Este breve ejercicio del pensamiento se motiva en la sospecha de la urgencia de la investigación sobre la configuración mundial de la producción de mundos significativos y de símbolos culturales, terreno de lo invisible, de lo que circula pero no se ve y, al mismo tiempo —tarea más difícil aún—, en la exploración de mundos que no se dejan simbolizar y que exceden la representación

 

 

Semióticas de contrapoder en la trama
Comunicación-cultura-política
(1)

por Eva Verónica Barenfeld
 
 

Porque el largavistas del rebelde ni siquiera sirve para ver unos pasos adelante. No es más que un calidoscopio donde las figuras y los colores, cómplices unas u otros con la luz, no son herramientas de profeta, sino una intuición: el mundo, la historia, la vida, tendrán formas y modos que no conocemos aún, pero deseamos.

Subcomandante Marcos

La experiencia humana contemporánea: infinita intertextualidad que nos obliga a abordar temas relacionados con el arte, modos de acción política o procesos educativos desde una óptica multidimensional (2). Como señala Marcos en el epígrafe citado, tenemos una intuición, de contenidos difusos, y algunas certezas formuladas en forma de preguntas, que son las que dejaremos planteadas en este trabajo. Este breve ejercicio del pensamiento se motiva en la sospecha de la urgencia de la investigación sobre la configuración mundial de la producción de mundos significativos y de símbolos culturales, terreno de lo invisible, de lo que circula pero no se ve y, al mismo tiempo —tarea más difícil aún—, en la exploración de mundos que no se dejan simbolizar y que exceden la representación. Estos últimos —aunque parezca un contrasentido— son los que llamaremos semióticas de contrapoder.

"Introducir el análisis del espacio cultural —dice Jesús Martín Barbero— no significa agregar un tema más en un espacio aparte, sino focalizar el lugar en que se articula el sentido que los procesos económicos y políticos tienen para una sociedad" (3). Si, como señala Deleuze, "el capitalismo es una empresa mundial de subjetivación", habría que poner el foco especialmente en la dimensión simbólica e imaginaria de los procesos de formación de poder, lugar a partir del cual sería posible imaginar formas de actuar para la recuperación de las redes sociales. En este orden de ideas, la cultura y la comunicación resultan entonces el escenario clave de lucha política contra la homogeneización del poder. La tarea es, primero, entender cómo funciona el capitalismo en tanto sistema hegemónico, haciendo oscilar el análisis entre lo global y lo local. Segundo, en palabras de Nicolás Casullo, "cerciorarnos del nuevo cuadro de situación de lo que fue desplegándose en el espacio de aquello caído (4)". El análisis del espacio cultural, por otra parte, plantea de inmediato la dificultad de sistematizar la reflexión, sobre todo al confrontar las producciones discursivas de los investigadores socioculturales —"diversas y contrapuestas (5)"—, con las experiencias de los actores directos y las representaciones que de los hechos sociales producen los medios de comunicación. De modo que, sin omitir este megatexto, al hablar de cultura nos referiremos al universo de sentidos en el que se entremezclan representaciones colectivas, creencias profundas, modalidades cognitivas, comunicación de símbolos, juegos de lenguaje y sedimentación de tradiciones, y no sólo a los aspectos que identifican a la cultura como un suplemento, relacionada con las bellas artes, visión directriz todavía —pese a los múltiples estudios de investigadores— de las políticas culturales, que subyace además en museos y que venden los páginas de los diarios dominicales, por ejemplo, bajo la etiqueta "Espectáculos y cultura (6)".

