{"id":1393,"date":"2024-03-10T01:34:43","date_gmt":"2024-03-10T06:34:43","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1393"},"modified":"2024-03-10T19:41:33","modified_gmt":"2024-03-11T00:41:33","slug":"resena-en-agosto-nos-vemos-2024-de-gabriel-garcia-marquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/03\/10\/resena-en-agosto-nos-vemos-2024-de-gabriel-garcia-marquez\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: En agosto nos vemos (2024) de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>El acontecimiento literario de la d\u00e9cada<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>En agosto nos vemos<\/em> (Random House, 2024) es la esperada novela in\u00e9dita de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1927-2014). Y digo que era \u201cesperada\u201d porque ya se hab\u00eda anunciado su existencia en 1999. Ese a\u00f1o Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez ley\u00f3 un fragmento de este proyecto a\u00fan incipiente en la Casa de Am\u00e9rica de Madrid en un foro donde estuvo acompa\u00f1ado por Jos\u00e9 Saramago. D\u00edas despu\u00e9s de este encuentro entre los dos Premios Nobel de Literatura se public\u00f3 un adelanto en el diario <em>El Pa\u00eds<\/em> de Espa\u00f1a a modo de exclusiva. A partir de esa fecha sus lectores reclamaban esta nueva creaci\u00f3n que qued\u00f3 relegada primero con la publicaci\u00f3n de sus memorias <em>Vivir para contarla<\/em> en 2002 y despu\u00e9s en 2004 con la que hasta hace unos d\u00edas era considerada su \u00faltima novela: <em>Memoria de mis putas tristes<\/em>. Todo indicaba que despu\u00e9s de estas publicaciones llegar\u00eda la tan anunciada nueva novela, pero en su lugar sali\u00f3 a la luz en 2010 una recopilaci\u00f3n de sus textos de no ficci\u00f3n titulado <em>Yo no vengo a decir un discurso<\/em>. Lo que vino despu\u00e9s fue la noticia de la senectud del Nobel colombiano con todos los problemas que acarrea junto a un completo hermetismo por parte de su familia, sobre todo del autor y su esposa, hasta que lleg\u00f3 el momento de su muerte en 2014. A partir de lo ocurrido ese triste 17 de abril de ese mismo a\u00f1o se pod\u00eda deducir que lo no publicado quedar\u00eda por siempre guardado en los archivos de la Universidad de Texas en Austin, lugar donde reposan todos sus documentos. Es decir, para quienes a\u00fan recordaban la menci\u00f3n de esta novela o proyecto s\u00f3lo les quedaba la opci\u00f3n de viajar a esta universidad, tramitar todos los permisos para acceder a estos archivos y as\u00ed poder revisar o leer lo que qued\u00f3 s\u00f3lo como un proyecto que el mismo Gabo calific\u00f3 como fallido: \u00abEste libro no sirve. Hay que destruirlo\u00bb (p.8), seg\u00fan confiesan sus hijos Rodrigo y Gonzalo Garc\u00eda Barcha en el pr\u00f3logo de este nuevo t\u00edtulo que ya ha despertado el debate de si debi\u00f3 haberse publicado a pesar de la sentencia final de su autor. Lo cierto, o lo raro, es que Gabo no lo destruy\u00f3. Quiz\u00e1 no lo hizo con la esperanza de mejorarlo en sus ansias de perfeccionamiento, s\u00f3lo que el tiempo y la lucidez no se lo permitieron. En este pr\u00f3logo sus hijos explican las razones de por qu\u00e9 procedieron ir en contra de la decisi\u00f3n de su padre, adem\u00e1s de pedirle las debidas disculpas. Lo hicieron s\u00f3lo para anteponer el reclamo de sus lectores, que son millones, entre los que se incluyen grandes personalidades como presidentes, actores y cantantes. Y, por qu\u00e9 no, parte de esta iniciativa es brindar un aporte que sea relevante para la literatura escrita en espa\u00f1ol. Es obvio que una de las razones por la que no se public\u00f3 fue la falta de facultades propias de la senectud de Gabo surgido despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de <em>Yo no vengo a decir un discurso<\/em> en 2010. Esta fecha coincide con el testimonio que brinda el editor Crist\u00f3bal Pera en la parte final del libro donde no s\u00f3lo cuenta los antecedentes de esta novela in\u00e9dita, sino que tambi\u00e9n se detalla su contexto sin dejar de mencionar nombres tan importantes como Carmen Balcells, agente literaria de Garc\u00eda M\u00e1rquez, M\u00f3nica Alonso, secretaria del Premio Nobel, y los editores Claudio L\u00f3pez Lamadrid y Gary Fisketjon. Y a pesar de estas justificaciones, que tal vez sigan siendo cuestionadas, sobre todo mientras no se lea la novela; lo que ya no puede cuestionarse es el valor que posee para el benepl\u00e1cito de sus lectores que, al leerla (o devorarla), terminar\u00e1n confirmando que esta publicaci\u00f3n s\u00ed es un aporte para las letras latinoamericanas como sucede con todo el legado del Premio Nobel colombiano. Quiz\u00e1s no tenga el nivel de novelas como <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> o <em>El amor en los tiempos del c\u00f3lera<\/em>, pero lo que no se puede discutir es que tiene su estilo inconfundible.