{"id":1142,"date":"2023-02-05T02:19:35","date_gmt":"2023-02-05T07:19:35","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1142"},"modified":"2023-02-05T09:52:17","modified_gmt":"2023-02-05T14:52:17","slug":"resena-1821-el-ano-de-la-esperanza-del-peru-2022-de-alejandro-neyra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/02\/05\/resena-1821-el-ano-de-la-esperanza-del-peru-2022-de-alejandro-neyra\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: 1821. El a\u00f1o de la esperanza del Per\u00fa (2022) de Alejandro Neyra"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>El a\u00f1o de la independencia<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>1821. El a\u00f1o de la esperanza del Per\u00fa<\/em> (Ediciones B, 2022) del escritor peruano y diplom\u00e1tico Alejandro Neyra (Lima, 1974) es un libro de tem\u00e1tica hist\u00f3rica que se conjuga con la novela debido a la recreaci\u00f3n de di\u00e1logos -a modo de ficci\u00f3n, pero muy cercano a lo que en realidad se pudo haber dicho-, adem\u00e1s de incluir las deducciones o pensamientos -tambi\u00e9n cercanos a la realidad- de los principales protagonistas de la gesta de la independencia del Per\u00fa. El libro transcurre durante un periodo de tiempo de un a\u00f1o, precisamente el a\u00f1o 1821. Aunque, para ser m\u00e1s exactos, empieza con un cap\u00edtulo titulado \u00ab1820, a\u00f1o 0\u00bb, donde se presenta a su personaje principal: Jos\u00e9 Bernardo de Tagle y Portocarrero, conocido tambi\u00e9n con su t\u00edtulo nobiliario de marqu\u00e9s de Torre Tagle, cuya imagen corresponde a la portada del libro en menci\u00f3n. En 1820 Torre Tagle regresa a Lima despu\u00e9s de haber vivido en Espa\u00f1a realizando diversas labores, primero en las Cortes de C\u00e1diz, y luego realizando negocios personales que afianzaron su fortuna, reafirmando -a la vez- su t\u00edtulo familiar de marquesado iniciado por su abuelo desde 1732. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1821.-el-ano-de-la-esperanza.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1144\" width=\"441\" height=\"687\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1821.-el-ano-de-la-esperanza.jpg 521w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1821.-el-ano-de-la-esperanza-192x300.jpg 192w\" sizes=\"(max-width: 441px) 100vw, 441px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El 8 de agosto de 1820, Torre Tagle sale de Lima rumbo a la costa norte como nuevo intendente de Trujillo. En el camino intenta reconocer ciertos poblados y personas como parte de este territorio llamado Per\u00fa que segu\u00eda siendo colonia de Espa\u00f1a. Sus deducciones son como las de cualquier criollo noble de buena posici\u00f3n. El 24 de setiembre de ese mismo a\u00f1o, Torre Tagle jur\u00f3 fidelidad a la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz de 1812 como una forma de obediencia al virrey Pezuela. Por esa misma fecha, le confirman la noticia de que ya hac\u00eda tres semanas que el general don Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, el libertador, hab\u00eda desembarcado en la bah\u00eda de Paracas con varios soldados argentinos y chilenos como parte de su tropa, a los que luego se sumaron varios esclavos negros peruanos con la idea de lograr la tan ansiada libertad. Es a partir de ese momento que los rumores de la independencia empiezan a sonar cada vez m\u00e1s fuerte. Estos rumores se confirman el 27 de noviembre de 1820 cuando San Mart\u00edn jur\u00f3 la independencia desde el balc\u00f3n de una casa en Huaura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de los acontecimientos en Huaura, empiezan las correspondencias entre San Mart\u00edn y Torre Tagle con el \u00fanico fin de llegar a un acuerdo ante la necesidad de una independencia. En una carta fechada el 2 de diciembre de 1820, Torre Tagle acepta la invitaci\u00f3n de San Mart\u00edn de apoyar la causa libertadora, por lo que realiza un par de maniobras pol\u00edticas que terminan por confirmar su decisi\u00f3n. De esta manera se desenvuelven los primeros pasos de la independencia del Per\u00fa. El autor as\u00ed lo testifica:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La independencia de Trujillo, as\u00ed como en tantos otros casos, literalmente se escribi\u00f3 primero en una correspondencia entre hombres de palabra que poco a poco iban decidiendo el destino de la libertad para los peruanos\u2026 <\/em>(p. 27)<\/p>\n\n\n\n<p>La independencia de la ciudad de Trujillo se llev\u00f3 a cabo el 29 de diciembre de 1820 con Torre Tagle a la cabeza y con el apoyo de una parte de las tropas de San