{"id":1175,"date":"2023-03-28T20:56:25","date_gmt":"2023-03-29T01:56:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1175"},"modified":"2023-03-28T21:00:35","modified_gmt":"2023-03-29T02:00:35","slug":"resena-montevideo-2022-de-enrique-vila-matas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/03\/28\/resena-montevideo-2022-de-enrique-vila-matas\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Montevideo (2022) de Enrique Vila-Matas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Literatura, ciudades, hoteles, habitaciones y puertas contiguas<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Montevideo<\/em> (Seix Barral, 2022) del escritor espa\u00f1ol Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es una novela (o tratado) donde la literatura, los escritores y el acto mismo de escribir (precisamente literatura, como ya es costumbre, y tambi\u00e9n predilecci\u00f3n como sucede en la mayor\u00eda de sus libros) se presentan como los principales hechos o puntos de atenci\u00f3n en esta trama que es bastante singular. Aunque, cabe a\u00f1adir, y tambi\u00e9n advertir, que el estilo narrativo es otro elemento que no pasar\u00e1 desapercibido para el lector.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia se reduce a la visita a la habitaci\u00f3n 205 del emblem\u00e1tico hotel Cervantes ubicado en la ciudad de Montevideo, Uruguay, donde transcurre un cuento de Julio Cort\u00e1zar titulado \u00abLa puerta condenada\u00bb incluida en el libro <em>El final del juego<\/em> (1956). Cabe aclarar que este hotel en la actualidad ya no se llama as\u00ed, pero que en esta misma habitaci\u00f3n estuvo hospedado el mismo Cort\u00e1zar entre noviembre y diciembre de 1954 convocado a unas reuniones de la Unesco, por lo que la idea de la metaficci\u00f3n, e incluso de la autoficci\u00f3n, se vuelven una recurrente a lo largo del libro, m\u00e1s a\u00fan para el protagonista que no deja de ser tan Vila-Matas, y a la vez, tan Sterne (Shandy), tan Melville (Bartleby), tan Cort\u00e1zar (La puerta condenada), y tan, pero tan literario. Y esta es su mayor ventaja.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/montevideo-portada.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1177\" width=\"357\" height=\"614\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/montevideo-portada.jpeg 247w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/montevideo-portada-174x300.jpeg 174w\" sizes=\"(max-width: 357px) 100vw, 357px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La novela est\u00e1 dividida en seis cap\u00edtulos, cada una correspondiente a distintas ciudades: Par\u00eds, Cascais, Montevideo, Reikiavik (bastante breve), Bogot\u00e1 y (otra vez) Par\u00eds. En el primer cap\u00edtulo, un migrante espa\u00f1ol nacido en Barcelona llega a la Ciudad Luz con inclinaciones literarias; para ser m\u00e1s exacto, con deseos de desarrollar una escritura, pero all\u00e1, en Par\u00eds, se relaciona con el lado oscuro y s\u00f3rdido de la ciudad, que a\u00fan as\u00ed, muestra cierto encanto o atractivo, poque, a fin de cuentas, es Par\u00eds. Lo curioso es que en medio de estas vivencias surge la posibilidad de dejar de escribir a pesar de no haber escrito a\u00fan nada:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En Par\u00eds, en todo caso, no fui tan idiota de dejarme embaucar por el vac\u00edo absoluto, que era algo que ya hab\u00eda reventado en Barcelona la primera juventud, y me limit\u00e9 a permitir que me absorbiera un sinsentido controlado, rayando en lo fingido, dedic\u00e1ndome casi exclusivamente a recorrer a fondo, de arriba abajo, el Par\u00eds m\u00e1s canalla, el Par\u00eds brutal, el genial Par\u00eds que describe Luc Sante en <\/em>The Other Paris<em> (unos barrios repletos de <\/em>fl\u00e2neurs<em> apaches, estrellas de <\/em>chanson<em>, <\/em>clochards<em>, valientes revolucionarias y artistas callejeros), el Par\u00eds de los marginados, el Par\u00eds de los exiliados antifranquistas con su bien organizada red de venta de drogas, el Par\u00eds de los destrozados, el Par\u00eds del gran v\u00e9rtigo social.<\/em> (p. 10)<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi mundo en Par\u00eds se redujo a un modesto espacio en el que reinaban traficantes de poca monta y a algunas fiestas de vez en cuando con deca\u00eddos exiliados espa\u00f1oles, fiestas baratas, pero con bastante vino tinto, y de las que \u00fanicamente recuerdo que adquir\u00ed la costumbre de despedirme dici\u00e9ndoles a los pseudoamigos o conocidos, a todos, sin excepci\u00f3n:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em>\u2014<em>\u00bfYa sab\u00e9is que he dejado de escribir?