{"id":1333,"date":"2023-12-29T10:06:43","date_gmt":"2023-12-29T15:06:43","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1333"},"modified":"2023-12-29T10:06:43","modified_gmt":"2023-12-29T15:06:43","slug":"resena-le-dedico-mi-silencio-2023-de-mario-vargas-llosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/12\/29\/resena-le-dedico-mi-silencio-2023-de-mario-vargas-llosa\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Le dedico mi silencio (2023) de Mario Vargas Llosa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>La \u00faltima novela de Mario Vargas Llosa<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Le dedico mi silencio<\/em> (Alfaguara, 2023) de Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) es la \u00faltima novela con la que se cierra una larga y reconocida trayectoria literaria de m\u00e1s de sesenta a\u00f1os. En otras palabras, esta es su despedida como escritor en este g\u00e9nero. As\u00ed lo anunci\u00f3 el Premio Nobel de Literatura d\u00edas antes de la fecha de lanzamiento del libro (26 de octubre). (Lo comenta tambi\u00e9n en el \u00faltimo cap\u00edtulo del documental <em>Una vida en palabras<\/em> que se puede ver <a href=\"https:\/\/www.centroricardobsalinaspliego.org\/rbsp-detalle\/?contenido=273&amp;fbclid=IwAR0DaLxu5Qx8lpvedFQF09JNzJCYpSpVIB7l2hY0Wp6izRy1gc0nM6nlo8s\">aqu\u00ed<\/a>). (Para la promoci\u00f3n del libro se utiliz\u00f3 parte de este material para hacer un peque\u00f1o documental con el mismo nombre de la novela que tambi\u00e9n se puede ver <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qhqu4m8GGn8&amp;t=4s\">aqu\u00ed<\/a>). Esta misma noticia es confirmada por sus lectores en la \u00faltima p\u00e1gina del libro: \u201c[\u2026] Creo que he finalizado ya esta novela. Ahora, me gustar\u00eda escribir un ensayo sobre Sartre, que fue mi maestro de joven. Ser\u00e1 lo \u00faltimo que escribir\u00e9\u201d (p. 303). Tal vez los m\u00e1s esc\u00e9pticos (y hasta sus enemigos) dir\u00e1n que se trata de una artima\u00f1a para seguir llamando la atenci\u00f3n y vender m\u00e1s sus libros, algo que Vargas Llosa no necesita. Lo cierto es que el paso del tiempo y la senectud son ineludibles en la vida del escritor, quiz\u00e1s por eso esta novela se encuentra llena de nostalgia y a\u00f1oranzas transmitidas a trav\u00e9s de su personaje To\u00f1o Azpilcueta, quien llega a considerar sus anhelos e ideas como una posibilidad en lugar de una utop\u00eda.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/le-dedico-mi-silencio-portada.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1334\" width=\"377\" height=\"617\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/le-dedico-mi-silencio-portada.jpeg 322w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/le-dedico-mi-silencio-portada-183x300.jpeg 183w\" sizes=\"(max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La novela est\u00e1 dividida en 37 cap\u00edtulos, algunos bastante cortos. En muchos de estos cap\u00edtulos llama la atenci\u00f3n la exploraci\u00f3n del discurso en el g\u00e9nero ensayo (m\u00e1s adelante indicaremos por qu\u00e9). El uso del tiempo es casi lineal. No hay saltos temporales entre un cap\u00edtulo y otro, sobre todo con la historia de Azpilcueta, s\u00f3lo se manifiestan las elipsis, adem\u00e1s de los recuerdos que no se recrean como parte del pasado, sino que quedan como lo que son: recuerdos. Se a\u00f1ade el recabado de informaci\u00f3n como parte de una investigaci\u00f3n correspondiente a ese mismo pasado (tambi\u00e9n indicaremos por qu\u00e9).<\/p>\n\n\n\n<p>Su personaje principal se llama To\u00f1o Azpilcueta a quien no se le puede definir ni como periodista ni como intelectual, a pesar de que conjuga ambas actividades (esta \u00faltima es la que desarrollar\u00e1 con mayor ah\u00ednco a lo largo de la novela). Su afici\u00f3n es la m\u00fasica criolla, no como m\u00fasico sino como un estudioso y\/o mel\u00f3mano. Se gana la vida escribiendo peque\u00f1os art\u00edculos en distintos medios sobre este tema. Azpilcueta reconoce en este g\u00e9nero musical el encanto de una \u00e9poca pasada, tambi\u00e9n el origen de una identidad mestiza que bien podr\u00eda eliminar las diferencias sociales y raciales de su pa\u00eds. Como es de suponer, toda la novela trascurre en el Per\u00fa. La mayor parte en Lima, pero tambi\u00e9n en la costa norte, con mayor precisi\u00f3n, en Puerto Eten, Lambayeque. El tiempo de la novela se ubica en 1992, meses despu\u00e9s de la muerte de la lideresa y dirigente Mar\u00eda Elena Moyano, asesinada por Sendero Luminoso el 15 de febrero de ese mismo a\u00f1o (mencionado en la p\u00e1gina 16). Se confirma este tiempo de narraci\u00f3n con la captura de Abimael Guzm\u00e1n (12.09.1992) (mencionado en la p\u00e1gina 175).