Mart\u00edn que llegaron un d\u00eda antes a Huanchaco para darle su respaldo. Ese d\u00eda se declar\u00f3 a Trujillo como la primera ciudad dentro de territorio peruano en obtener la independencia. As\u00ed es como se especifica:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En Huanchaco, a donde el 28 de diciembre hab\u00eda llegado la goleta Constanza con parte de las tropas de San Mart\u00edn, aquel mismo 29 muy temprano hab\u00edan partido al exilio el exobispo y una decena de espa\u00f1oles; mientras, la ciudad se preparaba para escuchar las palabras de Torre Tagle y ver un hecho sin precedentes en territorio peruano. Por primera vez, se arri\u00f3 la bandera realista y fue reemplazada por aquella de pa\u00f1os triangulares rojiblancos, ideada por San Mart\u00edn y bordada por las delicadas manos de damas trujillanas. <\/em>(p. 33)<\/p>\n\n\n\n<p>Una situaci\u00f3n similar se vivi\u00f3 en Piura el 4 de enero de 1821 sin la presencia de Torre Tagle ni mucho menos de San Mart\u00edn. Igual se celebr\u00f3 durante dos d\u00edas y sus noches con mucha chicha, aguardiente y pisco. Ese era el inicio del a\u00f1o 1821 cuando ya se escuchaba el grito contundente de libertad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que sucedi\u00f3 ese a\u00f1o ya es conocido en buena parte por muchos, sobre todo en el Per\u00fa: el virrey Pezuela huye de Lima por Chorrillos en direcci\u00f3n a Espa\u00f1a; La Serna asume el mando realista y se refugia en la sierra, precisamente en Cusco; San Mart\u00edn llega a Lima y declara la independencia del Per\u00fa el 28 de julio, a su vez, tambi\u00e9n declara el d\u00eda siguiente de este acontecimiento como d\u00eda festivo patri\u00f3tico; al mismo tiempo, el libertador se asume como protector del Per\u00fa hasta que se determine su futuro pol\u00edtico o sus nuevos gobernantes. San Mart\u00edn tambi\u00e9n funda la Biblioteca Nacional del Per\u00fa porque estaba totalmente convencido de que para forjar una nueva naci\u00f3n era necesario tener como referencias los hechos escritos del pasado, que, a su vez, propusieran ideas para establecer un futuro. Parte de esta fundaci\u00f3n fue donar sus propios libros. Y mientras todo esto ocurr\u00eda, entran a tallar otros participantes (o personajes) que la historia oficial no los ha tomado en cuenta. La presencia de estos nombres s\u00ed es un punto a favor en el libro de Neyra, pues aqu\u00ed aparecen o se les hace menci\u00f3n, sobre todo a las mujeres, cuyo apoyo fue fundamental para la independencia, incluso desde antes como es el caso de Maria Valdiz\u00e1n, quien muri\u00f3 valientemente en Pasco en 1820 ejecutada por las tropas realistas. Otros nombres femeninos que se pueden citar son los de Rosa Campusano o Mariana Echevarr\u00eda de Santiago y Ulloa, esposa de Torre Tagle. Por otro lado, el cap\u00edtulo dedicado al himno nacional y el protagonismo de Rosa Merino resulta magn\u00edfico. Tambi\u00e9n se citan personajes transgresores y, a la vez, tradicionales que existieron en esa \u00e9poca, pero que quedaron fuera de la historia oficial como es el caso de Juan Jos\u00e9 Cabezudo (aqu\u00ed Neyra comete un peque\u00f1o error al llamarlo con el nombre de Jos\u00e9 Luis)<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>De entre los que se colocaban en el portal de Escribanos, a pocos metros del palacio virreinal, hab\u00eda un jovenc\u00edsimo vendedor de tamales de nombre Jos\u00e9 Luis Cabezudo -quien poco a poco se ven\u00eda haciendo el maric\u00f3n m\u00e1s famoso de Lima-, que vend\u00eda las mejores viandas envueltas en cubiertas de ma\u00edz, al tiempo que prodigaba en zalamer\u00edas a los hombres que se acercaban y de chanzas hirientes a las mujeres que se atrev\u00edan a reclamarle algo.&nbsp;<\/em>(p. 61)<\/p>\n\n\n\n<p>Otros personajes sobresalientes en esta historia real son Bernardo de Monteagudo, quien siempre acompa\u00f1\u00f3 a San Mart\u00edn en su expedici\u00f3n libertadora y que, incluso, fue parte de las decisiones pol\u00edticas de los d\u00edas que siguieron a la independencia. Este personaje tambi\u00e9n tom\u00f3 relevancia en nuestra historia por haberse convertido en la primera v\u00edctima de un asesinato que nunca se esclareci\u00f3 y que bien podr\u00eda adjudicarse a un asesinato pol\u00edtico pero que termin\u00f3 mezcl\u00e1ndose con las indagaciones de un asesinato pasional (1825).