{"id":1062,"date":"2022-11-10T11:00:14","date_gmt":"2022-11-10T16:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1062"},"modified":"2022-11-10T11:00:14","modified_gmt":"2022-11-10T16:00:14","slug":"resena-una-animal-en-mi-2021-de-juliane-angeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/11\/10\/resena-una-animal-en-mi-2021-de-juliane-angeles\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Una animal en m\u00ed (2021) de Juliane Angeles"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">El dif\u00edcil trabajo del devenir en la poes\u00eda<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cesar Augusto L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es siempre un riesgo, un salto que no tiene asegurado el impacto de la ca\u00edda o el placer del vuelo. Esto quiere decir que los viajes pueden ser irregulares, problem\u00e1ticos o que, simplemente, no cumplen la trayectoria esperada. Al leer el poemario de Juliane Angeles, nos encontramos con esos altibajos y con las tensiones de la exploraci\u00f3n del verso, del poema, al que se le pregunta y adquiere una personalidad tal que se contrasta con el cuerpo de la mujer y con sus claros enlaces con otros vivientes. En los veintid\u00f3s poemas que se nos presentan en <em>Una animal en m\u00ed<\/em>, sentimos que no se consigue encontrar el equilibrio por el que se pugna. Una posible hip\u00f3tesis de este asunto tiene que ver con la intervenci\u00f3n del pensamiento que hace ruido al flujo de los sentires, a la insistencia de elevar la mirada desde el primer poema (\u201cUna\u201d) y de cierto valor cerebral (\u201cVivo \u00fanicamente a trav\u00e9s del pensamiento\u201d) que atenta contra una intuici\u00f3n material que se puede percibir en el conjunto y que lo hace valioso para el lector que se encuentre con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"575\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Foto-Lee-por-gusto-1024x575.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1063\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Foto-Lee-por-gusto-1024x575.png 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Foto-Lee-por-gusto-300x168.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Foto-Lee-por-gusto-768x431.png 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Foto-Lee-por-gusto.png 1187w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><strong>Portada &#8211; Foto: Lee por gusto<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Si comenzamos a desplegar la tensi\u00f3n que nos gener\u00f3 el poemario, necesitamos anotar el t\u00edtulo, porque nos asalta la expectativa de encontrar un universo femenino aunando con lo animal o del reconocimiento de lo animal en la intimidad de la mujer. Sin embargo, presenciamos la b\u00fasqueda o una d\u00e9bil visi\u00f3n de lo que se promete. En ese sentido, nos encontramos frente a un combate po\u00e9tico desde varios puntos de vista. Podemos percibir la voz femenina de denuncia que nos trae ecos de Mar\u00eda Emilia Cornejo, (\u201cVivo de dar explicaciones\u201d), Clarice Lispector (\u201cLa ara\u00f1a\u201d) o la misma Sor Juana In\u00e9s de la Cruz en un verso entre corchetes del poema \u201cConsecuencias del movimiento\u201d, pero no se concreta lo animal como un paso m\u00e1s all\u00e1. Nos referimos a que lo animal es tanteado con cierta timidez por Angeles, quien incluso suma personajes vegetales como la cebolla (\u201cEn crecimiento\u201d) o un cactus (\u201cCrianza\u201d) y que ampl\u00edan favorablemente el espectro de su experimentaci\u00f3n con la palabra. As\u00ed, se intenta generar una l\u00ednea de fuga del conjunto, pero la cabeza (imagen insistente a lo largo del libro y precisada en el poema \u201cCaput\u201d), el peso del rostro, casi dictatorial, impide el escape de la voz po\u00e9tica y esa situaci\u00f3n nos coloca en medio de un fragor silencioso que se gesta en los versos. Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n no tiene por objetivo sorprender al lector, porque, en verdad, nos encontramos ante una exploraci\u00f3n po\u00e9tica que nos anunciar\u00eda un futuro paso m\u00e1s seguro de la poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el ep\u00edgrafe de Blanca Varela es otro de esos anuncios que se pueden esperar con ansia hasta su consumaci\u00f3n. Este tiene que ver con el devenir ni\u00f1a, devenir animal y\/o devenir idea que se nos plantea y que Angeles intentar\u00eda conquistar o llevar m\u00e1s lejos; es una posibilidad. No obstante, y tal vez siendo extremadamente fiel a la autora de \u201cMonsieur Monod no sabe cantar\u201d, el factor de la idea como un elemento de apoyo en <em>Una animal en m\u00ed <\/em>ser\u00eda