{"id":1365,"date":"2024-01-20T01:06:51","date_gmt":"2024-01-20T06:06:51","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1365"},"modified":"2024-01-20T10:44:54","modified_gmt":"2024-01-20T15:44:54","slug":"resena-llovera-llovera-51-poemas-agricolas-del-peru-2023-de-rodrigo-vera-y-antonio-chumbile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2024\/01\/20\/resena-llovera-llovera-51-poemas-agricolas-del-peru-2023-de-rodrigo-vera-y-antonio-chumbile\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: \u00a1Llover\u00e1! \u00a1Llover\u00e1! 51 poemas agr\u00edcolas del Per\u00fa (2023) de Rodrigo Vera y Antonio Chumbile"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>La ciudad letrada leyendo su exterioridad<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cesar Augusto L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica de las grandes ciudades es crear su negatividad, su sombra. Esto significa la \u201ccreaci\u00f3n\u201d de lo que no se puede pensar o decir e, incluso, aceptar. Sin embargo, esta especie de imposibilidad no es del todo cierta, ya que, por ejemplo, fuera de la metr\u00f3poli hay pensamiento, hay arte o, en t\u00e9rminos generales existen est\u00e9ticas. El asunto de fondo es que no se condiga con los r\u00edgidos par\u00e1metros de la ley escrita como suma orden de verdad. Lo que acabamos de indicar como anticipo a nuestra rese\u00f1a acaece sobre la buena voluntad, qu\u00e9 duda puede caber, del libro <em>\u00a1Llover\u00e1! \u00a1Llover\u00e1!<\/em>, a cargo de Antonio Chumbile y Rodrigo Vera como compiladores y prologuistas. En otros t\u00e9rminos, procuraremos ser fieles a la propuesta y a las paradojas que se originan en mencionado libro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/llovera\u0301-llovera\u0301.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1366\" width=\"453\" height=\"670\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/llovera\u0301-llovera\u0301.jpeg 346w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/llovera\u0301-llovera\u0301-203x300.jpeg 203w\" sizes=\"(max-width: 453px) 100vw, 453px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El texto cuenta con un pr\u00f3logo, y cincuenta y un poemas, seg\u00fan lo indicado por el t\u00edtulo, agr\u00edcolas del Per\u00fa. Bajo este criterio inmediato, es ineludible pensar o esperar encontrarse con textos que apelen a la cercan\u00eda al agro, a esa pr\u00e1ctica que alimenta la ciudad y que implicar\u00eda una sensibilidad no citadina. Sin embargo, no tenemos poemas an\u00f3nimos recopilados de la faena agraria o incluso cantos que se relacionan con ella. Todos los textos pertenecen a la ciudad letrada, una que siempre ha dictaminado, hasta sin interesarse en la vida de las personas encargadas de la siembra y cosecha, sobre las verdades que deben atenderse de su mundo. Bajo este criterio, ser\u00eda dif\u00edcil asumir el subt\u00edtulo de la publicaci\u00f3n, ya que ser\u00eda m\u00e1s preciso indicar \u201csobre lo agr\u00edcola\u201d o \u201cvisiones de lo agr\u00edcola\u201d o \u201cla letra dice de la tierra\u201d. Desde este punto de vista, nuestra observaci\u00f3n recaer\u00e1 en la din\u00e1mica de la letra y la proposici\u00f3n de quienes se encargaron de su factura. Dicho sea de paso, quien escribe es un letrado y formado en la universidad, en un espacio propio de la din\u00e1mica colonial y, por esa raz\u00f3n, puede detenerse en la lectura paciente en busca de reconocer los mecanismos que la conforman.