f3 sobre si hab\u00edamos visto algo sobrenatural o vivido una experiencia de mucho miedo\u201d (p. 183). Ella regresa al lugar de los hechos para intentar resarcir en algo el delito cometido sin saber que la espera una experiencia que se convertir\u00e1 en algo escalofriante.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cUn artista local\u201d, una joven pareja de esposos sin hijos viaja a un pueblo llamado General Moore que se encuentra semiabandonado por culpa de la falta de trenes. All\u00ed ser\u00e1n testigos de una serie de hechos como observar el santuario que se le hace a una mujer cuya historia se centra en haber dado de lactar a su beb\u00e9 a\u00fan despu\u00e9s de muerta: \u201c\u00bfTe gusta ella, la santa? No, confes\u00f3 Ivana. Se acerc\u00f3 a mirar de cerca la imagen y frunci\u00f3 la nariz. Cuando la hacen as\u00ed, especialmente, medio verdosa para dejar claro que ella est\u00e1 muerta y el beb\u00e9 sigue vivo, tomando la leche podrida de su teta, es peor\u201d (p. 191). En su estad\u00eda tambi\u00e9n se menciona la pandemia y sus consecuencias, entre ellas, una mayor desolaci\u00f3n en el pueblo. Sin embargo, se puede observar la exposici\u00f3n de un artista local que resulta singular, lo que resulta atractivo para la pareja, sobre todo para la protagonista, raz\u00f3n para querer conocerlo sin saber el riesgo que corren con ello: \u201cEl hechizo se rompi\u00f3 cuando una de las tres viejas cerr\u00f3 la puerta. Hizo un ruido desproporcionado, como si fuese metal. Como de b\u00f3veda de banco. Y dentro las voces sonaban como en una iglesia, como la iglesia que faltaba en ese pueblo. Ivana escuch\u00f3 que Lautaro lloraba y le dec\u00eda: no me escuchaste, no me escuchaste. Ivana por fin encontr\u00f3 los ojos de Lautaro, que estaban desenfocados\u201d (p. 206). Asombra que lo monstruoso se manifiesta para dar paso a un final que no se espera, o que no se puede creer por el grado de espanto.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/mariana-enriquez-1024x594.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1429\" width=\"520\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/mariana-enriquez-1024x594.jpeg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/mariana-enriquez-300x174.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/mariana-enriquez-768x445.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/mariana-enriquez-1200x696.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/mariana-enriquez.jpeg 1500w\" sizes=\"(max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><figcaption><strong>Mariana Enr\u00edquez<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En \u201cOjos negros\u201d, uno de los mejores y m\u00e1s terror\u00edficos, bastante preciso para dar fin a este libro,se cuenta la historia de una mujer que trabaja para una ONG atendiendo a gente sin recursos. Este trabajo lo hace en grupo. Tiene como compa\u00f1era a una muchacha bastante empe\u00f1osa llamada Flora. Ellas salen a la calle de noche junto a un conductor de apelativo \u201cChapa\u201d. Los tres atienden brindando comida, abrigo y consejos a los m\u00e1s pobres sin dejar de tener cuidado ante los peligros que se puedan presentar: \u201cNo todo era dulce y pobre gente buena: un par de hijos de puta violaban de noche o toqueteaban, hab\u00eda algunas brujas bien temibles que, yo sab\u00eda, hac\u00edan trabajos detr\u00e1s de la palmera, y estaban los perturbados que uno pod\u00eda entender y compadecer, pero adem\u00e1s de cortarse ellos mismos, los brazos por lo general, muchas veces empezaban peleas que terminaban con heridos\u201d (p. 214). Y no s\u00f3lo se trata del posible peligro con la gente con la que tienen contacto, sino tambi\u00e9n de los lugares que visitan, la mayor\u00eda con pasados sombr\u00edos o tenebrosos, y donde siempre suceden cosas raras, como el caso de un antiguo cuartel, en clara referencia a lo sucedido en la dictadura militar: \u201cSe contaban demasiadas historias de esos lugares. Algunas violentas, otras paranormales. Dec\u00edan que uno de los lugares era un excuartel. Flora, que conoc\u00eda bien la ciudad, aunque viv\u00eda en provincia, dec\u00eda que no, que el cuartel estaba cerca pero no era el predio que se usaba como refugio. Lo que s\u00ed: la morgue estaba al lado. Muchos hablaban de manos que los tocaban de noche. Qu\u00e9 diferencia hab\u00eda entre una mano fantasma y los peligros de la intemperie real, me preguntaba yo, pero no dec\u00eda nada\u201d (p. 215). Una noche, justo despu\u00e9s de finalizar su trabajo, y ya dentro de la camioneta donde realizan los despachos, se les aparecen dos ni\u00f1os de aspecto extra\u00f1o, pues parecen de otro tiempo, demasiados pulcros y con una forma de hablar nada relacionada a la calle. Estos dos ni\u00f1os se presentan como dos seres fantasmales que luego tomar\u00e1n un aspecto monstruoso: \u201cEntonces el m\u00e1s grande levant\u00f3 la cara y le vi los ojos. Eran negros. No hab\u00eda escler\u00f3tica, ni pupila, ni iris; eran relucientes y de obsidiana. Como si estuviese ensayado, el otro tambi\u00e9n levant\u00f3 la cabeza. Ten\u00eda dos huecos negros donde deb\u00edan estar los ojos, pero los agujeros reflejaban las luces y me reflejaban a m\u00ed\u201d (p. 219). \u201cFlora y yo nos asomamos. Ella, solo por sostener su berrinche de superiora moral, dijo que le parec\u00edan perros. Eran los chicos. En cuatro patas. Pero no corr\u00edan como primates: eran ara\u00f1as veloces, los culos flacos para arriba, nada humano en sus movimientos\u201d (p. 220). Lo peor es que este peligro se transforma en una amenaza que mantiene en vilo al lector, y tambi\u00e9n a los personajes, sobre todo al intuir aquello tan terrible que va a suceder.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, se confirma que este libro de cuentos es m\u00e1s que formidable. Es uno de los mejores de la producci\u00f3n de Mariana Enr\u00edquez junto con <em>Las cosas que perdimos en el fuego<\/em>. Tambi\u00e9n se puede decir que es uno de los libros m\u00e1s importantes que han aparecido este a\u00f1o, raz\u00f3n por lo que se celebra y se disfruta. Por eso mismo se recomienda su lectura. De ah\u00ed la necesidad de explayar este texto s\u00f3lo para demostrar el entusiasmo por estos cuentos tan bien logrados que es mejor no leerlos de noche. Una \u00faltima recomendaci\u00f3n: existe una <em>playlist<\/em> elaborada por la misma autora a partir de las canciones que se mencionan al final del libro en la parte de los agradecimientos y que se puede escuchar en el siguiente enlace:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Spotify Embed: Un lugar soleado para gente sombr\u00eda\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"352\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/playlist\/1XOdIdqCVFhDqVlUqD0bW3?si=f7e4b78b347447e5&#038;utm_source=oembed\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Mariana Enr\u00edquez<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Un lugar soleado para gente sombr\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Anagrama, 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mal que acecha Por Omar Guerrero Un lugar soleado para gente sombr\u00eda (Anagrama, 2024) es el tercer libro de cuentos de Mariana Enr\u00edquez (Buenos Aires, 1973). 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