{"id":1342,"date":"2023-12-30T09:43:15","date_gmt":"2023-12-30T14:43:15","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1342"},"modified":"2025-12-27T23:54:37","modified_gmt":"2025-12-28T04:54:37","slug":"resena-sueno-de-trenes-2015-de-denis-johnson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/12\/30\/resena-sueno-de-trenes-2015-de-denis-johnson\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Sue\u00f1os de trenes (2015) de Denis Johnson"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>El tiempo va<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta novela inicia con un arrebato violento: el protagonista \u2013sin motivaci\u00f3n aparente\u2013 se une a un grupo que quiere lanzar a un hombre por un precipicio. Este recuerdo ser\u00e1 evocado, de tanto en tanto, a lo largo de la narraci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hubo detr\u00e1s de ese impulso? \u00bfFue solo un intento de salir del marasmo? A\u00fan sin eclipsar la historia, notamos la evocaci\u00f3n obsesiva y punzante, uno de los mayores logros de Johnson, quien consigue atenuar la tragedia y la culpa con la posibilidad de continuar viviendo, aun cuando fuerzas de la naturaleza le arrebatan el presente y el futuro a su protagonista. Un tren que sigue en marcha sin reparar en las vicisitudes del camino, impulsado por una fuerza que lo sobrepasa.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-608x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1343\" width=\"489\" height=\"824\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-608x1024.jpeg 608w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-178x300.jpeg 178w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-768x1294.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-911x1536.jpeg 911w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-1215x2048.jpeg 1215w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-1200x2023.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/suenos-de-trenes-scaled.jpeg 1519w\" sizes=\"(max-width: 489px) 100vw, 489px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Que no se confunda lo anterior\u00a0con una ret\u00f3rica motivacional.\u00a0<em>Sue\u00f1os de trenes<\/em>\u00a0da cuenta de la vida de un hombre, una empresa tan ardua como erigir\u00a0una red ferroviaria\u00a0que una a todo un pa\u00eds. Porque el retrato de\u00a0Grainier es el de un hombre atravesado por la Historia, por las ansias de un progreso colmado de explotaci\u00f3n y violencia. Uno que arrasa y aniquila, sin l\u00edmite aparente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La experiencia que hab\u00eda tenido Grainier con el Atajo de Dieciocho Kil\u00f3metros le dio ansias de participar en otras empresas enormes, donde multitudes de hombres eliminaran porciones enteras de un tama\u00f1o nunca visto, armando gigantescos puentes de caballete de madera, en lo alto de abismos infranqueables, cada vez m\u00e1s grandes, m\u00e1s largos y m\u00e1s profundos<\/em>\u201d (p.19).<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia que usa Johnson para dar cuenta de ello es la alternancia de escenas y emociones, en distintos tiempos, en un orden que permite observar las consecuencias de la tragedia central del protagonista: Un incendio que lo devora, estruja y atormenta, cuyas cenizas se convierten en el holl\u00edn de su esp\u00edritu, dejando al descubierto una oscuridad latente que parece haber permanecido all\u00ed desde esa primera escena narrada:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>El recuerdo casi le paraba el coraz\u00f3n. Estaba seguro de que el chino se hab\u00eda vengado invocando una maldici\u00f3n (\u2026) Le parec\u00eda a todas luces un castigo demasiado grande<\/em>\u201d (p. 76)<\/p>\n\n\n\n<p>Un&nbsp;castigo demasiado grande, insondable como la naturaleza que a la fuerza se intenta domar para construir un camino. En fin, sue\u00f1os de trenes que permitan traspasar esa frontera para el hombre, que permitan controlar lo incontrolable. Trenes que atraviesen el dolor de seguir viviendo tras la p\u00e9rdida de lo que m\u00e1s se amaba, con dichos recuerdos enraizados y mezclados ahora con el resentimiento tras la marca de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Ahora dorm\u00eda bien por las noches, y a menudo so\u00f1aba con trenes, y sobre todo con un tren en concreto: \u00e9l iba a bordo; pod\u00eda oler el humo de carb\u00f3n; un mundo entero pasaba por las ventanillas. A continuaci\u00f3n, se ve\u00eda a s\u00ed mismo de pie en aquel mundo mientras se apagaba el ruido del tren. La fr\u00e1gil familiaridad de aquellas escenas le suger\u00eda que proced\u00edan de su infancia. A veces se despertaba oyendo c\u00f3mo el ruido del tren de la Spokane International se disipaba por el valle y se daba cuenta de que hab\u00eda estado oyendo aquella locomotora mientras so\u00f1aba<\/em>\u201d. (p. 90)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Denis-Johnson.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1344\" width=\"541\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Denis-Johnson.jpeg 900w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Denis-Johnson-300x200.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Denis-Johnson-768x512.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 541px) 100vw, 541px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No es un detalle menor que Grainier pase de una vida sedentaria a una n\u00f3mada al adoptar el oficio de transportista. La movilidad f\u00edsica parece la forma de sacudirse las cenizas de esa tierra que se volvi\u00f3 infierno: primero por el fuego, luego por el recuerdo. A lo largo del relato, Johnson va introduciendo personajes, peque\u00f1as historias que corren en paralelo, tragedias encapsuladas en peque\u00f1as dosis que le permiten a Grainier soportar las propias heridas. Microhistorias con un elemento en com\u00fan: la violencia adherida a todo el lenguaje, que permea todo lo que todos tienen para contarse. Todo ello se narra con un ritmo calmo que logra prolongar las p\u00e1ginas de este breve y magn\u00edfico libro que, tras su final, provoca ir a buscar todo lo que ha publicado este gran autor norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Denis Johnson<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Sue\u00f1o de trenes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Random&nbsp;House, 2015, 144 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Traducci\u00f3n de Javier Calvo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tiempo va Por Sebasti\u00e1n Uribe Esta novela inicia con un arrebato violento: el protagonista \u2013sin motivaci\u00f3n aparente\u2013 se une a un grupo que quiere lanzar a un hombre por un precipicio. 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