{"id":1326,"date":"2023-12-20T01:05:43","date_gmt":"2023-12-20T06:05:43","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1326"},"modified":"2023-12-20T01:05:43","modified_gmt":"2023-12-20T06:05:43","slug":"resena-infancias-2023-de-bryan-paredes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/12\/20\/resena-infancias-2023-de-bryan-paredes\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Infancias (2023) de Bryan Paredes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Crecer y aprender<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>\u00a0Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Infancias<\/em> (Dendro Ediciones, 2023) del escritor peruano Bryan Paredes (Lima, 1993) es un libro de cuentos conformado por trece historias que giran en torno al crecimiento y al aprendizaje, muchas de ellas dadas en las primeras etapas de la vida, por eso tambi\u00e9n sobresale la falta de experiencia y el dolor que afrontan sus j\u00f3venes personajes en esos mismos procesos que corresponden a crecer o a madurar, m\u00e1s a\u00fan de aprender y afrontar determinadas situaciones que pueden resultar siempre dif\u00edciles. Esto mismo se confirma con lo que indica Orlando Mazeyra Guill\u00e9n en el pr\u00f3logo: \u201cEste libro da cuenta de esas primeras veces dolorosas e impactantes, intensas y fulgurantes: los primeros amores, los primeros viajes, los primeros adioses, los primeros muertos, los primeros fracasos\u2026\u201d (p. 9).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Infancias-de-Bryan-Paredes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1327\" width=\"483\" height=\"516\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Infancias-de-Bryan-Paredes.jpg 700w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Infancias-de-Bryan-Paredes-280x300.jpg 280w\" sizes=\"(max-width: 483px) 100vw, 483px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El dolor que se muestra en estos cuentos es tanto f\u00edsico como emocional, adem\u00e1s de traumatizante. Se evidencia en \u201cLa teor\u00eda de las reglas\u201d, el primer cuento del libro, donde un joven estudiante escolar es castigado por su profesor delante de sus compa\u00f1eros en un sal\u00f3n de clases usando una regla de gran grosor que s\u00f3lo deber\u00eda ser s\u00edmbolo de educaci\u00f3n o ense\u00f1anza, pero, en esta ocasi\u00f3n, tambi\u00e9n representa la sanci\u00f3n, la violencia y el temor: \u201cLa regla m\u00e1s pesada del colegio cay\u00f3 inclemente entre mis dedos, sin tocar la palma, porque retir\u00e9 mi mano y, al mismo tiempo, me quej\u00e9 casi en un susurro. S\u00e1nchez ten\u00eda la vena del cuello tan hinchada que, me dije, ahora s\u00ed me dar\u00eda con el pu\u00f1o o la palma de su mano p\u00e9trea. Se enderez\u00f3 y dijo: \u00abMontes, estira bien la mano por tu bien\u00bb. Cuando estaba por decir \u00abpero por qu\u00e9\u00bb, la regla esta vez s\u00ed se enfund\u00f3 en toda mi mano, removiendo cada punto el\u00e9ctrico de mi brazo derecho: el dolor, la verg\u00fcenza, la frustraci\u00f3n, son marcas dif\u00edciles de quitar, sobre todo si tu colegio est\u00e1 a la vuelta de tu casa: no tienes tiempo de asimilar la situaci\u00f3n en tres cuadras\u201d (p. 16).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica de estos cuentos es que muchas de sus historias ocurren en la costa norte del Per\u00fa, con precisi\u00f3n en Trujillo, tal como sucede en \u201cLa infancia es una paloma muerta entre tus manos\u201d donde sobresale otro tema real y bastante com\u00fan en esta parte del Per\u00fa y que corresponde a la delincuencia y a la violencia desatada que ya no se puede controlar, m\u00e1s a\u00fan si esto afecta a la familia, en especial a un ser querido y cercano. Y al mencionar estas dos caracter\u00edsticas es inevitable el contaste que pueden producir en el relato: \u201cEse fue un d\u00eda con buen clima, como suele ocurrir en los veranos de Trujillo. En esta ciudad s\u00ed hay un cielo, muy azul, con nubes de algod\u00f3n de las que salen en las pel\u00edculas. Un paisaje que alguien deber\u00eda filmar y revelar al mundo. Tal vez podamos entender algo m\u00e1s sobre nuestra existencia con unas buenas tomas. Esos colores te acompa\u00f1an en todos los momentos de tu vida. Aunque visites cualquier capital del mundo, igual sabr\u00e1s que puedes quedarte a morir en el norte del Per\u00fa por la inmensidad del cielo\u201d (p. 20).