{"id":1205,"date":"2023-05-28T23:11:22","date_gmt":"2023-05-29T04:11:22","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1205"},"modified":"2026-03-08T19:27:51","modified_gmt":"2026-03-09T00:27:51","slug":"resena-vidas-conjeturales-2022-de-fleur-jaeggy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/05\/28\/resena-vidas-conjeturales-2022-de-fleur-jaeggy\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Vidas conjeturales (2022) de Fleur Jaeggy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Nota Bene<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo trazar un perfil sobre seres iluminados, distantes en el tiempo? \u00bfC\u00f3mo se aproxima uno a esa genialidad por una v\u00eda distinta a la acumulaci\u00f3n de datos biogr\u00e1ficos? La respuesta puede ser tan simple como arriesgada: conjeturar. Buscar entre los resquicios, residuos, sobras. Reunir la informaci\u00f3n de aparente car\u00e1cter ordinario, que por s\u00ed sola no podr\u00eda decir mucho sobre la vida de alguien y obtener de ella un retrato \u00edntimo y emotivo. As\u00ed como lo logra Fleur Jaeggy (Z\u00farich, 1940) en este breve compendio de vidas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Vidas-conjeturales-641x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1206\" width=\"437\" height=\"697\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Vidas-conjeturales-641x1024.jpg 641w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Vidas-conjeturales-188x300.jpg 188w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Vidas-conjeturales-961x1536.jpg 961w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Vidas-conjeturales-1200x1918.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 437px) 100vw, 437px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Thomas de Quincey (1785-1859), John Keats (1795-1821) y Marcel Schwob (1867-1905) son las figuras literarias elegidas en este volumen recopilatorio. Si bien escritos y publicados en distintos a\u00f1os, la misi\u00f3n de estos tres proyectos narrativos parece partir de una misma motivaci\u00f3n: conocer c\u00f3mo se forma (y deforma) una sensibilidad art\u00edstica. Y una primera estaci\u00f3n ineludible para ello es la infancia, germen de padecimientos y alegr\u00edas; de intereses y miedos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jaeggy, con gran capacidad imaginativa, caracteriza a los escritores mencionados. Los recrea para volverlos personajes. Se apropia de ellos. Los tres son seres con infancias dif\u00edciles, como muchos, pero a la vez genios signados por una marca de la iluminaci\u00f3n. Una marca que es capaz de hacerlos trascender y subvertir la condena del olvido, de ubicarlos por encima de los dem\u00e1s por su talento, y, al mismo tiempo, distantes a sus coet\u00e1neos, acompa\u00f1ados por una sensaci\u00f3n de no pertenencia impuesta y luego, voluntaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2018La felicidad jug\u00f3 con \u00e9l, despu\u00e9s se transform\u00f3, casi como si el dolor fuera una felicidad encolerizada, una agraciada convulsi\u00f3n de la naturaleza\u2019 (p. 19). La aproximaci\u00f3n a De Quincey se apoya en la realidad padecida: pobreza y adicci\u00f3n. Esta \u00faltima surgida como respuesta a los efectos nocivos de lo primero. La adicci\u00f3n se convierte en una v\u00eda de escape a la memoria de vivir atormentado por los maltratos infringidos en la escuela. De Quincey llega al punto de apartarse de los asuntos de los vivos, todos sospechosos de conspirar contra su persona, en un aislamiento radical que probablemente haya sido uno de los factores predominantes en la extenuaci\u00f3n de su organismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Qui\u00e9n s\u00ed resisti\u00f3 lo m\u00e1s que pudo con tal de dar respuesta a sus enemigos fue Keats<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, seg\u00fan se consigna en el perfil m\u00e1s apasionado del libro. Keats, \u2018Devoraba los libros, copi\u00f3, tradujo fragmentos, hizo de escribano y de copista de su mente. Hizo saber a sus amigos del Guy\u2019s Hospital que la poes\u00eda era \u2018la \u00fanica cosa digna de atenci\u00f3n para una mente superior\u2019. Y esa era su \u00fanica ambici\u00f3n\u2019&nbsp;(p. 33). En este ensayo, llama la atenci\u00f3n c\u00f3mo Jaeggy dedica muchas l\u00edneas a las distintas descripciones fision\u00f3micas del poeta. Lo describe como poseedor de una mirada abrasante (a la que se le atribu\u00eda la de posibilidad de ver el futuro) y unos labios siempre dispuestos a demostrar su imperecedera personalidad<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Un car\u00e1cter avasallador, capaz de anular la identidad de todo aquel que se le acercara. Quiz\u00e1s por ello el n\u00famero de p\u00e1ginas dedicadas a su agon\u00eda resulta apropiado. Como una forma de ver si la vulnerabilidad de una sombra tan\u00e1tica permit\u00eda revelar m\u00e1s acerca de la personalidad del poeta, quien no deja de brillar en sus horas m\u00e1s aciagas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/jaeggy.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1207\" width=\"425\" height=\"267\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Y si bien a Schwob, Jaeggy le dedica un menor n\u00famero de p\u00e1ginas respecto a los dos anteriores perfiles, estas le bastan para se\u00f1alar la gran importancia que tuvieron las relaciones amicales y sentimentales en la vida del escritor jud\u00edo. Amigos que se torna refugios, musas que se vuelven fantasmas. \u2018Ese viaje de la memoria hacia las sombras de los encantamientos se hab\u00eda desvanecido. Quedaba el cat\u00e1logo arrugado de un largo deambular\u2019 (p. 58) Agotado tras sus viajes, Schwob se rinde ante la nostalgia y opta por volver. El perfil llega a su fin con una escena de fantasmas, lo cual ti\u00f1e de luto el ambiente en el que yace el escritor y tambi\u00e9n el lector de estos perfiles quien, al cerrar este breve librito, seguramente a\u00f1orar\u00e1 a estos personajes. Esta lectura se convierte en el pretexto perfecto para acudir a los libros de los autores perfilados y por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n, los de su aguda retratista. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro rese\u00f1ado<\/span>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Fleur Jaeggy<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Vidas conjeturales<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Ediciones Universidad Diego Portales, 2022. 68 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> <em>\u2018\u201c<\/em>Si muero<em>\u201d, le escribe a Brown, \u201c<\/em>debes hundir a Lockhart<em>\u201d. Era un tipo que escribi\u00f3 un art\u00edculo contra Keats, aprovech\u00e1ndose de chismes e informaciones personales: combin\u00f3 su talento de sabueso y chivato de la polic\u00eda con el de enemigo de la Literatura<\/em>\u201d(p. 43)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> \u2018Aqu\u00ed yace alguien cuyo nombre fue escrito en agua\u2019 es lo que Keats solicita se inscriba en su l\u00e1pida en un intento de unir su recuerdo al poder transformativo del l\u00edquido elemento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota Bene Por Sebasti\u00e1n Uribe \u00bfC\u00f3mo trazar un perfil sobre seres iluminados, distantes en el tiempo? \u00bfC\u00f3mo se aproxima uno a esa genialidad por una v\u00eda distinta a la acumulaci\u00f3n de datos biogr\u00e1ficos? La respuesta puede ser tan simple como arriesgada: conjeturar. Buscar entre los resquicios, residuos, sobras. 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