<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto resaltante del libro es la constante menci\u00f3n de Lima como una ciudad donde sus habitantes pueden mostrar una completa hipocres\u00eda y hasta una total hostilidad sin dejar de lado su conservadurismo. As\u00ed es como se detalla:<\/p>\n\n\n\n<p><em>-[\u2026] Los lime\u00f1os somos veletas que seguimos los vientos de la novedad, pero, en el fondo, preferir\u00edamos que todo siga igual mientras pudi\u00e9semos conservar nuestros privilegios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Eso puede ser cierto. No he encontrado en Lima la convicci\u00f3n de los chilenos, por ejemplo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Ha llegado usted al centro conservador de lo que alguna vez fue un gran imperio. Vivimos anclados en el pasado. Las tradiciones peruanas son m\u00e1s fuertes que los deseos de quienes queremos la verdadera libertad para nuestros ciudadanos\u2026<\/em> (p. 84).<\/p>\n\n\n\n<p>El autor le dedica luego un cap\u00edtulo que titula \u00abHipocres\u00eda\u00bb, sobre todo al describir al comportamiento de la prensa lime\u00f1a, la \u00e9lite acad\u00e9mica y de la aristocracia de esos a\u00f1os:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El fr\u00edo agosto estuvo lleno de manifestaciones de cari\u00f1o aut\u00e9nticas, y muchas otras que dejaron en San Mart\u00edn el sabor agridulce de saber que todo aquello que ve\u00eda y viv\u00eda en el Per\u00fa no era m\u00e1s que una pantomima por parte de quienes pocas semanas antes lo trataban de monstruo infernal o terror de dios en las p\u00e1ginas de <\/em>El Depositario<em>, el m\u00e1s procaz de todos los medios de prensa en el Per\u00fa, dirigido por Gaspar Rico y Angulo; era aquel un comerciante devenido en periodista, pero principalmente en difamador y especialista en manchar honras de cualquier peruano siempre que sus ideas se opusieran a lo que quer\u00eda su amo de turno -en este caso, La Serna, a quien acompa\u00f1\u00f3 con su propia imprenta en su huida de la capital-.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026] Estaba seguro de que no podr\u00eda confiar por mucho tiempo en aquellos miembros de la \u00e9lite acad\u00e9mica o en los arist\u00f3cratas que, tras denostar por meses a la escuadra libertadora, hab\u00edan corrido raudos a firmar el acta de independencia del cabildo, y, finalmente, lo persegu\u00edan llen\u00e1ndolo de lisonjas y solicitudes. Lima era una ciudad hip\u00f3crita, se lo hab\u00edan advertido, pero nunca pens\u00f3 que pudiese serlo de tal modo.<\/em> (pp. 95-96).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, llama bastante la atenci\u00f3n la forma de pensar y hablar del mismo Torre Tagle al referirse a sus compatriotas ya liberados, quienes \u00absupuestamente\u00bb deber\u00edan tener los mismos derechos que cualquier peruano. Su t\u00edtulo nobiliario y sus antecedentes sociales y familiares, como se mencion\u00f3 al inicio de este texto, lo hacen caer un prejuicio que poco a poco se va haciendo evidente:<\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026] Lo cierto es que aquello siempre le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n, la cantidad de pueblos de indios tan diferentes entre s\u00ed que se agrupaban en el virreinato, con nombres y costumbres distintos, con vestidos y usos diversos. \u00bfTodos ellos conformaban tambi\u00e9n el Per\u00fa? \u00bfTodos esos indios podr\u00edan llamarse alguna vez peruanos como pregonaban quienes quer\u00edan verlos -y reconocerlos- como hombres libres?<\/em> (p. 20).<\/p>\n\n\n\n<p>Este prejuicio sale m\u00e1s a la luz en las conversaciones que tiene con el mismo San Mart\u00edn:<\/p>\n\n\n\n<p><em>-Cuando hablamos de libertad no podemos limitarla, marqu\u00e9s, espero que se entienda bien eso. Yo no vine a darle la libertad solo a ustedes, los que manejan los hilos del pa\u00eds. El verdadero cambio es el que involucra la libertad para todos los hombres y mujeres nacidos en estas tierras. Si no llega a comprender eso, estaremos muy lejos de la independencia real del Per\u00fa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Los cambios seguramente son justos y necesarios, protector, pero creo que nadie est\u00e1 dispuesto tampoco a hacer que se den de la noche a la ma\u00f1ana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u00bfCree usted que los indios o los negros no quisieran cultivar sus propias tierras, y dejar de sufrir el castigo de crueles l\u00e1tigos y de las broncas cadenas que le imponen sus due\u00f1os? \u00bfQu\u00e9 no quisieran hablar sin reparos como lo hacemos aqu\u00ed, nosotros, al aire libre, y no tener que cuchichear sigilosos en sus barracas y en las cocinas, en los potreros y en las chacras?