{"id":1129,"date":"2023-01-21T12:21:16","date_gmt":"2023-01-21T17:21:16","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1129"},"modified":"2023-01-21T12:21:16","modified_gmt":"2023-01-21T17:21:16","slug":"resena-temporada-de-huracanes-2017-de-fernanda-melchor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2023\/01\/21\/resena-temporada-de-huracanes-2017-de-fernanda-melchor\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Temporada de huracanes (2017) de Fernanda Melchor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Violencia y horror<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Temporada de huracanes<\/em> (Random House, 2017) de la escritora mexicana Fernanda Melchor (Veracruz, 1982) es una novela que expone la violencia y el horror de una regi\u00f3n que bien puede corresponder a la realidad de un pa\u00eds o de un continente. La historia gira alrededor de un feminicidio. A partir de este hecho, tan violento y horroroso, se van mencionando otros sucesos igual de truculentos adjudicados a los otros personajes de esta historia. Estos se relacionan, de una u otra manera, con este crimen y m\u00e1s a\u00fan con la v\u00edctima, cuya principal caracter\u00edstica es haber sido una bruja, seg\u00fan el imaginario o creencias de los habitantes de un pueblo llamado La Matosa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Temporada-de-huracanes-portada.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1131\" width=\"334\" height=\"547\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Temporada-de-huracanes-portada.jpg 322w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Temporada-de-huracanes-portada-183x300.jpg 183w\" sizes=\"(max-width: 334px) 100vw, 334px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de ocho cap\u00edtulos se hace un recuento, a modo de cr\u00f3nica, con efectivos saltos de tiempo, y con la voz cedida -por momentos- de manera trepidante a cada personaje trabajado en cada cap\u00edtulo, con el uso de un lenguaje propio de la oralidad mexicana, para dar testimonio sobre este asesinato y sobre la violencia y el horror que se multiplica y que se vuelve recurrente al punto de que ya parece normal. Es m\u00e1s, estos personajes ni siquiera muestran luego un arrepentimiento, a excepci\u00f3n de uno de ellos, cuya aparente inocencia no es del todo cierta. Lo m\u00e1s asombroso es que la mayor\u00eda de sus personajes, o casi todos, terminan siendo abyectos e insensibles ante los delitos o males que se cometen. Sucede lo mismo cuando estos mismos se vuelven testigos o c\u00f3mplices, quedando como sobrevivientes de lo sucedido sin saber que en cualquier momento tambi\u00e9n pueden sucumbir ante la desgracia o la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer cap\u00edtulo, que es bastante breve, cuenta el hallazgo de un cad\u00e1ver degollado en las aguas de un canal ubicado en las afueras de este pueblo llamado La Matosa. Este encuentro se realiza por parte de un grupo de muchachos. As\u00ed es como se inicia esta historia llena de violencia y horror:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero el l\u00edder se\u00f1al\u00f3 el borde de la ca\u00f1ada y los cinco a gatas sobre la yerba seca, los cinco api\u00f1ados en un solo cuerpo, los cinco rodeados de moscas verdes, reconocieron al fin lo que asomaba sobre la espuma amarilla del agua: el rostro podrido de un muerto entre los juncos y las bolsas de pl\u00e1stico que el viento empujaba desde la carretera, la m\u00e1scara prieta que bull\u00eda en una mir\u00edada de culebras negras, y sonre\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el segundo cap\u00edtulo, se cuenta la historia de la Bruja, desde su oscuro origen hasta su muerte. A ella, en un comienzo, le dicen la Bruja Chica, debido a que su madre era la Bruja Vieja, esta \u00faltima conocida y temida entre los pobladores por sus curaciones, maleficios y tambi\u00e9n por la extra\u00f1a muerte de quien fue su esposo, con quien no tuvo descendencia. Despu\u00e9s siguieron las muertes tr\u00e1gicas e inexplicables de los hijos del primer compromiso del esposo de la bruja, quienes solo buscaban desalojarla de la casa que pertenec\u00eda a su padre. Todo ello cre\u00f3 un aura de misterio y respeto hacia esta Bruja Vieja que se le acusaba a escondidas de realizar org\u00edas con el diablo. De estos supuestos hechos nace la Bruja Chica, a quien en muchas ocasiones su madre lleg\u00f3 a afirmar que, en efecto, era la hija del mism\u00edsimo demonio. Esta Bruja Chica crece y se convierte simplemente en la Bruja a secas. Ella viste siempre de negro, sobre todo despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de su madre, a quien ya creen fallecida una vez que sucedi\u00f3 el