{"id":1040,"date":"2022-10-17T12:09:52","date_gmt":"2022-10-17T17:09:52","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1040"},"modified":"2022-10-17T12:18:24","modified_gmt":"2022-10-17T17:18:24","slug":"junto-al-sena-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/10\/17\/junto-al-sena-7\/","title":{"rendered":"Junto al Sena"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Una lectura a <em>Ribeyro, una vida<\/em><\/strong><strong> <\/strong><strong>de Jorge Coaguila<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Carlos Germ\u00e1n Am\u00e9zaga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo muy bien cuando conoc\u00ed personalmente a Julio Ram\u00f3n Ribeyro. Me lo present\u00f3 su sobrino Claudio, una noche en Bruselas, a principios de los a\u00f1os 90. Fue en una <em>brasserie<\/em>, a donde llegu\u00e9 apurado pues casi no pod\u00eda creer que iba a conocer a uno de mis escritores favoritos. Julio Ram\u00f3n, vestido todo de negro, estaba terminando de comer con Claudio y su mujer y ah\u00ed me aparec\u00ed, nervioso, pero con unas ansias tremendas de verlo y saludarlo. Alcanc\u00e9 a tomar una copa de vino con \u00e9l en el lugar, pero despu\u00e9s nos fuimos a la casa de su sobrino donde estaba alojado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-una-vida.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1044\" width=\"491\" height=\"684\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-una-vida.png 558w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-una-vida-215x300.png 215w\" sizes=\"(max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En el departamento, destapamos otro Burdeos y Julio Ram\u00f3n se puso un poco m\u00e1s locuaz. No recuerdo exactamente de qu\u00e9 hablamos, pero s\u00ed tengo muy claro, y esto lo he contado en alg\u00fan otro escrito, que se puso a cantar un vals criollo, de esos antiguos de la vieja guardia, y yo pude acompa\u00f1arlo con una guitarra. Eso para m\u00ed fue suficiente, es la mejor an\u00e9cdota que haya podido tener. Claudio lleg\u00f3 a filmar la escena y a\u00fan estoy esperando la copia respectiva. Poco tiempo despu\u00e9s, cuando regres\u00e9 a Lima, le llev\u00e9 una carta a su departamento en Barranco, frente al mar. Fue la \u00faltima vez que conversamos, pues al a\u00f1o siguiente falleci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Al escritor lo conoc\u00ed mucho antes en las aulas de la PUCP, cuando pude leer una edici\u00f3n de la <em>Palabra del Mudo<\/em> editada por Milla Batres, donde estaban un buen n\u00famero de sus cuentos.&nbsp; De all\u00ed que en uno de mis cursos de literatura escogiera a \u201cLos gallinazos sin plumas\u201d como tema para una presentaci\u00f3n. A partir de entonces nunca dej\u00e9 de seguirlo y de leerlo, sea a trav\u00e9s de los libros que sacaba de la biblioteca o, m\u00e1s adelante, los que yo mismo empec\u00e9 a comprar para la m\u00eda propia. A Ribeyro le dediqu\u00e9 tambi\u00e9n el primer art\u00edculo que escrib\u00ed en un diario, luego de una conferencia que hiciera en Lima all\u00ed por 1983\/84.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-1024x575.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1041\" width=\"560\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-1024x575.jpeg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-300x169.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-768x431.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-1536x863.jpeg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-2048x1150.jpeg 2048w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-1200x674.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-1-1980x1112.jpeg 1980w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><figcaption><strong>Mesa de ajedrez y telescopio en el \u00faltimo departamento de Ribeyro en Barranco.<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de haber le\u00eddo tanto de Ribeyro, y sobre Ribeyro, el libro que voy a comentar se me aparece a ratos como un <em>dej\u00e1 vu<\/em>, como si las m\u00faltiples historias que se cuentan all\u00ed de alguna manera ya las hubiera le\u00eddo, en sus cuentos o en su autobiograf\u00eda, o escuchado en los testimonios de sus familiares y amigos. Sin embargo, la cuidadosa selecci\u00f3n de hechos y fechas, contados de manera sucesiva, nos mantienen atentos a lo que viene y nos hacen llegar hasta la \u00faltima parte guardando una permanente vigilia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ribeyro, una vida <\/em>(Revuelta Editores, 2021)de Jorge Coaguila es una recopilaci\u00f3n de sucesos de la vida de Julio Ram\u00f3n Ribeyro, desde su nacimiento hasta su muerte. Las historias que all\u00ed se cuentan son en muchos casos contadas por el propio protagonista, sea trav\u00e9s de <em>La tentaci\u00f3n del fracaso<\/em>, de sus <em>Prosas ap\u00e1tridas<\/em> o de las <em>Cartas a Juan Antonio<\/em>, adem\u00e1s de las entrevistas