{"id":1011,"date":"2022-09-19T11:20:53","date_gmt":"2022-09-19T16:20:53","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=1011"},"modified":"2022-09-19T11:20:53","modified_gmt":"2022-09-19T16:20:53","slug":"resena-croac-y-el-nuevo-fin-del-mundo-2022-de-ricardo-sumalavia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/09\/19\/resena-croac-y-el-nuevo-fin-del-mundo-2022-de-ricardo-sumalavia\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Croac y el nuevo fin del mundo (2022) de Ricardo Sumalavia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">La mejor manera de comprender el mundo es a trav\u00e9s de fragmentos<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cristhian Brice\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde sus inicios, Ricardo Sumalavia ha jugado con la brevedad, y con los a\u00f1os ha ido entreg\u00e1ndose a ella. Lo breve, en literatura, consiente una potencial explosi\u00f3n de significados, de la misma forma que un hipot\u00e9tico punto infinitamente denso y caliente supone la creaci\u00f3n del universo que habitamos y que se encuentra en decidida expansi\u00f3n. Sumalavia ya daba indicios de estos procedimientos en sus primeros libros. Basta revisar sus colecciones de microrrelatos, en las cuales no se limita a estandarizar las formas de este g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n se permite un nivel de experimentaci\u00f3n o reinterpretaci\u00f3n que resulta valioso y queda impregnado en la memoria del lector; un ejemplo de esto ser\u00eda la secci\u00f3n Monogatari de su libro <em>Enciclopedia m\u00ednima<\/em>, donde cierra sus relatos, que son casi paisajes emocionales, con haikus, anulando cualquier reparo hacia el g\u00e9nero de lo brev\u00edsimo, al cual se suele acusar, sin m\u00e1s, de efectista.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Croac-y-el-nuevo-fin-del-mundo.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1012\" width=\"488\" height=\"651\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Croac-y-el-nuevo-fin-del-mundo.jpeg 600w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Croac-y-el-nuevo-fin-del-mundo-225x300.jpeg 225w\" sizes=\"(max-width: 488px) 100vw, 488px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En sus m\u00e1s recientes libros, Sumalavia pone a prueba esta brevedad, haciendo encajar los fragmentos de tal manera que formen un peque\u00f1o universo en expansi\u00f3n; por tanto, sus \u00faltimos trabajos son una suerte de breviarios que acogen diversas manifestaciones de sus inquietudes; tenemos variantes de la novela policial, la novela a modo de itinerario de impresiones, la novela que busca, en partes iguales, el humor y lo entra\u00f1able. En <em>Croac y el nuevo fin del mundo<\/em>, Sumalavia explora algo que podr\u00eda ser la fantas\u00eda con tintes ir\u00f3nicos, aunque esta definici\u00f3n no necesariamente abarca todo lo expuesto en su novela. Y es que la idea de hacer de la prosa una secuencia breve y expansiva se va a manifestar desde el primero de los cap\u00edtulos de <em>Croac<\/em>. Digo la prosa breve porque es la estricta materialidad de la escritura, que no va m\u00e1s all\u00e1 de las dos p\u00e1ginas por cap\u00edtulo; digo expansiva porque los finales, aunque tienden a lo conclusivo, son abiertos, la elipsis es una de las banderas que Sumalavia agita desde el entramado de esta novela; es expansiva tambi\u00e9n porque a la brevedad material de la escritura se le suma la brevedad de actores de los que dispone el autor para realizar sus cabriolas discursivas: a simple vista caemos en cuenta que Sumalavia propone tres personajes principales de los que van derivando los personajes epis\u00f3dicos, como si se dispusiera de una paleta crom\u00e1tica o una escala musical (la rana, la abuela, el narrador) cuyas combinaciones establecen el tono de cada uno de los cap\u00edtulos. Si bien suele imperar el humor ir\u00f3nico, ciertas combinaciones generan derivados emocionales, como cuando la rana hace ingresar a la narraci\u00f3n al m\u00e9dico-rana con el cual su esposa le es infiel, y se promueve una nota de disgusto en el relato, o cuando de la abuela se deriva la historia del