&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de esta novela empieza desde el momento en que To\u00f1o Azpilcueta se pregunta para qu\u00e9 un personaje como Jos\u00e9 Durand Flores (que bien podr\u00eda ser el escritor y folclorista Jos\u00e9 Durand Fl\u00f3rez, fallecido en 1990), miembro de la \u00e9lite intelectual del Per\u00fa, desea comunicarse con \u00e9l. Es entonces que se logra saber que Azpilcueta vive en Villa El Salvador, un distrito perif\u00e9rico de Lima que surgi\u00f3 a inicio de los a\u00f1os ochenta con la migraci\u00f3n masiva de la sierra peruana hacia la capital, m\u00e1s a\u00fan con la violencia desencadenada por el terrorismo, lo que origin\u00f3 el conflicto armado interno que dur\u00f3 m\u00e1s de una d\u00e9cada. En este nuevo distrito vive Azpilcueta con su esposa Matilde y sus dos hijas. Matilde realiza distintos tipos de trabajos caseros como lavander\u00eda o costura de ropa. Ambos sobreviven con los trabajos que realizan. Sin embargo, Azpilcueta tiene muchas carencias. Ni siquiera cuenta con tel\u00e9fono, por lo que se comunica con el \u00fanico tel\u00e9fono de la zona que se encuentra ubicado en la pulper\u00eda de su amigo apellidado Collau, cuyo local tambi\u00e9n sirve de quiosco para la venta de revistas y peri\u00f3dicos. A partir de la comunicaci\u00f3n entre Durand Flores y Azpilcueta, se logra saber la existencia de un joven prodigio de la guitarra criolla peruana. Su nombre es Lalo Molfino, un muchacho proveniente de Chiclayo, Lambayeque, que se caracteriza por ser algo esquivo y reservado, adem\u00e1s de comportarse con cierta vanidad al saber que toca muy bien la guitarra cuando ejecuta las canciones de m\u00fasica criolla. Este ser\u00e1 el m\u00f3vil para que To\u00f1o Azpilcueta empiece una investigaci\u00f3n sobre este guitarrista que lleg\u00f3 a formar parte de importantes grupos musicales como Per\u00fa Negro o la compa\u00f1\u00eda de la cantante criolla Cecilia Barraza, quien es muy amiga de To\u00f1o Azpilcueta.<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de esta investigaci\u00f3n, Azpilcueta sostiene su tesis sobre la importancia de la m\u00fasica criolla dentro del concepto de naci\u00f3n, pues ya hab\u00eda realizado en la Facultad de Letras de la Universidad Mayor de San Marcos un trabajo sobre el vals peruano para obtener su t\u00edtulo de bachillerato, el cual fue asesorado por su maestro Herm\u00f3genes A. Morones, quien, al morir, dej\u00f3 un vac\u00edo en lo que corresponde a los estudios sobre el folclore peruano. Azpilcueta aspira a cubrir este vac\u00edo, no importa si lo hace fuera de la vida acad\u00e9mica. A partir de esta investigaci\u00f3n se inserta en la novela cap\u00edtulos que contienen un discurso dirigido al ensayo en primera persona que toma muchas referencias hist\u00f3ricas para crear un contexto que gire en torno al origen de la identidad peruana:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c[\u2026] Y por eso los callejones y la m\u00fasica criolla resultaron inseparables para los cerca de setenta mil lime\u00f1os (llam\u00e9moslos as\u00ed) que all\u00ed resid\u00edan, aunque la mayor\u00eda de los \u00abcallejoneros\u00bb ven\u00edan de todos los pueblos del interior del Per\u00fa\u201d [\u2026] \u201cEl gran compositor nacional, Felipe Pinglo Alva, asisti\u00f3 muchas veces a esas fiestas que animaban los callejones de Lima, pero se retiraba temprano -bueno, eso de temprano es un decir- porque ten\u00eda que ir al d\u00eda siguiente a trabajar. Dec\u00edan de \u00e9l que lleg\u00f3 a componer m\u00e1s de trescientas piezas antes de morir\u201d [\u2026] \u201cLos callejones de Lima fueron la cuna de la m\u00fasica que, tres siglos despu\u00e9s de la conquista, se pod\u00eda llamar genuinamente peruana. Y ni siquiera hay que decir que el orgulloso autor de estas l\u00edneas la considera el aporte m\u00e1s sublime del Per\u00fa al mundo. En los callejones hab\u00eda ratas, pero tambi\u00e9n hab\u00eda m\u00fasica, y una cosa compensaba la otra\u201d (pp. 24-25).