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/en_agosto_nos_vemos_-_portada.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1394\" width=\"421\" height=\"689\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/en_agosto_nos_vemos_-_portada.jpeg 322w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/en_agosto_nos_vemos_-_portada-183x300.jpeg 183w\" sizes=\"(max-width: 421px) 100vw, 421px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La novela es corta. Se lee r\u00e1pido. Mejor dicho, se devora. Consta de seis cap\u00edtulos. Trata sobre la historia de una mujer de cuarenta y seis a\u00f1os llamada Ana Magdalena Bach que cada mes de agosto, d\u00eda 16 de este mes, para ser precisos, viaja a una isla del caribe para visitar la tumba de su madre, quien antes de morir pidi\u00f3 ser enterrada en ese lugar. Ana Magdalena le lleva gladiolos a su tumba, pues su progenitora detestaba las rosas. Sus visitas no son prolongadas. Duran apenas dos d\u00edas. Por lo com\u00fan, ella va al cementerio en la ma\u00f1ana y el resto de la tarde y la noche del primer d\u00eda se la pasa contemplando el paisaje caribe\u00f1o hasta que llega el d\u00eda siguiente en la ma\u00f1ana cuando le toca partir en el mismo transbordador que la lleve de regreso a su ciudad donde vive con su esposo llamado Domenico Amar\u00eds y sus dos hijos, uno var\u00f3n de veintid\u00f3s a\u00f1os, que tambi\u00e9n es m\u00fasico como su padre, y la menor llamada Micaela de dieciocho a\u00f1os que quiere ser monja a pesar de estar enamorada de una trompetista de jazz que se caracteriza por ser mulato y con el que confiesa haber tenido intimidad (todo indica que las mujeres aqu\u00ed presentan otra condici\u00f3n). En esas horas libres, sobre todo las nocturnas, Ana Magdalena se comporta de una manera muy distinta a su vida de casada. Se le presenta como una mujer libre de prejuicios que s\u00f3lo se gu\u00eda por sus impulsos y deseos quedando a relucir lo er\u00f3tico. Y a partir de estos actos quedar\u00e1 el recuerdo de una serie de hombres a los que ni siquiera llega a saber su nombre. Con este comportamiento es imposible no relacionarlo con la \u00faltima etapa de la vida de Fermina Daza cuando en su senectud decide ya no reprimir sus deseos ante las propuestas de Florentino Ariza. Tambi\u00e9n tiene similitudes con Pilar Ternera, por la variedad de amantes que aborda. Incluso hasta con Angela Vicario sin necesidad de mostrar verg\u00fcenza ni mucho menos ajusticiar a nadie.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/gabo.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1395\" width=\"547\" height=\"291\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/gabo.jpeg 512w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/gabo-300x159.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 547px) 100vw, 547px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica de la novela es que tiene como protagonista a una mujer, algo no sucedido con anterioridad en su novel\u00edstica. En los textos adicionales a esta publicaci\u00f3n se menciona que el proyecto inicial era en formato de cuento. Tal vez para que quedara dentro del registro de personajes femeninos como la c\u00e1ndida Er\u00e9ndira, todo correspondiente a su narrativa corta. Sin embargo, este proyecto se convirti\u00f3 en una novela. Aunque su mayor m\u00e9rito es su propuesta en cuanto al estilo cuya prosa est\u00e1 llena de figuras e im\u00e1genes que s\u00f3lo pod\u00edan haber sido escritas a la manera de Garc\u00eda M\u00e1rquez. Aqu\u00ed dos ejemplos: \u00abSigui\u00f3 con el tacto de sus pies a lo largo de las piernas, y comprob\u00f3 que todo \u00e9l estaba cubierto por un vello espeso y tierno como musgo en abril. Luego volvi\u00f3 a buscar con los dedos el animal en reposo, y lo encontr\u00f3 desalentado pero vivo. \u00c9l se lo