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y casi siempre alguien saltaba enseguida para corregirme:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em>\u2014<em>\u00a1Pero si t\u00fa no escribes!<\/em> (p. 11)<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta \u00abextra\u00f1a\u00bb decisi\u00f3n de dejar la escritura se presenta como una contradicci\u00f3n porque en Par\u00eds todos quieren escribir. Para eso se cita una aseveraci\u00f3n textual del mismo Cior\u00e1n: \u00abLos franceses ya no quieren trabajar, todos quieren <em>escribir<\/em>\u00bb (p 13). Y ante estas variantes sobre la escritura, toma la palabra el personaje, que es muy deductivo, s\u00f3lo para enumerar cinco tendencias (o formas de escritura o de escritores) en torno a esta labor:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\"><li><em>Quienes no tienen nada que contar.<\/em><\/li><li><em>Quienes deliberadamente no narran nada.<\/em><\/li><li><em>Quienes no lo cuentan todo.<\/em><\/li><li><em>Quienes esperan que Dios alg\u00fan d\u00eda lo cuente todo, incluido por qu\u00e9 es tan imperfecto.<\/em><\/li><li><em>Quienes se han rendido al poder de la tecnolog\u00eda que parece estar transcribi\u00e9ndolo y registr\u00e1ndolo todo y, por tanto, convirtiendo en prescindible el oficio de escritor.&nbsp; <\/em>(p. 16)<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Cada una de estas tendencias es el registro de lo que se ver\u00e1 en las siguientes p\u00e1ginas, donde lo literario, y m\u00e1s a\u00fan, la escritura, con la presencia de otros elementos, como escritores y\/o personalidades (sobre todo culturales), junto a otros hechos, entre ellos muchos viajes, encuentros y desencuentros, quienes se presentan como los componentes que va contando una historia que gira sobre la literatura y m\u00e1s a\u00fan sobre el estilo que se desarrolla en ella (o que se busca desarrollar). Un ejemplo de ello es Antonio Tabucchi, a quien el personaje de este libro-novela-tratado-ensayo presenta como un art\u00edfice de lo innovador, sobre todo con un libro como <em>Dama de Porto Pim<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abmaravilloso libro fronterizo publicado en Palermo y traducido en Barcelona en febrero de 1984, libro tan dispar como unitario que reun\u00eda en muy pocas p\u00e1ginas cuentos breves, fragmentos de memorias, diarios, de traslados metaf\u00edsicos, notas personales, una breve biograf\u00eda de Antero de Quental, astillas de una historia cazada casualmente en la cubierta de un barco, recuerdos inventados, mapas, bibliograf\u00eda, abstrusos textos legales, canciones de amor: toda una serie de elementos, algunos a primera vistas enemistados entre s\u00ed y sobre todo enemistados con la literatura, pero transformados por una firme voluntad literaria en ficci\u00f3n pura\u00bb.<\/em> (p. 25)<\/p>\n\n\n\n<p>Con la cita sobre Tabucchi hay otro indicio revelador (y anticipatorio) de lo que est\u00e1 por venir en las siguientes p\u00e1ginas, pues los fragmentos que conforman cada cap\u00edtulo contienen una serie de deducciones sobre sobre eso mismo que le concierne al personaje del libro y que invita al lector a convertirse en c\u00f3mplice bajo el efecto de tanta fascinaci\u00f3n y apego y que no es m\u00e1s que la literatura. De esta manera empiezan a desfilar y a mencionarse nombres como Melville, Kafka, Voltaire, Hemingway, Monterroso, B\u00e1rbara Jacobs, Robert Walser, James Joyce, Laurence Sterne, Roberto Bola\u00f1o, Julio Cort\u00e1zar, Lezama Lima, Mallarm\u00e9, Clarice Lispector, Julian Gracq, Ida Vitale, Felisberto Hern\u00e1ndez, Borges, Macedonio Fern\u00e1ndez, Madeleine Moore (<em>calificada como un artista que metaboliza referencias literarias y cinematogr\u00e1ficas, arquitect\u00f3nicas y musicales, cient\u00edficas y pop. Y que crea como nadie \u00abhabitaciones\u00bb, \u00abinteriores\u00bb, \u00abjardines\u00bb y \u00abplanetas\u00bb<\/em>) (p. 67), John Banville, Rodrigo Fres\u00e1n (cita de referencia de estos dos \u00faltimos: <em>Conecta tambi\u00e9n Fres\u00e1n con un estilista genial, John Banville. Ambos son escritores m\u00e1s comprometidos con el lenguaje y sus ritmos que con la trama, los personajes o el ritmo de la historia)<\/em> (p. 77), etc, etc. &nbsp;Y es que conglomerar a toda una serie de nombres, citas, referencias, experiencias, vivencias y dem\u00e1s cosas en torno a la escritura es precisamente eso que se define como escribir. Aqu\u00ed un ejemplo de esta misma definici\u00f3n demostrada