{"id":1194,"date":"2023-05-21T14:24:42","date_gmt":"2023-05-21T19:24:42","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1194"},"modified":"2023-05-21T14:27:24","modified_gmt":"2023-05-21T19:27:24","slug":"resena-cuando-ser-humano-cansa-2014-de-maria-sonia-cristoff","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/05\/21\/resena-cuando-ser-humano-cansa-2014-de-maria-sonia-cristoff\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Desubicados (2014) de Maria Sonia Cristoff"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Cuando ser humano cansa<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2018Tengo el ritmo de las m\u00e1quinas\u2019 cantaban Los Prisioneros<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> con un pulso siniestro e ir\u00f3nico. Una canci\u00f3n sobre jornadas cronometradas hasta el m\u00ednimo, responsabilidades fijadas. Una tranquilidad forzosa, disimulada bajo la creencia de que adapt\u00e1ndose uno logra la estabilidad interior. Es as\u00ed que cualquier interrupci\u00f3n se vuelve un fastidio, algo que suprimir a la mayor celeridad posible. La protagonista y narradora de <em>Desubicados<\/em> comienza a padecer insomnio tras ver interrumpido sus sue\u00f1os por la aparici\u00f3n de nuevos vecinos y sus sonidos sexuales cerca de las tres de la ma\u00f1ana (macho y hembra, los califica). Lo que al inicio valora como un acontecimiento positivo para su propio matrimonio, deviene en un incordio insuperable, especialmente, al no poder identificar con exactitud de d\u00f3nde provienen los ruidos. Ante ello, la \u00fanica salida que concibe es dormir en una banca de zool\u00f3gico alejada de los seres humanos, lo cual calma su \u00e1nimo al transformarse voluntariamente en un bicho. Una situaci\u00f3n tan banal y hostil provoca que dicha soluci\u00f3n no se perciba tan descabellada.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"392\" height=\"349\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Maria-Cristoff.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1195\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Maria-Cristoff.jpeg 392w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Maria-Cristoff-300x267.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 392px) 100vw, 392px\" \/><figcaption>Maria Sonia Cristoff<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Los libros de Maria Sonia Cristoff (Trelew, 1965) interrumpen y frenan el v\u00e9rtigo de la rutina. Uno podr\u00eda, de forma superficial, definir a sus personajes como desequilibrados y asociales \u2013\u00bfLo son realmente? \u2013. La exploraci\u00f3n de esa pregunta es la que lanza a uno a develar capa por capa lo narrado en sus novelas. \u00bfHay de verdad tanta distancia entre uno y esa protagonista que duerme en zool\u00f3gicos y se siente m\u00e1s cercana a los animales que a los seres humanos? \u00bfPor qu\u00e9 no podr\u00edamos tomar la decisi\u00f3n de arrancar y optar por ese camino? En medio de esas interrogantes, un pasaje:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfTendr\u00e9 miedo de comprobar que no es cierto que la inadecuaci\u00f3n es una cuesti\u00f3n de orden geogr\u00e1fico? Porque saber lo s\u00e9: siempre es sencillo reconocer la falacia de los lugares comunes, lo que no es tan sencillo es comprobar c\u00f3mo a pesar de eso, de ese saber, un d\u00eda el lugar com\u00fan hizo carne en nosotros, nos convirti\u00f3 en sus s\u00fabditos. \u00bfSer\u00e1 el p\u00e1nico a vivir en un lugar sin zool\u00f3gico?\u201d<\/em> (p. 73)<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la novela, la narradora viaja con la mirada atenta al comportamiento animal en cautiverio y recrea c\u00f3mo el hombre va dejando su huella, negativa por lo general, en la existencia de estos seres con cuya vulnerabilidad se ve identificada y comprendida. Las im\u00e1genes de ciudad, el invento humano por excelencia, son de aturdimiento y zozobra, una cadena de extirpaci\u00f3n de aquello que escapa de la norma humana, capaz de mellar toda voz y aplastar todo gesto de incomodidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u201cDe todas las cosas que los animales van perdiendo a medida que se integran a un zool\u00f3gico, los sonidos propios son una \u00bfSer\u00e1 que ya no hay nada que avisar? \u00bfQu\u00e9 ya no hay a quien avisarle?\u201d <\/em>(p. 34)<\/p>\n\n\n\n<p>&#8216;Resaca existencial&#8217; se repite en varias p\u00e1ginas y vaya sustantivo. Resaca. Molestia, escozor, esa sensaci\u00f3n molesta tras tanto ruido y celebraci\u00f3n a la que se nos empuja en la contemporaneidad. \u00bfCelebraci\u00f3n por la explotaci\u00f3n disfrazada de \u2018hiperproductividad\u2019 como medida m\u00e1xima de eficacia y \u00e9xito? \u00bfPor la disminuci\u00f3n de horas de ocio? Cristoff, como en \u2018Incl\u00fayanme afuera\u2019 y \u2018Mal de \u00e9poca\u2019, logra captar los sentimientos de desajuste interno e inadecuaci\u00f3n en la mirada respecto al resto. Expone el momento en que el disfraz de heterogeneidad que se propugna como emblema moderno esconde un exotismo controlado, un zool\u00f3gico de puertas abiertas en las que ser humano, cansa.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Desubicados-739x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1196\" width=\"506\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Desubicados-739x1024.jpeg 739w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Desubicados-217x300.jpeg 217w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Desubicados-768x1064.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Desubicados.jpeg 920w\" sizes=\"(max-width: 506px) 100vw, 506px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u201cSalgo a caminar entre las jaulas, a moverme un poco tal vez me ayude a pensar mejor. Solo que no puedo sacarme de encima este sue\u00f1o, este sopor. Lo cubre todo, me absorbe, no me deja terminar de entender nada. \u00bfSer\u00e1 este el estado de aturdimiento del que hablan algunos fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos cuando analizan la cuesti\u00f3n de lo animal y lo humano? \u00bfC\u00f3mo puede alguien tomar una decisi\u00f3n adecuada -y no solo eso: trascendental- en este estado?\u201d<\/em> (p. 67)<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, \u00bfqui\u00e9n define lo humano hoy? \u00bfDesde d\u00f3nde se hace? Son preguntas que inciden en los derechos sobre cuya ausencia se erigen las prisiones que nos encierran, asfixian; construidos cual espejos que nos motivan a la reflexi\u00f3n y \u2013en \u00faltima instancia\u2013 a atormentarnos. A removernos y desubicarnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Maria Sonia Cristoff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Desubicados <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Libros del Laurel, 2014. 140 pp.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> En \u2018Otro D\u00eda\u2019, track n\u00b0 12 de <em>La cultura de la basura<\/em> (1987)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando ser humano cansa Por Sebasti\u00e1n Uribe \u2018Tengo el ritmo de las m\u00e1quinas\u2019 cantaban Los Prisioneros[1] con un pulso siniestro e ir\u00f3nico. Una canci\u00f3n sobre jornadas cronometradas hasta el m\u00ednimo, responsabilidades fijadas. 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