deslave que enterr\u00f3 buena parte del pueblo. A esta Bruja Chica tambi\u00e9n se le acusa de hacer fiestas en su vieja casa con los muchachos del pueblo a quien les paga sus favores sexuales:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Le dec\u00edan la Bruja, igual que a su madre: la Bruja Chica cuando la vieja empez\u00f3 el negocio de las curaciones y los maleficios, y la Bruja a secas cuando se qued\u00f3 sola, all\u00e1 por el a\u00f1o del deslave. Si acaso tuvo otro nombre, inscrito en un papel ajado por el paso del tiempo y los gusanos, oculto tal vez en uno de esos armarios que la vieja atiborraba de bolsas y trapos mugrientos y mechones de cabello arrancado y huesos y resto de comida, si alguna vez lleg\u00f3 a tener un nombre de pila y apellidos como el resto de la gente del pueblo fue algo que nadie supo nunca, ni siquiera las mujeres que visitaban la casa los viernes oyeron nunca que la llamaran de otra manera. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el tercer cap\u00edtulo, cuenta la historia de Yesenia, tambi\u00e9n conocida como la Lagarta, apodada de esta manera tan despectiva por su propia abuela, do\u00f1a Tina, madre del t\u00edo Maurilio (ya fallecido) y abuela del chamaco, un muchacho malcriado y atrevido que se convierte en la obsesi\u00f3n de su prima Yesenia. Es as\u00ed como se conoce la historia de esta familia llena de tragedias. Ellos tambi\u00e9n son habitantes de La Matosa. No tienen ninguna relaci\u00f3n con la historia de Bruja, hasta que ocurre su asesinato. Aun as\u00ed, las desgracias no le son ajenas como la enfermedad y muerte del t\u00edo Maurilio o la ausencia de las hijas de do\u00f1a Tina, la Negra y la Balbi, a quienes do\u00f1a Tina acusa de prostitutas. Ellas abandonan el hogar de la madre sin importar dejar a Yesenia y a sus otras hijas a cargo de su abuela, quien no oculta su predilecci\u00f3n por su hijo Maurilio, a quien se le presenta como un hombre atrapado en la perdici\u00f3n, aunque esto no es juzgado por do\u00f1a Tina. Sin embargo, la vida de Maurilio termina marcada por una mayor tragedia al relacionarse con una mujer llamada Chabela, que tambi\u00e9n es prostituta en un bar de la carretera, y de cuya relaci\u00f3n nace el chamaco, que no se parece en nada a Maurilio pero que lleva su nombre. Este mismo muchacho al crecer es apodado como Luismi (en referencia al cantante) y es acusado por su prima Yesenia de haberlo visto merodear la casa de la Bruja antes de su asesinato. Todas estas noticias no hacen m\u00e1s que amilanar la salud y la vida de do\u00f1a Tina, quien en su lecho de muerte no dejar\u00e1 de maldecir por la herencia que deja:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Para entonces ya no lloraba, ni de rabia ni de tristeza, nom\u00e1s o\u00eda en silencio c\u00f3mo la abuela se lamentaba por el nieto en su rec\u00e1mara, y cada sollozo, cada gemido de la vieja era como una daga helada que se enterraba en el coraz\u00f3n de Yesenia. Aquel pinche chamaco ten\u00eda la culpa de todo, pensaba; aquel cabr\u00f3n terminar\u00eda por matar a la abuela, la mujer que bien que mal era como una madre para Yesenia ahora que ni la Negra ni la Balbi llamaban nunca ni mandaban dinero ni parec\u00edan nunca acordarse de ellas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El cuarto cap\u00edtulo cuenta la versi\u00f3n de los hechos a trav\u00e9s de la voz de Munra, el padrastro de Luismi, quien es conocido en el pueblo por andar con una muleta debido a un accidente de moto en el pasado y por manejar una camioneta de caracter\u00edsticas peculiares. Munra da sus declaraciones como un atestado policial. Para eso menciona todo lo sucedido desde antes de la muerte de la Bruja como es el caso de su relaci\u00f3n con Chabela, su cercan\u00eda con Luismi y con otro muchacho llamado Brando con quienes comparte el gusto por el alcohol y por los bares de mala muerte. Munra tambi\u00e9n es c\u00f3mplice del asesinato de la Bruja. La presencia de su camioneta es un indicio ineludible:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo pens\u00e9 que nom\u00e1s iban a transar con la Bruja, que iba yo a pensar que lo que quer\u00edan era matarla, yo ni me baj\u00e9 de la camioneta, me qued\u00e9 todo el tiempo ah\u00ed detr\u00e1s del volante, esperando a que salieran, porque los cabrones se tardaron bastante ah\u00ed dentro de la casa [\u2026].