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto a las ratas, estos roedores no s\u00f3lo se presentan como la principal fobia de To\u00f1o Azpilcueta, sino que tambi\u00e9n se les considera como una figura simb\u00f3lica referente a todo lo negativo de una sociedad, y cuya presencia, real o imaginada, resultan m\u00e1s que una amenaza, pues si bien Azpilcueta intenta construir una idea de hermandad y uni\u00f3n entre los peruanos a trav\u00e9s de la m\u00fasica criolla, la presencia de estas ratas, referidas siempre a la pobreza, a la enfermedad y a la podredumbre (y, por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n a la corrupci\u00f3n), no har\u00e1n m\u00e1s que ensombrecer y espantar todos estos anhelos.<\/p>\n\n\n\n<p>La mejor parte de la novela es cuando Azpilcueta viaja a Puerto Eten para investigar sobre la vida de Lalo Molfino con el \u00fanico fin de hacer un libro. Ah\u00ed llega a saber sobre su origen relacionado a la basura y a las ratas. Tambi\u00e9n conocer\u00e1 parte de su infancia, juventud y amores. Uno de estos amores es una muchacha que brindar\u00e1 una mayor informaci\u00f3n sobre este joven cuya vida se vio afectada por la enfermedad y la tragedia, tal como sucedi\u00f3 con otros grandes exponentes del g\u00e9nero como Felipe Pinglo o Lucha Reyes, tambi\u00e9n mencionados en la novela.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro tema que surge en las investigaciones de Azpilcueta es la huachafer\u00eda peruana, considerada como una caracter\u00edstica singular entre sus compatriotas. Es m\u00e1s, hasta \u00e9l mismo se reconoce como tal, en especial cuando confiesa su gusto por las letras de ciertas canciones del criollismo peruano. Esta misma huachafer\u00eda se muestra en su comportamiento que var\u00eda a partir de su emoci\u00f3n, admiraci\u00f3n y sentimientos hacia la cantante Cecilia Barraza, tambi\u00e9n presente en varios cap\u00edtulos. Esta huachafer\u00eda sirve para definir a la sociedad peruana como mestiza a todo nivel y en todas sus clases sociales, por lo que se considera un punto en com\u00fan entre todos los peruanos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHab\u00eda una huachafer\u00eda humilde, de los peruanos indios, una huachafer\u00eda de los cholos, es decir, de las clases medias, y hasta los ricos ten\u00edan su propia huachafer\u00eda cuando se hac\u00edan pasar por nobles o descendientes de nobles, ret\u00e1ndose a duelo entre ellos seg\u00fan el c\u00f3digo del marqu\u00e9s de Cabri\u00f1ana, como si eso fuera a blanquearlos un poquito, haci\u00e9ndoles perder su condici\u00f3n de mestizos\u201d (p. 69).&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Azpilcueta, esta huachafer\u00eda llega a manifestarse hasta en la propia literatura. Para confirmar esta teor\u00eda, cita a ciertos autores emblem\u00e1ticos que re\u00fanen las siguientes caracter\u00edsticas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAcaso donde mejor se pueden apreciar las infinitas variantes de la huachafer\u00eda es en la literatura, porque, de manera natural, ella est\u00e1 sobre todo presente en el hablar y el escribir. Hay poetas que son huachafos a ratos, como C\u00e9sar Vallejo, y otros que lo son siempre, como Jos\u00e9 Santos Chocano, y poetas que no son huachafos s\u00f3lo cuando escriben en verso, como Mart\u00edn Ad\u00e1n. En cambio, en sus ensayos se muestran excesivamente huachafo. Es ins\u00f3lito el caso de Julio Ram\u00f3n Ribeyro, que no es huachafo jam\u00e1s, lo que trat\u00e1ndose de un escritor peruano resulta una extravagancia. M\u00e1s frecuente es el caso de aqu\u00e9llos como Bryce y como Salazar Bondy en los que, pese a sus prejuicios y cobard\u00edas contra ella, la huachafer\u00eda irrumpe siempre en alg\u00fan momento en lo que escriben, como un incurable vicio secreto. Ejemplo notable es el de Manuel Scorza, en el que hasta las comas y los acentos parecen huachafos\u201d (p. 210).