abuelo del narrador y parece que ingres\u00e1ramos a un periodo donde la historia se suspende y empieza a regir el tiempo de la muerte y el recuerdo. Y es que esta brevedad expansiva parece confinar a los tres protagonistas de <em>Croac<\/em> a una representaci\u00f3n sin fin de sus papeles; son los actores de una obra de teatro que el autor empuja al inicio de cada cap\u00edtulo a improvisar sus l\u00edneas, cada cual con unos roles que van cambiando de acuerdo al \u00e1nimo siempre inconstante de los int\u00e9rpretes. Esta improvisaci\u00f3n puede ser una de las claves para que el narrador, sobre la marcha, vaya fabulando a partir de la onomatopeya de la rana; el simple y primario <em>croac<\/em> que leemos es una met\u00e1fora de la indagaci\u00f3n personal que todo escritor hace de los est\u00edmulos de la realidad. De este modo, el est\u00edmulo sonoro da pie a que el narrador construya su ficci\u00f3n, la provea de un sentido peculiar, \u00edntimo, v\u00e1lido. El <em>croac<\/em> mon\u00f3dico de la rana es el contrapunto a la voz del narrador, y&nbsp; entre ambos se va construyendo el pasado, el presente y el porvenir de los personajes; ese <em>croac<\/em> que parece negarse a ser interpretado encuentra en la voz del narrador un sinn\u00famero de caminos bifurcados y vueltos a bifurcar, en lo que vendr\u00eda a ser una vuelta de tuerca a esa antigua historia de dibujos animados en la que una rana canta <em>Hello, my baby<\/em> frente a un \u00fanico hombre (su due\u00f1o o autor, como quiera llam\u00e1rsele) pero al presentarse ante la multitud (los lectores) permanece en un silencio tedioso, intransigente, en el lugar donde la comunicaci\u00f3n o la magia de la ficci\u00f3n no se hace efectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien se puede hablar del car\u00e1cter humor\u00edstico o el <em>non-sense<\/em> con logros farsescos, quisiera detenerme brevemente en tres autores que, consciente o inconsciente, Sumalavia ha dejado entrar en su novela, teniendo en cuenta que en mi lectura advierto una atm\u00f3sfera parecida a las f\u00e1bulas de Monterroso o a los cuentos en los que se da voz a los animales o se les humaniza, como el Buc\u00e9falo de Kafka. El primero es Giambattista Basile y su <em>Pentamer\u00f3n<\/em>, un libro de relatos de 1634 escrito a la manera de los cuentos tradicionales pero que est\u00e1n construidos en base a im\u00e1genes violentas, al gesto escatol\u00f3gico y grotesco, y a alusiones sexuales nada veladas. Estas caracter\u00edsticas est\u00e1n presentes en <em>Croac<\/em>, as\u00ed como tambi\u00e9n la reducci\u00f3n del universo de personajes o su tipificaci\u00f3n. Si en los relatos de Basile se suele encontrar la estructura de la doncella de belleza sobrenatural salvada por un pr\u00edncipe luego de sufrir una serie de desventuras, en la novela de Sumalavia hallamos tambi\u00e9n la estructura del personaje de la rana transmitiendo un mensaje al narrador para prevenirlo o confiarle un dato de relevancia para ponerle a resguardo de su abuela. En cuanto a las im\u00e1genes violentas, estas se encuentran en varias partes de la novela:<\/p>\n\n\n\n<p><em>A mi padre, en la \u00e9poca de la guerra de las ranas del Sur y del Norte, una vez, en un camino solitario a las afueras, dos ranas fugitivas le reventaron la cabeza a tiros.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>O lo escatol\u00f3gico:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El ba\u00f1o de tu abuela es una m\u00e1quina del tiempo. Solo te sientas, cagas, te limpias el culo, piensas en un a\u00f1o y jalas la cadena.