{"id":122,"date":"2020-05-05T18:31:32","date_gmt":"2020-05-05T18:31:32","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=122"},"modified":"2020-05-05T20:50:41","modified_gmt":"2020-05-05T20:50:41","slug":"suspensiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2020\/05\/05\/suspensiones\/","title":{"rendered":"Suspensiones"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/XLsemanal-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-123\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/XLsemanal-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/XLsemanal-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/XLsemanal-768x432.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/XLsemanal-1200x675.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/XLsemanal.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por Cesar L\u00f3pez<\/p>\n\n\n\n<p>El planeta entero piensa el problema. Pensar siempre ha sido una consecuencia y no una causa; sobre todo ahora que el ataque es a la vida en varias de sus esferas. No cabr\u00eda la posibilidad del pensamiento, el m\u00e1s m\u00ednimo siquiera, sin que haya cierta necesidad de preservar o insistir en lo vivo, en el s\u00ed mismo. Toda soluci\u00f3n o cat\u00e1strofe que conocemos se ha confeccionado a partir de ese imperativo. As\u00ed, la relaci\u00f3n entre lo que hacemos y meditamos ha sido asaltada por un agente que se traduce muy bien en la experiencia cotidiana del mundo, ya que esta, tal como se entend\u00eda hasta este momento, ha desaparecido. No tengo un juicio de valor exacto sobre esta paralizaci\u00f3n, no creo que lo haya tampoco, pero es mejor dejar que ciertas realidades de la misma se expresen, de alguna manera, desde su propia raz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/tecnologia\/2014-10-19\/virus_264212\/\">Los virus llegaron mucho antes que las plantas, los insectos y los animales<\/a> (entre los que nos encontramos, por supuesto). Han resistido una buena cantidad de eventos catastr\u00f3ficos y se han adaptado a una gran diversidad de escenarios. En algunos casos se afirma que han conseguido tecnificarse, dada nuestra costumbre de calificar las proezas de los otros a trav\u00e9s de las nuestras. Es importante aclarar, en este punto, que ellos no son el enemigo, no forman parte de ning\u00fan bando, as\u00ed de simple; se despliegan y desplegar\u00e1n en el ecosistema como siempre lo han hecho. Los virus forman parte del infinito ciclo de la creaci\u00f3n y la destrucci\u00f3n. Tal vez sean tan indiferentes a nuestra existencia como nosotros lo \u00e9ramos a la suya.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo hasta aqu\u00ed aparece en un correcto orden. Los virus, como otros seres que pueblan el planeta, procuran preservarse, multiplicarse e inundar con sus r\u00e9plicas cada rinc\u00f3n de la tierra. Obedecen a la vocaci\u00f3n er\u00f3tica dada por Dios en el mito del <em>G\u00e9nesis<\/em>. Vida, reproducci\u00f3n y pensamiento; pasos justos sobre el agua, la tierra y el aire. No obstante, hay algo no tan cierto en lo que escribimos y que ha conseguido, o deber\u00eda, desenmascarar nuestra forma de entendimiento. <a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/04\/12\/ciencia\/1492011691_067101.html\">Los virus no est\u00e1n vivos<\/a>, no pueden considerarse como entes vivientes, ya que no cumplen con las caracter\u00edsticas generales del mundo de la vida como la reproducci\u00f3n y la motilidad, por ejemplo. La cuesti\u00f3n se complica m\u00e1s, porque tampoco se puede afirmar que est\u00e9n muertos. Estos tienen la capacidad de manipular la maquinaria de su hospedero de modo que este termina reproduci\u00e9ndolos por miles, algo que jam\u00e1s podr\u00edan por s\u00ed solos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni vida ni muerte o entre la vida y la muerte, el Coronavirus ha conseguido trasladar su plenitud intermedia a las certezas humanas hasta romperlas. Los restos de estas han sido conducidos por diversos tipos de planes; todos ellos trazados por la desesperaci\u00f3n o la estupidez. Desde una paralizaci\u00f3n general, t\u00e9cnica del medioevo en pleno siglo XXI, hasta la inyecci\u00f3n de desinfectantes en la sangre, \u201ct\u00e9cnica\u201d extremadamente moderna, este virus ha conseguido suspender las pr\u00e1cticas humanas de forma inaudita. Ha devuelto al hom\u00ednido entronizado nuevamente a sus cuevas y le ha mostrado el miedo que nunca hab\u00eda perdido. Tambi\u00e9n le ha devuelto al estallido de las ficciones. Todos ahora tienen una historia que contar; <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=n1zdvRkinZM\">todos han alcanzado, en tiempo record, la capacidad de comprender lo que pasa<\/a>. S\u00ed, esto no es verdad, pero es lo que se gesta en Internet.<\/p>\n\n\n\n<p>Los aviones ya no inundan el cielo, los autos han dejado de invadir las calles al igual que la gente. Las ferias de libro o los conciertos han sido cancelados. No hay cine ni discotecas ni bares. Tampoco los restaurantes o los caf\u00e9s han podido resistir a los poderes de la COVID-19. <a href=\"https:\/\/gestion.pe\/peru\/politica\/coronavirus-peru-conciertos-cines-eventos-deportivos-y-otros-van-a-quedar-postergadas-todo-el-ano-por-coronavirus-zeballos-nndc-noticia\/?ref=gesr\">Los templos de toda profesi\u00f3n ya no reciben a sus fieles<\/a>. Los teatros, las universidades y los hoteles han cerrado sus puertas. Innumerables f\u00e1bricas de todo tipo, minas y oficinas le han dado la espalda a su trote diario. Tal parece que fuimos expulsados de todos los para\u00edsos conocidos. Vivimos en el mundo de la suspensi\u00f3n, porque quien nos ha guiado a este momento hist\u00f3rico es un microsc\u00f3pico