hizo m\u00e1s f\u00e1cil con un cambio de posici\u00f3n. Ella lo reconoci\u00f3 con las yemas de los dedos: el tama\u00f1o, la forma, el frenillo acezante, el glande de seda, rematado por un dobladillo que parec\u00eda cosido con agujas de enfardelar. Cont\u00f3 el tacto a puntadas, y \u00e9l se apresur\u00f3 a aclararle lo que ella hab\u00eda imaginado: [\u2026]\u00bb (p.29). \u00abNo hubo m\u00e1s tr\u00e1mites. Ambos sab\u00edan ya a lo que iban, y ella sab\u00eda que era lo \u00fanico distintivo que pod\u00eda esperar de \u00e9l desde que bailaron el primer bolero. La asombr\u00f3 la maestr\u00eda de mago de sal\u00f3n con que la desnud\u00f3 pieza por pieza, con la punta de los dedos y sin tocarla apenas, como deshollejando una cebolla. En la primera embestida se sinti\u00f3 morir por el dolor y una conmoci\u00f3n atroz de ternera descuartizada. Qued\u00f3 sin aire y empapada en un sudor helado, pero apel\u00f3 a sus instintos primarios para no sentirse menos ni dejarse sentir menos que \u00e9l, y se entregaron juntos al placer inconcebible de la fuerza bruta subyugada por la ternura [\u2026]\u00bb (p.67).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica en su personaje principal es que ella es una mujer lectora. Ana Magdalena Bach lee mucho a pesar de no haber concluido su carrera de Artes y Letras. Ella lee en cada uno de los viajes que realiza a esa isla del caribe en el mes de agosto. Le gustan las novelas rom\u00e1nticas, mucho mejor si son \u00ablargas y desdichadas\u00bb (sic) (p. 35). Aunque las lecturas que ella realiza dentro de esta historia van por otra l\u00ednea como es el caso de <em>Dr\u00e1cula<\/em> de Bram Stoker, cuyas p\u00e1ginas cobrar\u00e1n realce en la historia por guardar un mal recuerdo f\u00edsico de uno de esos amantes fugaces. Se suman otras como la <em>Antolog\u00eda de la literatura fant\u00e1stica<\/em> de Borges y Bioy, <em>Cr\u00f3nicas marcianas<\/em> de Ray Bradbury, <em>El ministerio del miedo<\/em> de Graham Greene y el <em>Diario del a\u00f1o de la peste <\/em>de Daniel Defoe. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se a\u00f1ade la m\u00fasica que circula entre sus p\u00e1ginas como las composiciones de Claude Debussy, entre ellas \u201cClaro de luna\u201d. Tambi\u00e9n aparece los boleros, adem\u00e1s de la menci\u00f3n de la m\u00fasica de Celia Cruz y Van Morrison.<\/p>\n\n\n\n<p>Como punto final se incluye la firma de Gabo y las im\u00e1genes facsimilares de las p\u00e1ginas originales con las correcciones hechas por el mismo autor o por la secretaria M\u00f3nica Alonso bajo las \u00f3rdenes de uno de los mayores genios de la literatura universal, tal como se indica en las notas a pie de p\u00e1gina.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/firma-de-Gabo-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1396\" width=\"531\" height=\"708\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/firma-de-Gabo-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/firma-de-Gabo-225x300.jpeg 225w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/firma-de-Gabo-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/firma-de-Gabo-1200x1600.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/firma-de-Gabo.jpeg 1536w\" sizes=\"(max-width: 531px) 100vw, 531px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, esta novela no debe dejar de ser le\u00edda. Se disfruta y complace a cualquier lector, as\u00ed sea un lector exigente. Tal vez quede la sensaci\u00f3n de que se pudo contar m\u00e1s, que se pudo explayar en otros personajes como el esposo o los hijos a pesar de que el centro sigue siendo Ana Magdalena Bach. Igual es una novela que causa sensaciones, sobresaltos y sorpresas. Es una novela de Gabo y eso hay que celebrarlo, por eso la salida de <em>En agosto nos vemos<\/em> es el acontecimiento literario de la d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>En agosto nos vemos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Random House, 2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El acontecimiento literario de la d\u00e9cada Por Omar Guerrero En agosto nos vemos (Random House, 2024) es la esperada novela in\u00e9dita de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1927-2014). Y digo que era \u201cesperada\u201d porque ya se hab\u00eda anunciado su existencia en 1999. 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