{"id":1399,"date":"2024-03-12T19:45:29","date_gmt":"2024-03-13T00:45:29","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1399"},"modified":"2024-03-12T19:45:29","modified_gmt":"2024-03-13T00:45:29","slug":"resena-acceso-no-autorizado-2011-de-belen-gopegui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/03\/12\/resena-acceso-no-autorizado-2011-de-belen-gopegui\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Acceso no autorizado (2011) de Bel\u00e9n Gopegui"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Resignaci\u00f3n y resistencia<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs posible mantener la conciencia tranquila cuando se ejerce la pol\u00edtica? \u00bfC\u00f3mo? \u00bfC\u00f3mo resistir un sistema de gobierno programado para ahogar cualquier iniciativa que amenace la acumulaci\u00f3n de la riqueza de quienes ya son due\u00f1os de ella? Bel\u00e9n Gopegui (Madrid, 1963) erige su novela <em>Acceso no autorizado<\/em> en dos conceptos clave: resignaci\u00f3n y resistencia.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/accesonoautorizado.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1400\" width=\"502\" height=\"858\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/accesonoautorizado.jpeg 552w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/accesonoautorizado-175x300.jpeg 175w\" sizes=\"(max-width: 502px) 100vw, 502px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Acceso no autorizado<\/em> es un retrato pol\u00edtico que deja entrever el car\u00e1cter inercial del quehacer gubernamental, as\u00ed como la poca o nula libertad en la toma de decisiones. En esta historia no hay lugar para el idealismo. La narraci\u00f3n cierra la ventana a cualquier aire de cambio que intenta colarse. Todo est\u00e1 ya programado, el sistema se defiende. Es en esos momentos donde la resignaci\u00f3n y la culpa \u2013aunadas en el personaje de la vicepresidenta de Espa\u00f1a\u2013 aparecen, crecen, se desbordan y buscan una salida, una filtraci\u00f3n a trav\u00e9s de las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela superpone muchas acciones que suceden en simult\u00e1neo, pero sobre las que destaca una en particular: la vicepresidenta de Espa\u00f1a comunic\u00e1ndose por su computadora con un <em>hacker<\/em>. Una hoja en blanco a la que acude cual or\u00e1culo a expresarle sus temores, sus miedos, sus remordimientos y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no, a disfrutar del placer del coqueteo c\u00f3mplice. Confiar en un desconocido, del que no se conoce m\u00e1s que las palabras que escribe, podr\u00eda ser considerado como irracional, pero \u00bfqu\u00e9 tanto lo es en realidad?, se pregunta la protagonista. Con c\u00edrculos pol\u00edticos contaminados de traiciones y pullas, y una red de comunicaciones pinchado por completo, la idea de confiar en un an\u00f3nimo no resulta tan descabellada<\/p>\n\n\n\n<p>Gopegui pone su prosa al servicio del sentido de la urgencia de lo que est\u00e1 contando. El accionar de sus protagonistas (la vicepresidenta y el abogado devenido en <em>hacker<\/em>), determinado por situaciones de presi\u00f3n p\u00fablica, paranoia, conspiraciones y lealtades movibles, se transmite adecuadamente con frases y di\u00e1logos cortos, austeros. El lenguaje usado dosifica las reflexiones y las cavilaciones, sin restarles densidad, como se puede apreciar en l\u00edneas como las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u2026<em>nos saludamos entre nosotros, sonre\u00edmos, nuestra presencia afirma que estamos satisfechos con las cartas recibidas, que estas reglas de juego nos parecen bien; llegado el momento, matar\u00edamos, s\u00ed, matar\u00edamos, pero no para cambiarlas sino para que todo siga como ahora, aunque sepamos y, no podemos negarlo, lo sabemos, que bastar\u00eda un empuj\u00f3n para mandarnos al abismo de los desatendidos, los sospechosos, los tristes, los que no tienen horizonte. Esperamos morir sin que eso ocurra, y nos llamar\u00e1n socialdem\u00f3cratas y sonreiremos, y nos parecer\u00e1 bien<\/em>\u00bb. (p. 263)<\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>\u00bfNo es revelador que el \u00fanico gesto verdaderamente significativo de un pol\u00edtico occidental, el \u00fanico momento en que parece mostrarse como individuo que se atiene a unos principios y no fluye en la corriente, sea la dimisi\u00f3n? \u00bfNo dice esto que el rechazo ser\u00eda el \u00fanico espacio para el factor humano en nuestras democracias<\/em>?\u00bb. (p. 313)<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Acceso no autorizado<\/em>, el lector siente empat\u00eda por la comunidad de los <em>hackers<\/em> porque no le temen al fracaso social dado que ya viven en \u00e9l. Sus acciones de reprogramaci\u00f3n tienen un aire de resistencia y revoluci\u00f3n, silenciosa y l\u00fadica. Importa, s\u00ed, el dinero, el poder comer a diario, porque muerto ya no da tanta gracia invadir la computadora de otros:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Los putos ricos son libres, es lo que m\u00e1s me jode. Los putos ricos inspiran admiraci\u00f3n porque se pueden permitir jug\u00e1rsela, decir que no, dejar un trabajo, que m\u00e1s les da si no lo necesitan para vivir<\/em>\u201d. (p. 157)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay m\u00e1s que eso. Hay un sentido de contrapoder tecnol\u00f3gico (y, tambi\u00e9n, econ\u00f3mico social) en el hecho de resistir y lograr dar algunos golpes inform\u00e1ticos: mucha adrenalina y la posibilidad de nivelar el juego, al menos en la dimensi\u00f3n de lo virtual, pero con consecuencias en el mundo real. Inmiscuirse en los c\u00edrculos de las \u00e9lites del poder e intervenir en esferas a las que por otros medios nunca se ser\u00eda invitado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/gopegui.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1401\" width=\"416\" height=\"519\"\/><figcaption><strong>Bel\u00e9n Gopegui<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo lidiar con un tejido social donde la avaricia corporativa ha encumbrado a la indolencia como su eje? \u00bfC\u00f3mo se despierta uno con la consigna de querer sobrevivir al d\u00eda, sin certeza alguna sobre lo que vendr\u00e1 el siguiente? La novela de Gopegui muestra caminos para subvertir la abulia diaria a trav\u00e9s del accionar de estos guerrilleros inform\u00e1ticos. \u201c<em>Cuando no se le habla a nadie, \u00bfa qui\u00e9n se le habla? Las palabras son c\u00f3digo, existen para ser intercambiadas<\/em>\u201d (p. 270) se dice en la novela y ah\u00ed se encuentra la clave para resistir y dar pelea: el lenguaje. \u00bfQu\u00e9 son los c\u00f3digos de programaci\u00f3n sino un lenguaje? \u00bfY qu\u00e9 es este sino un campo en constante evoluci\u00f3n? Uno cuya reciente aparici\u00f3n da la oportunidad de hacerle frente a los due\u00f1os del tablero. Alterar la sintaxis para alterar la realidad. He ah\u00ed no solo una propuesta subversiva, sino tambi\u00e9n un estilo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Bel\u00e9n Gopegui<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Acceso no autorizado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Literatura Mondadori, 2011, 316 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resignaci\u00f3n y resistencia Por Sebasti\u00e1n Uribe \u00bfEs posible mantener la conciencia tranquila cuando se ejerce la pol\u00edtica? \u00bfC\u00f3mo? \u00bfC\u00f3mo resistir un sistema de gobierno programado para ahogar cualquier iniciativa que amenace la acumulaci\u00f3n de la riqueza de quienes ya son due\u00f1os de ella? 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