a lo largo de estas p\u00e1ginas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Escribir es, como dec\u00eda el doctor Johnson, expresarse por medio de letras, es grabar, es imprimir, es ejecutar la escritura, es actuar como autor, es hablar en los libros, es re\u00edrse de las moscas de origen belga, es expulsar a la Tierra fuera del Sistema Solar, es extraer algo de la nada, es hablar sin que nadie te interrumpa\u2026 <\/em>(p. 73)<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento que se presenta en el libro es el cine. En el cap\u00edtulo dos, titulado \u00abCascais\u00bb, se cuenta sobre un festival y el acercamiento a ciertas personalidades como David Cronenberg, las lecturas del emblem\u00e1tico <em>Cahiers du cin\u00e9ma<\/em> y la presencia de viejos actores que han quedado en el imaginario f\u00edlmico (antes de finalizar el cap\u00edtulo previo tambi\u00e9n se hace menci\u00f3n sobre una pel\u00edcula y personaje de Michelangelo Antonioni).<\/p>\n\n\n\n<p>En el tercer cap\u00edtulo titulado \u00abMontevideo\u00bb se aborda de manera directa la visita a la habitaci\u00f3n 205 del hotel Cervantes en Uruguay. Ah\u00ed se hace una intertextualidad con la historia del cuento de Cort\u00e1zar, que se parece mucho, por coincidencia, a otro cuento de Bioy Casares: \u00abUn viaje o El mago inmortal\u00bb, donde lo fant\u00e1stico se vuelve un elemento predominante (menci\u00f3n aparte de llantos de ni\u00f1os, llaves, maletas y ara\u00f1as). Por supuesto que al abordar la ciudad de Montevideo se toma en cuenta otros referentes de la ciudad como la parte vieja, la librer\u00eda de Mario Levrero, los versos de Idea Vilari\u00f1o o los cuentos de Juan Carlos Onetti.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/enriquevilamatas.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1178\" width=\"337\" height=\"448\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/enriquevilamatas.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/enriquevilamatas-225x300.jpeg 225w\" sizes=\"(max-width: 337px) 100vw, 337px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo titulado \u00abBogot\u00e1\u00bb es imposible no dejar de mencionar la visita que hace el personaje a la Biblioteca Nacional de esta ciudad, fundada en 1777, donde muchos a\u00f1os despu\u00e9s, seg\u00fan la informaci\u00f3n recabada por gu\u00edas e informadores, aparecer\u00eda un joven Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (Gabo para los amigos) s\u00f3lo para refugiarse ah\u00ed y estudiar en silencio. En este mismo cap\u00edtulo, lo fant\u00e1stico se hace presente con menciones a puertas invisibles o pasadizos conectores con otros espacios y tiempos, sobre todo si se encuentran dentro de alg\u00fan hotel.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00faltimo cap\u00edtulo titulado \u00abPar\u00eds\u00bb se vuelve reiterativa la frase de \u00ablevantarse para volver a ser\u00bb, y que se presenta como una continuaci\u00f3n a este viaje o periplo que no se agota, pues la literatura supera cualquier vicisitud de la realidad, de la vida misma, e incluso, de los propios misterios del universo, ya sea a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n. S\u00f3lo de esta manera se determina que este viaje contin\u00faa, de una u otra manera, y ah\u00ed radica su mayor fascinaci\u00f3n. La lectura de este libro es una invitaci\u00f3n a ello, lo que resulta ya imposible de rechazar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Enrique Vila-Matas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Montevideo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Seix Barral, 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Puntaje: 4.5\/5<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Literatura, ciudades, hoteles, habitaciones y puertas contiguas Por Omar Guerrero Montevideo (Seix Barral, 2022) del escritor espa\u00f1ol Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es una novela (o tratado) donde la literatura, los escritores y el acto mismo de escribir (precisamente literatura, como ya es costumbre, y tambi\u00e9n predilecci\u00f3n como sucede en la mayor\u00eda de sus libros) se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[510,511,234,432],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1175"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1175"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1175\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1180,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1175\/revisions\/1180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}