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, ci\u00f1\u00e9ndonos al pr\u00f3logo, el primer criterio se corresponde a la escritura como base de la recolecci\u00f3n po\u00e9tica. Esto quiere decir que la oralidad o lo iletrado no tienen cabida en sus p\u00e1ginas. \u00bfEs posible prometer realmente lo agr\u00edcola en un texto que no contempla el discurso de quien vive y se desenvuelve \u00edntimamente con la tierra? Parafraseando un texto can\u00f3nico, sobre el asunto, la pregunta ser\u00eda \u00bfpuede hablar el campesino? A todas luces, la respuesta es no, aunque mencionamos, l\u00edneas arriba, que aquello no es tan cierto. Es dif\u00edcil que no haya, pues, recopilaciones sobre composiciones ligadas directamente a la agricultura y que no puedan ser ofrecidos con el valor est\u00e9tico que se merecen. Pero podemos estar equivocados. En todo caso, la coherencia de la selecci\u00f3n se preserva en el imperio de la letra, la cual puede ser cuestionada si se hubiese considerado empezar por un cuestionamiento de su poder, desde su propio y, muchas veces, intransigente territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos que el asunto de fondo se remite a la perspectiva o al intento de descentrar la misma. Esto nos conduce, por ejemplo, a que se considera, en el pr\u00f3logo del libro, que la visi\u00f3n de Guaman Poma, en <em>El primer<\/em> <em>nueva cor\u00f3nica y buen gobierno<\/em>,es hol\u00edstica (p. 9, 19). T\u00e9rmino un poco dudoso que casi afirmar\u00eda la validez de todo sobre la p\u00e1gina.\u00a0 Sin embargo, el intento del cronista, exitoso o no, fue invertir la l\u00f3gica administrativa hispana por andar desubicada en su rol administrativo, ya que no comprend\u00eda las din\u00e1micas de estas tierras. As\u00ed, Guaman Poma no pretend\u00eda mezclar elementos dispares para confundir al lector, sino instruirlo en la diferencia administrativa y pol\u00edtica. La heterogeneidad de su texto no era producto de su holismo, sino de su postura subversiva. En ese sentido, <em>\u00a1Llover\u00e1! \u00a1Llover\u00e1!<\/em> podr\u00eda caracterizarse por su poca carga cr\u00edtica, debido a que no permitir\u00eda saber qu\u00e9 dicen, qu\u00e9 cantan, qu\u00e9 hablan, qu\u00e9 piensan los campesinos y deja nuestro conocimiento al qu\u00e9 dicen nuestros letrados sobre el asunto de la vida externa a la ciudad. Por este motivo, podemos encontrar en varios poemas, el tono de denuncia del indigenista sobre el dolor de las vidas pr\u00f3ximas a la siembra, cuidado y cosecha, pero jam\u00e1s los o\u00edmos, ni por susurro, a ellos. Insistimos, \u00bfen verdad no poseen palabra? Si pensamos en la imaginaci\u00f3n o \u201creimaginaci\u00f3n\u201d de los \u201cmodos de producci\u00f3n e intercambio\u201d (p. 10), entonces ser\u00eda interesante aproximarnos a la mirada, v\u00edvida, sin falta, de las comunidades que se relacionan de manera pr\u00f3xima con la verdad vegetal.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 otro subt\u00edtulo para el texto hubiera sido \u201csobre la vida del campesino\u201d, tal como se indica en la p\u00e1gina diez del pr\u00f3logo citado. Quiz\u00e1 hubiera sido m\u00e1s preciso, porque, de esta forma, no se renunciar\u00eda a la figura humana como el centro de la actividad agr\u00edcola (p. 19). Y es que tambi\u00e9n est\u00e1 en juego el di\u00e1logo sincero, horizontal o de amplio espectro est\u00e9tico y de saberes que presentar\u00eda una mirada agr\u00edcola. La ciudad, la letra y la <em>episteme<\/em> occidental vencen en el libro, desde su concepci\u00f3n. Esto no quiere decir que falten poemas retadores sobre ello, pero no en cuant\u00eda. En breve pasaremos a ese aspecto. No se crea que nuestra rese\u00f1a tiene alg\u00fan inter\u00e9s moralista; por el contrario, su raz\u00f3n es cr\u00edtica, tambi\u00e9n para la reflexi\u00f3n de quien la escribe. Deteng\u00e1monos en una prueba en la que se hace referencia a los indigenistas y su perfil ilustrado, puesto que ellos operan como \u201c<em>traductores culturales <\/em>de sujetos en su mayor\u00eda iletrados, y por tanto excluidos de la posibilidad