Y, claro, está la problemática de la globalización En términos generales, la globalización se puede describir como un proceso económico, político y sociocultural de larga data (7) que genera vínculos y espacios sociales transnacionales, a la vez que revaloriza culturas locales. "La singularidad histórica de la globalización presente —escribe Ulrich Beck (8)— radica en la ramificación, densidad y estabilidad de sus recíprocas redes de relaciones regionales-globales empíricamente comprobables y de su autodefinición de los medios de comunicación, así como de los espacios sociales y de las corrientes icónicas en los planos cultural, político, económico y militar". "Nuevo no es sólo —continúa Beck— la vida cotidiana y las transacciones comerciales allende las fronteras del Estado nacional al interior de un denso entramado con mayor dependencia y obligaciones recíprocas; nueva es la autopercepción de esa transnacionalidad (en los medios de comunicación, en el consumo, en el turismo); nueva es la translocalización de la comunidad, el trabajo y el capital; nuevos son también la conciencia del peligro ecológico mundial; nueva es la incoercible percepción de los otros transculturales en la propia vida; nuevo es el nivel de circulación de las industrias culturales globales"; nuevo es también el surgimiento de regiones supranacionales como la Comunidad Económica Europea, la Cuenca del Pacífico, el Tratado Trilateral de Libre Comercio, el Mercosur (9); y, finalmente, nuevo es también el nivel de concentración económica que, pese a todo, se ve contrarrestado por la nueva competencia de un mercado mundial que no conoce fronteras.

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(1) Ponencia presentada en las II Jornadas Patagónicas de Estudios Latinoamericanos, realizadas en la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Patagonia Argentina, los días 20, 21 y 22 de agosto de 2003.

(2) Dora Schnitman (comp.) (1998). Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Buenos Aires, Paidós, pp. 16-17.

(3) Jesús Martín Barbero (1998). De los medios a las mediaciones. Bogotá: Convenio Andrés Bello, p. 224.

(4) Nicolás Casullo (2002). "Apuntes sobre historia, dominios y políticas (viaje hacia el centro de la noche)", en Sociedad 20/21. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Buenos Aires: Manantial, p.88.

(5) Pensamos en autores como Octavio Paz, Jesús Martín Barbero, José Joaquín Bruner, Néstor García Canclini, Renato Ortiz, Santiago Gómez Castro, entre otros.

(6) José Joaquín Brunner (1992). América Latina : cultura y modernidad. México: Grijalbo, p.96.

(7) Leemos en el "Manifiesto Comunista" de Marx: "Todas las industrias nacionales establecidas desde hace tiempo han sido destruidas o están siendo destruidas a diario. Se ven desplazadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en un asunto de vida o muerte para todas las naciones civilizadas, industrias que ya no continúan trabajando con materia prima local, sino con materia prima proveniente de las zonas más remotas; industrias cuyos productos son consumidos no sólo localmente sino en cualquier parte del globo. En lugar de las antiguas necesidades satisfechas por la producción del país, encontramos nuevas necesidades que requieren para su satisfacción los productos de países y climas distantes. En lugar de las antiguas reclusión y autosuficiencia locales y nacionales, nos encontramos con un intercambio en todas las direcciones, una interdependencia universal de todas las naciones. (…). Todas las relaciones estables e inmutables, con su séquito de prejuicios y opiniones antiguas y venerables, son dejadas de lado, y todas las recientemente formadas se convierten en anticuadas antes de que puedan osificarse. O en "La voluntad de poderío", de Nietzsche: "Abundancia de impresiones disímiles, más que nunca: cosmopolitismo en comidas, literaturas, periódicos, formas, gustos, hasta paisajes. El tempo de este influjo es prestísimo; las impresiones se borran unas a las otras; uno se resiste por instinto a absorber cualquier cosa, tomar en profundidad cualquier cosa, digerir cualquier cosa". Ambos fragmentos aparecen citados por Martín Hopenhayn (1999) en "Vida insular en la aldea global. Paradojas en curso", en Jesús Martín Barbero y otros 8ed.). Cultura y globalización I. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia

(8) Ulrich Beck (2001). ¿Qué es la globalización?. Barcelona: Paidós, p. 31.

(9) Rubens Bayardo y Mónica Lacarrieu (1998). "Notas introductorias sobre la globalización, la cultura y la identidad". Buenos Aires: CICCUS, p.14.

 

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