{"id":1403,"date":"2024-03-16T11:43:48","date_gmt":"2024-03-16T16:43:48","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1403"},"modified":"2024-03-16T11:43:48","modified_gmt":"2024-03-16T16:43:48","slug":"resena-volver-a-yvetot-2023-de-annie-ernaux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/03\/16\/resena-volver-a-yvetot-2023-de-annie-ernaux\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Volver a Yvetot  (2023) de Annie Ernaux"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Formas de volver a Ernaux<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A menudo, cuando se habla sobre los lugares de origen y su influencia sobre la obra narrativa, hay convenciones aceptadas, t\u00e1citas y comunes a la mayor\u00eda de los escritores. Se mencionan dichos lugares como aquellos donde los sentimientos entran en conflicto. Hace falta buscar una distancia ideal para narrar sobre estos. Se habla de que la ficci\u00f3n solo surge en el exilio: cualquier cercan\u00eda puede resultar inf\u00e9rtil para el desplegar del genio art\u00edstico.\u00a0 La mayor\u00eda de respuestas busca evitar el confesionalismo, con temor de que cualquier exceso de subjetividad se perciba como una negaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n de quien escribe. Se recrea el lugar de origen desde el horizonte, sin trazos definidos. Se crean personajes, ciudades enteras se vuelven a fundar desde la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Volver-a-Yver-666x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1404\" width=\"512\" height=\"786\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Volver-a-Yver-666x1024.jpeg 666w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Volver-a-Yver-195x300.jpeg 195w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Volver-a-Yver-768x1180.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Volver-a-Yver-999x1536.jpeg 999w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Volver-a-Yver.jpeg 1041w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Volver a Yvetot<\/em> (Ediciones UDP, 2023) es un libro que busca resolver estas cuestiones desde un acercamiento distinto. No desde la ficci\u00f3n sino desde una serie de diarios, cartas, fotograf\u00edas y discursos. Una miscel\u00e1nea a trav\u00e9s de la cual Annie Ernaux (Lillebonne, 1940) se sumerge en las profundidades de la obra propia y nos presenta una variedad de reflexiones en torno a su pueblo natal, el mismo que se percibe como un entra\u00f1able personaje m\u00e1s en muchos de sus libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Annie Ernaux regresa a Yvetot con una autopercepci\u00f3n distinta: se reconoce escritora. Y ah\u00ed no cambia s\u00f3lo ella, sino tambi\u00e9n Yvetot. Pasa de ser el pueblo hist\u00f3rico, ex territorio b\u00e9lico, a concebirse como uno literario: el Yvetot de Annie Ernaux. Su observadora ha cambiado. Muchas personas pueden vivir en ciudades, pero son pocos los capaces de transformar este hecho en literatura, llev\u00e1ndolos a afirmar: \u201cescribo, pues he vivido. Si no lo escribo, desaparece\u201d (o desaparece uno con \u00e9l). Al margen de si lo escrito es publicado con la etiqueta de \u201cficci\u00f3n\u201d o \u201cmemorias\u201d, o, en el caso de Annie Ernaux, y seg\u00fan menciona Alan Pauls en el pr\u00f3logo del libro: \u201cuna escritura de vida donde confluyen autobiograf\u00eda, etnograf\u00eda, documento, sociolog\u00eda de \u00e9poca, cr\u00f3nica de la vida cotidiana\u201d (p. 14). Algo es definitivo: cuando la escritura (o la escritora) \u201ctoca\u201d algo, lo transforma para siempre. La escritora se convierte en una suerte de Midas paisaj\u00edstico, pues todo lo que su escritura toque ser\u00e1 cristalizado en el momento, perennizado al instante. En Yvetot la vida cotidiana contin\u00faa, pero en los libros de Ernaux se encuentran los di\u00e1logos que absorbi\u00f3 en la infancia: las charlas de taberna, los chismes del vecindario, las adivinanzas, las canciones. <em>Volver a Yvetot<\/em> da cuenta de la existencia de un espacio pre-literario que, en encuentro con la subjetividad sensible de una infancia solitaria, comienza a gestar en ella un oficio, una vocaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cA diferencia de las tiendas modernas del centro, aqu\u00ed no hab\u00eda gente an\u00f3nima, cada cliente cargaba con una historia familiar, social, incluso sexual, que se contaba veladamente en el almac\u00e9n y de la que yo, por supuesto, no me perd\u00eda una sola miga.