{"id":1378,"date":"2024-02-03T12:14:16","date_gmt":"2024-02-03T17:14:16","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1378"},"modified":"2024-02-03T12:34:00","modified_gmt":"2024-02-03T17:34:00","slug":"resena-ira-y-tiempo-las-figuras-2024-de-nuria-cano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/02\/03\/resena-ira-y-tiempo-las-figuras-2024-de-nuria-cano\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: \u201cIra y tiempo: las figuras\u201d (2024) de Nuria Cano"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Entre un cierto origen y la transformaci\u00f3n de la vida: sobre \u201cIra y tiempo: las figuras\u201d de Nuria Cano<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Cesar Augusto L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Normalmente hablar de arte nos conduce a palabras tan cl\u00e1sicas como representaci\u00f3n. T\u00e9rmino, al parecer inocente, que nos conduce hasta Plat\u00f3n y a su constante b\u00fasqueda del primer momento, del primer ejemplo, de lo id\u00f3neo como la suma tarea de lo filos\u00f3fico, de lo pol\u00edtico y, sin duda, de lo est\u00e9tico. Este mismo \u201cyugo\u201d es el que carga Peter Sloterdijk cuando se pregunta sobre la ira, en tanto primer motor de la cultura occidental propuesta por la <em>Odisea<\/em> y que podr\u00eda haber inspirado el t\u00edtulo de la muestra de Nuria Cano, en esta ocasi\u00f3n. Sin embargo, si nos dejamos guiar por los pesos pict\u00f3ricos de la exposici\u00f3n, otra forma hist\u00f3rica se nos propone.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1a-717x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1379\" width=\"509\" height=\"727\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1a-717x1024.jpeg 717w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1a-210x300.jpeg 210w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1a-768x1097.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1a-1075x1536.jpeg 1075w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1a.jpeg 1120w\" sizes=\"(max-width: 509px) 100vw, 509px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En primer lugar, consideramos que la vida prima en el conjunto, uno que lleva por subt\u00edtulo \u201clas figuras\u201d; figuraciones que se alejar\u00edan de la ira como premisa. El gran parteaguas que conduce nuestra mirada es una intensidad de entra\u00f1as que se eleva f\u00e1licamente entre el <em>D\u00eda de la ira<\/em>, una que queda velada en tres momentos detr\u00e1s de ella y la reconfiguraci\u00f3n de la percepci\u00f3n que no se queda presa solamente en la c\u00f3lera, que no pertenecer\u00eda a la raz\u00f3n de ser de las pinturas, sino a un momento que se encuentra desapareciendo en la din\u00e1mica del mundo de las entra\u00f1as o la vida, creemos. La intensidad no debe ser confundida con la rabia. Es decir, si bien la ira podr\u00eda encontrarse m\u00e1s que delineada en la divisi\u00f3n de dos grandes momentos o cargas en la muestra, es una forma de mirar una rendija mayor en que la interioridad de la carne, la sangre y los \u00f3rganos, la imponente acuarela titulada <em>Ira<\/em>, ser\u00edan el gran fondo sobre el que se construye y alcanzar\u00edan un balance total para los elementos expuestos por Cano. Y si entendemos ese gran tajo como una frontera, como una mirada privilegiada que se acerca al flujo de la ira, podr\u00edamos atrevernos a decir que prima, finalmente, el gran oleaje o vibraci\u00f3n del interior de los cuerpos por sobre la ira que queda en marcas sobre una pared o en una puerta, pero que no forma como parte directa del proceso de parir, desde dentro, disculpando la redundancia, la multiplicidad. Las entra\u00f1as poco se interesar\u00edan por marcas ajenas a un cuerpo que contin\u00faa en el mundo de las percepciones y que se arriesga a presentar m\u00e1s formas que se podr\u00edan relacionar con la intensidad de momentos marcados por lo violento. La expresi\u00f3n vital ser\u00eda la que prima.