{"id":1227,"date":"2023-06-18T22:04:51","date_gmt":"2023-06-19T03:04:51","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1227"},"modified":"2024-01-23T15:56:16","modified_gmt":"2024-01-23T20:56:16","slug":"resena-cuentos-completos-2019-de-mario-levrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/06\/18\/resena-cuentos-completos-2019-de-mario-levrero\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Cuentos completos (2019) de Mario Levrero"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Fiebre levreriana<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 uno se vuelve levreriano? \u00bfCu\u00e1ndo es que el apellido se vuelve un adjetivo que describe un estilo capaz de impulsar y formar una fervorosa comunidad de admiradores de una obra que conecta a lectores de distintas latitudes y generaciones? Una respuesta a esta \u00faltima cuesti\u00f3n puede ser la diversidad de caminos que existen para acceder a su escritura. La v\u00eda m\u00e1s com\u00fan ser\u00eda abordar como punto de inicio <em>El discurso vac\u00edo<\/em> y <em>La novela luminosa<\/em>, sus novelas m\u00e1s elogiadas, ambas \u00e9picas de la cotidianeidad y la trascendencia del ocio. Pero el lector tambi\u00e9n podr\u00eda optar por la ruta m\u00e1s on\u00edrica con la llamada \u00abTrilog\u00eda involuntaria\u00bb (conformada por las novelas <em>La ciudad, El lugar y Par\u00eds)<\/em> y <em>Fauna\/ Desplazamientos<\/em>. Sugiero una tercera v\u00eda, un h\u00edbrido entre ambos caminos: <em>El alma de Gardel<\/em> y <em>Dejen todo en mis manos<\/em>; o sus deliciosas observaciones vitales recopiladas en sus <em>Irrupciones<\/em>, textos imposibles de adscribir a un solo g\u00e9nero en particular. Afortunadamente, la publicaci\u00f3n de sus <em>Cuentos completos<\/em> conecta todas las v\u00edas anteriores.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-677x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1234\" width=\"509\" height=\"769\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-677x1024.jpg 677w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-198x300.jpg 198w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-768x1162.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-1015x1536.jpg 1015w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-1353x2048.jpg 1353w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-1200x1816.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/cuentos-completos-mapa-de-las-lenguas-1980x2997.jpg 1980w\" sizes=\"(max-width: 509px) 100vw, 509px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Propongo empezar leyendo el relato \u00abLa calle de los mendigos\u00bb, donde una ligera y aparentemente inocua alteraci\u00f3n de la rutina diaria, como lo es la falla de un encendedor, lleva a una b\u00fasqueda desesperada por desentra\u00f1ar un misterio que no hace m\u00e1s que crecer hasta el punto de desviarnos de lo absurdo de la situaci\u00f3n, para situarnos en el laberinto de la curiosidad. En \u00abEl s\u00f3tano\u00bb, \u00abLas sombrillas\u00bb o \u00abNuestro igl\u00fa en el \u00c1rtico\u00bb ocurre lo mismo: reconfiguraciones de la realidad que se logran al recuperar la capacidad de asombro de la infancia, cuando la l\u00ednea entre lo l\u00f3gico y lo on\u00edrico era m\u00e1s difusa, e insertarla en una atm\u00f3sfera ensuciada por una mec\u00e1nica adulta, sucia y gris. \u00abM\u00e1s de una vez pens\u00e9 en m\u00ed mismo como en un triste adulto, de esos que pasan la vida acumulando cosas en previsi\u00f3n de un invierno que raras veces llega\u00bb, menciona en \u00abCap\u00edtulo XXX\u00bb (p. 320), sugiriendo su resistencia a \u00abla opacidad cotidiana, a este fr\u00edo y a este apego insensato a las cosas. Yo no puedo darme ese lujo\u00bb (p. 337, \u00abSurkville\u00bb)<\/p>\n\n\n\n<p>El retorno a una capacidad de asombro infantil, aparentemente perdida en las batallas diarias de la adultez, se entremezcla con la urgencia sexual y el humor. En los cuentos de Levrero existen ambientes cargados de tab\u00faes y reglas, cuyos l\u00edmites son transgredidos mediante un lenguaje aparentemente desmesurado y descontrolado (\u00abLa casa de pensi\u00f3n\u00bb). Esta transgresi\u00f3n no es sino la soluci\u00f3n frente a tanta solemnidad impuesta, a la que Levrero golpea sin pudor, apelando a escenas que si bien podr\u00edan escandalizar en un primer momento, poseen un efecto que va m\u00e1s all\u00e1 de la impresi\u00f3n superficial. Son met\u00e1foras de la libertad del ejercicio de la ficci\u00f3n. El resquebrajamiento de la \u00abseriedad\u00bb es un acto de resistencia, desde la literatura, en el cual el uruguayo encontr\u00f3 una herramienta invaluable. Una s\u00edntesis de ello puede ser la respuesta que brinda a un