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Por supuesto que eso quisieran. Libertad tras la revoluci\u00f3n, y la tierra para sus hijos. Y qui\u00e9n sabe qu\u00e9 podr\u00edan hablar si tuvieran el suficiente seso para hacerlo\u2026, pero creo tambi\u00e9n que un cambio radical en este momento podr\u00eda quitarle a usted el favor de los comerciantes y de los nobles que esperan mantener sus privilegios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u00bfEso piensa usted tambi\u00e9n, marqu\u00e9s? \u00bfQue los indios y los negros son incapaces de pensar y de merecer el goce de una vida que nosotros, los blancos y criollos, s\u00ed podemos?<\/em> (pp. 99-100)<\/p>\n\n\n\n<p>Este prejuicio trasciende al final en un innato racismo por parte de Torre Tagle al darse sus \u00faltimas conversaciones con el libertador:<\/p>\n\n\n\n<p><em>-Es la tiran\u00eda del m\u00e9rito, don Bernardo. \u00bfNo lo cree as\u00ed? Tiene miedo de que los negros, indios y mestizos, elijan por su propio destino. Pues le digo que llegar\u00e1 el d\u00eda en que incluso ellos puedan tener ese derecho\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Creo que falta mucho para ese entonces\u2026 y, en cualquier caso, prefiero no llegar a ver un d\u00eda como ese. Imag\u00ednense que estos esclavos -dijo refiri\u00e9ndose a dos negros que estaban un poco m\u00e1s all\u00e1, esperando una orden de los se\u00f1ores- pudieran sentarse a la mesa con nosotros y discutir aqu\u00ed sobre qu\u00e9 es lo mejor para ellos. Eso es contrario a las leyes naturales. Recuerden Hait\u00ed\u2026<\/em> (p. 122)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"817\" height=\"661\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/alejandro-neyra.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1146\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/alejandro-neyra.jpg 817w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/alejandro-neyra-300x243.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/alejandro-neyra-768x621.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 817px) 100vw, 817px\" \/><figcaption>Alejandro Neyra &#8211; Foto: El Comercio<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No es tan descabellado pensar que ante estas muestras de execrable racismo junto a la hipocres\u00eda de los lime\u00f1os haya uno de los tantos motivos para que San Mart\u00edn tomara la firme decisi\u00f3n de irse cuanto antes del Per\u00fa sin concretar la independencia en todo el sentido de la palabra. Lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s tambi\u00e9n es conocido, aunque valdr\u00eda la pena recordarlo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, ya sea a trav\u00e9s de la extraordinaria pluma de Neyra o de otros autores. En cuanto a Torre Tagle, no hay duda de que, como personaje hist\u00f3rico, su loable actuar por la independencia qued\u00f3 ensombrecido por sus taras y prejuicios. Quiz\u00e1 por eso termin\u00f3 falleciendo de la manera como sucedi\u00f3 su muerte, lejos de su t\u00edtulo nobiliario y de su fortuna familiar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Conclusi\u00f3n: este libro es una lectura necesaria para todos los peruanos, especialmente para nuestros escolares y\/o estudiantes, sobre todo para sentir orgullo por nuestros verdaderos h\u00e9roes de la independencia, sean nacionales o extranjeros, y para no repetir los mismos errores ni arrastrar las mismas taras ni prejuicios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Alejandro Neyra<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>1821. El a\u00f1o de la esperanza del Per\u00fa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Ediciones B, 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Puntaje: 4.5\/5<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El nombre correcto de Juan Jos\u00e9 Cabezudo es mencionado en el libro <em>La Mariscala<\/em> de Claudia N\u00fa\u00f1ez: \u00abDe todos los personajes maricas de la plaza central, el m\u00e1s concurrido ser\u00e1 el puesto de Juan Jos\u00e9 Cabezudo, un cocinero negro que ser\u00e1 la estrella m\u00e1s brillante de la escena travestida lime\u00f1a. Cabezudo es descrito con un cuerpo amplio, de barriga prominente y beneficiado por la gen\u00e9tica de no poseer pelo en la cara\u00bb (p. 88). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Este asesinato fue motivo para que Ricardo Palma escribiera la tradici\u00f3n \u00abMar\u00eda Abascal\u00bb donde presenta a Bernardo de Monteagudo como un hombre con una fuerte debilidad por las mujeres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a\u00f1o de la independencia Por Omar Guerrero 1821. 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