&nbsp; Y la descripci\u00f3n de esta calma se anula con el tema de fondo contado en esta historia: \u201cLo \u00faltimo que supe fue que lo encontraron entre El Porvenir y Laredo. Algunos campesinos lo sacaron de entre el agua sucia y las ca\u00f1as de az\u00facar. De inmediato, se avis\u00f3 a sus colegas y mi t\u00eda denunci\u00f3 a unos choros con los que hab\u00eda peleado d\u00edas atr\u00e1s. Ustedes saben, seguro m\u00e1s que yo, que los delincuentes de ac\u00e1 son bien vengativos, muy avezados cuando algo no les sale\u201d (p. 25). La analog\u00eda entre una paloma muerta y lo sucedido no hace m\u00e1s que confirmar la tragedia que queda en la memoria del joven personaje narrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro aprendizaje que se encuentra en el libro corresponde a lo sexual. Aparece en el cuento \u201cOfrecer\u201d que tambi\u00e9n transcurre en Trujillo. Coinciden la presencia de otros personajes catalizadores ya recurrentes como las t\u00edas o los primos. Aunque el principal personaje catalizador para el narrador en esta historia no es un familiar sino una mujer que marcar\u00e1 una singular experiencia: \u201cLa mujer, despu\u00e9s de un par de minutos, apareci\u00f3 con un <em>baby doll<\/em> ancho y casi transparente. No llevaba ropa interior. \u00abHace mucho calor, \u00bfdi?\u00bb, me dijo. \u00abS\u00ed, pero tengo fr\u00edo\u00bb. Lo dije muy mec\u00e1nico, inerte\u201d (p. 31).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los problemas de dinero y la pobreza tambi\u00e9n se presentan como caracter\u00edsticas que afectan a los j\u00f3venes personajes. No importa si se intentan eludir u olvidar a trav\u00e9s de un juego simple como las canicas o bolitas, tan de moda en determinado momento. Lo cierto es que entre estos mismos personajes j\u00f3venes salen a relucir los problemas econ\u00f3micos de sus familias como una recriminaci\u00f3n o como una forma de enrostrar su maldad: \u201c-\u00bfCon qu\u00e9 plata vas?-le pregunt\u00f3 Ricardo, antes de que Jorge saliera-. A las justas tu pap\u00e1 tiene para comer\u201d (p. 41).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las peleas entre los j\u00f3venes personajes tambi\u00e9n se hacen presentes en este universo que ya se caracteriza por su crueldad y violencia, adem\u00e1s de definir un estrato social previsto ya desde la car\u00e1tula del libro, lo que resulta atractivo para el lector al confirmar que se contin\u00faa con una tradici\u00f3n que viene de autores como Congrains, Reynoso y Ribeyro. En cuanto a las peleas, estas se describen en determinados escenarios que confirman esta misma condici\u00f3n social, adem\u00e1s de la violencia y el dolor que experimentan los protagonistas de un cuento como \u201cEl Hueco\u201d: \u201cEscombros, piedras, basura y algunas bolsas de cemento seco. Grafitis en las paredes. Agujas usadas y regadas en los rincones, donde las luces de la calle no ingresaban. Sergio entr\u00f3 primero, empujado por Mario. Sergio dej\u00f3 la bicicleta apoyada contra la pared, d\u00e1ndoles la espalda. Apenas quiso voltear, recibi\u00f3 un pu\u00f1etazo en la cara por parte de Mario. Sergio cay\u00f3 al suelo, quej\u00e1ndose. Sin darle tregua, Jos\u00e9 lo pate\u00f3 en el est\u00f3mago, una y otra vez. Sergio rogaba, una y otra vez. Sergio imploraba, sin pausas\u2026\u201d (p. 53).<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte es otro tema ineludible sin importar que se trata de una mascota. Esto ocurre en el cuento breve titulado \u201cPrincesa\u201d, cuyo narrador, o narradora, brinda su testimonio una vez que ya ha ocurrido el deceso. En el cuento \u201cMariela\u201d la muerte tambi\u00e9n est\u00e1 presente desde el inicio, aunque esta vez se trate de la madre del personaje juvenil femenino, cuyo \u00fanico deseo antes de morir es ver a su hija casada vestida de blanco sin saber siquiera que sus amistades est\u00e1n m\u00e1s cerca del romance y del deseo: \u201cQuer\u00eda verse en sus ojos negros y quemarse en el fuego de su presencia hasta convertirse en un pu\u00f1ado de cenizas y hermanada con el viento, ser respirada y emprender una traves\u00eda en el interior de su cuerpo: ser la sangre de ella, tomar la forma de sus venas, viajar hasta su pecho, sus manos largas y perderse en el siguiente ombligo, humedecida por el milagro de tocarse\u201d (p. 74). A ellos se suma el cuento \u201cVive\u201d donde se presenta la muerte como una marca sin importar que se trate de una in\u00fatil vida sana.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor, o el desamor, no quedan fuera en el argumento de estas historias. Sucede en el cuento \u201cTinta seca\u201d donde la idealizaci\u00f3n de la pareja viene de la mano con la literatura debido a que el romance, o lo que queda de ello, arrastra recuerdos de lecturas de autores como Cort\u00e1zar, Pizarnik y hasta Carlos Oquendo de Amat. Por supuesto que <em>Rayuela<\/em> es uno de sus epicentros: \u201cDespu\u00e9s de una clase electiva de Literatura, a la que hab\u00eda entrado como alumna libre porque nunca pudo estudiar esa carrera, Emilia me coment\u00f3 que su profesor les dijo que leyera ese libro, el que hab\u00eda recomendado a una amiga cercana antes de morir. \u00abElla estaba enferma y le pidi\u00f3 un libro, para sus \u00faltimos meses. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil! \u00bfTe imaginas regalar el \u00faltimo libro que leer\u00e1 una persona que quieres mucho?\u00bb. No entend\u00eda la magia de Rayuela. \u00abEste libro tiene fragmentos que uno puede leer como quiera\u00bb. S\u00f3lo escuchaba y asent\u00eda, mudo. \u00abEl mismo Cort\u00e1zar dice en el inicio, mira ac\u00e1, que se puede leer de forma lineal o a trav\u00e9s de un tablero con un orden establecido por \u00e9l o como se le d\u00e9 la gana al lector\u00bb\u201d (p. 68).<\/p>\n\n\n\n<p>Incursionar en el g\u00e9nero policial no es impedimento para seguir retratando las inexperiencias y los duros aprendizajes de estos j\u00f3venes personajes. Se suma que tambi\u00e9n se encuentra un trasfondo social en cada una de estas historias donde sobresale el comportamiento, bueno o malo, de cada uno de los miembros del orden. En el cuento \u201cTodos saben\u201d se aborda una historia de frontera donde impera una polic\u00eda coimera y ratera que se aprovecha de la migraci\u00f3n de los peruanos en Argentina, m\u00e1s a\u00fan si son j\u00f3venes: \u201cEl jefe, seguro, era peor, pens\u00f3 Facundo. En su barrio hab\u00eda escuchado las historias de los polic\u00edas cagones, como le dec\u00edan, que sembraban cuando uno estaba limpio y te pod\u00eda mandar en cana por varios a\u00f1os. Algunos pacos y ketes val\u00edan para esto; m\u00e1s la frontera y viaje por tierra, peor. Enrejada segura. \u00abYo no le tengo miedo a los choros\u00bb, le dijo su t\u00edo, \u00abporque te roban y si te dejas, no pasa m\u00e1s. Pero si un tombo te quiere joder, ah\u00ed s\u00ed cagaste, porque tiene la autoridad para cagarte\u201d (p. 94). En cambio, en el cuento \u201cRetamozo\u201d, el joven polic\u00eda protagonista de esta historia desea hacer las cosas bien, a\u00fan tiene \u00e9tica. Sin embargo, de nada le sirve cada vez que recibe \u00f3rdenes que debe cumplir como parte de su trabajo. Al mismo tiempo se vuelve espectador del horror con los muertos en las carreteras, peor a\u00fan, si se trata de levantar sus cuerpos destrozados y pestilentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Bryan-Paredes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1328\" width=\"533\" height=\"352\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Bryan-Paredes.jpg 863w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Bryan-Paredes-300x198.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Bryan-Paredes-768x508.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 533px) 100vw, 533px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, los temas familiares, en especial la relaci\u00f3n con los padres, se presentan en cuentos como \u201cAll by myself\u201d donde ciertas canciones, como las de Charly Garc\u00eda, traen m\u00e1s que un recuerdo. Y en \u201cEntrevista a Paul Auster\u201d, el padre vuelve a ser el punto de atenci\u00f3n del hijo sin importar las obligaciones o los deseos profesionales. En este caso, los di\u00e1logos muestran la situaci\u00f3n de una familia desigual o desintegrada por culpa del alcohol y el rencor. Es inevitable no relacionarla con la novela <em>La invenci\u00f3n de la soledad<\/em>, a prop\u00f3sito de la menci\u00f3n del padre y de Paul Auster. Este, sin duda, es uno de los mejores cuentos de este conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro rese\u00f1ado<\/span>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Bryan Paredes<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Infancias <\/em>(2023)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Dendro Ediciones<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crecer y aprender \u00a0Por Omar Guerrero Infancias (Dendro Ediciones, 2023) del escritor peruano Bryan Paredes (Lima, 1993) es un libro de cuentos conformado por trece historias que giran en torno al crecimiento y al aprendizaje, muchas de ellas dadas en las primeras etapas de la vida, por eso tambi\u00e9n sobresale la falta de experiencia y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[197,194,8,308,399,1,9],"tags":[573,574,572,234],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1326"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1326"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1326\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1329,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1326\/revisions\/1329"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}