{"id":1201,"date":"2023-05-28T22:58:39","date_gmt":"2023-05-29T03:58:39","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1201"},"modified":"2023-05-29T10:52:16","modified_gmt":"2023-05-29T15:52:16","slug":"resena-el-trabajo-de-los-ojos-2019-de-mercedes-halfon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/05\/28\/resena-el-trabajo-de-los-ojos-2019-de-mercedes-halfon\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: El trabajo de los ojos (2019) de Mercedes Halfon"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>La luz que nos aleja<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo entra por los ojos, reza el dicho. La primera impresi\u00f3n es la imagen que uno proyecta y la que va a instalarse en la memoria del otro. Ritos de preparaci\u00f3n, ensayos, preocupaci\u00f3n. Se centra la atenci\u00f3n en uno, en lo que puede prever. Pero, \u00bfy si la mirada que nos ausculta no es la que se espera? \u00bfSi esta se desv\u00eda de lo normal? Existe una narrativa visual que se replantea a partir de las posibilidades de su autor y receptor, uno cuya vista le alcance una escena distinta a la que llega a los dem\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo se lidia con percepci\u00f3n alterada de la realidad?<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/9788494983795-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1209\" width=\"447\" height=\"648\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u2018El trabajo de los ojos\u2019 empieza con la noticia muerte del oculista de la narradora y la revelaci\u00f3n de su estrabismo como una enfermedad aparecida en la infancia y la multiplicidad de males oculares que pueden aparecer, a causa de ella, a lo largo de su vida. Sobre estos tres ejes, Mercedes Halfon (1980) erige un bello libro, en el que, hilvanando pasajes llenos de humor, curiosidad, asombro y reflexi\u00f3n, profundiza en la amalgama de aquellos elementos que posibilitan y dificultan el acto de ver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Es una m\u00e1xima que puedo aplicar a otros aspectos de mi vida. En vez de apoyarme en lo que funciona bien, pongo sistem\u00e1ticamente la energ\u00eda sobre lo que falla. Es un mecanismo de la cr\u00edtica\u201d.<\/em> (p. 21)<\/p>\n\n\n\n<p>La predisposici\u00f3n surgida a temprana edad para mirar de manera distinta, debido al estrabismo, se torna en la obsesi\u00f3n de la narradora. Explora c\u00f3mo ello afecta sus relaciones familiares y amicales. Una familia caracterizada por esta marca f\u00edsica. Una herencia indeseada. Madre e hijos compartiendo estas carencias oculares. A\u00f1os de visitas a centros oftalmol\u00f3gicos. La dificultad para hallar las cosas. Esforzarse siempre m\u00e1s que los dem\u00e1s y c\u00f3mo ello puede resultar por ratos tortuoso y cansino. Halfon vuelve esta caracter\u00edstica indeseada en motor de escritura pues, como dice, \u201c(\u2026) <em>cuando empezamos a notar los procedimientos es porque algo se est\u00e1 malogrando<\/em>\u201d (p. 40)<\/p>\n\n\n\n<p>Y que sean los oftalm\u00f3logos especialistas en ni\u00f1os las autoridades cient\u00edficas en lo referido al estrabismo, le confiere a este mal una se\u00f1a de cicatriz de infancia inamovible.&nbsp; Una herida que arde en cada visita m\u00e9dica, en cada chequeo y tratamiento nuevo. Una ni\u00f1ez permanente en los ojos, la imposibilidad de desarrollar una mirada adulta, \u201ccomo los dem\u00e1s\u201d. Ello provoca a lo largo de la vida otra lectura de lo que se percibe.&nbsp; Un c\u00f3digo distinto para entender el mundo, menos definido y m\u00e1s subjetivo. M\u00e1s a\u00fan con la ceguera, la extinci\u00f3n total de la luz:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cA veces creo que la vista es un bien de ese tipo. Algo que existe de forma irrefutable, muchos la poseen, pero hay un punto oscuro, un precipicio rocoso desde donde cae a un fondo de pantano inaccesible\u201d. (<\/em>p. 22)<\/p>\n\n\n\n<p>Este andar por puntos ciegos, distorsionados, estrecha el v\u00ednculo de la narradora con su vocaci\u00f3n literaria, en un intento de aprehender lo que no se puede captar f\u00e1cilmente con la mirada, a trav\u00e9s del lenguaje. El pasar horas incontables de soledad tratando de descifrar emociones, experiencias, el sentido de la realidad. Escribir como una forma de guiarse por la vida:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2018<em>Llorar por un dolor opaco y persistente. El conocimiento ser\u00eda un calmante al permitirnos encontrar una forma reconocible, una regularidad. Convertirlo en relato. Tenga o no una soluci\u00f3n\u2019<\/em>. (p. 86)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/mercedes-halfon.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1203\" width=\"460\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/mercedes-halfon.jpg 414w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/mercedes-halfon-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><figcaption><strong>Mercedes Halfon &#8211; Foto: Carolina Bartolom\u00e9<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La estructura fragmentaria dota al libro de un ritmo pausado en el que se invita al lector a detenerse en cada pasaje. Hay ensayo, aforismos, datos hist\u00f3ricos. Historias personales y familiares. Un enfoque heterog\u00e9neo con un efecto cautivante. Y si bien, en cierto pasaje se dice que el relato esconde la trampa de conocer el final de la historia y ser una ocasi\u00f3n perfecta para la exageraci\u00f3n, el recomendar con entusiasmo este libro no lo es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro rese\u00f1ado:<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Mercedes Halfon<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>El trabajo de los ojos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Editorial<\/strong> <strong>Las afueras, 2019. 104 pp.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La luz que nos aleja Por Sebasti\u00e1n Uribe Todo entra por los ojos, reza el dicho. La primera impresi\u00f3n es la imagen que uno proyecta y la que va a instalarse en la memoria del otro. 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