{"id":1268,"date":"2023-08-15T13:36:55","date_gmt":"2023-08-15T18:36:55","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1268"},"modified":"2023-08-15T13:36:55","modified_gmt":"2023-08-15T18:36:55","slug":"resena-requiem-2022-de-moises-jimenez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/08\/15\/resena-requiem-2022-de-moises-jimenez\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: R\u00e9quiem (2022) de Mois\u00e9s Jim\u00e9nez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Apuntes apresurados sobre <em>R\u00e9quiem<\/em><\/u><\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cristhian Brice\u00f1o <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los folios sin numerar de <em>R\u00e9quiem<\/em>, sujetados artesanalmente por un f\u00e1stener met\u00e1lico, contienen un canto desaforado sobre la penuria de existir. Estas penurias, o, mejor dicho, esta ultraconciencia de un sempiterno padecer, son enunciadas por el yo po\u00e9tico a partir de su visi\u00f3n de la enfermedad y las n\u00edtidas reflexiones y epifan\u00edas que el dolor corporal\/metaf\u00edsico causan en aquel que aloja en su cuerpo alg\u00fan tipo de patolog\u00eda, pero, m\u00e1s precisamente, en quien se convierte en veedor del sufrimiento y asiste al espect\u00e1culo del deterioro y la desaparici\u00f3n, como sucede con el narrador del c\u00e9lebre poema en prosa \u00abLas ventanas se han estremecido\u2026\u00bb. Al parecer, Mois\u00e9s Jim\u00e9nez (Arequipa, 1993) ha aprovechado el trauma pospand\u00e9mico para activar ciertas caracter\u00edsticas en su discurso, aunque, como es obvio, el tema es atemporal y funciona, asimismo, como uno de los m\u00f3viles m\u00e1s requeridos en el teatro del mundo; enfermedad y muerte son, entonces, dos personajes que dinamizan las relaciones humanas, potencian los placeres, ampl\u00edan vocabularios, prometen redenci\u00f3n: \u00abSolo en tu guisa muerte los muertos pueden regresar\u00bb. Es tanta la influencia de la enfermedad y la muerte en el yo po\u00e9tico que por momentos hacen que \u00e9ste se fragmente, y entonces la voz que enuncia los versos con solemne y ret\u00f3rico patetismo se transforma en una pura confesi\u00f3n, en declaraci\u00f3n despojada de adorno, el testimonio fluye persistente, sin trabas, con un naturalismo tal que podemos percibir, por esa grieta, la orfandad del hombre:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para continuar con la lectura de la rese\u00f1a, cliquee en este <a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1WBhyJb4Ue7SJWZtoa1BbYFS4D5hvpOL4\/view?usp=sharing\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1WBhyJb4Ue7SJWZtoa1BbYFS4D5hvpOL4\/view?usp=sharing\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">espacio<\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apuntes apresurados sobre R\u00e9quiem Por Cristhian Brice\u00f1o Los folios sin numerar de R\u00e9quiem, sujetados artesanalmente por un f\u00e1stener met\u00e1lico, contienen un canto desaforado sobre la penuria de existir. Estas penurias, o, mejor dicho, esta ultraconciencia de un sempiterno padecer, son enunciadas por el yo po\u00e9tico a partir de su visi\u00f3n de la enfermedad y las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,8,1,9],"tags":[202,552,551],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1268"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1268"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1268\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1269,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1268\/revisions\/1269"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}