ser que solo conoce el punto medio y ha actuado siempre, desde su origen incierto, de ese modo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La potencia de esta enfermedad no solo ha intervenido en los cuerpos humanos, sino tambi\u00e9n en los cuerpos estatales, econ\u00f3micos o culturales. No solo ha invadido de cabo a rabo lo que el hombre daba por organizado y s\u00f3lido, sino que ha asestado un duro golpe a la narraci\u00f3n del progreso. \u00bfEs posible creer en esta historia o tipo de fe cuando a\u00fan no hemos aprendido a lavarnos las manos de manera correcta? \u00bfEs posible defender los poderes de la humanidad cuando los hospitales colapsan, a pesar de haber cre\u00eddo que en materia de salud se hab\u00eda llegado lejos? \u00bfVivimos el progreso? O mejor, \u00bfde qu\u00e9 progreso se nos ha hablado? \u00bfQui\u00e9nes est\u00e1n dentro de \u00e9l o viven en su l\u00f3gica? Considero dif\u00edcil defender esta m\u00edtica, ya que los pa\u00edses m\u00e1s poderosos y civilizados del planeta, seg\u00fan esa misma narraci\u00f3n, <a href=\"https:\/\/cnnespanol.cnn.com\/2020\/02\/26\/asi-es-como-el-coronavirus-podria-provocar-una-grave-desaceleracion-o-recesion-en-estados-unidos\/\">han tenido y tienen serias dificultades para hacerle frente a un diminuto ser<\/a> que flota en el limbo y que ha conseguido dejar en el mismo estado a todo el planeta. Si pensamos en la globalizaci\u00f3n como la m\u00e1xima capacidad de relaci\u00f3n social que jam\u00e1s haya existido, tambi\u00e9n es posible indicar que como organismo esta ha manifestado, por fin, su grave estado de salud. La aparici\u00f3n del Coronavirus tiene el perfil de una consecuencia y no de una causa. La desnudez a la que ha sometido al hombre, en primer lugar, ha hecho patente su impotencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/National-Geographic-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-124\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/National-Geographic-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/National-Geographic-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/National-Geographic-768x432.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/National-Geographic-1200x675.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/National-Geographic.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Fuente: National Geographic<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No existe, sin embargo, un solo modo de vivir. Justo ahora se revelan otras realidades gracias a este giro. Mientras el hombre se ha ocultado, <a href=\"https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-52216020\">muchos animales han vuelto a escena<\/a>. Parece que el planeta descansa; parece que este tiempo es un tiempo de jubileo para otras existencias. Es decir, el derrumbamiento del monopolio de la experiencia ha dado paso a cierta liberaci\u00f3n de lo heterog\u00e9neo y, por ende, a la necesidad de reconocer que lo pausado es tan solo una manera de conocer. Y no solo nos referimos a esa innumerable cantidad de vida a la que el Coronavirus ha liberado, sino a esas formas desplazadas de humanidad que han entrado en juego hasta alcanzar un extra\u00f1o protagonismo. Ahora las parejas deben estar juntas todo el d\u00eda, ahora las familias deben reconocerse a diario, mirarse, entenderse. El hogar se ha relanzado. La capacidad de extra\u00f1ar se ha vuelto un poco m\u00e1s sincera y la responsabilidad ha dejado de lado la representatividad para convertirse en una tarea personal\u00edsima. El valor de la ancianidad tambi\u00e9n movi\u00f3 a los gobiernos a detenerse. No \u00e9ramos tan fascistas al fin y al cabo. Pero de todas estas renovadas cosas antiguas, muchos han hecho hincapi\u00e9 en la solidaridad como herramienta de acci\u00f3n id\u00f3nea frente al problema.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De cierta manera, toda situaci\u00f3n l\u00edmite contiene en s\u00ed las claves para su resoluci\u00f3n. Es posible que la COVID-19, nos est\u00e9 permitiendo ver el real anverso del mapa. El siguiente movimiento ser\u00eda optar por una experimentaci\u00f3n intermedia en la que se restituya el valor de la vida en todas sus formas y no solo la humana. Otra restituci\u00f3n tendr\u00eda que ver con el valor comunitario para la supervivencia, pero, a\u00fan m\u00e1s, se podr\u00eda optar por la recuperaci\u00f3n de la soberan\u00eda del ciudadano, la cual ha sido minimizada, durante a\u00f1os, bajo la impronta de que los hombres son piezas sustituibles. \u00bfAcaso la protecci\u00f3n de la vida fr\u00e1gil de los ancianos no pueda completarse con la reconquista de su papel en el cuerpo colectivo?<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora podemos decir que nuestras primeras afirmaciones son imprecisas. El planeta no piensa, act\u00faa y el hombre no tiene, aunque lo crea, el dominio total. Solo una parcela del pensamiento est\u00e1 siendo ocupada en estos precisos instantes. La pandemia no es un ataque, porque el virus no nos tiene por enemigos: solo nos empuja a entendernos en el contexto amplio de su presencia, que nos supera. Es por este motivo que la suspensi\u00f3n a la que nos tiene sujeto el Coronavirus es un momento tenso e intenso de creaci\u00f3n, en el cual se deber\u00eda optar por la respuesta m\u00e1s coherente: la pr\u00e1ctica de una pol\u00edtica que se caracterice por lo microsc\u00f3pico.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Cesar L\u00f3pez El planeta entero piensa el problema. Pensar siempre ha sido una consecuencia y no una causa; sobre todo ahora que el ataque es a la vida en varias de sus esferas. 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