divertido cuestionario formulado por nada menos que \u00e9l mismo: \u00abYo utilizo la imaginaci\u00f3n para traducir a im\u00e1genes ciertos impulsos \u2014ll\u00e1malos vivencias, sentimientos o experiencias espirituales. Para m\u00ed esos impulsos forman parte de la realidad o, si lo prefer\u00eds de mi \u201cbiograf\u00eda\u201d. Las im\u00e1genes bien podr\u00edan ser otras; la cuesti\u00f3n es dar a trav\u00e9s de im\u00e1genes, a su vez, representadas por palabras, una idea de esa experiencia \u00edntima, para la cual no existe un lenguaje preciso\u00bb (p. 589, \u00abEntrevista imaginaria con Mario Levrero, por Mario Levrero\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Levrero prefer\u00eda denominar relatos a este tipo de narraciones para escapar a las f\u00f3rmulas repetitivas que se le asignan al cuento, como se puede constatar en las 59 piezas que conforman el presente volumen. A diferencia de la concepci\u00f3n tradicional, el relato para el autor representa una oportunidad para romper con ideas preconcebidas de causa-efecto-soluci\u00f3n, para tomar opciones m\u00e1s azarosas y delirantes, pero no por ello menos atrapantes. \u00abLos ratones felices\u00bb y \u00abEspacios libres\u00bb son prueba de ello, con episodios donde lo que menos hay es la l\u00f3gica en detrimento de la vitalidad. Esto confirma que uno no lee a Levrero para descifrar un enigma, sino para emocionarse durante la persecuci\u00f3n de este. Desde la angustia inquietante y asfixiante de \u00abEl inspector\u00bb al cuestionamiento existencial de \u00abDiario de un canalla\u00bb, pasando por la melancol\u00eda de \u00abAlgo pegajoso\u00bb, el humor de \u00abConfusiones cotidianas\u00bb, el horror fant\u00e1stico de \u00abAguas salobres\u00bb o la sensaci\u00f3n de aventura de \u00abLa cinta de Moebius\u00bb y \u00abAlice Springs\u00bb, el lector reconoce que est\u00e1 frente a verdaderas obras maestras. Cabe decir que algunos textos contienen una mayor dosis de densidad en contraste con los otros relatos, como ocurre con \u00abYa que estamos\u00bb y \u00abLa toma de la Bastilla o c\u00e1ntico por los mares de la luna\u00bb, lo cual podr\u00eda confundir al lector. Sin embargo, al menos habr\u00e1 un p\u00e1rrafo o frase que denote la genialidad del escritor que en una segunda o tercera lectura permita transportarlo a planos de conciencia desconocidos, tal como anota Nicol\u00e1s Varlotta, la persona que estuvo a cargo de esta edici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Levrero-lentes-negros.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1235\" width=\"495\" height=\"475\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Levrero-lentes-negros.jpg 900w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Levrero-lentes-negros-300x288.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Levrero-lentes-negros-768x737.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 495px) 100vw, 495px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Retomo mi pregunta inicial, \u00bfPor qu\u00e9 uno se vuelve levreriano? Ensayo una respuesta: porque al leer a Levrero, uno se percibe c\u00f3mplice, como quien lee a un amigo (seg\u00fan mencionaba Diego Otero)<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Su literatura irrumpe en nuestras rutinas, hipnotiz\u00e1ndonos con escenas que ensanchan nuestras experiencias y nos sumergen por completo en una materia art\u00edstica formada por diversas fuentes. Todas ellas conjugadas de tal manera que uno se olvida que est\u00e1 leyendo. Leer a Levrero no solo es una forma de escapar a la realidad, es una invitaci\u00f3n a desarmarla y volverla a armar. \u00abCuando cre\u00edamos que todo hab\u00eda terminado, todo estaba reci\u00e9n por comenzar\u00bb (p. 208, \u00abTodo el tiempo\u00bb) La recopilaci\u00f3n de estos relatos nos sigue atrapando con una obra de irradiaci\u00f3n incombustible, una nueva oportunidad para empezar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Mario Levrero<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Cuentos completos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&nbsp;Literatura Random House, 2019. 656 pp.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> En Buensalvaje N\u00b0 10, marzo del 2014 https:\/\/revistabuensalvaje.wordpress.com\/2014\/03\/20\/las-bromas-espirituales\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiebre levreriana Por Sebasti\u00e1n Uribe \u00bfPor qu\u00e9 uno se vuelve levreriano? \u00bfCu\u00e1ndo es que el apellido se vuelve un adjetivo que describe un estilo capaz de impulsar y formar una fervorosa comunidad de admiradores de una obra que conecta a lectores de distintas latitudes y generaciones? 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