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El segundo es Lewis Carroll, en cuanto la novela muchas veces rompe con la l\u00f3gica, es decir, desde el punto en que a la rana se le atribuyen caracter\u00edsticas humanas y esta, seg\u00fan la voz\/interpretaci\u00f3n del narrador, revela una serie de hechos que son relatados con normalidad por m\u00e1s de que contravengan el sentido com\u00fan, como en el cap\u00edtulo 37, donde asistimos a un pasaje donde el tiempo sufre una regresi\u00f3n, una inversi\u00f3n de su flujo natural, e incluso el discurso de la rana se ve modificado por este juego del narrador. Otro ejemplo es el cap\u00edtulo 7, donde nuevamente se presenta un juego con el lenguaje y una alteraci\u00f3n de los significantes, aunque el sentido vuelve a enriquecerse por las interpretaciones que suscita:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ella me cuarenteaba mis cincopias sin nueverse ante tal ochemo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ante esto, podemos usar como ejemplo un poema de Carroll; aunque la traducci\u00f3n no ayude mucho, queda un indicio de las afinidades:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Era el bullir, los tersos lagartejos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>se arrizomaban en la verdiloma,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>los bogrios suspiraban a lo lejos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y hasta ululaba el tortugu\u00edn de goma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El tercero es Gianni Rodari y la iron\u00eda que desbordan sus relatos cortos. Rodari es excepcional para hacer decir a sus personajes lo que no est\u00e1n preparados para decir, para trastocar el sentido de los referentes y proponer lo l\u00fadico a partir de un simple di\u00e1logo o una descripci\u00f3n. En uno de sus cuentos nos presenta a un Pinocho particular, y empieza con lo que sigue:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9rase una vez Pinocho. Pero no el del libro, sino otro (\u2026) cuando le crec\u00eda la nariz, en vez de asustarse, llorar o pedir ayuda al Hada, tomaba un cuchillo o sierra y se cortaba un buen trozo de nariz.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El narrador de <em>Croac<\/em> realiza una maniobra que podr\u00eda resultar similar, por ejemplo, en el cap\u00edtulo 31, cuando la rana, luego de contar una disparatada historia entre la abuela del narrador y los fantasmas de sus amantes, da un salto a su pileta y desaparece de escena, dejando \u00fanicamente, de manera ir\u00f3nica el sonido de su salto; ruido de agua, dice el narrador, aludiendo, c\u00f3micamente, a una de las traducciones m\u00e1s famosas del venerable poema de Basho. Tambi\u00e9n\u00a0 tenemos el cap\u00edtulo 38, donde se utiliza, con el mismo objetivo, el pasaje b\u00edblico de Abraham e Isaac, aquel del sacrificio del hijo ordenado por el dios hebreo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"567\" height=\"383\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/sumalavia-Punto-Edu.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1014\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/sumalavia-Punto-Edu.jpeg 567w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/sumalavia-Punto-Edu-300x203.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><figcaption><strong>Ricardo Sumalavia &#8211; Foto: Punto Edu<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En fin, m\u00e1s all\u00e1 de todo lo dicho hasta aqu\u00ed, esta novela de Sumalavia nos ofrece a un narrador seguro de su estrategia para crear historias. En una entrevista de hace algunos a\u00f1os Sumalavia declar\u00f3 que la mejor manera de entender el mundo es a trav\u00e9s de fragmentos. Los fragmentos de <em>Croac<\/em> son muestra de lo anterior. En las grietas de cada uno de ellos se encuentra la potencia de su escritura. Es similar al fragmento de una urna griega del que se vale el mit\u00f3grafo para completar o enriquecer su historia con otras interpretaciones y aportes de la comunidad. As\u00ed, Sumalavia va estableciendo en sus lectores y lectoras el potencial de sus ficciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*****<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Ricardo Sumalavia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Croac y el nuevo fin del mundo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Seix Barral, 2022, 114 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mejor manera de comprender el mundo es a trav\u00e9s de fragmentos Por Cristhian Brice\u00f1o Desde sus inicios, Ricardo Sumalavia ha jugado con la brevedad, y con los a\u00f1os ha ido entreg\u00e1ndose a ella. 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