\u201d<\/em> (p. 37)<\/p>\n\n\n\n<p>En este libro podemos notar c\u00f3mo existe en Ernaux un extra\u00f1amiento del mundo, una relaci\u00f3n de extranjeridad entre ella y su pueblo natal, una que pasa, primero, por la verg\u00fcenza, por ser muy pobre o no provenir de una familia de modales refinados (\u201c\u2026 esa escena funda mi sentimiento de verg\u00fcenza, mi verg\u00fcenza social\u201d). Luego, al elegir una vida intelectual, una asimilaci\u00f3n de conocimientos que la separar\u00edan para siempre de la manera de pensar de las personas con las que creci\u00f3, dibujando una frontera que el posterior \u00e9xito alcanzado como escritora termin\u00f3 por demarcar pues \u201c\u2026 supon\u00eda una ruptura con mi cultura de origen y una adhesi\u00f3n a la cultura dominante\u201d (p. 117). Pese a esto, el ser consciente de esta divisi\u00f3n solo afianza en ella la voluntad de continuar narrando, con la mayor precisi\u00f3n posible, aquellas historias que marcaron tempranamente su subjetividad de escritora. Una voz precoz que, en las p\u00e1ginas de su diario a los 23 a\u00f1os, terminar\u00eda por admitirse a s\u00ed misma: \u201cya nunca podr\u00e9 estar mucho tiempo sin escribir\u201d (p. 98).<\/p>\n\n\n\n<p>Ernaux da cuenta de las brechas econ\u00f3micas y de clase que hay no solo en el acto de leer sino en la posibilidad de acceder a los libros. As\u00ed, describe su juventud provincial como una marcada por \u201c\u2026 el intento por todos los medios de conseguir libros, que por entonces eran muy caros\u201d (p. 45), as\u00ed como la prioridad de averiguar cuanto antes la importancia de cada libro, cl\u00e1sico o contempor\u00e1neo pues \u201cno es posible leerlo todo y yo [ella] sab\u00eda que <em>no todo era bueno<\/em>\u201d (p. 45). Para Ernaux, la musa no era una persona, era su etnia. Una idea de raza que retoma, como escritora ya laureada, al ser entrevistada por una acad\u00e9mica que hizo una tesis sobre su obra: \u201cEs quiz\u00e1s, as\u00ed como he vengado a mi raza, mediando entre la opacidad del mundo social y la gente que me le\u00eda, la he vengado simb\u00f3licamente\u201d (p. 118).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la marca del lugar de origen sobre la escritura propia? A menudo, cierto tipo de cr\u00edtica literaria vuelve sobre los pasos del escritor cual investigador privado elaborando el perfil de alg\u00fan sospechoso. Esta cr\u00edtica se aplaude a s\u00ed misma al afirmar \u201che aqu\u00ed la clave\u201d, tras encontrar cierta similitud entre un paisaje descrito en un libro y un lugar real. Establece analog\u00edas entre los personajes de ficci\u00f3n y personas a las que quien escribe conoci\u00f3 en alg\u00fan momento de su vida. En el caso de la obra de Ernaux, este tipo de acercamiento ser\u00eda un desprop\u00f3sito. La mayor parte de sus libros suele tener una declaraci\u00f3n inicial que anticipa lo que ser\u00e1 narrado, diferentes variantes de la misma idea: Esto viv\u00ed, esto soy yo. Acaso la declaraci\u00f3n m\u00e1s contundente es la frase que abre <em>La verg\u00fcenza<\/em>: \u201cMi padre intent\u00f3 matar a mi madre un domingo de junio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus textos, la escritura recurre a la pulcritud, apuesta por la sobriedad del estilo, pero, por encima de esto, apela a la verdad como recurso literario. Bajo esta perspectiva, los datos que asumimos relevantes de la vida de la escritora, como el hecho de