la l\u00ednea de sentido que irrumpe para quitarle flexibilidad a la propuesta. Cuando reclamamos la idea de devenir en Angeles nos referimos a la proximidad con formas que no reflejan estructuras de poder, sino que ser\u00edan la mirada de lo microsc\u00f3pico y el reconocimiento de existencias no hegem\u00f3nicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la mirada infantil que se relaciona de manera plena con lo animal y vegetal toma su lugar, pero, en ciertos momentos, la intenci\u00f3n de la elevaci\u00f3n del sentido se aleja de lo carnal y de su universo \u201climitado\u201d. Un claro testimonio de esta situaci\u00f3n se puede percibir en la presencia de la sangre en el poema \u201cOpera prima\u201d; a saber \u201cContra la intensidad salida de mi cuerpo \/ Me borro a m\u00ed misma. Yo soy la mancha\u201d (41). \u00bfEs posible que el peso de la culpabilidad impuesta encorsete lo femenino revolucionario en el poemario? Es posible, es una hip\u00f3tesis v\u00e1lida, pero en medio de la intensidad de aquel peso y del contacto con lo vegetal que se yergue hacia la luz, la voz po\u00e9tica encuentra su raz\u00f3n de ser hacia una especie de luminosidad anunciada desde el primer texto de la colecci\u00f3n y que ser\u00eda posible gracias a la poes\u00eda como un instrumento y un dictamen, porque este le permitir\u00eda acercarse a la \u201ccriatura salvaje\u201d (27) que se necesita para la redenci\u00f3n. Esta se ve interrumpida por los movimientos de lo racional que vence en varios poemas, que se cuela en la experiencia del cuerpo, incluso, porque cortar\u00eda la comuni\u00f3n como condici\u00f3n de rebelde, de transformaci\u00f3n. Entonces, la voz l\u00edrica se dice lo siguiente: \u201cMi cuerpo solo puede hacerme sentir \/ un animal solitario\u201d (33). El efecto de la irrupci\u00f3n de lo racional a\u00edsla la corporalidad y la investigaci\u00f3n que se intenta inaugurar en <em>Una animal en m\u00ed<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"732\" height=\"431\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Captura-de-pantalla-2022-11-10-103149.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1064\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Captura-de-pantalla-2022-11-10-103149.png 732w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Captura-de-pantalla-2022-11-10-103149-300x177.png 300w\" sizes=\"(max-width: 732px) 100vw, 732px\" \/><figcaption><strong>Juliane Angeles &#8211; Foto de la autora<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Las trampas de la raz\u00f3n irrumpen constantemente como una especie de ley en el arduo intento de encontrarse con el devenir para mirar cara a cara a los seres vulnerables y, bajo ese criterio, en ciertas ocasiones los animales se convierten en met\u00e1fora (\u201cCrocodilia\u201d), en objeto y no en personalidad plena a la que se le debe la l\u00f3gica del encuentro. De este modo, entre el imperio de la ley, el orden, la tiran\u00eda del significante, lo masculino, como ciertamente enemigo, la poes\u00eda ser\u00eda la alternativa a la cual se recurre para reunir una diversidad de sentires. Este aspecto tensivo y problem\u00e1tico queda m\u00e1s claro en el poema que cierra <em>Una animal en m\u00ed<\/em>, ya que se conjuga el toser, el hablar, lo animal y el poeta. Estos cuatro factores o elementos se a\u00fanan en una especie de testimonio de imposibilidad que recorre el poemario y que consideramos necesario leer con la sinton\u00eda de la encrucijada en la que se encuentra la perspectiva po\u00e9tica. En este punto, consideramos el valor del libro que intentamos rese\u00f1ar en el marco de las contradicciones que presenta, ya que es un testimonio del compromiso art\u00edstico por extraer un m\u00e1s all\u00e1, desde un lugar cotidiano y, muchas veces, abandonado. Si bien el \u00faltimo texto mencionado se titula \u201cMi enfermedad\u201d, nosotros consideramos que en una pr\u00f3xima entrega de Angeles se pueda atender a la cura que rondan sus versos con valor resuelto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Juliane Angeles<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Una animal en m\u00ed<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u00c1lbum del Universo Bakterial, 2021, 55 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El dif\u00edcil trabajo del devenir en la poes\u00eda Por Cesar Augusto L\u00f3pez Escribir es siempre un riesgo, un salto que no tiene asegurado el impacto de la ca\u00edda o el placer del vuelo. Esto quiere decir que los viajes pueden ser irregulares, problem\u00e1ticos o que, simplemente, no cumplen la trayectoria esperada. 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