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1b-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1380\" width=\"500\" height=\"666\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1b-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1b-225x300.jpeg 225w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1b-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1b.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En un segundo momento, surge la siguiente pregunta: \u00bfqu\u00e9 queda despu\u00e9s del conflicto, de esa especie de origen de la cultura, despu\u00e9s de haber experimentado el dolor y la muerte y sobrevivir? Tal como dijimos que la vida impera en la muestra, esta se caracteriza por atreverse a la experimentaci\u00f3n. Por eso es que nos encontramos frente a dos cuerpos que se funden, en el \u00f3leo titulado <em>Tiempo<\/em>, sobre ondas y en una especie de teatro barroco del que no se puede perder de vista su fondo, la profundidad. Habr\u00eda, pues, un vistazo doble, porque tenemos una exposici\u00f3n del interior en las entra\u00f1as, pero, luego, un fondo de ventana con el que interactuar\u00edan los cuerpos, un mundo paralelo. La intensidad de las carnes enlazadas y casi una, el retorno a la pareja, al dueto, ser\u00eda un despu\u00e9s de la soledad en la que se podr\u00eda hacernos creer que la ira nos condena si asumimos que es una ra\u00edz, antes que solo un momento de la existencia. No se crea que hay un concierto ordenado y nada m\u00e1s, sino la insistencia de la percepci\u00f3n vital y de otras interioridades. Se puede observar este aspecto en las cabezas impresas en 3D, cabezas habitadas por restos, pero, m\u00e1s interesante a\u00fan, la posibilidad de jugar con la vida (una ara\u00f1a dentro de una de las testas, llamada Martina, y que forma parte de la instalaci\u00f3n) a modo de instalaci\u00f3n biol\u00f3gica. Creemos que la vida triunfa en la expresi\u00f3n, por ser su origen real y que, adem\u00e1s, no ser\u00eda solo patrimonio de lo humano. No solo habr\u00eda telara\u00f1as en la cabeza, como se suele decir bajo efectos del enredo emocional, sino que hay una libertad de lo vital en la reconfiguraci\u00f3n de la memoria y sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, un feto en un frasco (<em>Hijo no nacido<\/em>) se nos muestra en la transparencia de su dolor. Nos encontramos frente a la exhibici\u00f3n doble de un estertor o un quejido primero. No creemos que solo tenga que ver con aquel <em>desconforto<\/em> del nacimiento, sino, tambi\u00e9n, con la necesidad de ser paridos y el grito primero contenido, aquel que se gesta en el vientre, en medio del flujo de lo sangu\u00edneo y org\u00e1nico que caracteriza el cuerpo femenino. Si bien podr\u00edamos inclinarnos hacia una interpretaci\u00f3n o aproximaci\u00f3n negativa u oscura de la muestra, sentimos que la misma, a su vez, se nos presenta como un alcance m\u00faltiple que rebasar\u00eda la dictadura de lo masculino en la secci\u00f3n alta de las entra\u00f1as y los tres golpes que quedan velados detr\u00e1s de ellas. No es un femenino angelical ni un beb\u00e9 ideal, sino la manifestaci\u00f3n de lo vital en su impacto totalizante, jam\u00e1s totalitario, que la artista exhibe en \u201cIra y tiempo: las figuras\u201d. Podemos decir que el imperio de las intensidades se nos expresa en el conjunto y en sus piezas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1c-1-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1382\" width=\"512\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1c-1-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1c-1-225x300.jpeg 225w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1c-1-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1c-1.