de poetizar por escrito su propia historia (p. 11). \u00bfEs necesario repetir la historia del silencio? \u00bfEl libro no estar\u00eda volviendo, sin querer, a la l\u00f3gica colonial? La poetizaci\u00f3n y la historia de la que se habla est\u00e1 condenada por no poder ser escrita. Retorno a una pregunta mencionada de otra forma: \u00bfNo existe material transcrito de la misma experiencia agr\u00edcola? \u00bfNo se podr\u00eda contrastar esos dos modos en un texto o simplemente abandonar a los letrados y recurrir a compilaciones que no cuentan con nombres o apellidos de nuestra tradici\u00f3n literaria? Con esto ni, mucho menos, se crea que la desde\u00f1amos.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumidas cuentas, consideramos que <em>\u00a1Llover\u00e1! \u00a1Llover\u00e1! <\/em>pertenece a la ciudad letrada, a sus prerrogativas y limitaciones; sobre todo a estas \u00faltimas. Las implicancias de nuestra afirmaci\u00f3n tienen que ver con que no cumplir\u00eda con su promesa de ser discurso agr\u00edcola del Per\u00fa, sino aproximaci\u00f3n poco pol\u00e9mica en torno a este asunto vital de nuestro pa\u00eds. Es probable que a los compiladores no les haya interesado los aspectos mencionados por quien rese\u00f1a, pero es posible, tambi\u00e9n, que se haya perdido una oportunidad importante en la que el descentramiento del citadino o de lo antropoc\u00e9ntrico haya sido expuesto desde un espacio relevante como la Casa de la Literatura, a modo de lente de aumento para expresiones poco visibilizadas o consideradas de \u201ccar\u00e1cter inferior\u201d para la \u201calta cultura\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasando a los poemas, es importante anotar que el campo de lo agr\u00edcola tambi\u00e9n es bastante laxo en alguno de ellos. Incluso en los textos que abren el conjunto, la \u00f3ptica tiene que ver con el hambre o la duda alimenticia (p. 29) y el incumplimiento de la ley, mas no con el tema fundamental del libro, a pesar de la palabra clave aparezca en el t\u00edtulo de la composici\u00f3n perteneciente a Carlos Germ\u00e1n Belli (p. 30). De esta forma, la t\u00f3nica de los poemas ser\u00e1 la constante del hambre, la imprecaci\u00f3n y el problema de la tierra como hostil. Estos t\u00f3picos son cl\u00e1sicos del indigenismo en su marcada l\u00ednea ontol\u00f3gica de naturaleza <em>versus<\/em> cultura. \u00bfNo hay alegr\u00edas en esta relaci\u00f3n? \u00bfAcaso condenados siempre viven los hombres del ande? \u00bfNo ser\u00eda bueno constar un prejuicio en este tipo de t\u00f3pico literario cercano, adem\u00e1s, al modernismo? Tal parece que no existiera m\u00e1s que una visi\u00f3n pesimista, cuantitativamente hablando, en el conjunto. Esto no depende de los compiladores, sino tambi\u00e9n de la materia ofrecida por el letrado, quien, al parecer, no capta, no siente, las dimensiones mayores del pensamiento campesino o ind\u00edgena. Salvedades tenemos como el \u00faltimo poema, el cl\u00e1sico arguediano \u201cLlamado a algunos doctores\u201d (126-133) que, antes que agr\u00edcola, es un cuestionamiento de la configuraci\u00f3n del sentir occidental que podr\u00eda ser aplicado a muchos doctos. En esa misma l\u00ednea, un poema que consideramos paradigm\u00e1tico en el cuestionamiento de la ignorancia y atrevimiento del letrado es \u201cTrocha entre ca\u00f1averales\u201d de Jos\u00e9 Watanabe, con el cual coincidimos plenamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay mucho qu\u00e9 discutir en torno a c\u00f3mo nuestros par\u00e1metros de interpretaci\u00f3n condicionan nuestras lecturas y acciones. De este modo, la invitaci\u00f3n a la lectura de \u00a1<em>Llover\u00e1! \u00a1Llover\u00e1!