<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el quinto cap\u00edtulo (uno de los mejores), se cuenta la historia de Norma, quien llega a La Matosa despu\u00e9s de abandonar su pueblo y la casa de su madre al sentirse culpable por haber quedado embarazada de su padrastro, Pepe, con quien se acostaba presionada por \u00e9l, adem\u00e1s de ser consciente de las constantes recomendaciones de su madre para que no cometa el mismo error que ella. Sin embargo, Norma sale con \u00absu domingo siete\u00bb, cuya frase e historia popular tambi\u00e9n se cuenta en este cap\u00edtulo. Al huir, Norma llega a La Matosa y conoce a Luismi, quien la acoge en su cuarto y la hace su mujer sin saber que ella ya est\u00e1 embarazada. Para salir de este problema, Norma recurre a Chabela, mam\u00e1 de Luismi, quien la lleva donde la Bruja para que le d\u00e9 un brebaje que la ayudar\u00e1 a solucionar el problema que tiene. Chabela le comenta que ella ya ha hecho esto otras veces y nunca le ha pasado nada, pero con Norma s\u00ed pasa algo. Ella se pone mal, queda muy grave. Luismi la lleva al hospital donde se le intenta acusar de aborto, m\u00e1s a\u00fan cuando se da a conocer la verdadera edad de Norma (13 a\u00f1os). En este cap\u00edtulo, adem\u00e1s de contar la tragedia de una joven (casi ni\u00f1a), tambi\u00e9n se muestra el lado m\u00e1s cruel y machista de una sociedad. Tambi\u00e9n se hace una menci\u00f3n al narcotr\u00e1fico y a la situaci\u00f3n de las mujeres en un pa\u00eds como M\u00e9xico (la menci\u00f3n del Cuco Barrab\u00e1s y su relaci\u00f3n con Chabela as\u00ed lo confirma). En este cap\u00edtulo, tambi\u00e9n se muestra al \u00fanico personaje de todos que muestra un arrepentimiento por sus actos. Me refiero a Norma: &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quer\u00eda tocarse los pechos para aliviar las punzadas que los atravesaban; quer\u00eda apartarse el cabello empapado de sudor de la cara, rascarse la comez\u00f3n desesperante que sent\u00eda en la piel de su vientre, arrancarse el tubo pl\u00e1stico enterrado en el hueco de su antebrazo: quer\u00eda tirar de aquellas vendas hasta romperlas, escapar de aquel lugar donde todos la miraban con odio, donde todos parec\u00edan saber lo que hab\u00eda hecho; estrangularse las manos, degollarse a s\u00ed misma en un grito elemental que, al igual que la orina, ya no pudo contener por m\u00e1s tiempo: mam\u00e1, mamita, grit\u00f3 a coro con los reci\u00e9n nacidos. Quiero irme a casa, mamita, perd\u00f3name todo lo que te hice. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el sexto cap\u00edtulo, se cuenta la historia de Brando, amigo de Luismi, y uno de los principales sospechosos de la muerte de la Bruja, quien, para este momento, ya ha dejado de lado su imagen recurrentemente femenina para adjudicarle una identidad travestida, <em>queer<\/em>, propia de un homosexual, a fin de cuentas, su verdadera identidad nunca es esclarecida. Es precisamente el tema (homo)sexual el que abunda en este cap\u00edtulo, no solo con la bruja sino tambi\u00e9n con el mismo Brando y con Luismi, cuya identidad y gustos var\u00edan a pesar del extremado machismo que poseen. Ellos tienen cercan\u00edas con otros hombres solo para obtener dinero y as\u00ed seguir drog\u00e1ndose y emborrach\u00e1ndose. Lo mismo hacen con la Bruja. Es este mismo dinero el que creen que ella (o \u00e9l) posee dentro de una habitaci\u00f3n de su casa y al que nadie puede tener acceso (y cuya verdad es el mejor secreto guardado de la novela). Este es el m\u00f3vil que tiene Brando para asesinar, sin duda. Aunque el m\u00f3vil de Luismi m\u00e1s obedece a su ira y al deseo de venganza al saber el origen del da\u00f1o ocasionado en Norma y que proviene de la misma Bruja. Se a\u00f1ade la cercan\u00eda que ocurre entre estos dos personajes varones. Quiz\u00e1s por eso existe en Brando una atracci\u00f3n y un deseo de asesinar a su amigo Luismi. Lo mismo le sucede cuando consume pornograf\u00eda. Le atrae y al mismo tiempo le repulsa:<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026]<em> o la parte de aquella pel\u00edcula en donde una chinita lloraba y pon\u00eda los ojos en blanco como las endemoniadas de las misas del padre Casto mientras que dos batos se la cog\u00edan amarrada a la cama. Escenas que le aburr\u00edan pronto y de las que se cansaba muy r\u00e1pido, hasta que un d\u00eda, por pura chiripa, por un error del Willy o de la gente que pirateaba los videos en la Capital, vio por primera vez aquella escena que lo cambiar\u00eda todo, el video que para \u00e9l marcar\u00eda un antes y un despu\u00e9s en la vida de sus fantas\u00edas: el clip ese que apareci\u00f3 metido entre dos escenas de pel\u00edculas distintas, y en donde sal\u00eda una muchachita muy delgada, de pelo corto y cara de ni\u00f1o <\/em>[\u2026].