{"id":1387,"date":"2024-02-24T11:31:11","date_gmt":"2024-02-24T16:31:11","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1387"},"modified":"2024-02-24T11:31:49","modified_gmt":"2024-02-24T16:31:49","slug":"resena-estos-ensayos-no-tienen-principio-ni-fin-textos-para-perder-la-orilla-sobre-la-obra-de-jorge-eduardo-eielson-2022-de-pamela-medina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/02\/24\/resena-estos-ensayos-no-tienen-principio-ni-fin-textos-para-perder-la-orilla-sobre-la-obra-de-jorge-eduardo-eielson-2022-de-pamela-medina\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Estos ensayos no tienen principio ni fin (2022) de Pamela Medina"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Alguna consideraci\u00f3n de fondo sobre el equilibrio de cinco ensayos<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cesar Augusto L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin temor a equivocarnos, con las vanguardias, la pretendida relaci\u00f3n directamente proporcional entre lenguaje y realidad fue puesta en cuesti\u00f3n de mil maneras. En ese sentido, la idea de representaci\u00f3n o m\u00edmesis, en el burdo sentido de la imitaci\u00f3n de la realidad, fue minado, hecho trizas, porque se reconoci\u00f3 que los artistas siempre realizan variaciones con el material que conformar\u00e1 sus producciones. La palabra, la pintura, la piedra, la madera, entre otros, y sus distintas junturas, ser\u00edan suspendidos selectivamente en paralelo y contra la inasible realidad. El arte no repetir\u00eda a las cosas ni servir\u00eda a alg\u00fan fin programado, sino que, por su libertad, pondr\u00eda en tela de juicio una diversidad de cuestiones entendidas como inconmovibles. La fundaci\u00f3n del arte moderno se ci\u00f1e a la expresi\u00f3n del artista, a su independencia y a la liberaci\u00f3n de su pr\u00e1ctica. Jorge Eduardo Eielson, como tantos otros poetas peruanos contempor\u00e1neos, siempre tuvieron en claro esta premisa de trabajo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Estos-ensayos-no-tiene-principio-ni-fin.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1388\" width=\"457\" height=\"654\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Estos-ensayos-no-tiene-principio-ni-fin.jpeg 358w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Estos-ensayos-no-tiene-principio-ni-fin-210x300.jpeg 210w\" sizes=\"(max-width: 457px) 100vw, 457px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Sobre la base general que acabamos de explicar, intentaremos atender y entender el conjunto de trabajos, sobre Eielson, que desplegar\u00eda Pamela Medina en <em>Estos ensayos no tienen principio ni fin<\/em>. Valga aclarar que, fuera de los cinco textos, se cuenta con una presentaci\u00f3n, agradecimientos y la respectiva bibliograf\u00eda. En primer lugar, es importante destacar la factura del libro con su clara aspiraci\u00f3n a ser un libro objeto y, por ende, un hecho est\u00e9tico. Sin duda, hubo un trabajo arduo en la construcci\u00f3n de este y su mayor valor tiene que ver con lo osado de su presentaci\u00f3n en un espacio acostumbrado al academicismo, como deja entrever la autora (p. 12). En otras palabras, el libro se revela ante la imposici\u00f3n o anquilosamiento de la formalidad universitaria, en resumidas cuentas. Definitivamente, esto se consigue con la forma del libro y con creces. Quiz\u00e1 ese es el objetivo principal del conjunto, como se anuncia en un ep\u00edgrafe, tomado de Maurice Blanchot, en el que se menciona la relaci\u00f3n entre lealtad met\u00f3dica y claridad en los objetivos del libro. En otros t\u00e9rminos, lo disruptivo o subversivo del libro tiene que ver con su forma como principal punto de apoyo a su cr\u00edtica contra las limitaciones de los academicistas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el aspecto m\u00e1s saltante, <em>Estos ensayos no tienen principio ni fin<\/em> cumplen con su raz\u00f3n de ser. No obstante, el contenido del texto adolece de ciertos principios b\u00e1sicos para abordar la obra de Eielson, como se lo propone o como pretende seguir en una expansi\u00f3n de la lectura y no de la literatura (p. 11). As\u00ed, se abandona el arte literario por un fin en que la letra desbordar\u00eda sus l\u00edmites hacia otros campos de comprensi\u00f3n. Si la forma del libro cl\u00e1sico es desbordada, la cuesti\u00f3n de la letra no consigue compaginarse con ese deseo, desde la