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Continuando con el paseo de nuestra mirada, se nos presenta una relectura de Van Gogh en los <em>Zapatos<\/em>; una instalaci\u00f3n que permite el ingreso a la experiencia del trabajo, de la caminata como el tiempo marcado en el calzado. M\u00e1s a\u00fan, para meditar la multiplicidad de la vida, de las ideas y de la memoria misma, ambos zapatos se encuentran con florecientes cabezas que pugnan por salir de ellos, por existir acaso. La independencia de las intensidades, de la experiencia del caminar, van m\u00e1s all\u00e1 de la sola constancia del trabajo en un par de objetos que recubren los pies. La labor diaria del traslado es m\u00e1s que solo la constancia del dolor subjetivo, se permite la intrusi\u00f3n (?) de las vidas que se entrelazan en el andar o en el oficio de vivir como llam\u00f3, as\u00ed, a su diario Cesare Pavese. Si se busca unidimensionalidad en la propuesta de Cano, podemos asegurar que esa empresa ser\u00e1 infructuosa, porque prima en su trabajo las afecciones que buscan su forma. Si bien lo que acabamos de mencionar no es una novedad, queremos sustentar nuestra mirada en la din\u00e1mica de la vida y en su sinergia montada en el conjunto y su, aparente, lejano di\u00e1logo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1d-1024x682.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1383\" width=\"541\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1d-1024x682.jpeg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1d-300x200.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1d-768x511.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1d-1200x799.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/1d.jpeg 1440w\" sizes=\"(max-width: 541px) 100vw, 541px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo trabajo (<em>De los pies a las voces<\/em>) insiste en el estado de flujo que se consigue \u201ccontrolar\u201d con el \u00f3leo. El personaje es un preso o un loco; aqu\u00ed nos encontramos ante la desnudez encerrada, una manifestaci\u00f3n m\u00e1s del juego de pliegues entre lo interno y externo a modo de cr\u00edtica de lo que solemos asumir como visible. Dos variables m\u00e1s podemos agregar: la mirada y los pies descalzos. Hacia el final, \u00bfpodr\u00edamos pensar en una figuraci\u00f3n del tiempo? \u00bfPodr\u00edamos sentir en unos pies cansados, que se dirigen hacia nosotros, el tiempo que podr\u00eda incluso detenerse en un solo ojo cansado que los interpelar\u00eda? La narratividad de la muestra culmina en un cuerpo que ha llegado a alg\u00fan lugar y que ha interiorizado diversos momentos tanto de la carne como de la memoria en s\u00ed. Creemos que aquella s\u00edntesis se puede reconocer en aquel ojo que, sin exagerar, ser\u00eda aquel cristal del tiempo del que hablaba Tarkovski, pero trasladado a la pintura y que se destila en la perspectiva para cuestionar el dolor que no le pertenecer\u00eda a la sola ira, sino a la misma condici\u00f3n de la vida y la existencia m\u00faltiple que se intentar\u00eda asir y dar sentido. Creemos que la raz\u00f3n masculina no ser\u00eda el norte de la muestra, sino la construcci\u00f3n femenina de miradas intensas, interpretaciones no representativas (acaso si existen como se aspira desde el mencionado Plat\u00f3n) de un conjunto de afectos que no se cerrar\u00edan a un intimismo aut\u00f3nomo, sino, m\u00e1s bien, abierto a la diversidad de los encuentros, a la diferencia de las formas que contienen otras formas. Acontece en la muestra algo que podr\u00edamos llamar ampliaci\u00f3n est\u00e9tica, desde nuestro punto vista y al ritmo de la materia pict\u00f3rica, el peso material de la acuarela, como hecho renuente a la fijaci\u00f3n y dispuesta al <em>vibrato<\/em>, quiz\u00e1 de los \u00f3rganos que no percibimos, a pesar de que nos constituyen y nos permiten ser. Estas ser\u00edan, entonces, nuestras razones para visitar, experimentar y dialogar con el retorno de Nuria Cano en el Monumental Callao, Casa Fugaz, sala 112 (Jr. Constituci\u00f3n 250), desde las 11:00 a. m. hasta las 6:00 p. m. de lunes a s\u00e1bado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre un cierto origen y la transformaci\u00f3n de la vida: sobre \u201cIra y tiempo: las figuras\u201d de Nuria Cano Cesar Augusto L\u00f3pez Normalmente hablar de arte nos conduce a palabras tan cl\u00e1sicas como representaci\u00f3n. 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