vivir en Yvetot, si abort\u00f3 o si tuvo un amante, se vislumbran nimios, f\u00fatiles. Sus vivencias no son \u2013no pueden ser\u2013 el eje de su relevancia art\u00edstica, sino que esta radica en c\u00f3mo transform\u00f3 todas esas experiencias en literatura. De este modo, asumir como dogma lo que la Academia Sueca destac\u00f3 al otorgarle al premio Nobel (\u00abel coraje y la agudeza cl\u00ednica con la que descubre las ra\u00edces, los extra\u00f1amientos y las restricciones colectivas de la memoria personal\u00bb) pierde de vista un elemento que transcurre a lo largo de su obra y que, al tratarse sobre ella misma, da cuenta de una transfiguraci\u00f3n esencial: el devenir escritora. Un proceso extraordinario del cual, gracias a apuestas como las de Ernaux, tenemos un registro con los hechos y pensamientos que acompa\u00f1aron este develamiento. Casi en tiempo real, somos testigos del forjamiento de las emociones que modelan su obra. Si Dostoievski es el escritor que mejor retrata la culpa, Annie Ernaux es una escritora que ha consagrado sus libros a examinar la verg\u00fcenza: su origen, sus silencios, sus quietas consecuencias. Esto ya le merece un lugar especial el canon actual.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Annie-Ernaux-001.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1405\" width=\"511\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Annie-Ernaux-001.jpg 500w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Annie-Ernaux-001-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 511px) 100vw, 511px\" \/><figcaption><strong>Annie Ernaux<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo volver? Como escritora, hay diferentes caminos. O se vuelve como alguien com\u00fan o como una celebridad. Y los lectores tambi\u00e9n tenemos elecci\u00f3n sobre c\u00f3mo volvemos a la obra de nuestros escritores favoritos<strong>.<\/strong> Luego del deslumbramiento inicial, uno tiene la capacidad de elegir su propia cronolog\u00eda: o se respeta la existente, comenzando a leer los libros en el orden en el que fueron publicados, o se crea una propia, distinta. En lo personal, dejo que el paso de los d\u00edas, las circunstancias de la vida o el mero azar decidan qu\u00e9 libro ser\u00e1 el siguiente. Para el caso particular de Annie Ernaux, una escritora con una obra cuantiosa, de libros en su mayor\u00eda breves, este libro vendr\u00eda a ser un <em>buen<\/em> volver. La particularidad del libro, su car\u00e1cter inclasificable, fragmentario, hace que sea un volver l\u00fadico. Un volver que invita a reflexionar sobre la obra de la escritora para disfrutarla acompa\u00f1ada de una expl\u00edcita declaraci\u00f3n de intenciones: estoy aqu\u00ed \u2013vuelvo aqu\u00ed as\u00ed\u2013 por mis libros. Y como lectores, por este libro, volvemos a ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Annie Ernaux<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Volver a Yvetot<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Ediciones Universidad Diego Portales, 2023,123 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Pr\u00f3logo y traducci\u00f3n de Alan Pauls<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Formas de volver a Ernaux Por Eliana Del Campo A menudo, cuando se habla sobre los lugares de origen y su influencia sobre la obra narrativa, hay convenciones aceptadas, t\u00e1citas y comunes a la mayor\u00eda de los escritores. Se mencionan dichos lugares como aquellos donde los sentimientos entran en conflicto. Hace falta buscar una distancia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,12,1,9],"tags":[439,526,219,609],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1403"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1403"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1403\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1406,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1403\/revisions\/1406"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}