<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo siete, que es bastante corto, ya no se aborda el asesinato de la Bruja ni los involucrados. Sin embargo, se siguen mencionando toda una serie de hechos donde ya no hay ni siquiera valores, y que siguen ocurriendo como algo cotidiano y que no hacen m\u00e1s que remitir a las desgracias de un pueblo, de una regi\u00f3n, de un pa\u00eds:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Dicen que el calor est\u00e1 volviendo loca a la gente, que c\u00f3mo es posible que a estas alturas de mayo no haya llovido una sola gota. Que la temporada de huracanes se viene fuerte. Que las malas vibras son las culpables de tanta desgracia: decapitados, descuartizados, encobijados, embolsados, que aparecen en los recodos de los caminos o en fosas cavadas con prisa en los terrenos que rodean las comunidades. Muertos por balaceras y choques de auto y venganzas entre clanes de rancheros; violaciones, suicidios, cr\u00edmenes pasionales como dicen los periodistas. Como aquel chamaco de doce a\u00f1os que mat\u00f3 a la novia embarazada del padre, por celos, all\u00e1 en San Pedro Potrillo. O el campesino que mat\u00f3 al hijo aprovechando que andaban de cacer\u00eda y le dijo a la polic\u00eda que lo confundi\u00f3 con un tej\u00f3n, pero ya se sab\u00eda desde antes que el viejo quer\u00eda quedarse con la mujer del hijo y que se entend\u00eda a escondidas con ella <\/em>[\u2026].<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo ocho, a modo de ep\u00edlogo, se menciona un personaje que lleva el nombre del Abuelo, quien se encarga de enterrar a los muertos que llegan al lugar donde \u00e9l trabaja. Entre tantas v\u00edctimas, solo queda una forma de huir ante estos huracanes inacabables de violencia y horror:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El primer muerto entero que bajaron claramente parec\u00eda un indigente: ten\u00eda la piel percudida y apergaminada de quien se ha pasado media vida delirando sin rumbo bajo el sol inclemente. Despu\u00e9s sigui\u00f3 una muchacha descuartizada; por lo menos no iba desnuda, pobrecilla, sino envuelta en celof\u00e1n azul cielo, para que sus miembros cercenados no se desparramaran sobre el piso de la ambulancia, supuso el Abuelo. Luego sigui\u00f3 la reci\u00e9n nacida, la criaturita con la cabeza diminuta como una chirimoya, a la que seguramente sus padres abandonaron en alguna cl\u00ednica del rumbo antes de que la pobre criatura terminara de morirse. Y, por \u00faltimo, el m\u00e1s pesado y engorroso de todos, el que los empleados tuvieron que sujetar con retazos de s\u00e1banas por la forma en como la piel se le desprend\u00eda cada vez que trataban de sujetarlo de pies y manos; el que seguramente iba a darle m\u00e1s lata al Abuelo que todos juntos, incluso m\u00e1s que la pobrecita descuartizada, porque adem\u00e1s de haber muerto a cuchillo y con violencia, el cabr\u00f3n todav\u00eda estaba entero; podrido pero entero, y esos eran siempre los que daban m\u00e1s trabajo: como que no se resignaban a su suerte, como que la oscuridad de la tumba los aterraba.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Fernanda-Melchor.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1132\" width=\"517\" height=\"517\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Fernanda-Melchor.jpg 682w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Fernanda-Melchor-300x300.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Fernanda-Melchor-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 517px) 100vw, 517px\" \/><figcaption>Fernanda Melchor &#8211; Foto: <em>\u00a0<\/em>Maja Lindstr\u00f6em<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ante lo mencionado, se llega a la conclusi\u00f3n de que <em>Temporada de huracanes<\/em> es una novela poderosa por sus historias y por su lenguaje. Tambi\u00e9n lo es por la violencia y el horror que demuestra en cada una de sus p\u00e1ginas. Puede resultar chocante y pesimista, pero es una forma de retratar a la perfecci\u00f3n una realidad igual de cruenta. Tal vez pueda herir susceptibilidades, pero no se puede dejar de recomendar tan magn\u00edfica novela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro rese\u00f1ado<\/span>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fernanda Melchor<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Temporada de huracanes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Literatura Random House, 2017<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Puntaje: 6\/5 (excepcional)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violencia y horror Por Omar Guerrero Temporada de huracanes (Random House, 2017) de la escritora mexicana Fernanda Melchor (Veracruz, 1982) es una novela que expone la violencia y el horror de una regi\u00f3n que bien puede corresponder a la realidad de un pa\u00eds o de un continente. La historia gira alrededor de un feminicidio. 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