Desde esa distinción, entonces, cabe resaltar como un rasgo sustancial de la Crítica Literaria su ostentoso tenor valorativo. Aquí el crítico tiene carta libre para emitir juicios que supongan consideraciones sobre la valía, la superioridad o no, o la mayor "belleza" de un determinado objeto artístico con relación a otros

 

 

En torno a una Teoría Literaria Latinoamericana

por Álvaro Sarco
 
 

Arduo resulta avanzar en las posibilidades de estatuir una Teoría Literaria de "matices" latinoamericanos si no se deja en claro antes las distinciones entre Crítica, Interpretación y Teoría. Es necesario sentar esta cuestión previa pues es debido —entre otras razones— a la falta de una delimitación de esas tres ramas de los estudios literarios que, muchas de las propuestas nacidas en esta parte del mundo, han desbarrado propiciando múltiples deformaciones.

Afirmó Gianni Vattimo que siempre llamó su atención la ambigüedad existente, y la consiguiente confusión, de dos sentidos de la palabra crítica. No obstante, aseveró, resultaba claro que cuando nos ocupamos, por ejemplo, de la famosa Crítica de la razón pura de Kant, o estudiamos a la Escuela de Frankfurt, denominada también Teoría Crítica, difícilmente podíamos incurrir en el error de insertarlas en el sentido que tiene la palabra crítica cuando esta es usada para denotar el comentario y valoración de obras literarias y artísticas. Luego, para Vattimo, había un sentido "fuerte", es decir filosófico y teórico del término crítica, y otro aplicable al trabajo del censor literario o de arte.

Desde esa distinción, entonces, cabe resaltar como un rasgo sustancial de la Crítica Literaria su ostentoso tenor valorativo. Aquí el crítico tiene carta libre para emitir juicios que supongan consideraciones sobre la valía, la superioridad o no, o la mayor "belleza" de un determinado objeto artístico con relación a otros. Además, la Crítica Literaria —por su carácter radicalmente subjetivo— puede darse el lujo de ser aun impresionista, con lo que sus puertas, abiertas así de par en par, permiten el ingreso de aficionados, amateurs, o meros curiosos de la literatura. Dichos opinantes, si bien pueden ofrecer lecturas sugerentes acusan, también, la carencia de fundamentos teóricos en Literatura. Así, descolla en tales escritos de Crítica Literaria la copiosa intrusión de intuiciones y ejemplos en menoscabo de lo conceptual.

Por otro lado, Wolfgang Iser plantea que una de las tareas de los estudios literarios —tarea ubicable en el terreno de la Interpretación— no es la de explicar el texto en tanto objeto, sino examinar sus efectos sobre el lector, ya que en la misma naturaleza del texto está el permitir toda una gama de posibles lecturas (punto que ha desarrollado Culler en la "competencia" de los lectores). Por tanto, y siguiendo a Iser, puede señalarse que la Interpretación Literaria se ocupa de explicitar nexos —menos subjetivos que interdisciplinarios— entorno a la influencia (recibida o proyectada) de los objetos literarios. Aquí se tejen relaciones entre lo literario y las más diversas esferas, las que bien pueden ser, entre otras, de carácter lingüístico, histórico, psicológico, económico, de género, o sociológico (pudiendo enmendarse, de optarse por este última, la falta de una función social sustantiva de los estudios literarios, según una justa preocupación de Eagleton). El interpretante habrá de poner en marcha, entonces, un diálogo entre el discurso literario y otras áreas del saber, las cuales operarán sobre el discurso en cuestión, básicamente, como herramientas o instrumentos desenmascaradores. Es, pues, propiamente, en este campo de los estudios del hecho literario donde hará eclosión esa interdiscursividad preñada de tensiones ideológicas y axiológicas de la que hablaba Bajtin.

Otra rama de contornos sí bien definidos es la Teoría Literaria. Eventualmente, entre Crítica e Interpretación existen frecuentes entrecruzamientos, pero difícilmente entre aquellas y la Teoría. Esta última, para empezar, se encuentra al margen de los juicios de valoración, de subjetividades, e incluso de las lecturas más perspicaces. Busca, ante todo, perfilar un objeto de estudio bien delimitado, para describirlo y explicarlo a partir de una o más metodologías propias (o muy próximas a su área de estudio). Porque, en sentido lato, una teoría no es otra cosa que un repertorio de conceptos interactuando entre sí, y que facilita el conocimiento intrínseco de algún área del mundo "real" que nos interesa o preocupa. A partir de las aproximaciones teóricas revelamos, echando mano de conceptos y categorías, cómo y porqué nuestro objeto de estudio funciona como funciona.

 

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