que el autor le realiz\u00f3 a lo largo de su vida y otras m\u00e1s que Ribeyro otorg\u00f3, que no fueron muchas. Las dem\u00e1s historias son contadas por sus compa\u00f1eros o amigos, quienes estuvieron con Ribeyro en muchos momentos de su vida, casi todos ellos entrevistados tambi\u00e9n por el autor, baste sino mirar el largo n\u00famero de fuentes personales consultadas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, entre otras cosas, nos enteramos que lleg\u00f3 por primera vez a Par\u00eds con 20 d\u00f3lares en el bolsillo y que para subsistir tuvo que recurrir a numerosos trabajos como conserje de hotel, cocinero o recogedor de peri\u00f3dicos viejos; que en sus primeros a\u00f1os en Par\u00eds conoci\u00f3 a Haya de la Torre y le dej\u00f3 una impresi\u00f3n un poco confusa; que retorn\u00f3 al Per\u00fa y fue profesor en la Universidad de Huamanga; que al retornar a Francia fue sucesivamente traductor para la agencia France Press y cr\u00edtico teatral en una radio, hasta que, durante el Gobierno de Velasco Alvarado, fue nombrado Agregado Cultural a la Embajada peruana en Par\u00eds, de donde pasar\u00eda luego a la delegaci\u00f3n permanente ante la UNESCO, en la que lleg\u00f3 a ser Jefe de Misi\u00f3n en la \u00e9poca del primer gobierno de Alan Garc\u00eda P\u00e9rez; y que estuvo a punto de morir luego de una primera operaci\u00f3n para eliminar un tumor en el es\u00f3fago en el a\u00f1o 1973.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-1024x575.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1042\" width=\"553\" height=\"310\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-1024x575.jpeg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-300x169.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-768x431.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-1536x863.jpeg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-2048x1150.jpeg 2048w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-1200x674.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Ribeyro-2-1980x1112.jpeg 1980w\" sizes=\"(max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><figcaption><strong>Vista desde la terraza al mar de Barranco.<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Todas estas vivencias, tanto las que transcurren en sus primeros y \u00faltimos a\u00f1os en Lima, como las de su larga estancia parisina, son finamente enlazadas por el autor a trav\u00e9s de numerosas fotograf\u00edas que forman parte de este repertorio. Sus colegas escritores, sus amigos, su familia y muchos otros, se suman a esta historia de vida como seres palpables de su transcurso vital, el mismo que resulta tanto m\u00e1s aut\u00e9ntico por la forma en que Ribeyro mismo supo contarlo y vivirlo, junto a estas personas que muchas veces fueron tambi\u00e9n personajes de sus relatos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cRibeyro, una vida\u201d es asimismo un largo recuento de todos los libros de Ribeyro, de sus art\u00edculos en orden cronol\u00f3gico, de las entrevistas realizadas a JRR, tambi\u00e9n en orden correlativo, de los libros sobre este autor, y de los principales art\u00edculos aparecidos sobre sus principales libros. Todo esto permitir\u00e1 al lector interesado acercarse a\u00fan m\u00e1s a la figura y la personalidad de Ribeyro.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos, sin embargo, que esta obra se encuentra todav\u00eda incompleta. Hay cap\u00edtulos enteros de su autobiograf\u00eda, en especial los de sus \u00faltimos a\u00f1os, que no han sido publicados y que est\u00e1n esperando el momento oportuno para darse a conocer, ojal\u00e1 podamos verlos pronto, pues sentimos que a\u00fan nos falta conocer m\u00e1s de Ribeyro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Par\u00eds, octubre de 2022<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro comentado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Ribeyro, una vida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Jorge Coaguila<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Revuelta Editores, 2021, 586 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una lectura a Ribeyro, una vida de Jorge Coaguila Por Carlos Germ\u00e1n Am\u00e9zaga Recuerdo muy bien cuando conoc\u00ed personalmente a Julio Ram\u00f3n Ribeyro. Me lo present\u00f3 su sobrino Claudio, una noche en Bruselas, a principios de los a\u00f1os 90. Fue en una brasserie, a donde llegu\u00e9 apurado pues casi no pod\u00eda creer que iba a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[197,194,8,1,9],"tags":[215,453,454,214,456,455],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1040"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1040"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1040\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1045,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1040\/revisions\/1045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}