<\/p>\n\n\n\n<p>Y entre todas estas ideas, hip\u00f3tesis y teor\u00edas, To\u00f1o Azpilcueta logra terminar de escribir su libro al que titula <em>Lalo Molfino y la revoluci\u00f3n silenciosa<\/em>, cuyo lanzamiento no llama la atenci\u00f3n de la prensa cultural lime\u00f1a ni de la lector\u00eda peruana. Sin embargo, algo ocurre que de pronto se revierte esta situaci\u00f3n. Azpilcueta sale del anonimato y se convierte en un protagonista a niveles que ni el mismo se esperaba. Hasta llega a tener una c\u00e1tedra en San Marcos. Y todo en base a su esperanza de vencer las utop\u00edas a partir de sus ideas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi el Per\u00fa abandonara su mentalidad de pura supervivencia y se convirtiera en una naci\u00f3n pr\u00f3spera gracias a su m\u00fasica, acaso ir\u00eda cambiando tambi\u00e9n su situaci\u00f3n dentro del panorama mundial, logrando infiltrarse dentro de ese grupito de pa\u00edses donde todo se decide, la paz y la guerra, las grandes cat\u00e1strofes o las alegr\u00edas que de tanto en tanto vienen a hacer feliz a la gente. Es seguro que yo no lo ver\u00e9, pero la vida y obra de Lalo Molfino, acompa\u00f1ada de las ideas que aqu\u00ed han sido consignadas, contribuir\u00e1n a que as\u00ed sea. Como los <em>Siete ensayos<\/em> de Mari\u00e1tegui, o la poes\u00eda de C\u00e9sar Vallejo, o las tradiciones de Ricardo Palma, este libro que sujetas, lector, en tus manos de peruano amigo, ser\u00e1 el punto de arranque de una verdadera revoluci\u00f3n que sacar\u00e1 a nuestra patria de su pobreza y tristeza y la convertir\u00e1 de nuevo en un pa\u00eds pujante, creativo y verdaderamente igualitario, sin las enormes diferencias que hoy d\u00eda lo agobian y hunden. Que as\u00ed sea\u201d (p. 241).&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otros temas que Azpilcueta da a conocer en sus escritos son el caj\u00f3n peruano, la tauromaquia, la brujer\u00eda, el racismo (eliminada con la historia de sus amigos Toni y Lala cuyo erotismo se mantiene hasta la vejez), adem\u00e1s de mencionar a otros exponentes de la m\u00fasica criolla peruana como Chabuca Granda, Jes\u00fas V\u00e1squez y \u00d3scar Avil\u00e9s. A trav\u00e9s del narrador tambi\u00e9n se conoce la postura de Azpilcueta en cuanto a la religi\u00f3n cat\u00f3lica a pesar de haber estudiado en un colegio religioso cuyo nombre se menciona hasta en cinco ocasiones (Se trata del colegio La Salle ubicado en el distrito de Bre\u00f1a donde el mismo Vargas Llosa estudi\u00f3 un par de a\u00f1os y donde tuvo en desencuentro con uno de los hermanos de esta congregaci\u00f3n que le hizo desistir de su condici\u00f3n de creyente y cuyo episodio ya ha sido contado en <em>El pez en el agua<\/em>). \u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/mario-vargas-llosa-viejo.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1335\" width=\"566\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/mario-vargas-llosa-viejo.jpeg 680w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/mario-vargas-llosa-viejo-300x165.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 566px) 100vw, 566px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Si bien no hay momentos de grandes destellos narrativos en la novela, como las t\u00e9cnicas a las que ya nos ten\u00eda acostumbrados nuestro Premio Nobel, no se puede dejar de considerar la nostalgia que se percibe en el personaje de To\u00f1o Azpilcueta y en el narrador con cada hecho que se cuenta o se rememora, pues aqu\u00ed se toman muchos referentes culturales e hist\u00f3ricos para dar contexto a una ficci\u00f3n cuyo reflejo sigue siendo muy similar a la realidad. La visi\u00f3n de los personajes en los cap\u00edtulos finales da a entender que la esperanza se puede mantener, por m\u00e1s peque\u00f1a que sea, incluso hasta huachafa, sin importar las contantes utop\u00edas que son m\u00e1s cercanas a lo real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Mario Vargas Llosa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Le dedico mi silencio<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Alfaguara, 2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00faltima novela de Mario Vargas Llosa Por Omar Guerrero Le dedico mi silencio (Alfaguara, 2023) de Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) es la \u00faltima novela con la que se cierra una larga y reconocida trayectoria literaria de m\u00e1s de sesenta a\u00f1os. 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