discusi\u00f3n que propusimos al inicio de nuestra rese\u00f1a. El peso de la representaci\u00f3n, como premisa de reflexi\u00f3n, de una u otra forma, vencer\u00eda. Pero citemos <em>in extenso<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El problema de expandir la lectura, y no de expandir la literatura, es que, en la relaci\u00f3n entre la obra de un autor y su estudioso, o entre el lenguaje y el metalenguaje, solo nos hemos fijado en el cuarto que el creador desordena, pero no en los pasos que intentan recomponer ese desorden que antes era orden o de ese orden que antes era desorden [\u2026] dudo mucho que la compleja obra de Eielson sea solo un objeto de estudio o admiraci\u00f3n. Es, en realidad, la forma de entender un problema, que afecta a nuestros modos de leer y comprender\u2026<\/em> (pp. 15-16)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera de lo enrevesado que puede ser el pasaje citado (no es el \u00fanico, ya que el texto est\u00e1 plagado de muchos de estos y bastante oscuros, sobre los que falt\u00f3, con certeza, trabajo de edici\u00f3n), queremos enfatizar que Medina busca reconstruir un proceso creativo que, al parecer, no ha sido tomado en cuenta. Sus ensayos, seg\u00fan entendemos, atienden al meollo del caos previo al objeto est\u00e9tico eielsoniano. Sin embargo, aquello que se desprender\u00eda de su propuesta no va m\u00e1s lejos o no nos descubre nada en torno a los productos art\u00edsticos, puesto que son formas de entender o atender problemas y afectar\u00edan nuestra cognici\u00f3n, nuestra percepci\u00f3n del mundo. El arte, hace mucho tiempo, anda desprendido del \u00e1nimo cientificista o de la contemplaci\u00f3n griega; el arte es en s\u00ed mismo una dimensi\u00f3n cr\u00edtica por la exploraci\u00f3n de sus materias, las cuales, en su ordenamiento est\u00e9tico, pondr\u00edan, inevitablemente, en tela de juicio la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que acabamos de explicar es que el texto a\u00fan depende de una mirada conservadora del arte, porque incluso emplea la palabra \u201cest\u00e9tico\u201d como bello (p. 24) y no como sentir. De aqu\u00ed nuestra observaci\u00f3n inicial y nuestra concordancia con Eielson, m\u00e1s que con su estudiosa. A partir de lo mencionado, es posible que el lector pueda sentir una clara tensi\u00f3n en el discurso y en el proceso argumentativo de los ensayos, pero esto no tiene que ver con la obra del artista estudiado, sino con los l\u00edmites de fondo que son el punto de partida del contenido del libro. Tenemos expuesta una visi\u00f3n, la de Medina, poco problem\u00e1tica del arte para un autor, Eielson, que problematiza el mismo, pero desde los campos est\u00e9ticos que transita. Por este motivo, bajo su entender, la autora piensa el poema como ecuaci\u00f3n (p. 33) y deja de lado que las ecuaciones son retos de resoluci\u00f3n. No se plantean problemas matem\u00e1ticos para no convertirse en pruebas de explicaci\u00f3n, contrario al poema que no anda interesado en ello. La comparaci\u00f3n y subsunci\u00f3n de la poes\u00eda a la matem\u00e1tica es, ciertamente, discutible. Al fin y al cabo, la palabra po\u00e9tica \u201cno crea ni ordena o media, al contrario, permuta, desarma, confunde y escamotea lo que representa (26). Repetimos que ni siquiera representa, en consonancia con la premisa de esta rese\u00f1a. Podemos percibir contradicciones de fondo en el punto de vista de la ensayista. Incluso, esta afirma que la poes\u00eda ser\u00eda un puente entre matem\u00e1tica y lenguaje (p. 40). Podemos estar de acuerdo, pero tambi\u00e9n sucede lo mismo con otras disciplinas est\u00e9ticas e, incluso, no est\u00e9ticas. Se matematiza la poes\u00eda en el ensayo, pero \u00bfno ser\u00e1 que la matem\u00e1tica se poetiza, en realidad, como se podr\u00eda hacer lo mismo con la econom\u00eda o la qu\u00edmica? Hasta donde puede llegar nuestro entendimiento, el poema trastoca realidades, m\u00e1s que lo inverso. Cu\u00eddese, lo que afirmamos, de que las ciencias no tengan un grado de poeticidad, una est\u00e9tica particular. Esto tambi\u00e9n es obvio, por la necesidad de la met\u00e1fora en su explicaci\u00f3n de realidades complejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los asuntos que se abre a la problematizaci\u00f3n en el libro es el estatuto de lo ontol\u00f3gico y su localizaci\u00f3n en la po\u00e9tica de Eielson (p. 53). Este tema requiere una