<\/em> gira en torno a que el lector pueda descubrir c\u00f3mo la capital, Lima, el centro de poder, entiende todo un conjunto de pr\u00e1cticas que excede sus capacidades de comprensi\u00f3n. En ese sentido, dentro de su l\u00f3gica, el centro de poder domesticar\u00eda, insistimos que, sin querer, el valor revolucionario de perspectivas que se asientan en otra est\u00e9tica, una que ir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del solo reclamo (valid\u00edsimo, por supuesto), de la exacerbaci\u00f3n del malestar y de la imposibilidad de lo andino o selv\u00e1tico frente a la modernidad, como si esta no dependiera de la producci\u00f3n de quienes conocen la tierra en intimidad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-1024x572.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1367\" width=\"529\" height=\"295\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-1024x572.png 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-300x168.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-768x429.png 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-1536x858.png 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-2048x1145.png 2048w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-1200x671.png 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Captura-de-Pantalla-2024-01-20-a-las-01.04.12-1980x1107.png 1980w\" sizes=\"(max-width: 529px) 100vw, 529px\" \/><figcaption><strong>Rodrigo Vera y Antonio Chumbile<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En este punto, consideramos que doce poemas cumplen con su cometido, cabalmente, mientras que los dem\u00e1s son aleda\u00f1os o preservan una pr\u00e9dica que podr\u00eda lindar con una mirada ajena, urbana, de mistis o wirakochas, por decirlo de alguna forma. No obstante, eso ser\u00eda caer en alg\u00fan tipo de esencialismo y el punto es valorar que existe una mirada \u201cno letrada\u201d a la espera de ser valorada en su dimensi\u00f3n est\u00e9tica, as\u00ed no sintonice con las formas metropolitanas. Ese es el riesgo que se podr\u00eda asumir en oportunidades librescas, como la rese\u00f1ada, en franca apertura sobre la peruanidad como hecho actual enlazado a pr\u00e1cticas milenarias y no solo a su embellecimiento buc\u00f3lico, sometido al llanto o a la revoluci\u00f3n venida de Occidente. Creemos que el abanico es m\u00e1s amplio, pero a los especialistas habr\u00eda que consultar sobre esos materiales que destacar\u00edan por presentar un mundo diverso del repetido abuso con el fin de enriquecer la lectura de un pa\u00eds en el que no siempre la tristeza triunfa, sino que hay siempre un m\u00e1s ac\u00e1 de lo peruano. Al lector del libro, le queda el juicio de nuestra rese\u00f1a y podr\u00e1 discutir, acompa\u00f1ar o matizar el efecto de lectura que caus\u00f3 en nosotros y que hemos querido compartir. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Rodrigo Vera y Antonio Chumbile <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00a1Llover\u00e1! \u00a1Llover\u00e1! 51 poemas agr\u00edcolas del Per\u00fa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Casa de la Literatura Peruana, 2023, 133 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciudad letrada leyendo su exterioridad Por Cesar Augusto L\u00f3pez La l\u00f3gica de las grandes ciudades es crear su negatividad, su sombra. Esto significa la \u201ccreaci\u00f3n\u201d de lo que no se puede pensar o decir e, incluso, aceptar. Sin embargo, esta especie de imposibilidad no es del todo cierta, ya que, por ejemplo, fuera de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[598,597,599,468,596],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1365"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1365"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1370,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1365\/revisions\/1370"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}