bater\u00eda potente de explicaciones y justificaciones, las cuales no se presentan, con la delicadeza respectiva, a lo largo y ancho del texto. Por ende, el proceso interpretativo acumula una gran cantidad de t\u00e9rminos y usos que pueden confundir al lector por la velocidad y poca minucia con las que se presentan. Incluso existe una confusi\u00f3n conceptual cuando se menciona al demiurgo, artesano por excelencia, y se lo coloca como inferior a un editor, el cual se presenta con el mismo estatuto de aquel que trabaja de cerca con su material para, casi inmediatamente, saltar hasta el poeta como programador. Medina explica as\u00ed: \u201cDif\u00edcilmente, el poeta demiurgo podr\u00eda ver sus poemas como siluetas sobre el papel o sus versos te\u00f1irse de amarillo\u201d (p. 54). Al parecer, se nos presenta un demiurgo poco dispuesto a la labor manual cuando es todo lo contrario, si revisamos un poco el <em>Timeo<\/em>. Pero podemos estar equivocados, el asunto de fondo es que la ensayista no coloca una referencia a su afirmaci\u00f3n, lo cual nos permite discrepar de ella y apelar a la tradici\u00f3n para evitar suposiciones o afirmaciones temerarias.<\/p>\n\n\n\n<p>En el tercer ensayo, sobre la novel\u00edstica del autor, o el ensayo cuatro, sobre la corporalidad o la propuesta final, sobre la ensay\u00edstica eielsoniana, siempre se rodea el asunto ontol\u00f3gico no sin ciertas contradicciones b\u00e1sicas, ocasionadas por un punto de vista cl\u00e1sico de la ensayista contra una clara exploraci\u00f3n de las formas, tanto en el libro como en su raz\u00f3n de ser. Esto implica que, para cuestionar rotundamente un estamento, enti\u00e9ndase el intelectual o, peor a\u00fan, el intelectualista, es necesario demostrar un manejo solvente de sus limitaciones, unas que ya fueron apuntadas a inicios del siglo XX, pero que Medina parece no reconocer como verdadera fuente de su postura y que solo roza de vez en vez.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Pamela-Medina.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1389\" width=\"506\" height=\"506\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Pamela-Medina.jpeg 800w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Pamela-Medina-300x300.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Pamela-Medina-150x150.jpeg 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Pamela-Medina-768x768.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 506px) 100vw, 506px\" \/><figcaption><strong>Pamela Medina<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Bajo todo lo mencionado, las oscilaciones o lo indecible de los ensayos no ser\u00eda producto de un desprendimiento y riesgo interpretativo, sino de las tensiones que se generan por no cruzar bien a la otra orilla de lectura que se nos propone. Vaste indicar la consideraci\u00f3n de que la matem\u00e1tica (!) corporalizar\u00eda a la poes\u00eda (p. 54). Idea muy pol\u00e9mica, pero que no ser\u00eda sospechosa, si hubiera un buen punto de partida en contra de la tradici\u00f3n representativa (t\u00e9rmino que se repite mucho en el quinto movimiento del libro) y se jugara, como Eielson hac\u00eda, con la palabra. As\u00ed los hechos, no encontrar\u00edamos una conclusi\u00f3n final contundente, ya que esta brilla por ser absolutamente evidente (p. 155). De este modo, las palabras vertidas en <em>Estos ensayos no tienen principio ni fin<\/em> no se encuentran a la altura de la conformaci\u00f3n material, muy elogiable, por cierto, del objeto bibliogr\u00e1fico que el lector, m\u00e1s que nosotros, sabr\u00e1 juzgar, pero que consideramos un aporte magro al caudal de interpretaciones sobre la obra de Eielson.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro publicado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Pamela Medina<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Estos ensayos no tienen principio ni fin<\/em>. <em>Textos para perder la orilla sobre la obra de Jorge Eduardo Eielson<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Ediciones MYL, 2022, pp.165.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguna consideraci\u00f3n de fondo sobre el equilibrio de cinco ensayos Por Cesar Augusto L\u00f3pez Sin temor a equivocarnos, con las vanguardias, la pretendida relaci\u00f3n directamente proporcional entre lenguaje y realidad fue puesta en cuesti\u00f3n de mil maneras. 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